Lidia Narbona (PÚBLICO), 18 de Octubre de 2026
- El próximo 24 de octubre, ciudadanos de todo el país reclamarán en la capital una subida del 6% en 2027 para compensar la pérdida de poder adquisitivo ante el aumento del coste de la vida.
- El adelanto electoral ha puesto las pensiones a debate, con Partido Popular y Vox hablando de la insostenibilidad del sistema público.

La ciudadanía vuelve a las calles para reclamar unas pensiones públicas dignas y luchar contra la privatización. Ante la evidente subida del coste de la vida, «muchas mujeres y hombres tienen que decidir entre comer o tener calefacción«, denuncia Damián Rodríguez, portavoz de la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (COESPE), una de las organizadoras de la convocatoria. El próximo 24 de octubre, personas de todo el país recorrerán Madrid como protesta.
Cada pensión es un mundo. La de María (Baza, Granada; 92 años) no llega a 900 euros. Como muchas otras mujeres en este país, trabajó toda su vida como ama de casa y en el campo, lo que a día de hoy le permite solamente cobrar la prestación por viudedad. Tiene ahorros, vive sola y no tiene que pagar alquiler, pero su situación de dependencia la obliga a necesitar cuidadores tanto de día como de noche, algo que no puede permitirse. Ante esto, la Junta de Andalucía le proporciona una persona que le ayuda un par de horas al día.
«La gente está renunciando a derechos básicos precisamente por las pensiones tan bajas que tienen», añade el portavoz de COESPE. A pesar de las subidas anuales, muchas prestaciones no son suficientes y, según denuncian los colectivos sociales, hay una clara pérdida de poder adquisitivo.
COESPE y otras organizaciones de pensionistas como Asjubi40 —que denuncia las penalizaciones de por vida que se aplican a aquellos que trabajaron más de 40 años pero se jubilaron de forma anticipada— se han unido para convocar la protesta. Cientos de mayores de Murcia, València, Gijón o Granada se han organizado para acudir a la capital en autobús. El 24 de octubre exigirán que se cumplan sus derechos en un momento en el que las elecciones del 29N han vuelto a poner las pensiones en el centro de la conversación.
La pensión media por jubilación en el Estado se sitúa en 1.574 euros. Sin embargo, 2,4 millones de personas —más de un tercio de los jubilados— cobran menos de 1.000 euros, según datos del segundo trimestre de 2026 del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). «Con ese dinero hoy por hoy existe una precariedad enorme en muchos hogares», asegura COESPE.
En España hay unos 6,7 millones de personas que cobran prestación por jubilación. No obstante, en total actualmente existen alrededor de unos 9,5 millones de pensionistas. A las personas jubiladas hay que sumar aquellas que obtienen otro tipo de pensiones de viudedad —recibida por 2,3 millones de ciudadanos—, incapacidad permanente u orfandad, las cuales tienden a ser más bajas que las de jubilación.
El IPC no es suficiente
A finales de 2021, el Congreso aprobó una ley por la que las pensiones públicas se revalorizan anualmente conforme a la tasa de variación interanual del Índice de Precios de Consumo (IPC). Esto quiere decir que en enero de 2026 las pensiones aumentaron por lo general un 2,7%, porcentaje calculado a partir de la media de los 12 meses previos a diciembre de 2025. Sin embargo, en agosto de 2026 la tasa de variación anual del IPC alcanzó un dato superior del 4,3%, según recoge el Instituto Nacional de Estadística.
Manuel (Mérida, 77 años): «La compra cada día sube un disparate. Cada vez tengo para menos»
La normativa se traduce en la práctica en historias como las de Manuel Muñoz (Mérida, 77 años). Él empezó a cotizar a los 15 años. Hoy ve cómo la subida de 50 euros que ha recibido este año es insuficiente: «La compra y lo que usamos cada día sube un disparate. Cada vez tengo para menos«. «Pan, fruta, carne, pescado, electricidad… Todo esto es mucho más caro que el IPC oficial», lo que significa —según un comunicado de COESPE— que «cada año somos más pobres». Para la coordinadora esto no es solo un problema económico, sino una «fractura social».
La protesta reclama que debe tenerse en cuenta «el precio real de los productos básicos, el coste de la energía o de la dependencia». Por ello, exige una subida en torno al 6% en 2027 que sea capaz de compensar la inflación y permitir la recuperación del poder adquisitivo perdido. Además, respecto a las pensiones más bajas, COESPE pide que las prestaciones lleguen al menos al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), situado actualmente en 1.221 euros brutos al mes.
Al aumento de los precios de la comida o los suministros básicos hay que añadir la crisis de la vivienda. «Las pensiones son tan precarias que la gentrificación y el rentismo están provocando que los fondos entren al mercado y echen de su casa a muchas personas mayores», explica el portavoz de COESPE.
El desahucio de Maricarmen, madrileña de 87 años, a finales de septiembre fue la muestra de que la crisis habitacional es transversal, encendiendo una protesta social que continúa a día de hoy.
«Exigimos pensiones y salarios dignos»
En COESPE tienen muy presente que la pérdida de poder adquisitivo afecta también duramente a los trabajadores: «Estamos pidiendo no solo pensiones públicas dignas, también salarios dignos«. Ante esto, la coordinadora apoya la exigencia de los sindicatos de una subida del SMI del 6%.
COEPSE: «Si se crean empleos estables sin precariedad, aumentará la caja de las pensiones»
Para Rodríguez, la forma de mejorar el sistema es «subir salarios, aceptar la migración necesaria para que haya puestos de trabajo cubiertos y hacer una reforma fiscal para que paguen más aquellos que más ganan». «Si se crean empleos estables con garantías y derechos, sin precariedad, aumentará la caja de las pensiones a través de la Seguridad Social«, asegura el portavoz. «No es una reivindicación maximalista. Es matemática social», sentencia.
Pero los jubilados no están luchando solo por ellos, también por los que vendrán. Manuel, integrante de COESPE que viajará a Madrid desde Extremadura junto a decenas de personas, asegura que «está peleando» por la pensión de sus hijas y nietos. Además, recuerda que sus reclamaciones se aplican a toda la sociedad, ya que «no solo los jubilados son pensionistas». Prestaciones como las de orfandad pueden recibirse a todas las edades.
Isabel (Murcia, 75 años) acudirá a la protesta desde Molina de Segura con su nieta de 19 años. «Tengo tres hijos y nietos. La gente joven tiene que perder esa idea de que no va a cobrar pensión cuando sea mayor«, explica. En su comunidad autónoma ya cuentan con un autobús completo que irá hasta Madrid el próximo día 24. «Este año pensamos que va a ser masivo, porque la situación que tenemos es muy difícil», confiesa. Ella tiene la suerte de haber sido profesora y contar con una buena pensión, pero otras personas —admite— viven una realidad muy diferente.
Las mujeres, la cara más visible de la precariedad
El género también influye en las pensiones. En agosto de 2026 la pensión media de jubilación de las mujeres fue de 1.267,48 euros, un 29,4% menos que la de los hombres —situada en 1.795,65 euros—. Aquí influyen desigualdades históricas para las mujeres, que por regla general cotizan menos años y cobran salarios más bajos.
«Las mujeres son las que sufren menores pensiones, sobre todo las no contributivas —aquellas concedidas a personas en situación de vulnerabilidad que no han cotizado a la Seguridad Social el tiempo mínimo exigido para una contributiva—», explica COESPE.
El caso de María en Granada no es una excepción: en base a los datos del INSS, la prestación de viudedad media de todo el país —recibida en mayor medida por mujeres— es de 976 euros.
A la Asociación de Pensionistas de Gijón llegan mujeres con pensiones que no superan los 600 euros. «Se las desean para poder vivir», explica su presidente, Guillermo Fernández, de 76 años. Aunque Asturias cuenta de media con una de las mejores pensiones por jubilación del país —solo superada por Euskadi—, en la práctica también existen muchas personas hundidas en la precariedad.
Desde Asturias —asegura Guillermo— ya cuentan con un autobús lleno que se manifestará en las calles de Madrid. Además, cada jueves cientos de jubilados se concentran en el centro de Gijón para «dar guerra» sobre las pensiones públicas.
Las pensiones irrumpen en el debate electoral
La manifestación estatal no es algo nuevo. Desde hace cinco años las organizaciones de pensionistas convocan una protesta cada octubre. En esta ocasión, la fecha ha coincidido con el adelanto electoral, ocurriendo el 24 de octubre, prácticamente un mes antes del 29N.
Las pensiones, como ya suele ser habitual, se han colado en el debate político. El actual Gobierno progresista —denuncia COESPE— no ha cumplido con la equiparación de las pensiones con el coste de la vida. Sin embargo, en el otro extremo político el portavoz de la coordinadora tiene claro que Vox y Partido Popular se han «quitado la careta»: «Pretenden privatizar el sistema público de pensiones».
Guillermo (Gijón, 76 años): «Estamos viendo las propuestas que hacen [PP y Vox] y se nos ponen los pelos de punta»
Este miércoles 14 de octubre, la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, advirtió de que el sistema de pensiones «va a colapsar» y abogó por medidas «valientes» para reformarlo. Poco después, el líder de su partido, Alberto Núñez Feijóo, intentó calmar las aguas asegurando que las pensiones no son negociables.
Mientras tanto, en Vox no se esconden. «El sistema de pensiones es un zombi. Lo han quebrado», llegó a asegurar hace unos días su diputado José María Figaredo en una entrevista en El Debate. El ultraderechista apostó por un «modelo mixto», en el que los ciudadanos tengan un sistema privado o cuentas de ahorros.
Rodríguez asegura que se está «falseando la realidad» cuando se habla de la insostenibilidad del sistema público y de la necesidad de planes privados para paliarlo. «Estamos viendo las propuestas que hacen [PP y Vox] y se nos ponen los pelos de punta», confiesa Guillermo desde Gijón.
Ni las elecciones ni la posible llegada de un nuevo Ejecutivo parecen cambiar la posición de los pensionistas. «Somos la generación que luchamos hace 40 años y seguiremos haciéndolo», explica Isabel. Damián Rodríguez asegura que «gobierne quien gobierne», continuarán «exigiendo las mismas reivindicaciones»: «No vamos a dar ni un paso atrás».




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