Gaceta Crítica

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El día que media España lloró: un cantar de gesta para el ciclista Luis Ocaña

Carlos Arribas (El País), 3 de Julio de 2026

Christian Laborde escribe un poema épico-lírico para narrar la tragedia del ciclista español, el héroe caído y herido de gravedad en el Tour de Francia de 1971

Luis Ocaña fue un «heroe español» en días improbables, en el tardofranquismo. Los ciclistas españoles eran la alternativa al gran Eddy Merckxs. Luis Ocaña, José Manuel Fuente, Mikel María Lasa y muchos otros eran ídolos poco convenientes para el franquismo. Ocaña simbolizaba a los hijos de exiliados políticos y económicos, Fuente representaba a los mineros asturianos, Mikel María Lasa defendía a una Euskadi aplastada por el régimen. Pero Ocaña unió todo ello y lo representó brillantemente. Desde mi óptica, sólo la mala suerte impidió que Luis Ocaña ganara 3 Tours de Francia. Un corredor completo, en la montaña y en el llano, poco habituales en los corredores españoles de la época. Todos queríamos ser Ocaña en 1971, por lo bueno que era, y porque era el líder de un gran equipo francés. (Gerardo Del Val. GACETA CRÍTICA.

El corredor español Luis Ocaña (equipo Bic) gana en la meta del Puy de Dome, al final de la octava etapa del Tour de Francia, el 5 de julio de 1971.EFE

Furia épica, bautiza Donald Trump sus bombardeos salvajes sobre Irán, y al hacerlo destruye vidas, roba esperanzas y se apropia de las palabras de los cronistas deportivos, de los poetas. La épica, la furia, los ataques de Contador en los Pirineos, Pogacar… ¿Qué seremos sin esas palabras robadas? ¿Quién nos las devolverá? A nuestro rescate acude rápido un poeta del ciclismo, quién si no, Christian Laborde, bardo de Pau, que ha publicado en los últimos 20 años los libros más hermosos sobre ciclistas y el Tour de Francia que se hayan publicado nunca. Con su prosa saltarina, musical, poética, y la nostalgia que se pueda tener de la lluvia en las montañas o la niebla del Aubisque, ha escrito sobre Miguel Indurain (Le roi Miguel), Charly Gaul (L’ange qui aimait la pluie), el Tour (Dictionnaire amoureux du Tour de France) y de los grandes héroes franceses y su lucha en el Puy de Dôme que paralizó a toda la juventud francesa del 64, Anquetil y Poulidor (Duel sur le volcan)… Esa prosa, desbrozada de notas muertas, se convierte en poesía pura, sonidos duros, tantos acentos agudos, qué lujo el francés, sincopados como los golpes de un boxeador, y el swing de la trompeta de Miles Davis, en un poema épico-lírico, al modo casi del Cantar de mío Cid, para cantarle a Luis Ocaña en La chute de Luis Ocaña dans le col de Menté (Éditions Gallimard).

El autor ha publicado en los últimos 20 años los títulos más hermosos que existen sobre ciclistas y el Tour de Francia

Desde el jueves 8 de julio de 1971, Luis Ocaña viste el maillot amarillo del Tour. Es el sol del pelotón, la luz, la alegría, la cabeza de la revuelta que acabó en Orcières-Merlette, una estación de esquí en los Alpes, con la dictadura del caníbal Eddy Merckx, derrotado, perdido. Del sol, de Luis, se enamora Francia, todos los niños le adoran, ídolo sacrílego. Es la victoria del derrotado por la historia, español nacido en Priego (Cuenca) en 1945, padres exiliados del hambre y la miseria de la posguerra francesa, primero el Valle de Arán, luego Mont de Marsan, en el Gers francés, tierra rica, bosques, frutales, donde se hace ciclista, crece campeón. El 12 de julio, el día nace soleado en los Pirineos, será la consagración de Luis, y en las cunetas se prepara la fiesta. Pero, de repente, súbito como en una tragedia de Shakespeare, el cielo se cubre de sombras, negro, negro, se desata la tormenta y en el col de Menté el asfalto es un río de lodo, granizo y agua. Acosado por Merckx, la soberbia que se niega a perder, Ocaña no puede frenar en una curva y se estrella contra un mojón, y sobre él percuten luego, cuando intenta levantarse, otros ciclistas descontrolados. El sol, el maillot amarillo, se tiñe de sangre, y en su casa, no muy lejos, el niño Christian Laborde llora, como llora media España, medio mundo. “Seré el heraldo de Luis”, proclama el futuro poeta, que 55 años después publica en Gallimard, otro sueño cumplido, devuelve la emoción y la esperanza.

“Solo la poesía puede expresar lo que es Luis!”, exclama Laborde. “¿Qué debe hacer el poeta ante la lluvia de acero y sangre? Escribir, cantar, seguir ofreciendo belleza”.

El libro (con prefacio de Éric Fottorino) salió a la venta el 12 de marzo, coincidiendo con la Primavera de los poetas, que se celebra cada año en Francia durante el mes de marzo. “Es la primera vez que se homenajea a un héroe del Tour en esta celebración de la belleza y el sentimiento”, dice Laborde. “Normalmente, los libros sobre los héroes del Tour salen en junio, coincidiendo con el Tour. Estoy encantado de participar con Luis en la Primavera de los poetas y de ver mis palabras en Gallimard, en la colección Blanche”.

Para el disfrute completo solo faltaba que un traductor y poeta emprendiese la tarea de verterlo al español, y contagiarnos a todos. El 13 de julio llegará a las librerías la versión de Sanz Irles publicada por Sr. Scott.

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