Gaceta Crítica

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Max Otte: Terremoto político en Alemania: AfD logra una victoria histórica en un land.

Glen Diessen con Max Otte (GREATER EURASIA) 7 de septiembre de 2026

Alemania ha llegado a un punto en el que la presión política acumulada durante años finalmente estalla. El resultado electoral en Sajonia-Anhalt, donde la AfD obtuvo el 44,5%, no es simplemente un resultado regional. Es un terremoto psicológico que demuestra que millones de alemanes ya no están dispuestos a aceptar el consenso político impuesto por los partidos y medios de comunicación tradicionales.

Alemania Oriental lidera esta transformación porque sus votantes tienen una experiencia histórica diferente. Tras haber vivido bajo dos sistemas políticos, los alemanes orientales son más capaces de reconocer la propaganda y están menos apegados a las lealtades partidistas tradicionales. Su mensaje es claro: la gente está harta.

El sistema político establecido ha intentado contener a la AfD mediante un muro de contención, aislamiento político, campañas mediáticas y presión institucional. Pero el río ya no puede ser retenido. La AfD se ha convertido en una fuerza política importante, y su fuerza electoral está sacudiendo la confianza de la clase política y mediática alemana.

La economía, la paz y el fracaso del sistema establecido

La principal razón por la que la gente vota por el cambio es económica. «Es la economía, estúpido». Alemania atraviesa dificultades económicas, mientras que el temor y el descontento social van en aumento. La paz es el segundo tema más importante.

Para los alemanes del este, en particular, Rusia se percibe de manera diferente. Su experiencia histórica les brinda una perspectiva distinta del conflicto y son menos susceptibles a las narrativas que reducen el mundo al bien y al mal. La migración sigue siendo importante, pero ha quedado relegada a un segundo plano frente a las preocupaciones económicas y la paz.

La AfD surgió originalmente de la oposición a las medidas de rescate del euro, que en realidad salvaron a bancos y gobiernos en lugar de solucionar los problemas de fondo. La crisis migratoria de 2015 le dio posteriormente otro gran impulso. Sin embargo, hoy en día, el declive económico y el peligro de guerra son temas cada vez más centrales.

Propaganda de guerra y la cuestión rusa

Alemania vive en un ambiente donde cuestionar la confrontación con Rusia puede bastar para arruinar la carrera y la reputación de una persona. Cualquiera que abogue por la diplomacia en lugar de la escalada puede ser tachado de traidor o partidario de Putin.

La reacción al incidente del dron en Alemania ilustra el problema. La campaña mediática en torno al incidente fue implacable, a pesar de las serias dudas sobre la posibilidad de que el dron fuera ruso. Si bien drones ucranianos ya habían caído en territorio de la OTAN, la atribución de la responsabilidad a Rusia se impulsó de inmediato y con vehemencia.

El mismo patrón se observa en el caso Nord Stream y en la investigación del MH17. En lugar de exigir pruebas y permitir la participación de todas las partes, se imponen conclusiones políticas y se ataca personalmente a quienes disienten. Cuando las acusaciones sustituyen a las pruebas y los ataques personales al debate, la política se torna autoritaria.

Alemania necesita soberanía

El problema más profundo de Alemania es que ha perdido gran parte de su independencia. Sus élites económicas y políticas se han convertido en gestores que operan según las reglas estadounidenses, en lugar de élites nacionales genuinamente independientes.

Por lo tanto, Alemania necesita reconstruir la educación, la investigación, la innovación, la productividad y la confianza nacional. Esto requiere una búsqueda prudente de una mayor soberanía. En opinión de Otte, la explotación de los aliados europeos de Estados Unidos no comenzó con la crisis actual. La competencia y la guerra económica se han estado desarrollando durante décadas.

Alemania también necesita una política exterior capaz de actuar de forma independiente. Si Europa quiere convertirse en una potencia relevante, Alemania inevitablemente tendrá que asumir una mayor responsabilidad, aunque para ello se requerirá una habilidad diplomática excepcional.

Una nueva Europa

El escenario optimista prevé que el sistema europeo actual acabe colapsando y surja algo nuevo. Sin embargo, la trayectoria actual de Alemania apunta hacia un empobrecimiento y declive continuos, con Europa permaneciendo en gran medida como una extensión del poder estadounidense.

Por lo tanto, sería necesario un cambio fundamental en la relación de Alemania con Rusia y Ucrania. Alemania podría buscar una mayor libertad frente a las restricciones de la UE, reconstruir las relaciones y forjar alianzas con otras fuerzas soberanistas en Europa. Tal transformación sería extraordinariamente difícil, pero la alternativa es un declive continuo.

El resultado electoral demuestra que la presión política ya no puede contenerse indefinidamente. La represa electoral se ha roto. La pregunta que queda es si el sistema político alemán acabará experimentando la ruptura política que esto conlleva.

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