Rocío Cruz (PÚBLICO), 16 de Octubre de 2026
Las estudiantes que sufrieron las cargas policiales relatan a Público la violencia con la que los agentes reprimieron su protesta pacífica durante la primera jornada de la huelga educativa en Madrid.

Bie, estudiante de 20 años y militante de la agrupación estudiantil Contracorriente, sostenía una pancarta el miércoles durante una acción pacífica en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Desde primera fila, se manifestaba en apoyo a la huelga indefinida de la educación pública. La Policía Nacional arremetió contra ella y el resto de estudiantes y trabajadoras. «Llegaron cinco lecheras. Todo pasó muy rápido y de forma totalmente arbitraria. Empezaron a pegarnos y a cargar contra nosotras a porrazos«, cuenta al otro lado del teléfono. Hubo dos intervenciones policiales: «En la segunda ya detuvieron a compañeras y nos dieron mucho más fuerte«. Después, los agentes las mantuvieron retenidas «durante un largo rato» y les impidieron abandonar la zona. También les requisaron la pancarta, una representación satírica de Isabel Díaz Ayuso inspirada en Saturno devorando a su hijo, el cuadro de Francisco de Goya.
La joven terminó la acción con varias lesiones. «Me han reventado un dedo y tengo hematomas en las piernas, en el brazo y muchísimos golpes», dice. Después de la agresión, acudió a Urgencias y a su médica de Atención Primaria. Los informes médicos, a los que ha tenido acceso este diario, recogen un diagnóstico de «policontusiones» y «contusión de muñeca y mano», además de prescribirle una baja médica. Según fuentes sindicales, la ofensiva policial dejó cinco personas detenidas y diez heridas —dos de ellas de gravedad—.

Vic, sanitaria en Madrid y también militante de la agrupación estudiantil Contracorriente, también terminó detenida durante una acción pacífica convocada por profesoras y estudiantes en el distrito madrileño de Carabanchel. Todo empezó cuando vio a dos agentes ponerse «un poco bravos» con varios docentes y decidió sacar el móvil para grabarlos. Los policías la detuvieron y la trasladaron a la comisaría de Carabanchel, donde, según narra, la procesaron. Estuvo en el calabozo desde las 11.00 hasta las 19.20 horas.
«Me aislaron en unas condiciones terribles, súperhumillantes, en un entorno tremendamente hostil. Estuve sola con mis compañeras de celda», recuerda. En las horas más difíciles, la joven encontró un asidero en quienes seguían movilizados fuera de la comisaría. «Me daba fuerza pensar que no estaba sola, que estaban todas mis compañeras fuera». Lejos de retirarse a descansar, Vic volvió a la calle y se sumó a la manifestación que recorrió el trayecto entre Atocha y Sol.

La Organización Estudiantil Socialista (OES) y la Coordinadora Juvenil Socialista (CJS) han facilitado a Público imágenes de varias personas heridas durante las cargas policiales en la Complutense, que han optado por mantener su identidad en el anonimato. Ambas organizaciones exigen que se retiren de inmediato los cargos contra los cinco estudiantes detenidos. Aunque todos han quedado en libertad, los colectivos reclaman que no se les imponga ninguna responsabilidad penal ni administrativa por su participación en las protestas. «Es vergonzoso que la Policía de un Gobierno de PSOE y Sumar haya apaleado a estudiantes que estaban ejerciendo su derecho a huelga», denuncian. «Estamos hablando de chavales que se organizaban para defender una educación pública que les pertenece y por la que han luchado cientos de miles de personas antes que ellos».
La Delegación del Gobierno en Madrid justifica la intervención policial alegando que algunos manifestantes trataron de rebasar el cordón de seguridad y «agredir» a los agentes. El Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso también ha respaldado la actuación policial, al sostener que los efectivos se limitaron a cumplir con sus funciones. En paralelo, ha descalificado la huelga educativa, a la que acusa de tener un carácter «político y electoralista», y ha tildado de «inalcanzables» las reivindicaciones de los sindicatos. El rectorado de la Complutense, por su parte, ha condenado las cargas policiales y ha manifestado su «profunda preocupación» por las personas heridas y detenidas. La institución se ha desvinculado de la intervención y ha asegurado que no pidió ni promovió la presencia de los agentes en el campus. Además, ha respaldado la investigación «urgente» anunciada por la Delegación del Gobierno.
Bie, joven agredida por las cargas policiales: «Todo esto se está haciendo con el objetivo de tratar de pasivizar y amedrentar»

La estudiante Bie cuestiona la versión del rectorado y sostiene que la entrada de la Policía Nacional en el campus requiere su autorización. «Lo que dice el rectorado es mentira, ellos dan de forma automática el permiso siempre«, afirma. La joven también rechaza las explicaciones del Gobierno de Ayuso para justificar la intervención. «Me parece una vergüenza que se trate de justificar que se agreda a estudiantes y trabajadores que están ejerciendo su derecho a huelga. Es completamente injustificado». Bie establece un contraste entre la actuación de los agentes contra los estudiantes y la respuesta de los mismos ante el grupo de ultras que protagonizó «provocaciones y agresiones» durante la acampada de Sol. «Está claro a quién protegen y qué intereses defienden», deja caer. Asimismo, interpreta las cargas como un intento de «desmovilizar» y «amedrentar» a quienes están saliendo a la calle en un momento de efervescencia de las luchas sociales.
«Todo esto se está haciendo con el objetivo de tratar de pasivizar y amedrentar, en un momento en el que está habiendo un proceso de luchas enorme por la vivienda, por la educación, en el que va a empezar una huelga indefinida y en el que vamos a hacer una huelga general», valora. A su juicio, tanto el Gobierno de Ayuso como el Ejecutivo central son conscientes del descontento entre la juventud y la clase trabajadora y tratan de justificar la represión para contenerlo. «No van a conseguir que paremos«, advierte.

La miembro de Contracorriente niega que los manifestantes agredieran a los agentes y denuncia que la Policía irrumpió en el campus equipada con cascos y porras. «Nadie agredió a ningún policía. Fueron ellos los que vinieron a por nosotras«, insiste. Por ello, reclama que se deje de recurrir a las fuerzas policiales para intervenir en las movilizaciones universitarias y confía en que la investigación abierta sirva para poner fin a estas actuaciones. «Lo que espero es que, de una vez por todas, se deje de permitir que el Gobierno o la propia universidad mande a la Policía a reprimir a estudiantes».
Bie, joven agredida por las cargas policiales: «Los estudiantes de Francia nos están inspirando mucho»
Ni las cargas ni la detención han mermado, asegura, las ganas de organizarse. Bie defiende que el movimiento mantiene la moral alta y mira también a las experiencias de lucha de otros países. «Los estudiantes de Francia también nos están inspirando mucho», señala. Vic, por su parte, encuentra ecos de la represión del movimiento estudiantil durante la dictadura franquista en lo ocurrido, aunque advierte de que ambos contextos no son equiparables. «Salvando las distancias, me recuerda un poco al franquismo, con toda la represión que hubo al movimiento estudiantil».
La sanitaria enmarca las cargas en un ciclo de movilizaciones que, a su parecer, atraviesa el país: desde las semanas de acampada en Sol hasta las protestas por el derecho a la vivienda y la convocatoria de una huelga educativa indefinida en Madrid. A este escenario suma la huelga general anunciada para el 11 de noviembre, que considera un hito por ser la primera de ámbito estatal en 14 años. «A los capitalistas, a la derecha, les da miedo cuando nos unimos la clase trabajadora«, dice. Más allá de las lesiones, las detenciones y el impacto de la actuación policial, Vic extrae una conclusión colectiva de lo sucedido: la necesidad de recuperar la experiencia de organizarse y sostener las luchas. «Cada lucha nos enseña a la clase trabajadora, a la juventud, a las estudiantes, una cosa que en los últimos años hemos olvidado: cómo luchar y cómo organizarnos».
Amnistía Internacional también ha cuestionado el uso de porras contra estudiantes que, según su valoración, mantenían una actitud pacífica durante la protesta. Además, recuerda que no haber comunicado previamente una concentración no basta, por sí solo, para justificar su disolución ni la detención de quienes participan en ella. La entidad reclama una investigación «independiente y exhaustiva» que permita aclarar lo sucedido y determinar si la intervención policial se ajustó a los principios de necesidad y proporcionalidad.
La actuación policial también ha interpelado a la oposición política y a las organizaciones sindicales. El PSOE de Madrid ha tachado de «lamentables» las imágenes y ha reclamado una investigación. Más Madrid, por su parte, ha condenado las cargas y exigido la retirada de los agentes del campus. UGT y CCOO también han rechazado el uso de la fuerza y han pedido explicaciones al Ministerio del Interior, al tiempo que han defendido el derecho a la huelga y a la manifestación. La Plataforma UCM por la Pública ha responsabilizado al delegado del Gobierno del despliegue policial y ha pedido su dimisión.
Cargas violentas contra protestas pacíficas
En los últimos meses, varias actuaciones policiales han vuelto a poner el foco en el uso de la fuerza contra quienes protestan. Uno de los casos más sonados fue el de Maricarmen, la mujer de 87 años que fue desalojada por la fuerza de la vivienda en la que había vivido durante más de siete décadas. El desahucio se ejecutó tras más de ocho horas de resistencia pacífica, en las que la Policía realizó varias cargas y utilizó gas pimienta.
La actuación policial durante las movilizaciones en defensa de la educación pública en València también fue ampliamente rechazada. El 31 de mayo, una profesora jubilada que participaba en una concentración frente a la Conselleria de Educación fue empujada con violencia y por la espalda por un agente de la Policía Nacional y cayó al suelo. Sufrió una fractura del tabique nasal y necesitó puntos de sutura. Las imágenes del incidente se difundieron en redes sociales y el Defensor del Pueblo pidió explicaciones a la Dirección General de la Policía. Posteriormente, un juzgado abrió una investigación a raíz de las denuncias presentadas.
Yendo más atrás, el histórico de actuaciones policiales violentas deja algunos episodios especialmente cruentos. En octubre de 2017, Human Rights Watch concluyó que la Policía Nacional y la Guardia Civil habían empleado una fuerza excesiva contra personas que ofrecían resistencia pasiva durante el referéndum del 1-O en Catalunya. Cinco años antes, Amnistía Internacional había denunciado golpes contra manifestantes durante la protesta de Rodea el Congreso, celebrada en Madrid en septiembre de 2012, y había alertado de las lesiones causadas por las intervenciones policiales.

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