Nadia Campos (CEMEES – MÉXICO -), 19 de Septiembre de 2026

Marx concluye en 1848 que el objetivo inmediato de los comunistas es idéntico al que persiguen los demás partidos proletarios en general: formar la conciencia de clase del proletariado, derrocar el régimen de la burguesía y llevar al proletariado a la conquista del poder (Marx, 2004). Posteriormente, Lenin argumentó que para llegar al poder, la necesidad más urgente del proletariado es la educación política en todos los aspectos, educación que debe llevarse a cabo por medio de la agitación política y las campañas de denuncias políticas (Uliánov, 2010).
Lenin llega a esta conclusión porque la naciente socialdemocracia rusa experimentó de primera mano que no bastaba con enseñar marxismo a los obreros para crear conciencia de clase. En un principio, esa táctica llevó a la separación de los revolucionarios y las masas, es decir, la socialdemocracia se desarrolló al margen del movimiento obrero (PCbUS, 1939). A raíz de esa experiencia negativa, los revolucionarios concluyeron que la agitación era vital, pues de este modo se adquiere experiencia organizativa, y se comprueban las enseñanzas teóricas en la realidad, mejorando la comprensión de ese material (Cliff, 2010).
La creación de la Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera significó que por vez primera en Rusia, se fusionó el socialismo con el movimiento obrero (PCbUS, 1939). Gracias a esta organización, que agrupaba 20 círculos marxistas de San Petersburgo, Lenin dirigió el movimiento obrero, vinculando la lucha de los trabajadores por sus reivindicaciones económicas con la lucha política contra el zarismo.
Con este nuevo ímpetu los socialdemócratas lograron vincularse con las masas, pero por falta de estudio profundo del marxismo, así como algunas redadas de la policía, que separaron a los viejos bolcheviques de los nuevos integrantes, una nueva corriente empezó a formarse, la del economicismo. Al notar esta nueva corriente, Lenin se posicionó en contra de esta interpretación, pues opinaba que la lucha económica no era suficiente para el desarrollo del partido del proletariado, debía abandonarse esa visión y abanderar un nuevo tipo de lucha, la lucha política. ¿Cómo hacerlo, en qué era diferente una de otra, qué consecuencias tenía? Lenin contestó estas preguntas en algunas de sus obras, aunque no alcanzó a desarrollarlas por completo, por lo que es necesario aclarar algunos detalles y profundizar en ellas.
¿Qué es agitación y campaña de denuncias?
Al momento de polemizar contra las diferentes posturas en el seno de la socialdemocracia rusa (economicismo, espontaneísmo, etc) Lenin, en primer lugar, insistió en la separación de esas actividades, por la importancia de cada una para la construcción del partido. En ese sentido, la campaña de denuncias era la actividad constante que debía realizar la estructura del partido a través del órgano central, es decir el periódico del partido, pues existía agitación dispersa, pero era necesario agruparla (Ulianov, 1961). En la medida en que las denuncias se sostienen en el tiempo,(informar y explicar sobre la problemática concreta) se convierte en una campaña por ser un esfuerzo de promoción sostenido de un tema específico. Tal y como se realizan las actuales campañas políticas, pero la promoción no es de un candidato, es de una problemática.
Con ese esfuerzo sostenido y concentrado, la siguiente acción es hacer agitación es decir, participar en todas las manifestaciones espontáneas de la lucha, pues se ya se realizó el trabajo de concientizar a las personas del problema concreto, así como el plan para luchar contra las causas reales de la situación (Ulianov, 1940). Sin hacer denuncias de las manifestaciones concretas de la opresión, no es posible hacer agitación.
Como mencionamos, a raíz de la experiencia en los primeros años de la socialdemocracia, quedó claro a los revolucionarios que educar no solo es explicar los problemas. Según Lenin, en su artículo titulado Confusión entre política y pedagogía, para educar no solo se debe explicar a las personas los problemas que sufren, sino lograr la participación en la lucha de las capas más atrasadas de la población. Explicar los problemas y no tomar ningún tipo de acción, inevitablemente te convierte en un demagogo y a la teoría un dogma seco (Uliánov, 1958).
Veamos un ejemplo de ello: en el plan que Lenin proponía para el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), las denuncias se uniformaban a través de un periódico para toda Rusia, y la campaña y la agitación se organizaba y tomaba forma gracias a la estructura del partido ya existente. Es claro que, por un lado la estructura no realiza su tarea sin un mensaje cohesivo, y por otro lado el llamamiento necesita de la estructura para realizarse. No por nada Lenin utilizaba el ejemplo de tribuno popular, en una tribuna la plataforma presupone un orador y un mensaje (Uliánov, 1973)1.
Contenido de la agitación y la campaña de denuncias
Dicho lo anterior, la siguiente pregunta es, al agitar, ¿qué temas debemos tratar? Si es para educar políticamente, necesariamente debe crear conciencia de clase, pues esa es la educación política que necesita el proletariado. Desde 1897, Lenin declaraba en “Las tareas de los socialdemócratas rusos” que tanto la lucha política como la lucha económica eran indispensables para el desarrollo de la conciencia de clase del proletariado.
Gracias a esa claridad, cuando dentro del movimiento socialdemócrata ruso se empezó a formar la corriente economicista, Lenin señaló enfáticamente que era una táctica errónea pretender solo adoptar la lucha económica y despreciar la lucha política (Uliánov, 2010). Y todavía fue más allá, pues afirmó que la lucha económica solo crea conciencia tradeunionista, ya que solo se refiere a las relaciones entre patrones y obreros, entonces, se deduce que la lucha política es la lucha que crea conciencia de clase.
En ese mismo texto afirma que la conciencia política de clase de los obreros sólo puede darse desde afuera de la lucha económica
“La única esfera de que se pueden extraer esos conocimientos es la esfera de las relaciones de todas las clases y sectores sociales con el Estado y el gobierno, la esfera de las relaciones de todas las clases entre sí.” (Ulianov, 2010).
Además de entender esas relaciones, es necesario que las personas aprendan a aplicar el conocimiento en la práctica, es decir, analizar acontecimientos políticos concretos y de actualidad, pues con ello puede observar a cada una de las otras clases, capas y grupos de la población y realmente formar conciencia de clase (Ulianov, 2010). Es decir, con las campañas de denuncias y la agitación.
En otras obras Lenin realiza un análisis similar, por ejemplo, cuando afirma que solamente analizando el conjunto de relaciones mutuas de una sociedad dada y teniendo en cuenta el grado objetivo de desarrollo de esta sociedad, y sus relaciones mutuas con otras sociedades, podremos trazar certeramente la táctica para el proletariado (Uliánov, 1961). Podemos afirmar que la táctica correcta necesariamente contiene la creación de conciencia de clase, por lo tanto, es indispensable conocer a otras clases y a otras sociedades para que la clase del proletariado se conozca a sí misma. Engels coincide en esta forma de entender el fenómeno cuando, en el Poscriptum de 1894, afirma que al conocer el mundo exterior el mir se podía conocer a sí mismo.
Esta explicación podría parecer contradictoria, pues no se hace énfasis en conocer al proletariado, esta idea parte del supuesto de que si el proletariado conoce por qué es proletariado entonces tiene conciencia de clase. Aquí, además del conocimiento interior, es importante también reconocer el exterior. La clase para tener autoconciencia debe conocerse a sí misma en su contexto: las relaciones entre clases de una sociedad dada, su grado objetivo de desarrollo y al mismo tiempo las relaciones de esta sociedad con otras sociedades. Analizar el fenómeno en todas sus relaciones, y por lo tanto las determinaciones de una u otra clase nos acerca a la comprensión de la clase en cuestión. Así se enriquece más el análisis en lugar de ver sólo a la clase por sí misma, separada. Este problema del fenómeno y sus relaciones es expuesto de forma lógica-dialéctica por Hegel en la contradicción del uno y lo múltiple.
En nuestro caso, las relaciones que determinan a una clase son dos: entre las clases de la sociedad dada y la relación con otras sociedades. Veamos la primera relación, la de la sociedad dada. Si no hay repulsión de un partido del proletariado frente a otros partidos, es decir, una clara separación entre la propuestas por parte del partido del proletariado y los demás, no hay definición del propio partido, por lo que los intereses del proletariado no se representarán, simplemente se subordinan a los intereses de otras clases (Ulianov, 2025). Pero esta repulsión trae consigo la atracción que sería dar la postura de ese partido político frente a un problema que afecte a otras clases. La atracción y la repulsión entre clases servirá para definirse entre ellas, pues se aclaran los intereses de unas y otras, esta definición solamente puede hacerse en la arena política común, lo que le da carácter de lucha política, y con ello se realiza el reconocimiento propio, es decir la conciencia de clase. De ahí se desprende que el contenido de esas campañas de denuncias debe ser por lucha política, para poder crear conciencia de clase.
Así, la afirmación de que “la lucha económica solo crea conciencia tradeunionista, ya que solo se refiere a las relaciones entre patrones y obreros” se vuelve más clara. Es el caso contrario a una lucha política, los intereses que representa y los problemas que aborda en una lucha de ese tipo son propios, no se extienden a otras clases y por lo tanto no lo ayudan a conocer a otras clases, con ello el autoconocimiento no es completo, sino parcial. También se aclaran las afirmaciones siguientes:
“La conciencia de las masas obreras no puede ser una verdadera conciencia de clase si los obreros no aprenden, a base de hechos y acontecimientos políticos concretos y, además, necesariamente de actualidad, a observar a cada una de las otras clases sociales, en todas las manifestaciones de la vida intelectual, moral y política de esas clases si no aprenden a aplicar en la práctica el análisis y la apreciación materialista de todos los aspectos de la actividad y de la vida de todas las clases, capas y grupos de la población.”
“Al obrero se le puede dotar de conciencia política de clase sólo desde fuera, es decir, desde fuera de la lucha económica, desde fuera del campo de las relaciones entre obreros y patronos. La única esfera de que se pueden extraer esos conocimientos es la esfera de las relaciones de todas las clases y sectores sociales con el Estado y el gobierno, la esfera de las relaciones de todas las clases entre sí. Por eso, a la pregunta de qué hacen para dotar de conocimientos políticos a los obreros no se puede dar únicamente la respuesta con que se contentan, en la mayoría de los casos, los militantes dedicados a la labor práctica, sin hablar ya de quienes, entre los, son propensos al «economismo», a saber: «Hay que ir a los obreros». Para aportar a los obreros conocimientos políticos, los socialdemócratas deben ir a todas las clases de la población, deben enviar a todas partes destacamentos de su ejército”.
En ambos extractos Lenin hace hincapié en que la conciencia de clase se debe realizar de forma práctica y teórica, así como en el enfoque “desde afuera” yendo a todas las clases de la población. Como mencionaba, al participar en la arena política con una postura clara sobre un problema particular, es que se pueden definir y reconocer las clases. Lo mismo pasa cuando se participa en problemas que atañen a otras sociedades, más allá de las fronteras nacionales, se comprende el lugar en el mundo y cómo los problemas de otras sociedades nos afectan, problemas como la guerra, las sanciones, la desindustrialización, entre otros.
En la historia del movimiento obrero, los partidos u organizaciones han tenido múltiples motivos de denuncia, pues, al pertenecer a una fase del desarrollo distinta sus problemas eran diferentes; luchas más allá de los intereses económicos o lucha política, como Lenin lo llamaba, y que en tiempos de Marx consistían en luchas “por el porvenir del movimiento” (Marx, 2004). Ejemplos de ello van desde apoyar a la burguesía, a la pequeña burguesía, a secciones de la burocracia, a movimientos religiosos y a estudiantes. Cuando Lenin mencionaba las tareas por las que debían agitar los socialdemócratas, le preguntaban qué habría de diferente con otros partidos que a lo mejor luchaban por lo mismo y él decía que habría que darles el punto de vista socialista, pues eran los únicos que podrían hacerlo, y con ello, la clase podría entender su posición en el mundo.
Conclusión
Ahora, si bien nos encontramos en una época donde los representantes en la mayoría de los países se eligen por el voto popular -a diferencia de la época en que vivieron los autores citados y que era muchas veces la cuestión principal de esta lucha- todavía existen luchas que perseguir para asegurar el futuro del movimiento o que vayan más allá de los intereses económicos. Desde conseguir una verdadera democratización de los puestos de la burocracia, transparencia de las actividades del Estado, decisiones científicas del gobierno, garantizar los derechos que solo existen en el papel (el transporte digno y eficiente, vivienda digna y planificada, salud digna y de calidad), hasta denunciar las arbitrariedades que sufra cualquier capa o clase de la población, u otros países, como el caso de Palestina.
Estas demandas de gran calado afectan a la pequeña burguesía, a la aristocracia obrera y a la clase trabajadora, incluso a la burguesía. Dentro de estas luchas la clase trabajadora podrá conocerse a ella misma y a las demás, no en libros como dogma seco, sino con la riqueza de lo concreto. Es aquí donde los comunistas deben realizar la tarea de educar a través de agitación y campañas de denuncias, generar conciencia de clase, derrocar a la burguesía y tomar el poder.
Nadia Campos es maestra en Políticas Públicas por el ITAM.
Nota1: La convocatoria de las personas no puede ser de forma dispersa o heterogénea en el mensaje, pues de este modo no se logra aglutinar a las personas en torno a una propuesta, ya que la dispersión da como resultado una baja convocatoria y la heterogeneidad del mensaje dividiría el escaso apoyo logrado. En cambio, la unidad de acción, así como la unidad ideológica, como los llamaba Lenin, logran que la convocatoria a esa participación sea mayor y por lo tanto la lucha se fortalece.
Nota 2: En primer lugar, la repulsión entre uno y el vacío es necesaria para que el uno exista de forma independiente, característica que lo diferencia del ser determinado, que, a pesar de tener determinación sigue ligado con el otro. A su vez, esta repulsión abre la posibilidad de la existencia de más unos, los cuales también en su repulsión tienen la referencia mutua del uno “original” y los posteriores, es decir, atracción. Es en esta repulsión y atracción que se forman las relaciones, y vemos cómo esas relaciones son, al mismo tiempo, la determinación del uno (Hegel, 2013).
Bibliografía
Cliff, Tony (2010), La construcción del partido, Editorial El viejo topo, España.
Harding, Neil (1983), Lenin’s political thought, Editorial Macmillian Press, Hong Kong.
Hegel, Georg Wilhelm Friedrich (2013). Ciencia de la Lógica, Editorial Las cuarenta, Buenos Aires.
Partido Comunista (Bolchevique) de la Unión Soviética (PCbUS) (1939), Historia del Partido Comunista Bolchevique de la URSS, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú.
Marx, Karl (2004). Manifiesto del Partido Comunista, Editorial Fundación Federico Engels, Madrid.
Uliánov, Vladimir Ilich Lenin (1958) El trabajo del partido entre las masas (comp.), Editorial Progreso, Moscú.
Uliánov, Vladimir Ilich Lenin (1961). Carlos Marx (Breve esbozo biográfico con una exposición del marxismo), Obras Escogidas I, Editorial Progreso Moscú.
Uliánov, Vladimir Ilich Lenin (1961), “Por dónde empezar”, Lenin Obras Escogidas, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú, volumen 5, 13-24.
Uliánov, Vladimir Ilich Lenin (1940) Las tareas de los socialdemócratas rusos, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú.
Uliánov, Vladimir Ilich Lenin (1973) Obras Escogidas Tomo I (comp.), Editorial Progreso, Moscú.
Uliánov, Vladimir Ilich Lenin (2010), ¿Qué hacer? problemas candentes de nuestro movimiento, Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información, Venezuela.
Uliánov, Vladimir Ilich Lenin (2025) Agitación política (comp.), Ediciones Extáticas, Madrid.
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