Jorge Otero (PÚBLICO), 6 de Octubre de 2026
- Desde que gobierna el PSOE, el PIB ha crecido un 39% en términos nominales, se han creado casi 3,4 millones de empleos, la tasa de paro ha bajado 5,4 puntos y el SMI ha aumentado un 66%.
- Los economistas consultados ponen en el debe del Gobierno la vivienda y la falta de ambición para mejorar la productividad, cambiar el modelo productivo o hacer una verdadera reforma fiscal.

«España no ha dejado de avanzar», dijo Pedro Sánchez este lunes al anunciar la convocatoria de elecciones para el próximo 29 de noviembre. En su intervención, el presidente presumió de los logros económicos de sus casi ocho años y medio de Gobierno y destacó con rotundidad que la economía española es la que más crece y la que más empleo está generando de toda Europa. Sánchez puso el foco en el aumento del poder adquisitivo y la caída «al mínimo» de los niveles de pobreza y desigualdad durante su mandato. También hizo una mención a la «modernización profunda» que ha experimentado el país gracias a los fondos europeos Next Generation. Después de escuchar sus palabras, solo cabe hacerse una pregunta: ¿Es tan bueno el balance económico que deja el Gobierno de Pedro Sánchez?
La economía ha sido casi el único asunto que no ha provocado quebraderos de cabeza al presidente durante su mandato. Desde que Sánchez llegó a la Moncloa, entre otros buenos datos económicos, el Producto Interior Bruto (PIB) ha crecido un 39% en términos nominales entre 2018 y 2025, pasando de 1,21 billones de euros a 1,68, pero los salarios no lo han hecho tanto; la tasa de paro ha bajado 5,4 puntos al pasar del 15,28% que mostraba en el segundo trimestre de 2018 al 9,87% del segundo trimestre de 2026; también se han creado casi 3,4 millones de empleos, pero se echa en falta más trabajos de calidad; la desigualdad se ha reducido un 7,2% en términos relativos y la tasa de la población en riesgo de pobreza también ha bajado un 5,8%, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), pero la vivienda se ha erigido en un factor de desigualdad.
«Yo destacaría la creación de empleo y la reducción de la temporalidad tras la reforma laboral, la mejora de las rentas más bajas, especialmente mediante las fuertes subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y una respuesta a las crisis —pandemia e inflación— bastante distinta a la austeridad de etapas anteriores, protegiendo empleo y rentas», contesta el economista Julen Bollain, profesor en la Universidad de Mondragón (Euskadi) cuando se le pregunta por los tres puntos fuertes de la gestión económica de los Ejecutivos de Pedro Sánchez.
El economista Carlos Sánchez Mato, profesor en la Universidad Complutense de Madrid, coincide en gran medida con Bollain. «El crecimiento que ha tenido la economía española por encima del promedio de la Unión Europea durante todo este ciclo económico ha servido para mejorar las condiciones materiales de los trabajadores y de los pensionistas», señala de modo general Sánchez Mato.
«La reforma laboral y la subida del SMI han sido cruciales para lograr esa mejora. El segundo punto positivo para mí ha sido la reforma del sistema público de pensiones porque se ha garantizado el poder adquisitivo de los pensionistas y se han derogado aspectos letales que tenían que ver con su capacidad de consumo y de adquisición de bienes materiales. El tercer punto que considero muy positivo es la reforma del sistema de dependencia, con esa mayor financiación hasta llegar al 50%, aunque todavía no lo está notando la gente, lógicamente, porque es algo razonablemente reciente ya que se aprobó en julio», apunta Sánchez Mato al ser cuestionado por tres aspectos positivos de la economía española en los últimos ocho años.
Sánchez Mato destaca que buena parte de esos tantos hay que apuntárselos a «la existencia de un contrapoder dentro del Gobierno de coalición», en clara referencia a Sumar, pero «sin quitarle mérito al Partido Socialista», añade este economista vinculado a Izquierda Unida.
El también economista Juan Torres, profesor jubilado de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla, hace un análisis muy similar a sus colegas. Torres recurre a una metáfora marina para ilustrar los aspectos positivos de la economía española desde 2018. «El primer elemento positivo que hay que destacar es el buen gobierno de la nave. Me refiero a la buena marcha de la economía en general. El hecho de haber conseguido que el barco esté navegando con seguridad, y con una velocidad de crucero y con una potencia que no tiene ningún otro barco, es ya un hecho muy digno de resaltar».
«Como segundo elemento, hay que destacar los buenos datos del empleo y el escudo social activado por el Gobierno. Frente a las previsiones catastrofistas que decían que iba a destruir la economía, el Gobierno ha tomado decisiones importantes. Finalmente, destacaría el tema de la energía. Creo que el Gobierno ha logrado, por lo menos durante un tiempo, evitar que el precio de la energía se convirtiera en esa especie de mano negra que siempre ha sido para la economía española», señala Torres.
Manuel Hidalgo, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, tiene muy claros los tres aspectos económicos a destacar, aunque advierte que la coyuntura le ha sido favorable: «La fuerte creación de empleo, la reducción del déficit y de la deuda pública son tres elementos bastante positivos. Es indudable que esta legislatura ha sido económicamente muy positiva y que la macroeconomía ha sido muy propicia para el Gobierno».
Como acciones que dependen más de la voluntad del Gobierno y no tanto de la coyuntura económica, Hidalgo también destaca el escudo social que puso en marcha el Ejecutivo para contener la crisis de la inflación que alcanzó sus máximos en 2022 y la subida del SMI, «que ha sido una política distributiva que ha tenido su impacto en el empleo también y en el consumo y creo que eso es positivo».
Sombras
Sin embargo, como en cualquier otro período, no todo ha sido un camino de rosas. Se ha creado empleo, pero el crecimiento no ha llegado por igual a todas las capas de la sociedad. La vivienda ha sido un factor que ha frenado un mejor reparto de la riqueza, pero no es el único obstáculo.
«Entre las sombras, destacaría sobre todo la vivienda. El pecado original de Sánchez fue afirmar que esta sería la legislatura de la vivienda cuando una parte muy importante de las competencias recaen en comunidades autónomas y ayuntamientos. Y desde muchas de esas administraciones la respuesta ha sido más bien poner palos en las ruedas, por lo que así es muy difícil conseguir resultados de calado», explica Bollain.
«También señalaría que España sigue manteniendo un desempleo estructural elevado pese a la notable mejora registrada. Y, por último, que aunque se ha avanzado en cuestiones como productividad, modelo productivo o capacidad fiscal, seguimos todavía lejos de los principales estándares europeos en varias de estas materias», resume el profesor vasco.
En el debe del Gobierno, Carlos Sánchez Mato también mete la vivienda. «El Gobierno tendría que haber sido mucho más ambicioso en esta materia. Aunque es cierto que las competencias son de las comunidades autónomas y la mayoría están gobernadas por la derecha yo creo que había paraguas para haber hecho más desde el punto de vista de la regulación y de la construcción de vivienda pública», añade este economista.
«Hay otro elemento fundamental: la falta de ambición a la hora de hacer la reforma del mercado eléctrico y del gas. Hemos tenido una oportunidad de oro durante estos años, precisamente por las crisis derivadas de la inflación y de la situación de los mercados energéticos, para haber regulado a favor de la gente y recuperar el control que jamás se debió perder de la generación de energía eléctrica y de la distribución de la misma», apunta Sánchez Mato como segunda sombra económica de estos ocho años y medio de Sánchez en la Moncloa.
Como tercer aspecto a mejorar, Sánchez Mato echa de menos una reforma fiscal. «El crecimiento de los ingresos fiscales viene derivado de un ciclo económico que en parte ha estimulado el Gobierno, es verdad, pero la reforma fiscal debería haber apuntalado unos ingresos coherentes que resistieran mejor los ciclos económicos y eso no se ha producido», concluye Sánchez Mato.
Al igual que sus colegas, Juan Torres también sitúa en la parte negativa la vivienda. «Me parece que ha faltado una visión integral para abordar este problema. Tampoco estoy seguro que la herencia que va a dejar este Gobierno en infraestructuras sea la mejor», comenta Torres.
Sin embargo, Torres eleva la mirada y va un poco más allá a la hora de analizar los aspectos a mejorar. «Si hablamos de qué ha hecho mal el Gobierno en política económica, creo que lo que ha hecho mal es lo que tiene que ver con la primera palabra, con política. El Gobierno no ha sabido vender su mensaje ni ha tenido la capacidad de enganchar a la ciudadanía y eso tiene que ver con algo que no es estrictamente económico. Este Gobierno ha descuidado de una manera terrible, casi dramática, la conexión con la sociedad», afirma Juan Torres.
Finalmente, Hidalgo destaca los que a su juicio son borrones en la acción económica del Gobierno. «Lo primero ha sido la falta de Presupuestos Generales del Estado durante toda la legislatura. Hay quien dice que la cosa ha ido bien sin ellos, pero lo que hay que preguntarse es cómo hubiera ido si se hubieran presentado», reflexiona Hidalgo.
Como no podía ser de otra manera, Hidalgo también apunta la vivienda como asignatura pendiente del Gobierno. «Aunque no es el único responsable y casi le echo más culpas a las comunidades autónomas, yo creo que el paraguas regulatorio en materia de vivienda ha sido negativo», señala al respecto el profesor de la Universidad Pablo de Olavide.
«La tercera crítica que haría al Gobierno es la ejecución de los fondos Next Generation«, afirma Hidalgo. «Creo que hemos perdido una oportunidad porque ha habido fondos que aún no se han ejecutado. Todavía llevamos un cierto retraso en la ejecución de los fondos y eso sí es achacable al Gobierno», termina Hidalgo.


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