PEN América y The Palestine Chronicle, 26 de Mayo de 2026

Este artículo fue publicado en PEN America con el título «La narración de historias como base para comprender al pueblo palestino».
El Festival PEN World Voices 2026 acogió en la ciudad de Nueva York el evento «Narrando Palestina: Familia, Historia y Desplazamiento», una conversación íntima y conmovedora que se sintió menos como un panel y más como una necesaria reflexión sobre cómo se cuentan las historias palestinas.
Moderado por la novelista Zaina Arafat, autora de You Exist too Much, el evento se centró en dos escritores cuya obra reivindica la narrativa palestina: Tareq Baconi, autor de Fire in Every Direction, que narra el desplazamiento de su familia desde Haifa en 1948 a través del Líbano y finalmente a Jordania, y Ramzy Baroud, quien escribió Before the Flood, una reflexión sobre la historia palestina y las historias personales de su familia y su aldea.
Los tres escritores compartieron su perspectiva sobre las formas en que la memoria palestina se preserva, se distorsiona y se lucha por ella a través de la narración familiar y el acto mismo de escribir.
¿Por qué contar historias?
Tanto Baroud como Baconi han dedicado años a escribir análisis sobre Palestina, interpretando su política, su historia y el despojo de su pueblo. Entonces, ¿qué impulsa a un escritor hacia algo más personal, unas memorias, una «narración subversiva»?
Para Baroud, la respuesta se remonta a su llegada a Seattle cuando tenía veintitantos años, tras haber crecido en un campo de refugiados, y a su confrontación con la forma en que se hablaba de Palestina en Estados Unidos. Llegó cargado de dolor e historias, y no encontró que nada de eso se viera reflejado en ningún lugar.
Esa desconexión le aclaró todo. Este tipo de escritura, dijo, no es sentimental ni emotiva, sino que «es fundamental y esencial como base para intentar comprender al pueblo palestino».
Baconi abordó un tema similar desde una perspectiva diferente: «Cuando uno se aleja del análisis y logra plasmar la realidad de cómo vivimos los palestinos en nuestra diversidad, se convierte en un desafío a la visión reduccionista con la que se nos representa». En otras palabras, contar la historia completa es en sí mismo un acto «subversivo».
Las memorias como método
Arafat argumentaba que las memorias son funcionales. Permiten cuestionar las cifras, adentrarse en lo que las estadísticas y los estudios abstractos no pueden abarcar. Contar historias no se trata de humanizar a los palestinos —ese planteamiento ya supone una concesión excesiva—, sino de explicar lo que otras formas de escritura simplemente no pueden.
Para Baroud, su tarea consiste en encontrar la microhistoria que encierra toda una experiencia colectiva. Y lo hace sin incluir sus opiniones. Son irrelevantes, afirma.
“No pido disculpas, no corrijo, no creo distancia entre el movimiento y yo”. Su objetivo, dijo, es “contar la historia de forma funcional: no utilizo a la gente para transmitir mis propias creencias, sino que creo espacios para que comuniquen su discurso político de una manera que tenga sentido para ellos”.
¿La carga de la representación?
La idea de que las historias palestinas necesitan «humanizar» a sus protagonistas es una trampa, afirmó Baconi. Él no siente la presión de la representación porque rechaza por completo esa premisa. Como dijo: «Somos humanos, obviamente; toda historia es humana, y la premisa de que las historias palestinas deban ganarse ese reconocimiento es precisamente el problema».
La tradición de contar historias entre los palestinos está tan arraigada precisamente porque ha sido necesaria para sobrevivir en estructuras diseñadas para silenciarlos. Añade: «No se trata de convencer a nadie, sino de mantenernos firmes en nuestra verdad y permitir que los demás la acepten».
Escribir a través del dolor
Baroud se emocionó al hablar de lo que significa escribir sobre el genocidio. Ya ha perdido a 110 miembros de su familia y parte de lo que lo impulsó a seguir escribiendo fue su sentido de urgencia por preservar la historia, el temor de que desapareciera antes de poder ser contada. Personas sobre las que escribió en el primer capítulo fueron asesinadas antes de que llegara al tercero. El libro se convirtió en una forma de duelo, pero también en una forma de sanación.
‘El amor es político’
Cuando se le preguntó sobre cómo equilibraba la intimidad de una historia de amor y la política en su libro, Baconi dijo que «el amor es político, nuestras vidas individuales están tan íntimamente marcadas por estas fuerzas políticas, que no las considero separadas».
Las historias que narra su abuela, superviviente de la Nakba, le transmitió a través de la comida y la cultura están todas intrínsecamente ligadas a la política, al desplazamiento y a la forma en que la pérdida moldea todo lo que toca.
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