Gaceta Crítica

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España dispara en 2025 su gasto militar un 46% y ya absorbe más de 23.000 millones de dinero público

JORGE OTERO (PÚBLICO), 16 de Agosto de 2026

  • Esta es la cantidad que se recoge en la Cuenta General de la Administración General del Estado, en la que se contabiliza el gasto realmente ejecutado. 
  • Un año más, la cifra de gasto real multiplicó la que figuraba en los presupuestos prorrogados: 14.306 millones.
  • El Centro Delàs eleva la cifra hasta más de 39,000 millones al añadir otros gastos que considera de naturaleza militar como operaciones en el exterior, partidas industriales o costes financieros asociados.
Exhibición dinámica con motivo del Día de las Fuerzas Armadas, el pasado 29 de mayo de 2026, en Vigo (Pontevedra).
Exhibición dinámica con motivo del Día de las Fuerzas Armadas, el pasado 29 de mayo de 2026, en Vigo (Pontevedra).Adrián Irago | Europa Press

España disparó su gasto militar en 2025 hasta pulverizar su récord. El gasto efectivo del Estado en defensa alcanzó el año pasado los 23.333 millones de euros. Esta cifra supone 7.411 millones más que en 2024. El incremento es del 46,5% interanual, según los cálculos del Observatorio de Seguridad Nacional de Opina 360, institución privada de análisis sobre seguridad nacional, defensa y geopolítica, elaborados en un informe (PDF) a partir de los datos recogidos en la Cuenta General de la Administración General del Estado (AGE), que registra las cuentas anuales de todo el sector público, los movimientos presupuestarios y la ejecución del gasto. 

La ejecución del gasto militar, que incluye no solo el vinculado a las Fuerzas Armadas, sino también el de la industria de defensa a través de planes de modernización y ayudas a empresas, partía de un crédito inicial (cantidad asignada de forma original en el presupuesto) de 14.306 millones de euros, cifra prorrogada desde 2023, el último año en el que se aprobaron los Presupuestos Generales del Estado. Esa cantidad se complementó con 9.602 millones en aportaciones extraordinarias, hasta alcanzar unos créditos finales de 23.908 millones. Esa era la cantidad que se podía gastar, aunque finalmente solo se utilizaron los 23.333 millones ya apuntados. La ejecución sobre los créditos iniciales fue del 163,1% y sobre los créditos finales, del 97,6%, el porcentaje más elevado de los últimos cuatro años. 

Además de alcanzar su máximo histórico y un nivel de ejecución también inédito, la cifra de gasto efectivo en Defensa destaca más si se sitúa en una perspectiva temporal: con respecto a 2018, el año que Pedro Sánchez llegó al Gobierno, el gasto militar del Estado ha crecido un 146,3%. Ese año, el Estado destinó 9.469 millones de euros a defensa.

Este porcentaje se eleva hasta el 167,5% si se compara con la media de gasto entre los años 2010 y 2020. En esa década, el Estado gastó una media de 8.723 millones de euros anuales. De hecho, la cifra del año 2025 triplica a la de 2016, que fue el año en que el gasto tocó suelo al quedarse en 7.365 millones de euros.

El Gobierno empezó a incrementar el gasto militar a partir del año 2021, aunque fue en 2022, cuando estalló la guerra entre Rusia y Ucrania, cuando empezó a acelerarse de verdad. En 2023, el Gobierno ya anunció su voluntad de cumplir con el objetivo de alcanzar un 2% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2025 exigido por la OTAN en 2015

Casi una década después, a principios de febrero de 2026, la ministra de Defensa, Margarita Robles, anunció a bombo y platillo que España había cumplido con el compromiso durante el año 2025. La liquidación final del presupuesto del Ministerio de Defensa del año pasado aseguraba que España había gastado 33.123 millones de euros. Eso fue lo que el Gobierno comunicó hace unos meses a la OTAN. 

Esos 33.123 millones son una cifra muy superior al gasto efectivo de 23.333 millones de euros. ¿Por qué esa diferencia? Es casi lo que el Gobierno aportó en abril de 2025 como dinero extra para cumplir con las exigencias de Trump y de la OTAN, 10.471 millones de euros a través del Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa. Pero de entrada, esos 33.123 millones de euros no deben considerarse obligaciones reconocidas. 

La metodología contable varía mucho, según quien haga las cuentas. De hecho, existen diferentes criterios a la hora de contabilizar el gasto en defensa. Eurostat y la Intervención General de Estado recogen el gasto efectivo, es decir, lo que realmente se ha gastado. De acuerdo con este criterio, no todo el gasto desarrollado por el Ministerio de Defensa se contabiliza dentro de esta función. Por eso la cifra es inferior.

El criterio de la OTAN es más laxo: recoge no solo el gasto propiamente en defensa, sino también otras partidas, como el gasto sanitario, pensiones de los militares o incluso gastos en seguridad de cuerpos policiales. El dinero extra aportado por el Gobierno en abril de 2025 incluía modernización militar, pero también inversiones en ciberseguridad, infraestructuras y tecnologías de doble uso, tanto militar como civil, respondiendo así a ese criterio laxo de la OTAN.

Al variar la metodología, también bailan las cifras. El Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), prestigioso centro de estudios sobre conflictos armados, gasto militar y comercio de armas, atribuye a España un gasto militar de 34.265 millones de euros en 2025. El Centro Delàs de Estudios para la Paz, sin embargo, eleva esa cifra hasta los 39.476 millones al añadir otros gastos que considera de naturaleza militar, como investigación y desarrollo, operaciones en el exterior, partidas industriales o costes financieros asociados, que no se incluyen habitualmente en el presupuesto de Defensa.

Industria toma protagonismo

En cualquier caso, en el gasto militar ejecutado sí que hay que incluir los gastos adscritos al Ministerio de Industria. De los 23.333 millones finalmente ejecutados, 17.789 millones correspondieron a Defensa —el 76,2% del total—, mientras que 5.544 millones —23,8%— se canalizaron a través del departamento que dirige el ministro Jordi Hereu para financiar programas de modernización de las Fuerzas Armadas y préstamos e inversiones diferentes empresas del sector aeronáutico, naval y tecnológico. 

El gasto de Industria para defensa, a través de la Dirección General de Industria y de la Pyme, experimentó el mayor crecimiento: un 292,4% en un solo año. Este departamento se posiciona como el tercero con mayor volumen de gasto en defensa, solo por detrás de la Secretaría de Estado de Defensa (9.751 millones) y del Ministerio y su Subsecretaría (6.054 millones). El grueso de los contratos del Plan Industrial de Defensa, canalizados a través de la Dirección General de Industria y de la Pyme, se lo reparten tres empresas: Indra, Airbus y Navantia, las tres con participación del Estado. Estas tres empresas concentran el 83% de todo el paquete previsto para la modernización del sector militar de las Fuerzas Armadas.

Los datos también permiten desglosar el gasto en defensa. La principal partida fue la de inversiones en las Fuerzas Armadas, sobre todo en programas de modernización que alcanzó los 9.203 millones de euros. El gasto en personal se elevó en 2025 hasta los 6.241 millones de euros. Los activos financieros, que se dedica principalmente a facilitar financiación a las empresas del sector industrial de la defensa, llegó hasta los 5.558 millones de euros. El resto del gasto ejecutado en defensa se repartió entre gastos corrientes (1.898 millones de euros), transferencias corrientes y de capital (432 millones) y pasivos financieros (600.000 euros). 

En total, las Fuerzas Armadas se llevaron 12.844 millones de todo el gasto militar ejecutado. El sector de la I+D relacionado con defensa recibió 6.002 millones. Con respecto al año 2018, esta partida de gasto se ha multiplicado por 17. Mientras tanto, los gastos de la Administración de Defensa, que engloba programas de contenido más general, supusieron 4.908 millones en 2025.

Por programas, el principal destino de estos gastos fueron los Programas Especiales de Modernización (PEM) —que cubren las inversiones en los grandes proyectos de equipamiento de las Fuerzas Armadas en colaboración con la industria española de defensa—, con 5.610 millones de euros y un 73,1% más que el año anterior. El segundo mayor programa de gasto es el de apoyo a la innovación tecnológica, con 5.545 millones de euros, casi el cuádruple de lo invertido en 2024. Ambos concentran casi la mitad del gasto ejecutado, en concreto el 47,8%.

Finalmente, el podio lo completa el programa de gastos operativos de las Fuerzas Armadas, con 4.238 millones (un 27% más interanual) destinados a financiar la participación española en operaciones de mantenimiento de la paz o la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Hay un viejo chascarrillo entre los economistas que dice que la diferencia entre presupuesto y gastos es la misma que hay entre el dicho y el hecho. En el caso del gasto militar, el Gobierno decidió hace ya tiempo ponerse manos a la obra. En 2026, el gasto militar va a superar con holgura al de 2025. La ministra Robles explicó a finales del mes de julio que en este año en curso se han incorporado 15 nuevos programas de modernización de las Fuerzas Armadas. Se alcanzará así la cifra de 95 programas en curso, configurando un escenario que Robles resumió como «el mayor esfuerzo de modernización acometido por las Fuerzas Armadas»

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