Gerardo Del Val Cid -Activista y militante comunista- (Editor de GACETA CRÍTICA), 29 de Septiembre de 2026

1.- España en el escenario global.-
El reino de España es un país que reune todas las contradicciones del sistema capitalista mundial. El capital financiero español, los grandes fondos de inversión, los inversionistas privados en capital tecnológico, en inversiones «verdes», fondos de inversión inmobiliaria y turística, viven uno de los mejores momentos de la historia, con regulación laxa, pocos impuestos y estrategia favorable a los monopolios.
En paralelo, el gobierno español es un «símbolo» de oposición a la estrategia imperialista autoritaria en lo político de Trump. Aparece ante la opinión pública como un valuarte frente a la extrema derecha internacional y, dentro de la Unión Europea, es una especie de «oasis» socialdemócrata frente a las tendencias favorables a las agendas ideologizadas de las derechas y el fascismo europeo que culpabilizan a la inmigración y a las culturas «no cristrianas» como culpables de la decadencia del liberalismo europeo de los últimos cincuenta años.
Pedro Sánchez se ha convertido en el ídolo de los «progres» liberales de Occidente y en el objetivo preferido de las derechas en España, bajo el lema de gran calado político «Pedro Sánchez, hijo de puta».
Toda la escoria fascista nostálgica del franquismo y de la opresión de la clase trabajadora en España han visto una ventana de oportunidad en el contexto internacional reaccionario y belicista para intentar hacer regresar a España a esos años donde los propietarios de tierras, de inmuebles y de negocios parasitarios improductivos imponían sus intereses sobre la mayoría social trabajadora.
Sánchez no es un comunista ni el gobierno español es un gobierno social-comunista. La presencia de fuerzas de raiz anticapitalista en el gobierno español desde 2020 han logrado arrancar algunas muy pequeñas concesiones al PSOE y al capitalismo español contemporáneo. La subida muy importante del salario mínimo interprofesional de algo más de 700 euros a 1.200 euros es una conquista importante en un país donde una parte importante de la fuerza de trabajo se sitúa en ingresos mínimos. Igualmente la imposición de Expedientes de Regulación Temporal de Empleos (ERTE) en la pandemia y posterior a la guerra de Ucrania impidieron el despido de centenares de miles de trabajadores. Por último, las pensiones fueron actualizadas con el índice de precios al consumo. Todos estos logros son muy importantes para las vidas de millones de personas en España.
2.- LA VIVIENDA Y LOS SALARIOS DIGNOS
Sin embargo, estos logros palidecen ante la INMENSA CRISIS ENDÉMICA DE LA VIVIENDA EN ESPAÑA, y a unos salarios intermedios (los más frecuentes, que se sitúan entre los 1.300 y los 1.800 euros), que han perdido claramente poder adquisitivo, mientras que los EXCEDENTES EMPRESARIALES (la rentabilidad del capital y la tasa de ganancia), se han disparado exponencialmente.
La crisis económica de 2008, junto a la del euro de 2010 y los rescates de la austeridad neoliberal de 2012-2018, también tuvieron a la vivienda como un centro de gravitación.
El endeudamiento hipotecario se multiplicó por doce en España entre 1994 y 2007, año en el que se llegarían a dar máqs de 500 desahucios diarios. En aquellos días la deuda por préstamos de vivienda representaba un 78% del PIB.
En la actualidad, el problema de la vivienda se ha alejado del ámbito hipotecario y crediticio hacia los precios del alquiler, donde desde 2013 a 2023 los alquileres han sujbido un 33%, acercándose en los últimos tres años al (2023-2026) al 50 %.
Desgraciadamente, y pese a las promesas socialistas de Zapatero y, posteriormente, de Sánchez, de cambio del sistema productivo y de la «gestión del problema de la vivienda», el sistema de vivienda apensas ha cambiado, profundizando los vicios habituales del capitalismo español.
En el caso español, la recuperación económica tras la gran recesión y la pandemia, se ha sustentado en un trípode intocable: Una economía muy apoyada en el sector inmobiliario y su revalorización estratosférica, a costa de la mayoría de la población sin capacidad para acceder a una vivienda. Por otro lado importa y mucho el sector turístico (básico desde el último franquismo de los años 60 y 70), que está muy vinculado con el sector inmobiliario.
Por último existe un crecimiento importante del capitalismo «verde» que se basa en la industria de las energías renovables, fundamentalmente a través de la energía fotovoltaica y los campos eólicos, todo ello sin desterrar la energía nuclear (a la que se prorroga su vida útil casi indefinidamente), y apostando por el gas y su transformación en las centrales de tratamiento de gas licuado, como la expresión de una apuesta «ecológica» del gobierno progresista español.
La pregunta inevitable es ¿cómo ese gobierno «progresista» ha permitido que la economía española contemporanea siga dependiendo del sector inmobiliario y del sector turístico, acompañados de una nueva fuente de desarrollo de capitalismo verde del que la gente común no tiene ningúna noticia, pues sus facturas de gas y electricidad se siguen disparando a costa de sus cada vez más reducidos ingresos.
Con la vivienda disparada e inaccesible, con el ocio y el tiempo libre cada vez más inaccesibles para la mayoría y con la energía renovable incapaz de rebajar los precios de la luz y el gas, el gobierno «más progresista de la historia de España» ha sido un blanco muy fácil de la demagogia de la derecha y la extrema derecha española (casi inconfundibles), que ponen a la inmigración como chivo expiatorio de los defectos estructurales del capitalismo español. Esos defectos que el gobierno de izquierda ha sido incapaz de abordar y solucionar.
La provisión de vieinda en el capitalismo actual contiene una contradicción irresoluble en el que el rentismo residencial requiere la REPRODUCCIÓN DE LA ESCASEZ PARA MANTENER PRECIOS ALTOS, lo que hace del problema de la vivienda una realidad crónica.
Suponiendo que tras las movilizaciones que han explotado con el «momento MariCarmen», se aborde alguna de las expresiones más brutales del conflicto de la vivienda, el problema de fondo se mantiene: El PIB en España depende del turismo (como hace sesenta años) y del negocio inmobiliario. Pedro Sánchez y sus asesores económicos (Calviño y Carlos Cuerpo), saben que intentar cambiar a fondo el modelo puede empujar a que el gran capital (hasta el momento no muy beligerante con su gobierno), se pongan en su contra, y se sumen a la marea nacionalista y fascista que pugnan por el inmediato derrocamiento del gobierno español.
3.- El contexto internacional y el papel de España.-
Todas estas contradicciones internas del gobierno y de la economía española, donde el conflicto de clases se está resolviendo a favor del gran capital, se expresan en la política exterior y en el papel de España en la política internacional
Europa: El gobierno español se manifiesta completamente sumiso con las tendencias belicistas de la Comisión Europea y su histeria belicista rusófoba en Ucrania. España, desgraciadamente, mantienen destacamentos aereos, terrestres y marítimos en los confines de Rusia, contribuyendo a una escalada enloquecida. España, en los últimos cien años no ha tenido ningún conflicto con Rusia (y anteriormente con la Unión Soviética), y, sin embargo, estamos nuevamente embarcados en otra aventura totalmente ajena a los intereses de nuestro país y de sus gentes.
Oriente Próximo: El gobierno español, impulsado por la izquierda real en el gobierno y fuera de él, ha respondido al clamor ciudadano contra el genocidio en Gaza, y ello tiene mérito en comparación con otros países europeos, pero España no ha sido capaz de romper sus lazos con las empresas de armamento israelíes, más allá de los plausibles gestos con la denuncia de la presencia de Israel en Eurovisión. España no dice gran cosa sobre la invasión israelí de Líbano, ni de la progresiva ocupación de Cisjordania. Y, más allá de lo genérico, no ha condenado con rotundidad la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán y su pueblo.
China: España mantiene una buena relación con la R.P. de China pero nada y guarda la ropa con la Unión Europea y con los gigantes tecnológicos estadounidenses. Desde luego es reivindicable frente a la miseria condescendiente con Trump de la Comisión Europea y de países como Dinamarca, que entregan su soberanía en manos, de hecho, del imperialismo, después de escenificar un calculado disenso.
Podemos concluir, sin poco margen de error, que España, la España del gobierno progresista de Pedro Sánchez mantiene diferencias con el gobierno ultra de Trump, pero no se distancia ni un milímetro de la ortodoxia liberal occidental en su visión tradicional respecto del sur global y de su anticomunismo visceral. Y esa ortodoxia trascenderá al momento Trump.
Y otros gobiernos españoles vendrán, más escorados ( o nó, ¡ójala!) a la derecha, ….. pero el lineamiento general de un país pseudo-periférico y dependiente del sistema global del capital variará poco.
4.- LA MOLIZACIÓN Y LA LUCHA. EL FUTURO
Apenas una semana de explosión de movilizaciones por la vivienda, la educación pública y los salarios dignos, han valido más que ocho años de presencia de las «izquierdas alternativas españolas» en el gobierno. La resistencia de hoy, como la de hace cuarenta años frente a la OTAN y las bases de EEUU en España, es el sustento de cualquier posibilidad de cambio real. El gobernismo e institucionalismo de las izquierdas en España no ha movido más que unos pocos centímetros en el contorno del dominio del capital en España y ha puesto la alfombra roja con sus errores a la extrema derecha.
La lucha, la movilización, la toma de las calles por las buenas gentes impulsadas por la clase trabajadora ha puesto de nuevo en el orden del día las necesidades como banderas: La vivienda es un derecho universal irrenunciable que no puede ser mercantilizado por el gran y pequeño capital. La educación debe ser pública y sus servidores públicos deben ser remunerados dignamente, la sanidad no puede ser privatizada impunemente. Los salarios de la mayoría no pueden quedar por debajo del coste de la vida, de la cesta de la compra y del alquiler o de la letra bancaria de una hipoteca.
La patria, de la que hablan las derechas, es la VIDA DE LA GENTE HUMILDE, DE LA MAYORÍA.
La encrucijada de España no está en las víctimas empobrecidas de un juego geopolítico en Ceuta, como no lo estaba en los millones de inmigrantes españoles que en los años 60 y 70 marcharon a Alemania, Francia o Suiza, pero también hacia los barrios periféricos y desurbanizados de Madrid, Barcelona o Bilbao.
La encrucijada de España está en la NECESIDAD de romper con una UNIÓN EUROPEA cada vez más agresiva e inhumana, cada vez más neoliberal y autoritaria.
La encrucijada de España está en la NECESIDAD de poner por delante los intereses de los y las trabajadoras con salarios bajos o «medios», sobre un empresariado insaciable de más y más rentabilidad.
La encrucijada de España está en la NECESIDAD de sustentan nuestro futuro en las certezas de nuestros jóvenes y mayores en una VIVIENDA DIGNA e INTOCABLE, frente a los intereses de gentes sin escrúpulos que han entendido que era defendible hacerse ricos a costa de los escasos salarios y medios de la mayoría, sumiéndonos en la incertidumbre frente al futuro.
La encrucijada de España está en convertirse en un baluarte frente a las guerras y el imperialismo, y formando parte de un nuevo mundo, el mundo de los pueblos del mundo que ansían prosperar cooperando y poniendo a la tecnología a los piés y al servicio de la gente. Inteligencia Artificial (IA) capaz, sobre todo, de lograr que el avance tecnológico sirva para que la gente trabajadora dedique menos horas a tareas tediosas y jornadas inacabables. Se trata, nuevamente como dijo el imprescriptible Karl Marx, de que todo el avance tecnológico y social de la sociedad esté al servicio de tod@s. En ese objetivo deberíamos estar comprometidos l@s comunistas y todas las izquierdas.
La patria española y de la humanidad no mira de reojo a la gente por su barrio, pueblo, sexo, por raza ni por religión. Todo lo contrario, abre las puertas a la esperanza y al futuro.
Desde este rincón occidental de Europa y el Mediterráneo vemos con alegría y absoluta complicidad a nuestro pueblo llenando de nuevo las calles para que gobierno, parlamento e instituciones se VEAN OBLIGADAS a salir de la rutina neoliberal y de una perspectiva fascista.
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