Gaceta Crítica

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Todos los caminos llevan a Sol: el estallido social por la educación, la sanidad y la vivienda sacude el Madrid de Ayuso

Adhik Arrilucea (PÚBLICO), 19 de Octubre de 2026

  • Las mismas personas presentes en la acampada son las que se manifiestan también por la educación pública y apoyan las reclamaciones del personal sanitario.
  • Todas las causas tienen en común una privatización de servicios públicos y la consecuente especulación de materias que resultan esenciales para el bienestar de la ciudadanía.
Vista de la acampada de protesta en la Puerta del Sol este fin de semana.
Vista de la acampada de protesta en la Puerta del Sol este fin de semana.EFE

Una eclosión de protestas por todo el Estado han provocado una nueva primavera de movilizaciones sociales. Todo comenzó con una acampada por la vivienda en Sol el pasado 26 de septiembre –fruto de años de trabajo en las calles–. Pero entre las tiendas de campaña se advierte que las reivindicaciones no se concentran únicamente en el acceso a un hogar digno. Se trata también de luchar por una educación pública de calidad y unos servicios sanitarios capaces de responder a las necesidades de la ciudadanía.

La educación pública no universitaria madrileña inició una huelga indefinida el pasado miércoles 14 de octubre. Reclaman subidas salariales, bajar las ratios y menos horas lectivas, así como la contratación de más personal técnico para liberar al profesorado de la carga burocrática. De este modo, defienden que pueden dedicar más tiempo a la coordinación con las familias o el resto del equipo, o atender de manera más personalizada las necesidades específicas del alumnado. El mismo miércoles, los médicos de la región convocaron jornadas de huelga entre octubre y diciembre, con reclamaciones similares en cuanto a carga laboral, salarios e infraestructuras.

Pablo Pérez (Sindicato de Inquilinas): “Vivimos en una sociedad que genera cada vez más riqueza, pero en la que la mayoría tenemos cada vez más dificultades para acceder a las cosas más básicas para vivir dignamente”

Todas estas causas «están poniendo sobre la mesa una misma contradicción», analiza en declaraciones a Público Pablo Pérez, militante del Sindicato de Inquilinas. «Vivimos en una sociedad que genera cada vez más riqueza, pero en la que la mayoría tenemos cada vez más dificultades para acceder a las cosas más básicas para vivir dignamente». Es decir, nos encontramos con «una sociedad cada vez más desigual«. Y eso redunda en la imposibilidad de acceder a una vivienda, una educación pública  o una sanidad de calidad. «Cuando se recorta la educación o la sanidad pública, cuando se privatizan servicios o cuando la vivienda se convierte en un negocio especulativo, estamos viendo distintas formas de lo mismo: una minoría que acumula cada vez más riqueza a costa de empeorar las condiciones de vida de la mayoría».

Trabajadoras precarizadas en sanidad y educación

Las propias trabajadoras de la sanidad y la educación madrileñas ponen el el foco en su propio contexto, cada vez más precarizado. Señalan cómo en la región los precios son cada vez más caros y pierden así poder adquisitivo. «Cada vez se ve con menos sorpresa cómo la productividad y el beneficio se imponen por encima de derechos esenciales y se normaliza cada vez más la precarización de los trabajadores», expresa a este medio Jessica Belda, portavoz de CGT, uno de los sindicatos convocantes de la huelga educativa. «Somos un recurso más que explotar y nos estamos empezando a alzar contra ello y de ahí el estallido social», explica.

La huelga indefinida de los trabajadores también reclama un «incremento de 600 euros mensuales en el Complemento Específico General Docente autonómico», según recoge el comité de huelga en su nota de prensa, así como la equiparación de este complemento para el cuerpo docente de FP. Del mismo modo, la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS) también pide al Gobierno de Ayuso una «mejora de la remuneración de las guardias» y el «abono de un complemento transitorio por la pérdida de la paga extra de 2010«. También reclaman aumentos salariales «para los residentes y tutores de formación sanitaria especializada».

Ana Encinas, médica jubilada de Atención Primaria y portavoz de la Coordinadora de Barrios y Pueblos de Madrid, señala que «cada vez es más difícil sobrevivir en esta sociedad». Para la profesional y activista, la sanidad y la educación siguen «la misma hoja de ruta de la privatización». Con lo que los servicios públicos esenciales quedan pauperizados. En la misma línea, Belda señala que esta misma lógica comienza a aplicarse a la vivienda. «Ha dejado de ser vista como una necesidad y se impone la visión de que vuelve a ser otro recurso que explotar, un medio para obtener beneficio y esta lógica cada vez está más asumida por todo el mundo, más presente», advierte.

Hacer frente a las políticas de Ayuso

Desde AMYTS dejan claro que «en la Comunidad de Madrid existe un interlocutor institucional y un Gobierno autonómico estable con capacidad para negociar y dar respuesta a las demandas pendientes». También los sindicatos de educación buscan negociar con la consejería regional al respecto. Su titular, Mercedes Zarzalejo, declaró ante los medios que las demandas del profesorado son «totalmente inalcanzables» y calificó la huelga de «absolutamente incomprensible«. También la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, cargó contra los profesionales docentes, al asegurar que las protestas se han convocado «con la complicidad del Gobierno» y que la huelga «no respeta el derecho de los niños, de los alumnos ni al trabajo».

Ayuso no ha parado de arremeter contra todas las movilizaciones que han inundado Madrid en las últimas semanas. Al respecto de la acampada, aseguró el pasado jueves 15 de octubre que la izquierda está «reventando» la ciudad y llegó a comparar la Puerta del Sol con la crisis humanitaria de Ceuta. En concreto, expresó que la plaza donde se encuentran las tiendas de campaña está ahora como las playas ceutíes, «llena de miseria» y «de basura». El viernes 16 anunció que cerraba la estación de Sol debido a la «insalubridad» derivada de quienes acampan para defender derechos como el acceso igualitario a un hogar digno. En la noche del sábado era reabierta.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, interviene este jueves en el pleno de la Asamblea regional.

Fragor en las calles por todas las causas sociales

Quienes se encuentran en las acampadas de Sol por la vivienda son también quienes acudieron el miércoles a la manifestación masiva por la educación pública, y quienes reclaman mejoras laborales para todo el personal sanitario. Y es que «todo está interrelacionado», recalca Encinas. «Sin vivienda no puede haber salud, es un condicionante social básico«. Lo que sucede es que «se ha tensado tanto la cuerda que estamos despertando del letargo«. La médica lamenta que «es una supervivencia lo que muchísima gente está teniendo que sufrir».

Unos servicios esenciales minados, especulación con necesidades básicas y una desigualdad social cada vez más acuciante. Todos estos son los ingredientes que han provocado el cóctel molotov del estallido en las calles. Mientras lo público camina hacia la privatización en Madrid, la ciudadanía camina hacia Sol. «Estamos empezando a tomar las calles directamente porque necesitamos cambios ya, de una forma urgente», añade por su parte la portavoz de CGT. «Hemos llegado a un punto de no retorno en el que tenemos que tomar aquello que paulatinamente y con premeditación nos están quitando hasta la asfixia más absoluta, con nuestra voz y nuestros cuerpos».

Para el portavoz del Sindicato de Inquilinas, se está produciendo «un cambio muy interesante». «Cada vez vemos que más personas están entendiendo que más allá de nuestras diferencias compartimos intereses materiales muy concretos: que queremos una vivienda estable, que queremos buenos salarios, que queremos tiempo para vivir, que queremos una sanidad y una educación públicas de calidad», destaca. Es por ello que todo camina hacia la huelga general convocada el próximo 11 de noviembre. «Porque si quienes tienen el poder económico son capaces de bloquear cualquier avance, necesitamos construir una fuerza social capaz de obligarlos a ceder», resume.

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