Glenn Diesen (Substack Greater Eurasia), 18 de Septiembre de 2026
El profesor Jeffrey Sachs sostiene que el mundo está experimentando una transformación histórica, pasando de varios siglos de dominio occidental a un orden internacional genuinamente multipolar, y que los BRICS representan el regreso de Asia y del mundo en desarrollo en general al centro de los asuntos mundiales.
El auge y la caída del dominio europeo
Sachs sitúa el inicio del dominio occidental alrededor de 1750, cuando las potencias europeas comenzaron a ganar hegemonía mundial. Sostiene que el ascenso de Europa fue posible, en parte, gracias a la conquista de América, que aportó enormes riquezas y recursos, y en parte, gracias a una extraordinaria aceleración de la ciencia, la tecnología y el desarrollo económico organizado. Posteriormente, Gran Bretaña se convirtió en la principal potencia imperial, mientras que los estados europeos se repartieron gran parte del mundo.
Posteriormente, Estados Unidos se sumó a esta expansión imperial. Según Sachs, a finales del siglo XIX, Washington había comenzado a construir su propio imperio global, incluyendo la anexión de Hawái, la guerra con España y la adquisición de Filipinas. Para 1900, Europa y Estados Unidos habían establecido un sistema de dominio global.
Las dos guerras mundiales agotaron a Europa, dejando a Estados Unidos y la Unión Soviética como las principales potencias después de 1945. Sachs sostiene que Washington construyó entonces un sistema institucional internacional centrado en Estados Unidos, que incluía las Naciones Unidas, las instituciones de Bretton Woods y el sistema de comercio global.
La ilusión posterior a la Guerra Fría
Sachs identifica diciembre de 1991, cuando se disolvió la Unión Soviética, como un punto de inflexión decisivo. En su opinión, Estados Unidos interpretó el colapso soviético no como el inicio de un orden internacional de cooperación, sino como una victoria que establecía el derecho estadounidense a gobernar el mundo.
Argumenta que la política exterior estadounidense se centró posteriormente en mantener la hegemonía, expandir las alianzas y utilizar el poder militar y económico contra los Estados que desafiaban el dominio estadounidense. Relaciona este enfoque con los conflictos en Ucrania e Irán y con la estrategia estadounidense más amplia en Oriente Medio.
Para Sachs, esta estrategia se basa en una incomprensión fundamental del cambio histórico. El poder económico no permanece concentrado permanentemente en un solo país, y los intentos de preservar el dominio geopolítico mediante la confrontación no pueden impedir el surgimiento de otras sociedades.
El regreso de Asia al centro
Sachs sostiene que el acontecimiento más importante desde la década de 1950 ha sido la recuperación de Asia tras siglos de dominación imperial. La soberanía permitió a países como India, China e Indonesia impulsar un desarrollo económico independiente.
China desempeña un papel fundamental en esta transformación. Sachs describe la expansión económica de China desde finales de la década de 1970 como posiblemente el período de crecimiento económico sostenido más rápido de la historia de la humanidad. Sostiene que el auge de China fue resultado de una inversión masiva, un alto nivel de ahorro, el desarrollo tecnológico y el trabajo arduo, y no simplemente de manipulación financiera o ayuda occidental.
Según su análisis, Asia representa actualmente alrededor de la mitad o más de la economía mundial, mientras que China ha superado a Estados Unidos en tamaño económico si se mide mediante cálculos de paridad de poder adquisitivo. Sostiene que India también está ganando peso económico rápidamente y podría convertirse en la segunda economía más grande del mundo.
Los BRICS y un mundo posthegemónico
Sachs considera que los BRICS son la expresión institucional de esta transformación más amplia. Los países centrales de los BRICS representan casi la mitad de la humanidad y una mayor proporción de la producción económica mundial que el G7. Para Sachs, los BRICS no son, por lo tanto, simplemente otro bloque geopolítico. Representan a países que históricamente fueron colonizados, subordinados o excluidos de la configuración del sistema internacional y que ahora exigen tener voz y voto.
Sostiene que los BRICS buscan un mundo basado en el multilateralismo, el derecho internacional y la cooperación global, en lugar de un sistema dominado por una potencia hegemónica. Sus declaraciones hacen hincapié en las Naciones Unidas, las normas del comercio internacional y un mayor protagonismo para los países emergentes y en desarrollo.
Sachs sostiene que esta transformación no debe interpretarse como un intento de China, Rusia u otros miembros de los BRICS por reemplazar a Estados Unidos como nueva potencia hegemónica. En cambio, el objetivo es un mundo multipolar en el que las grandes potencias coexistan sin que ninguna reclame el derecho a dictar los asuntos globales.
La elección frente al Oeste
Sachs sostiene que Estados Unidos podría haber utilizado su poder tras la Guerra Fría para prepararse para una transición pacífica hacia un sistema internacional más equilibrado. En cambio, cree que Washington dedicó los últimos 35 años a intentar preservar su dominio.
Considera que el ascenso de China y Asia es un proceso natural de convergencia económica, más que un fenómeno intrínsecamente amenazante. En su opinión, los intentos por contener a China o mantener la supremacía estadounidense permanente han generado conflictos innecesarios y aumentado el riesgo de guerra.
Por lo tanto, el orden emergente centrado en los BRICS representa, según Sachs, no la creación de un nuevo imperio, sino el fin del período histórico en el que Occidente podía dictar las reglas para todos los demás. El desafío central ahora es si Estados Unidos y sus aliados aceptarán un mundo genuinamente multipolar y convivirán pacíficamente en él.
Deja un comentario