Glenn Diesen (Blog del autor), 11 de Septiembre de 2026
Scott Ritter, exoficial de inteligencia e inspector de armas estadounidense, sostiene que Estados Unidos no está llevando a cabo una iniciativa de paz seria con Rusia, ya que Washington continúa aplicando políticas fundamentalmente incompatibles con la paz. En su opinión, enviar funcionarios estadounidenses a Moscú mientras la CIA sigue apoyando las operaciones ucranianas contra Rusia es una contradicción. Un verdadero esfuerzo de paz, argumenta, requeriría que Washington pusiera fin al apoyo encubierto a Ucrania y abandonara las políticas europeas diseñadas para mantener la confrontación con Rusia.
Una negociación diseñada para preservar la influencia estadounidense.
Ritter sostiene que las propuestas económicas que se están debatiendo con Rusia equivalen a un retorno a las políticas de la década de 1990. Las considera un intento de recuperar la influencia estadounidense sobre la economía rusa, fortalecer a los oligarcas alineados con Washington y revertir los cambios económicos implementados durante la presidencia de Vladimir Putin.
Argumenta que Estados Unidos intenta gestionar lo que reconoce como el inminente colapso de Ucrania, en lugar de lograr la paz. En su opinión, Rusia está ganando terreno militar, económico y político, mientras que el Estado ucraniano y el orden político europeo que lo respalda son cada vez más inestables. Por lo tanto, Washington quiere evitar un colapso incontrolado que podría debilitar la OTAN y la influencia estadounidense en Europa.
Ritter argumenta que Rusia debería continuar su campaña militar en lugar de reducir la presión. Cree que Moscú está ahora en posición de alcanzar sus objetivos y que detenerse antes de lograrlos sería un grave error estratégico.
Ucrania y la cuestión de un acuerdo
Ritter sostiene que un acuerdo duradero es imposible sin cambios políticos fundamentales en Ucrania. En su opinión, generaciones de ucranianos han sido educados para considerar a Rusia y a los rusos como enemigos, lo que hace que el sistema político ucraniano actual sea incapaz de generar una paz duradera.
Sostiene que, por lo tanto, Rusia busca algo más que concesiones territoriales. Quiere garantías constitucionales para sus intereses y cambios políticos que eliminen definitivamente las fuerzas que él asocia con el nacionalismo ucraniano y el legado de Stepan Bandera.
Para Ritter, el conflicto radica, en última instancia, en si Rusia puede eliminar las estructuras políticas que, según él, han mantenido la hostilidad hacia Rusia. Sostiene que solo una victoria rusa decisiva puede abordar lo que considera las causas profundas de la guerra.
El incidente del dron en Leipzig: Operación de falsa bandera.
Ritter también rechaza la afirmación de que el dron descubierto cerca de Leipzig demostrara una campaña rusa contra Europa. Argumenta que el dron parecía técnicamente inadecuado e incompatible con las capacidades de las fuerzas rusas, a las que considera altamente experimentadas en la guerra con drones.
Sostiene que la falta de información técnica pública sobre el dron hace imposible corroborar las acusaciones. En su opinión, el incidente fue en realidad una operación de falsa bandera destinada a influir en la opinión pública alemana y debilitar el apoyo político a Alternativa para Alemania (AfD).
Ritter argumenta que Europa carece de la capacidad militar para librar una guerra convencional de gran envergadura contra Rusia. Según él, Alemania, Gran Bretaña y Francia carecen de la capacidad logística necesaria para mantener grandes formaciones contra las fuerzas rusas, mientras que las fuerzas de la OTAN se enfrentarían a la abrumadora capacidad rusa de drones y artillería.
La ventaja militar de Rusia
Ritter sostiene que Rusia se ha adaptado rápidamente a la tecnología de drones ucraniana. Según él, las fuerzas rusas capturan drones ucranianos, analizan sus comunicaciones y desarrollan sistemas de guerra electrónica y de interceptación de drones para neutralizarlos.
Rechaza las descripciones de las tácticas rusas como ataques burdos de «oleadas humanas», y en su lugar describe un sistema deliberado basado en operaciones de pequeñas unidades, apoyo de drones, potencia de fuego concentrada y avances territoriales graduales.
En definitiva, Ritter sostiene que Rusia no perderá la guerra. En su opinión, prolongar el conflicto solo agrava la destrucción y la crisis demográfica que afronta Ucrania. Cree que una victoria rusa decisiva podría, en cambio, crear las condiciones para un nuevo orden europeo en el que Rusia sea tratada como una potencia en igualdad de condiciones y Europa dependa menos de la OTAN, la Unión Europea y el control estratégico estadounidense.
Para Ritter, tal victoria es el único fundamento para lo que él considera una paz genuina y duradera.
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