Ehécatl Lázaro (CEMEES -México-), 28 de Abril de 2026
Shenzhen es presentada por China al mundo como un exitoso caso de desarrollo acelerado. Y es así. De ser una pequeña ciudad pesquera de aproximadamente 30 mil habitantes cuando inició la Reforma y la Apertura, en 1978, se ha convertido en una ciudad innovadora con una población de 18 millones. Empresas de clase mundial, como Huawei, Tencent, DJI, BYD y ZTE tienen su sede aquí. A pesar de su vanguardismo, la ciudad no olvida sus raíces. En el distrito de Nanshan se encuentran los orígenes urbanos y administrativos de la ciudad, que datan del siglo IV de nuestra era: la ciudad antigua de Nantou. Actualmente, el lugar es mantenido no como una reliquia, sino como un espacio histórico y cultural en el que convergen la tradición y la modernidad.


Antes de convertirse en una ciudad emblemática de la innovación, Shenzhen era conocida por su mercado de electrónicos. La ciudad incluso creó fama, en el Sudeste de Asia, de copiar modelos de teléfonos celulares y producirlos localmente, llenando el mercado regional con piratería. Esos tiempos ya quedaron atrás, pero Shenzhen sigue teniendo en la industria de los electrónicos y las telecomunicaciones uno de sus puntos fuertes. Además de las marcas de fama mundial, Hytera es otra de las compañías líderes en el ramo. Se trata de una empresa ubicada en el distrito de Longgang, especializada en la producción de equipos de comunicación crítica para seguridad pública, industria pesada y transporte público. Con presencia en más de 120 países, es la segunda empresa más grande del ramo a nivel global, sólo por detrás de Motorola Solutions.


En los últimos años, China se ha convertido en una potencia de energía verde. Y no sólo por la producción de páneles solares, turbinas eólicas y automóviles eléctricos. En el distrito de Nanshan se encuentra ubicada una planta de la empresa SE Environment, dedicada a convertir la basura en energía eléctrica. A través de un procesamiento químico, recibe parte de la basura generada por la ciudad y la convierte en vapor, con lo cual genera parte de la energía eléctrica que necesita el distrito de Nanshan.


Convertida en una ciudad de vanguardia en el desarrollo tecnológico y medioambiental, Shenzhen desempeña ahora el rol de líder en la región del Área de la Gran Bahía de Guangdong-Hong Kong-Macao. Bajo el gobierno de Xi Jinping, China ha lanzado una estrategia de Desarrollo Regional Coordinado, que contempla, entre otras, a la región Beijing-Tianjin-Hebei, el Cinturón Económico del Río Yangze y la región del Área de la Gran Bahía de Guangdong-Hong Kong-Macao. Se trata de hacer que las ciudades y pueblos de cada región se desarrollen coordinadamente, respondiendo a sus propias particularidades, y promoviendo el desarrollo económico, social y medioambiental.
En la conferencia organizada por el Departamento Internacional del Partido Comunista y el Comité del Partido Comunista de la provincia de Guangdong para presentar los logros de esta estrategia en Shenzhen, el miembro del Politburó permanente del Comité Central del Partido Comunista, Huan Kunming, destacó que el principal objetivo no es equilibrar el desarrollo económico, sino lograr la prosperidad común de las personas. Asimismo señaló que todos los partidos políticos pueden encontrar inspiración en la experiencia del desarrollo de Shenzhen y el Área de la Gran Bahía de Guangdong-Hong Kong-Macao dirigido por el Partido Comunista de China.


El desarrollo de Shenzhen, efectivamente, es inspirador. Un académico de Nigeria me dijo convencido: «nosotros también podemos lograr este desarrollo tecnológico en nuestros países, o hasta mejor que los chinos, pero tenemos que crear el ambiente político correcto para ello, así como le han hecho aquí». Más tarde ese día, una investigadora de Camerún preguntó con interés genuino si ella podía ingresar al Partido Comunista de China. Sorprendido, le pregunté por qué haría algo así. Su respuesta fue que nunca había tenido interés en la política de su país, pero que en China veía que la política verdaderamente funcionaba para elevar el bienestar de la gente. «Yo pienso que si soy del Partido puedo conseguir cosas que también ayuden a mi gente de Camerún», me dijo.
El socialismo como se ha venido construyendo en China tiene sus propias contradicciones internas, tiene sus problemas a resolver y sus limitaciones. Pero sus éxitos son aplastantes. Es innegable que el socialismo chino ha obrado el milagro de sacar de la pobreza extrema a 700 millones de personas y de convertir a Shenzhen, de una comunidad pesquera, en un hub de tecnología de punta. La china es una experiencia no sólo inspiradora, sino también digna de ser estudiada y aplicada por todos los socialistas del mundo.
Ehécatl Lázaro es maestro en Estudios de Asia y África, especialidad China, por El Colegio de México.
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