Glenn Diesen (GREATER EURASIA), 19 de Septiembre de 2026
El exanalista de la CIA, Larry Johnson, sostiene que Rusia prevé y se prepara para la posibilidad de una guerra con Europa, al tiempo que se mantiene abierta a la diplomacia, pero que Moscú no aceptará lo que considera amenazas a su seguridad o a la expansión de la OTAN en Ucrania.
Condiciones de Rusia para las negociaciones
Según Johnson, Rusia sigue dispuesta a negociar, pero solo dentro del marco establecido por el presidente Vladimir Putin en junio de 2024. Esto incluye el reconocimiento de Donetsk, Luhansk, Zaporizhzhia y Kherson, así como de Crimea, como parte permanente de Rusia. Johnson afirma que Moscú también exige nuevas elecciones en Ucrania, la desnazificación del gobierno ucraniano, la desmilitarización de Ucrania y, sobre todo, el fin de la expansión de la OTAN en Ucrania y su posterior expansión hacia el este.
Johnson sostiene que la retirada de la OTAN de Ucrania es una exigencia rusa innegociable. Afirma que Rusia no está bajo presión alguna para abandonar estos objetivos y cree que los gobiernos occidentales deben moderar lo que él describe como una retórica cada vez más belicosa y restablecer los canales diplomáticos.
Rusia se prepara para la guerra con Europa.
Johnson afirma que sus conversaciones en Moscú con funcionarios y figuras militares rusas arrojaron un mensaje coherente: Rusia prevé que, con el tiempo, podría entrar en guerra con Europa.
Subraya que Rusia no tiene intención de lanzar un ataque preventivo contra Europa. Más bien, los funcionarios rusos están tomando al pie de la letra los preparativos y declaraciones militares europeas y preparándose para la posibilidad de que los gobiernos europeos inicien una acción militar. Johnson afirma que Rusia no se limitará a esperar a ser atacada mientras los países europeos desarrollan misiles capaces de alcanzar territorio ruso o, potencialmente, proporcionan dichas armas a Ucrania.
Sostiene que Europa ha confundido la paciencia rusa con debilidad y ha traspasado repetidamente lo que Moscú considera líneas rojas. En su opinión, un ataque europeo contra territorio, infraestructura o transporte marítimo ruso podría desencadenar una importante represalia rusa.
La expansión de la OTAN y los orígenes del conflicto.
Johnson identifica la expansión de la OTAN y la injerencia occidental en los asuntos políticos internos de Ucrania como las causas fundamentales del conflicto. Sostiene que la convulsión política de 2014 fue respaldada por agencias de inteligencia occidentales y que el posterior entrenamiento militar y equipamiento occidental para Ucrania sentaron las bases para la confrontación con Rusia.
Afirma que el conflicto podría haberse resuelto mediante negociaciones en 2022, argumentando que un acuerdo presentado por Ucrania en abril de ese año habría mantenido el Donbás bajo control ucraniano, a la vez que habría brindado protección a los rusohablantes y al clero ortodoxo. Según Johnson, la presión de Estados Unidos y Gran Bretaña provocó que Ucrania abandonara el acuerdo.
Para Johnson, abordar las causas profundas requiere, por lo tanto, poner fin a la injerencia occidental en Ucrania y celebrar nuevas elecciones sin que organizaciones externas ni servicios de inteligencia influyan en el proceso político.
Irán, Yemen y los cambios en Oriente Medio
Johnson también argumenta que el conflicto con Irán ha alterado fundamentalmente el equilibrio estratégico en Oriente Medio. Afirma que el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán interrumpió el suministro de petróleo crudo con alto contenido de azufre, lo que provocó una escasez mundial de diésel y combustible para aviación.
Argumenta que el auge de Ansar Allah, o los hutíes, representa otro cambio importante. Según Johnson, los hutíes han demostrado que no pueden ser derrotados simplemente por la fuerza aérea y han logrado un control cada vez mayor sobre territorios y rutas marítimas de importancia estratégica.
Johnson argumenta que Arabia Saudita carece de la capacidad militar para derrotar a Ansar Allah y que, en cambio, debería negociar, levantar el bloqueo y retirarse de la guerra.
Disminución de la influencia estadounidense
Johnson argumenta que Washington enfrenta ahora una disminución de su influencia militar, diplomática y económica en Oriente Medio. Afirma que Estados Unidos tiene escasez de sistemas de armas avanzados clave y enfrenta limitaciones en la cadena de suministro, incluidas dependencias con China.
Al mismo tiempo, sostiene que los estados del Golfo están reevaluando su dependencia de Washington y considerando cada vez más a China como una alternativa económica viable. En su opinión, la combinación de reveses militares, presiones económicas y la disminución de la credibilidad diplomática está obligando a la región a reconsiderar su relación con Estados Unidos y a adaptarse a un orden internacional cambiante.
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