Gaceta Crítica

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El Fondo Europeo de Defensa y las generaciones que no han nacido

Pere Brunet (EL SALTO DIARIO), 26 de Octubre de 2026

Los proyectos del Fondo Europeo de Defensa están desviando presupuestos de la UE y mermando otras prioridades mucho más relevantes para la seguridad de las personas como la sanidad o la educación

Acción Indra Extinction Rebellion - 3
Acción de Extinction Rebellion en la sede de Indra. Alberto Astudillo

El Fondo Europeo de Defensa (FED), dotado con 13.000 millones de los presupuestos de la Unión para el período 2021-2027, ya ofrece información sobre su evolución durante sus primeros cuatro años de vigencia. Sabemos, según un reciente informe del Centre Delàs, que las empresas de sólo cuatro países (Francia, Italia, España y Alemania) coordinaron el 63% de los proyectos en 2023, mientras que este porcentaje subió al 72% en 2025. Las seis empresas que han coordinado cuatro o más proyectos entre 2021 y 2025 y que pertenecen a estos cuatro países son: Thales, Airbus, Leonardo, y las españolas Indra, Navantia y GMV. Una lista que muestra la relevancia de España en el actual rearme, tanto europeo como mundial.

Los proyectos del FED están desviando presupuestos de la UE y mermando otras prioridades mucho más relevantes para la seguridad de las personas como la sanidad, la educación y otras cuestiones sociales. Incrementarán, eso sí, los beneficios de la industria militar europea y sus cadenas de suministro.

Tanto ese fondo de defensa como la partida de 800.000 millones que Europa destina al rearme están creando una euforia inversora, tanto en España como en Cataluña. La industria de defensa en Cataluña, que ahora mismo es casi inexistente, podría multiplicarse en pocos años, con más de 700 empresas catalanas que podrían transformarse para ofrecer productos de uso tanto civil como militar. El plan estratégico 2026 de la Cámara de Comercio de Barcelona prevé que se duplique la industria de tecnología de defensa en Cataluña entre 2025 y 2030, identificando un total de 812 empresas con potencial para desarrollar tecnologías de uso dual.

Pero, ¿está justificado ese entusiasmo inversor? ¿Habría mejores formas de reactivar nuestra industria? Vemos algunas consideraciones.

Primera: El rendimiento de las inversiones millonarias en industria de defensa no está siendo el esperado. Un informe de la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO) del Parlamento europeo revela que aunque el gasto en defensa de Europa alcanza niveles récord de 392.000 millones de euros previstos para 2025 y 2026, el 75% de las de las compras de material militar se realizan fuera de la Unión, y se mantiene una fuerte dependencia de los Estados Unidos. La alta representante para Exteriores de la UE Kaja Kallas declaró, el pasado mes de mayo, que “no hemos visto a la industria [militar] aumentar la producción como habríamos esperado”, observando debilidades estructurales en la industria, falta de estándares europeos que dificultan el trabajo conjunto y deficiencias de gobernanza. Y es que, como decía hace unos meses Joan Coscubiela, es una incongruencia apostar por el rearme de Europa sin avanzar en la confluencia y coordinación, porque si de verdad se quiere ir hacia una defensa europea necesitamos primero una gobernanza europea.

En palabras de Sachs, “la paz en Ucrania debería ir seguida de la creación de un nuevo sistema de seguridad colectiva por el conjunto de Europa y Rusia”

Segunda: Parece que las políticas de rearme europeo aparecen como consecuencia de las amenazas que nos llegan de Rusia. Pero el presupuesto militar de la Europa de los 27 más Reino Unido es el 16,6% del total mundial (el de la OTAN es el 55% de este total) mientras que el de Rusia es el 5,5%. ¿En estas circunstancias, seguro que es imprescindible rearmarnos?. Además, tanto expertos rusos como Igor Gretski y Vassili Klimov como Jeffrey Sachs, opinan que Rusia ni está elaborando planes ni tiene la intención de atacar a los estados miembros de la OTAN, porque lo que las amenazas del Kremlin persiguen es que los aliados detengan los envíos de armas a Ucrania. Todos ellos opinan que la actual espiral de tensión debe entenderse en un contexto de necesidad de seguridad, tanto por parte Europea como de Rusia, y que ha llegado el momento de soluciones diplomáticas que aporten seguridad colectiva y conjunta a Europa, Ucrania y Rusia. En palabras de Sachs, “la paz en Ucrania debería ir seguida de la creación de un nuevo sistema de seguridad colectiva por el conjunto de Europa y Rusia”.

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Tercera: Nos hablan de amenazas por parte de otros ejércitos y potencias, mientras los científicos climáticos nos recuerdan que nuestra amenaza actual se llama crisis climática y ambiental, que ha sido causada en buena parte por los grandes poderes económicos y las corporaciones transnacionales de “nuestro” negocio fósil (y otros) en el Norte Global, que es global y transfronteriza, que el rearme la agrava, y que abordarla requiere soluciones multilaterales de cooperación planetaria, reduciendo los presupuestos militares para dedicar los fondos a nuestra amenaza existencial. Una amenaza de la que sufriremos una pequeña muestra a lo largo de los próximos meses con El Niño.

La pretendida estupidez de nuestros políticos es descomunal. Pretendida porque esconde intereses ocultos de negocio fácil subvencionado indirectamente por los ciudadanos a través de planes diversos de rearme y fomento de la industria militar. Estupidez porque ignora y agrava unos problemas planetarios que afectaran sobretodo al Sur Global pero también a aquellos que los niegan y avivan, como vimos con la Covid y como estamos viendo con los nuevos episodios climáticos. Ante el belicismo, el ansia de poder, la violencia y los genocidios, debemos reivindicar con voz muy alta el trabajo común de toda la humanidad para resolver los problemas que hemos creado. Ante la extrema derecha y políticos autoritarios del patriarcado y la destrucción que no nos merecemos como Trump, Putin o Netanyahu, debemos proclamar que necesitamos los fondos militares para resolver nuestro grave y común problema de la crisis climática, algo que ya manifestaron 1.700 científicos en 1992. Colaborando y dialogando, no matando.

Por cierto, ¿algún partido político incluirá en su programa electoral la reducción tanto de los presupuestos militares como de las ayudas a la industria militar y las aportaciones españolas a la OTAN y a los fondos FED, para dedicar estos fondos a las prioridades climáticas y sociales?

Creo sinceramente que es un deber que tenemos con todas las personas que todavía no han nacido.

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