Gaceta Crítica

Un espacio para la información y el debate crítico con el capitalismo en España y el Mundo. Contra la guerra y la opresión social y neocolonial. Por la Democracia y el Socialismo.

Queipo de Llano también fue “periodista”

Antonio Maestre (eldiario.es), 3 de Mayo de 2026

icono de Google
Icono de cerrar aviso
Vito Quiles llega al Juzgado de Instrucción de Sevilla para declarar como investigado por injurias en un caso judicial.

Vito Quiles llega al Juzgado de Instrucción de Sevilla para declarar como investigado por injurias en un caso judicial.  María José López – Europa Press – Archivo

2 de mayo de 2026 21:53 h

Actualizado el 03/05/2026 05:30 h

28

Este contenido es exclusivo para las socias y los socios de elDiario.es. Gracias por apoyarnos.

Icono de elDiario.es

Llevar un teléfono con un soporte del Temu no te convierte en periodista. Un nazi con un móvil y un micrófono sigue siendo un nazi. Incluso un periodista titulado que se comporta como un acosador y está a sueldo de un partido tampoco hace periodismo. Entender cuestiones básicas es difícil en un tiempo de antiintelectualismo en el que mucha gente no es capaz de atender un vídeo de más veinte segundos, donde no se distingue opinión e información y el líder de la extrema derecha colapsa cuando le piden que explique qué es ser español y te manda a la universidad para que te den respuestas. Los personajes que acuden a acosar a personajes públicos en su esfera privada, en sus domicilios o los abordan por la calle para insultarlos hacen tanto periodismo como el fascista Queipo de Llano cuando usaba los micrófonos de Radio Sevilla para amenazar a las mujeres de republicanos con violaciones por parte de la Guardia Mora

Al PP se le pasará la condescendencia, la equidistancia y la connivencia cuando comience a haber tipos, porque pasará tarde o temprano, que acosen a la mujer de Feijóo en su alojamiento humilde en El Viso o a la puerta de su chalé en Moaña que invade espacio público. El PP justifica la invasión de la esfera privada de sus adversarios políticos porque considera que le beneficia políticamente y porque se saben con el manejo de las esferas de poder que pueden sancionar ese comportamiento penalmente. Son muchos Peinados protegiendo el cortijo. Sus escuadristas con micrófono tendrán que hacer sangrar para ganarse una sanción mientras que un hipotético equivalente en el bando contrario acabaría en la Audiencia Nacional con una causa por terrorismo. 

El ático de Isabel Díaz Ayuso, que ha sido pagado con las comisiones de su novio con Quirón y con el reconocido fraude fiscal vía abogado, tiene una gestapillo con cargo al erario público que informa a Miguel Ángel Rodríguez cada vez que un periodista, de verdad, se aproxima por allí para investigar los chanchullos de Quironesa y consorte. Nunca jamás se ha visto a nadie acosando al novio en la puerta de su casa, ni se han grabado vídeos en el acceso de su domicilio ni se ha abordado a la lideresa en su ámbito privado. Si siguen tensando la cuerda acosando a los adversarios políticos, financiando a los camisas negras de redes sociales y subvencionando sus libelos es cuestión de tiempo que alguien vea una oportunidad de negocio en hacer lo mismo con Ayuso, Abascal, Feijóo o comience a ir a la casa de Quiles, que todos sus enemigos ya tienen localizada hace mucho tiempo. Acabarán teniendo lo que realizan a los demás. La paciencia acaba agotándose.

Los periodistas de verdad no participarán en ese espectáculo grotesco de acoso, intimidación y violencia política, pero sería una buena noticia que empezara a haber las mismas prácticas contra líderes del PP y Vox, periodistas de derechas y extrema derecha y presentadores de programas de Telemadrid por parte de unos cuántos miembros del Black Block para que den un paso atrás y comprendan que existen ciertos comportamientos que en una democracia sana son inaceptables. Lamentablemente, la reacción solo lo entiende cuando lo sufre.  

La violencia política que el PP y Vox usan con mediación interpuesta a través de personajes tan limitados acabará en desgracia. Estos tipos no son conscientes de que es cuestión de tiempo que crucen una línea roja que acabe con ellos en la cárcel o agredidos por alguien con la mecha más corta o por algún escolta que sí cumpla con sus obligaciones de protección. Hay que ser muy listo para manejar los límites de la impunidad que estos parapropagandistas creen tener, y es difícil encontrar personajes más limitados intelectualmente que Quiles o Ndongo. Acabarán pisando el palito y se los dejará vendidos por parte de aquellos que ahora quedan a comer en el Senado con estos españoles de segunda categoría para quienes les usan como carnaza. Es una historia muchas veces vista antes. Se gozará cuando suceda. 

Deja un comentario

Acerca de

Writing on the Wall is a newsletter for freelance writers seeking inspiration, advice, and support on their creative journey.