Gaceta Crítica

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Cuba, Gaza y el costo humano de la sed imperial

Por Alejandra García Elizalde (RESUMEN LATIONAMERICANO), 21 de septiembre de 2026

La Habana, la autora trabajando en la oscuridad. Foto: Bill Hackwell

En Gaza, miles de niños han sido asesinados en medio del genocidio que Israel impone con total impunidad. Miles más permanecen desaparecidos y sepultados bajo los escombros. En Cuba, millones de personas han sobrevivido durante años en medio de apagones, escasez de alimentos, dificultades para acceder a medicamentos, falta de combustible y una profunda crisis económica impuesta por Estados Unidos.

Son realidades distintas, pero hay una pregunta que las conecta. Una pregunta que debería interpelar la conciencia de la comunidad internacional: ¿Cuánto sufrimiento civil está dispuesto a tolerar el mundo antes de actuar? Es una pregunta importante a medida que se acerca el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En Cuba, el gobierno denuncia sistemáticamente que las sanciones y restricciones estadounidenses están empeorando una situación ya de por sí crítica.

Cuando el combustible escasea, la crisis deja de ser una abstracción. Entra en los hogares. Entra en la habitación donde un niño intenta hacer la tarea durante un apagón. Entra en el hogar donde una madre abanica a su bebé porque el calor se vuelve insoportable.

También afecta a la cocina, donde la comida empieza a estropearse; al hospital, donde un paciente necesita un medicamento que no llega; y a la vida de un trabajador que no sabe cómo va a ir a trabajar porque el transporte público está prácticamente paralizado.

Una isla en la oscuridad

A mediados de septiembre, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, presentó un informe sobre los daños causados ​​por el bloqueo estadounidense entre marzo de 2025 y febrero de 2026.

Rodríguez describió meses en los que muchas familias han vivido con apenas dos o tres horas de electricidad al día, o incluso menos.

Detrás de esas horas de apagones hay mucho más que una estadística de consumo energético: hay un niño cuyo sueño se ve interrumpido, un abuelo que se queda sin televisión ni radio, un estudiante que intenta concentrarse sin luz y una madre que lucha por encontrar la manera de conservar los alimentos.

Los apagones trastornan la vida de toda una familia. El gobierno cubano sostiene que la falta de combustible es uno de los principales factores de la crisis energética y denuncia que las medidas estadounidenses dificultan la obtención del combustible y el diésel necesarios para la generación de electricidad.

También señala que las restricciones afectan a la adquisición de piezas y equipos para centrales termoeléctricas y dificultan la expansión de fuentes de energía renovables como la energía solar.

Cuando una sanción llega a una cama de hospital

Una de las dimensiones más dolorosas de cualquier política de sanciones es la que no aparece inmediatamente en los titulares: la forma en que, en última instancia, afecta al paciente.

Rodríguez afirmó que miles de contenedores no han podido llegar a Cuba debido a la presión y las amenazas que el gobierno estadounidense ejerce sobre las navieras. La cifra citada por el canciller supera los 7.000 contenedores.

Para alguien que observa la situación desde lejos, un contenedor puede ser simplemente una unidad de transporte.

Para una familia, puede contener medicamentos. Para un hospital, puede significar suministros esenciales. Para un paciente, puede representar la diferencia entre recibir tratamiento a tiempo y seguir esperando. Y cuando ese paciente es un niño, la espera puede volverse insoportable.

“Son niños, no números”

En referencia al aumento de la mortalidad infantil entre 2018 y 2025, el ministro de Relaciones Exteriores cubano hizo una declaración que debería trascender cualquier debate político: «Son niños, no números».

Esta afirmación es importante porque detrás de cada estadística de mortalidad hay una vida que terminó y una familia que cargará con esa pérdida para siempre.

Niños palestinos entre los escombros de su comunidad, foto: ONU

La tragedia de Gaza y la crisis cubana pertenecen a contextos históricos y políticos diferentes; pero convergen en sus raíces en una historia de lucha y resistencia contra la sed imperial de las naciones poderosas.

La comunidad internacional ha condenado, debatido y votado durante años sobre el bloqueo estadounidense contra Cuba. Al mismo tiempo, las grandes potencias han demostrado repetidamente que sus decisiones internacionales están condicionadas por intereses políticos, económicos y estratégicos. Lo mismo ocurre con la causa palestina y su constante clamor por el reconocimiento internacional como Estado soberano.

Mientras tanto, las familias siguen viviendo con las consecuencias. Tanto en Gaza como en Cuba, un niño muere cada día a causa de las bombas o las sanciones invisibles. Que la muerte de esos niños jamás se convierta en algo ante lo que nos sintamos indiferentes.

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