Rusia, India y un orden euroasiático cambiante
M.K. Bhadrakumar (INDIAN PUNCHLINE) – La India -, 5 de Julio de 2026

El gobierno tomó una excelente decisión al designar al gobernador de Bihar, el teniente general retirado Syed Ata Hasnain, para representar al país en el funeral del difunto líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei. Si bien es inusual designar a un general retirado para el funeral de una figura religiosa tan venerada, se trata de una decisión acertada que busca revitalizar la relación bilateral y restablecer el equilibrio en la política de la India hacia Oriente Medio.
En efecto, la ceremonia fúnebre en Teherán se está convirtiendo en un acontecimiento extraordinario, un espectáculo espontáneo de respeto y dolor sin precedentes. Tiene un inmenso simbolismo político, equivalente a una denuncia contra el presidente estadounidense Donald Trump y su cómplice, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, por el atroz asesinato. Como dijo Shakespeare: «Aunque el asesinato no tenga lengua, hablará».
Estos funerales de Estado son eventos internacionales en los que suele haber presencia diplomática. El acto en Teherán se desarrolla en un contexto extraordinario de dinámicas de poder, tanto dentro de Irán como a nivel regional e internacional.
Desde la perspectiva india, la mayor curiosidad se centrará en el general indio, quien tal vez se encuentre cara a cara con el mariscal de campo pakistaní Asim Munir, que acompañó al primer ministro Shahbaz Sharif a Teherán. Si tal encuentro llegara a ocurrir, se producirían algunos intercambios cordiales, que podrían resultar beneficiosos a la larga. En cualquier caso, las impresiones de primera mano del general Hasnain sobre una mente intelectual, humanista y militar serán esclarecedoras. Ojalá plasme sus reflexiones por escrito.
Pakistán está en racha últimamente, y el mariscal de campo Munir será muy solicitado en Teherán. El New York Times y el Washington Post publicaron informes, aparentemente basados en una sesión informativa de alto nivel de la CIA, de que Israel estaba tramando un complot para asesinar al presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, y al ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, pero un aviso de los estadounidenses frustró el complot.
Según otros informes, todo ocurrió hace dos meses, en vísperas de las históricas conversaciones de alto nivel entre Estados Unidos e Irán, celebradas en Islamabad del 11 al 12 de abril, a las que asistieron el vicepresidente estadounidense JD Vance, Ghalibaf y Araghchi. Al parecer, la agencia de inteligencia pakistaní descubrió el complot israelí y alertó a los estadounidenses, lo que provocó su desarticulación. Evidentemente, las efusivas palabras de agradecimiento que Trump y Vance dedicaron a las autoridades pakistaníes por su papel en la facilitación de las conversaciones con los iraníes ahora cobran mayor relevancia. El momento en que Estados Unidos reveló la información resulta intrigante.
Tanto China como Rusia, consideradas cuasi aliadas de Irán, designaron a altos funcionarios para representar a sus gobiernos. En particular, destaca la presencia de Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia (y expresidente y ex primer ministro). Medvédev ostenta de facto el segundo puesto en la jerarquía del Kremlin y es un colaborador político de larga data del presidente Vladímir Putin.
Asimismo, Medvedev preside la Comisión Militar-Industrial de Rusia, un puesto de gran influencia que supervisa la industria de defensa en su conjunto. Medvedev estuvo acompañado por un equipo de altos funcionarios. Este viaje puede considerarse una visita de trabajo .
En vísperas de la visita de Medvedev, fuentes rusas revelaron que la planta de aviación de Komsomolsk del Amur (también conocida como la planta de aviación Yuri Gagarin, ubicada en la remota orilla oriental del río Amur en Jabárovsk, en el Extremo Oriente ruso) ha completado la producción del primer lote de 20 aviones de combate Su-35 «Super Flanker» encargados por Irán.
El Sukhoi Su-35 es un formidable caza de superioridad aérea bimotor de cuarta generación y media, con una maniobrabilidad excepcional, que cuenta con aviónica avanzada, motores con vectorización de empuje 3D y el potente radar de barrido electrónico pasivo N35 Irbis-E, con la rara capacidad de operar desde pistas de aterrizaje cortas o improvisadas, lo que lo hace menos dependiente de las principales bases aéreas y más difícil de neutralizar.
Documentos filtrados del gobierno ruso, publicados a finales de 2025, sugerían que Irán había encargado un total de 48 cazas Su-35, en virtud de un acuerdo de defensa firmado con Irán dos años antes. Según se informa, Rusia está acelerando las entregas a Irán, que podrían comenzar en 2026.
La fuerza aérea iraní ha dependido durante mucho tiempo de aviones occidentales obsoletos, adquiridos antes de la revolución de 1979. Si bien Irán ha desarrollado uno de los arsenales de misiles más potentes de la región, sus capacidades de aviación nacional siguen siendo relativamente débiles. Los analistas afirman que la llegada de los cazas Sukhoi Su-35 podría fortalecer significativamente el poder aéreo iraní y ampliar su capacidad para realizar operaciones de largo alcance.
No cabe duda de que el viaje de Medvedev a Teherán indica que el Kremlin está considerando intensificar sus lazos militares con Irán debido a la fuerza de las circunstancias en una coyuntura delicada, cuando una confrontación militar entre Rusia y la OTAN ya no es un escenario descabellado. Estas circunstancias incluyen:
- La expansión de la OTAN en la región báltica;
- La participación directa de Washington una vez más en la guerra indirecta en Ucrania, especialmente en la escalada e intensificación de los ataques en territorio ruso con misiles de largo alcance;
- Finlandia y Lituania están allanando el camino para el despliegue de armas nucleares estadounidenses en las regiones fronterizas de Rusia;
- crecientes tensiones en el Mar Báltico;
- amenazas a la seguridad de Bielorrusia, estrecho aliado de Rusia, colindante con su base nuclear en el enclave de Kaliningrado;
- reiteradas declaraciones de líderes europeos instando a los ciudadanos a prepararse para una guerra con Rusia; y
- Estancamiento en las conversaciones de paz entre Estados Unidos y Rusia.
Es significativo que Putin ya no distinga entre Estados Unidos y sus aliados europeos como adversarios. En una advertencia inusualmente directa, Putin declaró la semana pasada que Rusia no será tomada por sorpresa, como sucedió cuando la Alemania nazi lanzó la Operación Barbarroja contra la Unión Soviética.
Asimismo, la situación de seguridad en la región del Mar Negro ha cambiado drásticamente. Se producen ataques diarios contra Crimea, y las carreteras y las conexiones de la península con el interior de Rusia están interrumpidas. Se ha declarado el estado de emergencia. Se está preparando una ofensiva militar masiva de las fuerzas rusas hacia Kiev, ya que el Kremlin busca una victoria militar total y estima que solo un cambio de régimen en Ucrania podrá poner fin a la guerra.
En definitiva, con el acercamiento del presidente turco Recep Tayyip Erdoğan a Trump, sumado a los realineamientos en la región transcaucásica en los últimos meses —especialmente en Armenia—, la importancia estratégica de Irán para Rusia se ha vuelto crucial. Rusia simplemente no puede permitir la capitulación de Irán. Y en Teherán tampoco pasó desapercibida la total ausencia de las naciones occidentales en las ceremonias fúnebres.
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