Josep Torrell Jordana (ESPAI MARX), 4 de Agosto de 2026

En 1934, fue la primera vez que Eisenstein tuvo ocasión de veranear en Yalta y Odessa. Marie Seton, su primera biógrafa, era quien le acompañaba. Una noche, Eisenstein le confesó que sus únicos amigos eran Tisse y Pera.1 Tisse era el compañero que le enseñó cómo llegar a la creación de una película. Pera Atasheva es la amiga que le hizo comprender casi todas las cosas restantes.
Eisenstein entró en contacto con ella por primera vez en octubre de 1928. De inmediato, Pera Atasheva adivinó que el motivo sexual que fracturaba a Eisenstein era su homosexualidad, denegada por el cineasta. Eisenstein la apodó Pericles y ella se convirtió en su secretaria, amiga y confidente.
Los escritos biográficos de Víktor Shklovski y Marie Seton son indicativos del papel crucial que jugó en la vida cotidiana de Eisenstein. Es significativo que durante el renacimiento del interés por Eisenstein no haya ningún escrito referido a Pera. Otro cantar es la visión que ofrecen los rusos, por ejemplo, en Навигация (Google).2

Pera sin Eisenstein
Dos años menos de Eisenstein, Pera Atasheva (1900-1965), nacida Pera Fogelman, fue la única esposa «blanca» de Eisenstein, que la llamaba «Pearl». Ella era una traductora excepcional. Sus traducciones al inglés eran impecables. Tenía un libro de la primera edición de 1922 del Ulises de James Joyce y probablemente fue la primera que llamó a Eisenstein su atención sobre el libro.3
En 1928-1929 asistió al taller de instrucción e investigación que Sergei Eisenstein abrió en el Goskinotechnicum (el futuro VGIK).
En 1931 fue quien escribió el guion Metal con dirección de Hans Richter (1988-1976), celebre cineasta judío experimental. La película iba a ser producida por Mezhrabpomfilm, pero quedó descartada: puesto que habían empezado los conflictos entre la productora y las autoridades soviéticas. En 1935-1936 tuvo que suspender todas sus actividades por decisión de Stalin. Willi Münzenberg (1889-1940)4, primer presidente de laInternacional Comunista de la Juventud y fundador de la sociedad Mezhrabpomfilm, entendió su caída en desgracia y desde entonces no fue jamás a Moscú, hasta que murió ahorcado cuando intentaba salir de la Francia ocupada.5
En 1932-1933 fue la guionista de MMM, la comedia (sic) de Eisenstein, que jamás fue autorizada por Boris Shumyatski.
En 1935-1937 fue la asistenta de Eisenstein en El prado de Bezhin, que fue prohibida.
Fue asistente de dirección en El pequeño Gulliver (Путешествия Гулливера, 1935), una deliciosa película infantil, y La llave dorada (Золотой ключик,1939) ambas de Alexander Ptushko.
En 1941 fue asistente en la película El grano mágico (Волшебное зерно), dirigida por el alumno favorito de Eisenstein, Valentin Kadochnikov, junto con su compañero de estudios Fyodor Filippov.
En abril de 1942, Pera Atasheva fue convocada desde Alma-Ata al Comité de Cinematografía. En 1945, produjo el documental Checoslovaquia Liberada. (Svobozhdenie Chekhoslovakii) con Ilya Kopalin.
El 11 de febrero de 1948, día de la muerte de Sergei Eisenstein, organizó una filmación en su apartamento. Estas imágenes se incluyeron en el documental En memoria de S. M. Eisenstein (В память о С. М. Эйзенштейне), que codirigió con Sergei Yutkevich.
En julio de 1948, durante la campaña contrael cosmopolitismo, fue despedida del Estudio Central de Cine Documental.
Fue, hasta su muerte, la encargada del archivo Eisenstein, por decisión expresa del cineasta.

Pera para Eisenstein
Cuando Eisenstein entró en contacto con Pera Atasheva, pidió que la joven fuera su secretaria, pues tenía unos textos en otras lenguas cuya traducción él no podía abordar.6 Se aceptó y Pera quedó como la secretaria de Eisenstein. Otro amigo entre sus estudiantes era Leonid Obolensky (1902-1992).
De esta manera, Pera fue la amiga y confidente, aunque sabía que no podía intentar llevar esta amistad a una relación amorosa puesto que la homosexualidad de Eisenstein –en aquellos tiempos, negada— hacía este amor imposible. Desde el principio, Pera asumió que no era posible el amor, pero sí una amistad. Surgió así la relación entre Eisenstein y Atasheva: amistad incorruptible y discusiones terribles ante cualquier tema.7
Pera Atasheva hizo algo que la definió como secretaría. Después de Octubre, Eisenstein sufrió unos trastornos a causa de los ansiolíticos que le mantuvieron despejado durante el rodaje. En mayo de 1928 tuvo que ir a un centro de casa de reposo del Cáucaso, en la aldea Gagra (Georgia), donde tenía el reposo de los proletarios (que proponía Lenin en 1919).
Le surgieron unos cuantos malestares. Eisenstein creía que dejaba sus escritos incompletos. Pero Pera los corrigió sin que hubiera nada incorrecto en ellos. Entonces se limitó a poner una soflama al final, y entonces Eisenstein confirmó que eran sus escritos. Otra preocupación suya era la de la escritura de guiones: Eisenstein no se aclaraba con sus concepciones. El segundo guion de Lo viejo y lo nuevo en realidad lo escribió Grigori Alexándrov a partir de sus apuntes. En el viaje al exterior parece ser que estos trastornos habían desaparecido.
Eisenstein vivió antes y después del viaje al extranjero en el piso de Chysti Prudi, con Totya Pasha, su antigua criada de sus padres y hábil cocinera, aunque al cineasta le gustaba la comida básica de un trabajador intelectual. Muchas noches cenaba allí Pera. Eisenstein azuzaba a Pera para que cocinara –cosa que a ella le gustaba, siendo un arte en que era maestra consumada— y le pidiera que hiciera pasteles (no sólo dulces), que le encantaban a Eisenstein.
El 19 de agosto de 1929 empezó en Moscú el viaje a occidente. En Berlín, a principios de mayo de 1930, Valeska Gert (1892-1978)8 llevó a Eisenstein al Eldorado, un local famoso de Berlín y que estaba dirigido por homosexuales y lesbianas, con sólo con trabajadores y trabajadoras de la misma inclinación sexual.
Para Eisenstein la experiencia fue un trastorno revelador. Tenia 32 años. En Eldorado tenían incluso una habitación en la que se podían comprar fotos pornográficas. Eisenstein, excitado, pidió a sus acompañantes que le comprasen muchas de las fotos. Seton escribió: «Concurrió a Eldorado, el fabuloso café de Berlín. Por primera vez en su vida, Sergei Mijailovich presenció el colmo posible para homosexuales hombres o mujeres. Era fascinante y asqueroso: hombres y jóvenes adolescentes que se embellecían con exquisitos vestidos de noche y senos de goma, que, con mirada tímida, extraían y depositaban sobre la mesa junto a su copa. La preocupación de Sergei Mijailovich por las causas y el grado de sus temores y con el rechazo de la conducta sexual normal, cristalizó ahí».
En Hollywood se produjo una quiebra entre los tres soviéticos, pues los productores hollywoodienses querían a Alexándrov, mientras que no querían al Perro Eisenstein (como le trataba el pogrom de la extrema derecha). Pero el artífice de los pasaportes era Eisenstein sólo y los otros dos eran sólo sus acompañantes. Al conocer el viaje a México, hubo una furibunda discusión ente Alexandrov y Eisenstein. Alexandrov le insultó y dijo que se desentendía de lo que Eisenstein iba a rodar en México. Era la ruptura (aunque después en Moscú siguieron viéndose). Pero esta ruptura ocurrió en un territorio extranjero. La acogida de los intelectuales ayudó a Eisenstein a llenar el desgarro producido por la ruptura con Alexandrov. Eran los intelectuales amistosos que empezaron a llamarle Eisy, como un signo de amistad y de relación recíproca. Uno de ellos, Agustín Aragón Leyva, que sería su ayudante en el rodaje, dijo: «Fue aceptado como un ser humano. Sus contradicciones no preocupaban a nadie y al trabajar con él, todos llegaron a amarlo como a un querido hermano. Cuando al final se fue, nadie le olvidó».
De todas maneras, la aspereza con Alexándrov llevó a Eisenstein a enviar un telegrama a Moscú pidiendo que mandaran a Pera Atasheva para rodar ¡Qué viva Mexico! Pero en Moscú no dieron a Pera el permiso de viajar, lo que fue doloroso para Eisy.
Su regreso a un Moscú desconocido política y culturalmente fue fatal. Eisenstein siguió intentando tener las bobinas para montar ¡Qué viva Mexico! Pero Borís Shumyatski y Stalin dejaron claro a Upton Sinclair que se quedara con las bobinas, que no eran necesarias en la Unión Soviética. La persona que llevó la correspondencia fue Pera: mientras Eisenstein estaba en Moscú y luego hasta que él fue internado en una casa de reposo del Cáucaso, en julio de 1934, por enfermedad nerviosa.
Porque al comprender que su película mexicana no sería montada jamás, Eisenstein cayó en una crisis nerviosa. Seton lo describe así: «Toda mi vida he querido ser aceptado con afecto, pero me he visto obligado a apartarme y quedar como espectador». Dado el estado de salud dejó de ver a sus compañeros y sólo veía a Tisse y Pera. Su alejamiento hizo que los médicos establecieran la estancia de reposo durante el verano.
En 1932 al volver a la Unión Soviética, el fracaso fue doble: la violencia estructural al no poder montar ¡Qué viva Mexico!, y la ausencia del hombre que le extasió con el placer de la homosexualidad. Este era un cuchillo helado y un tormento que le acompañó hasta el fin de su vida. Porque el deseo sexual entre hombres fue prohibido por la Unión Soviética.
En principio la revolución no se inmiscuyó en materia de conflictos sexuales, aunque instituyó el divorcio. En enero de 1934 se produjeron varios arrestos de homosexuales en Moscú, Leningrado, Odesa y en Jarkov, sembrando un clima de extrañeza. El 1 de marzo apareció la ley contra los homosexuales. Se subrayaba que era propio de los países capitalistas y también una de las plagas del nazismo, por lo cual se consideró un delito de contrarrevolución.
Le condición de homosexual de Eisenstein era conocida por Alexándrov y por el Directorio Político Unificado del Estado (OGPU), que había inspeccionado todas las andanzas del cineasta en su viaje. Pera Atasheva le dijo a Eisenstein que la mañana siguiente, el 27 de octubre de 1934, iban a contraer matrimonio (lo que efectivamente hicieron). Este matrimonio fue un intento de mostrar a Eisenstein en una situación normalizada frente a los perniciosos, perjudiciales y desfavorables comentarios de la murmuración pública, pero continuaron viviendo cada uno en su casa y siguieron siendo amigos: un matrimonio blanco.
Esto, sin embargo, es un tema delicado. Deja en silencio la función de Pera Atasheva y su amistad con Eisenstein.
La autora Lina Voitolovskaya, en sus Memorias y relatos, describió: «De mutuo acuerdo, desde los primeros días de su matrimonio, no vivieron juntos; nunca se dirigieron el uno al otro con formalidad; rara vez aparecían juntos en público. El apartamento de Sergei Mikhailovich en Potylikha, cerca de los estudios Mosfilm y el pequeño y oscuro apartamento de Pera, en calle Moiseyevna, en el bulevar Gogolevsky, fueron los hogares de Eisenstein y Atasheva».
Del 8-11 de enero de 1935 se le encargó una conferencia para el Congreso Pansoviético de trabajadores de la Cinematografía. Eisenstein se alegró mucho de esto, aunque Pera, Maksim Shtraukh, Judith Glizer y otros amigos le advirtieron que era una trampa. No hizo caso de esta advertencia y fue al congreso, donde fue de insultado y burlado en público, como había previsto Atasheva.
En enero de 1935 Eisenstein empezó –con Pera como asistenta del director— El prado de Bezhín, que era su primera película sonora y que le podía permitir experimentar sus teorías sobre el tema. Pero Boris Shumiatski ordenó que se parará el rodaje y se tuvo que someter a las críticas de Shumiatski y los burócratas del cine. Con un nuevo guion se autorizó un nuevo rodaje. Pero el 17 de marzo de 1937 se interrumpió.
Pera Atasheva vio claramente que El prado de Bezhín sería prohibido. Entonces entró en contacto con Esfir Tobak (1908- 2004), que era la ayudante montadora de la propia película, y le propuso cortar un plano de cada imagen de El prado de Bezhín. No era propiamente un découpage de la película, pues ésta era sonora y contenía panorámicas y trávelin. Pero era, sin embargo, lo que podía hacerse en uno (o dos) días. Esfir Tobak aceptó y ella y Pera cortaron uno por uno los planos de El prado de Bejín. Los cortes se envolvieron en un pañuelo y Pera los arrinconó en un costurero, dejándolos bien al fondo. Si hoy puede verse la película, se debe enteramente a Pera Atasheva. Para evitar hacerse sospechosa, Pera Atasheva emprendió una carrera exterior a Eisenstein, aunque siguió siendo su relación amistosa.
Eisenstein sufrió una nueva enfermedad (viruela). En octubre de 1937, durante el rodaje de El prado de Bezhín, fue enviado a los sanatorios de Kislovosdk y Kabardino, en el Cáucaso Norte, gobernados por médicos muy estrictos. Las dos aldeas eran sanatorios de aguas terminales y sus pacientes eran militares de alto mando.
Lina Voitolovskaya lo describe con el siguiente comentario: «Pera resultó ser una amiga leal, devota y abnegada. Un día, Eisen contrajo algo parecido a la viruela. […] Lo visitamos, pero solo lo podíamos ver a través de un cristal y conversábamos como sordomudos. Sin embargo, Pera insistió en que la dejáramos entrar en su jaula y lo cuidó con gran generosidad». Pera pidió y con su tenacidad obtuvo que la dejaran quedarse con él, y esperó pacientemente que se recuperaba. Ella no tuvo fiebre.
Antes, en el período de El prado de Bezhin actuó como actriz Elena Telesheva (1892-1943), actriz famosa, viuda y con una hija. Mayor que Eisenstein, no tuvo ningún reparo en tenerle como acompañante en los actos fastuosos, a los que iba con coche de caballos en vez de automóvil.
Pera y Totya Pasha no creyeron en el matrimonio de Sergei y Elena, que sólo era una pura imaginación, hecha para las revistas.9 Eisenstein decía que era un asesor en el movimiento. Al morir la actriz –y tras la prohibición de La conjura de los boyardos— el encierro y la soledad fueron uno de los dolores más acuciantes de los últimos años de Eisenstein, en los que había muerto también Totya Pasha.
Hacia el final de 1945 Eisenstein casi no salía de su casa. Sólo Pera iba a cocinar y cenar con él.
El cineasta Vasily Katanyan escribió en sus memorias: «La cultura rusa le debe [a Pera Atasheva] la preservación de dos archivos:el de Meyerhold y el de Eisenstein. Sergei Mikhailovich rescató el archivo de Meyerhold tras su arresto: mezcló algunos documentos con los suyos y escondió el resto en una pared de su dacha. Mientras organizaba el archivo de Eisenstein, Atasheva seleccionó y sistematizó simultáneamente el de Vsevolod Emilevich. Este último se conserva actualmente en el Archivo Estatal Ruso de Literatura y Arte».
En 1998, centenario de Eisenstein, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, decidió valorar a Eisenstein como el héroe ruso. Pero esto era incompatible con su inclinación sexual y la peculiar relación de Pera, que lo amó –con la salvedad del sexo— aunque alimentando el reconocimiento, la amistad, el cariño, el aprecio, la lealtad y la fidelidad durante toda su vida.
Esta desconexión entre el héroe ruso y la figura real de Eisenstein se acabó con polémicos ataques furibundos de la presidencia rusa contra la historiadora Olga Bulgakova, el cineasta Peter Greenaway, que realizó la excelente Eisenstein en Guanajuato (Eisenstein in Guanajuato, 2015), y el historiador y documentalista Naum Kleiman, que fue expulsado del Centro Eisenstein por decisión presidencial. No puede haber ninguna historia verdadera sin el derecho a la diferencia sexual por parte de cualquier persona.
Dos como unidad
En el libro Su majestad, Eisenstein, hay un apartado en la segunda parte dedicado a Pera Atasheva, que es delicado y verdadero. Eisenstein y Shklovski eran conocidos y hablaban entre si. Pero ni uno ni el otro dejaron rastro impreso de una relación amistosa entre ellos. Sin embargo, hay numerosos apartados que hablan, por parte de Shklovski, de un conocimiento más profundo que el que dejan entrever sus escritos.
El texto de Shklovski comienza así: «Este nombre [Pera Atasheva] vive en la recopilación de las obras de Eisenstein. Era periodista con un pasado de actriz, una mujer de inteligente virilidad, de palabra decisiva, una persona que rechazaba los compromisos. Trabajaba mucho, sabía discutir y, naturalmente, no era feliz. Ella debía encontrar esbozos de guiones, esbozos de artículos, debía traducir, controlar las citas, señalar las repeticiones. / Sergei Eisenstein y Pera Atasheva discutían en Chysti Prudi y en el angosto alojamiento de la Porta Koprotkin [donde vivía Pera]. / Sergei Mijailovich, por otra parte, iba de continuo a ella. Y discutían sin lograr reconocerse, litigando porque para litigar hacen falta dos personas. El litigo es necesario en arte. / Litigaban y se amaban [subrayado mío]. Aquel amor estaba probado con el tiempo, con el pensamiento y con el trabajo».
En 1928 se enamoró de Eisenstein, que no era capaz amarla (aunque él ni siquiera lo sabía). Pera, siendo totalmente consiente de lo que hacía, cambió su amor por su amistad y lo hizo a lo largo de los años. No era feliz, sí. Pero su aliento vital fue una amistad inestimable para Eisenstein, que tampoco era feliz, sí.
«Atasheva discutió con Eisenstein incluso Ivan el terrible. Discutían de igual a igual», dice Shklovski. La conversación terminaba cuando él decía tú harías lo justo, pero yo lo veo diversamente.
«Eisenstein frecuentaba el pobre apartamento oscuro de Pera y retornaba siempre. Ella era su escudero, su Sancho Panza, pero un Sancho Panza instruido, que había leído todas las novelas caballerescas pero en modo diverso a Don Quijote».
Seguramente en la Unión Soviética de la época no hubo ningún Don Quijote que pudiera contar con semejante Sancho Panza, alguien animado con amor: un amor cariñoso y leal como de un perro amistoso.

29-VIII-2026
[Este texto ha sido corregido por Juan Manuel García Ferrer, sin lo cual no sería posible entenderlo.]
Notas
1 Marie Seton: Sergei M. Eisenstein, una biografía, traducción Homero Alsina Thevenet, FCE, Mèxico, 3ª ed. srevisada, 1986, pág. 290.
2 https://fr.wikipedia.org/wiki/Pera_Attacheva. Muchas de las informaciones de la actividad cinematográfica de Pera han sido obtenidas de esta fuente, por su fiabilidad y su razón exhaustiva.
3 Bajo el seudónimo de Atasheva publicó en las revistas Ekran Kino-Gazety (1925),Sovetsky Ekran (1925-1929), Kino i Kultura (1930) y Proletarskoye Kino (1931-1932). Escribió artículos e informes, tradujo y reseñó diversos materiales extranjeros, incluidos aquellos dedicados a cuestiones técnicas del cine.
4 Una muy buena biografía es la de Babette Gross: Willi Münzenberg, una biografía política, Ikusager, Bilbao, 2007. Hasta hoy es la única política, puesto que aquí abundan los libros mezquinos que se ensañan con su carácter comunista.
5 No se sabe a ciencia cierta quienes le mataron: o las SS alemanas o bien los miembros del NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas).
6 Las referencias son las de las biógrafos. Marie Seton: Sergei M. Eisenstein, una biografía, ed,cit; Víktor Shklovski: Sua Maesta Eisenstein, Biografia di un protgoninsta, Ghibli, Milán, 2021; y Oksana Bulgakova: Sergei Eisenstein: a Biography, Potemkin Press, San Francisco, 2001.
7 Marie Seton (1910-1985), autora de una documentada biografía de Eisenstein, tiene también un defecto: su amor explicito –pero no compartido— por el cineasta le lleva a cometer errores de bulto al abordar a Pera Atasheva a Elena (o Yekaterina) Telesheva, una brillante actriz que se valió de Eisenstein en la misma manera que Eisenstein se valió de ella, siendo amantes sin serlo. Por esto es oportuno reservar sus informes contra las mujeres que se estaban con Eisenstein. Hecha esta advertencia, hay que reconocer a Seton un valor incalculable en el primer libro que se ocupó del cineasta.
8 Entre sus películas más famosas se cuentan Die Dreigroschenoper (La ópera de los tres centavos, 1931) de Georg Wilhelm Pabst y Der Fangschuß (El golpe de gràcia, 1986) de Volker Schlöndorff.
9 Pero en Reino Unido, Marie Seton creyó que era cierto, lo que la irritó (sin motivo).
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