Gaceta Crítica

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La crisis de Ceuta como expresión del imperialismo de Estados Unidos y las crisis de la OTAN y la Unión Europea.

Gerardo Del Val Cid (Miembro del Comité Central del Partido Comunista de España y de la Dirección Federal de Izquierda Unida) – Editor de Gaceta Crítica -, 3 de Agosto de 2026

1.- «Entre los ciegos, el tuerto es el rey»

El gobierno español, que en otras circunstancias habría pasado desapercibido por sus políticas social-liberales, hoy aparece ante la administración Trump y las derechas que gobiernan en la Unión Europea, como un gobierno de «extrema izquierda».

España ha aumentado en 70.000 millones de euros su gasto militar. Debido a que la economía española destaca su crecimiento económico basado en el turismo (frente a la incertidumbre de otros países más cercanos a los conflictos bélicos), en la especulación inmobiliaria y en una apuesta por el capitalismo verde, el gobierno español ha aumentado considerablemente el gasto armamentístico, simplemente habiendo llegado a una inversión que apenas supera el 2% del PIB.

El acoso permanente de una derecha española, cada vez más cerca de coquetear con el fascismo, al gobierno de coalición progresista, ha ido empujando al gobierno de Sánchez a ignorar los grandes problemas que acosan a la clase trabajadora española: Una vivienda inaccesible para la inmensa mayoría y unos salarios que impiden formar una familia o llevar una vida con algún tipo de seguridad.

Las izquierdas presentes en el gobierno y los partidos que apoyan desde fuera al gobierno apenas han dicho nada frente al aumento del gasto militar, precisamente por el acoso y derribo al que está sometido el gobierno español mediante una oposición derechista (PP y Vox) que ha roto todas las barreras democráticas y que se ve apoyado por la mayoría de los jueces, que anteponen su ideario derechista a su obligación de actuar con independencia y ecuanimidad, probablemente debido a que el poder judicial fue, junto a la monarquía, el único poder que no se sometió al refrendo popular en la transición española del fascismo a la monarquía parlamentaria.

La política del gobierno de Sánchez desde 2018 ha fortalecido la posición del gran capital en España y en su proyección internacional. Así, la tasa de rentabilidad del capital sigue en su tendencia histórica a la baja, tal como señalara Marx, pero los excedentes y beneficios empresariales tienen una tasa media de aumento anual del 6,8%, frente a un escaso 2% de las rentas del trabajo a través de los salarios negociados en convenios colectivos. En el colectivo de empresas capitalistas las principales beneficiarias en el aumento de beneficios son las grandes empresas y, en especial, las empresas del índice bursátil IBEX 35. Las medianas y pequeñas empresas crecen, pero a mucho menos velocidad. La alianza es clara entre el PSOE, el capital financiero (la banca liquida cada año beneficios record), la industria del turismo y su réplica inmobiliaria, así como toda la industria verde (vehículos eléctricos, estaciones fotovoltaicas y eólicas). Estamos hablando del enfoque liberal con aderezo keynessiano del equipo económico del gobierno español.

El contrapunto «social» se ha establecido a través de la participación de la coalición Sumar y, anteriormente, con Unidas Podemos, en materia laboral, con la consolidación de la actualización del valor de las pensiones de acuerdo a la subida de los precios (IPC), y el incremento del salario mínimo interprofesional que ha pasado de poco más de 700 euros en 2018 a más de 1.200 euros en 2026. Junto a los escudos sociales desarrollados en la pandemia del COVID, de la guerra de Ucrania y, ahora, con la guerra de Irán, podemos considerar que estos son los grandes contrapuntos sociales del gobierno social-liberal del PSOE-Sumar.

En política exterior, el gobierno español se ha mantenido dócil a la OTAN y sus aventuras belicistas en el este de Europa basadas en la rusofobia y en el intento constante de desestabilización de Rusia, a través de la presencia militar en los países más próximos a la potencia nuclear eslava. Ucrania ha sido utilizada como un campo de pruebas de una guerra por poderes de la OTAN contra Rusia, y España, desgraciadamente está presente con tropas y material en países bálticos y en Rumanía. España no ha tenido ningún contencioso con Rusia y hemos sido socios comerciales fiables a lo largo de los años, especialmente en materia energética y tecnológica.

No obstante, el gobierno español ha mantenido la decencia democrática y la solidaridad frente al genocidio de Gaza y frente a la guerra arbitraria de Estados Unidos e Israel contra Irán. Estos simples movimientos han hecho que el gobierno español se situase en la diana del sionismo internacional, del imperialismo de Estados Unidos y de los gobiernos derechistas y abiertamente fascistas que gobiernan muchos estados de la Unión Europea.

El gobierno español ha contribuido activamente a la guerra de Ucrania, armando a Zelensky y siguiendo todos los llamados de la ultrabelicista Kaja Kallas y la élite gobernante en Alemania y la Unión Europea encabezados por Von Der Layen, Mertz y, apoyados casi siempre, por la Francia de Macron.

2.- Los conflictos con Israel y Estados Unidos.

El gobierno español se ha apartado del seguidismo de Trump y los Estados Unidos en las siguientes cuestiones:

  • España ha evitado cooperar abiertamente con Estados Unidos en el suministro de armas y en el aprovisionamiento del ejército sionista en el genocidio en Gaza del pueblo palestino.
  • España se ha negado ha incrementar (aunque ya lo ha hecho y mucho) su presupuesto militar hasta llegar al 5% del PIB, cuyas consecuencias las pagaríamos la clase trabajadora española (incluidos pensionistas), que veríamos reducidos los servicios públicos esenciales y nuestras prestaciones vitales.
  • España se ha negado a cooperar con Estados Unidos en su agresión ilegal (como la inmensa mayoría) a Irán.
  • Todos estos hechos han suscitado la ira de Donald Trump y su gobierno ultraderechista con todo tipo de amenazas contra la economía española y su presencia en diferentes entidades supranacionales.
  • Por último, España representa el país europeo más comprometido con la mejora de relaciones políticas y económicas con la República Popular China, lo cual desata nuevamente las iras de Estados Unidos y, también, de Alemania.

España y la OTAN. España y la Unión Europea.

Desde el final de la dictadura fascista de Franco, su heredero directo (Juan Carlos de Borbón), insitió en varias direcciones estratégicas para vincular más a España con Estados Unidos y la OTAN. Una de las causas por las que el presidente Suárez fue expulsado del gobierno fue por su reticencia a la entrada en la OTAN de España y, también, por su especial relación con los países árabes, frente a Israel, con quien España no mantenía relaciones diplomáticas.

Recien sustituido Suárez por el derechista Calvo Sotelo, en 1981 España se incorporó a la OTAN, sin ningún tipo de consulta ciudadana. A ello se opuso toda la izquierda, empezando por el Partido Comunista de España y otras fuerzas de la izquierda anticapitalista y nacionalistas de izquierda catalanes, vascos y gallegos, así como el PSOE. Sin embargo el PSOE tenía un matiz y decía su eslogan de 1981: «OTAN DE ENTRADA NO».

Lo que los jóvenes militantes contra la guerra de entonces teníamos claro es que este eslogan no presagiaba nada bueno…. Y así fue. En 1982 el PSOE gana las elecciones por mayoría absoluta, en 1985 recibe a Ronald Reagan (que fue recibido con el rechazo de 500.000 manifestantes en su contra en Madrid) y en 1986, ante el clamor anti OTAN y anti nuclear del pueblo español, plantea un referendum trampa, en el que Felipe González trolea al pueblo con tres preguntas donde se comprometía a:

1.- No entrar en la estructura militar de la OTAN.

2.- No tener instalaciones nucleares ni armas nucleares en nuestro territorio.

3.- Unir los destinos de nuestra presencia en la OTAN a ser «más europeos» y a entrar en la Comunidad Económica Europea.

Este referendum trucado venció frente a casi un 44% de votos en contra. Y se supone que quien votó a favor lo hizo con esas restrictivas condiciones.

Como era de esperar por el PCE, Izquierda Unida y toda la izquierda anticapitalista y nacionalista, el gobierno del PSOE de Felipe González (claramente antiobrero y belicista) fue saltándose todos y cada uno de esos compromisos y su sucesor , José María Aznar, del PP, prosiguió y amplió la ofensiva, haciendo saltar por los aires la voluntad soberana de las españolas y españoles expresada en el referendum de 1986d.

El discurso oficial desde entonces de todos los gobierno del PP y del PSOE, incluyendo el actual, es que «somos socios fiables » de la OTAN y de la Unión Europea.

Lo que hemos vivido estos días en Ceuta es que se ha utilizado al Reino de Marruecos para hacer saltar por los aires la convivencia en la Ciudad Autónoma de Ceuta en también en España, alimentado al fascismo y a la derecha reaccionaria de PP y Vox en España. Y a la «fiesta» se han sumado los Estados Unidos, Italia y buena parte de la Unión Europea, sacando a relucir todo su arsenal que hace de la inmigración el culpable de todos lo males de la decadencia imperial y de Europa.

En pocos días esta «invasión» de 72.000 personas a una ciudad de poco más de 60.000 se ha visto revertida por los medios legales y normales, permaneciendo tan solo 2.000 personas en situación irregular en Ceuta. A pesar de que el gobierno español y el PP no quieren implicar al gobierno de Marruecos en esta operación está claro que su gobierno está detrás de la organización de este acto de desestabilización del gobierno social-liberal de España (el último de muchos). Y, es evidente, que Israel, a través de sus servicios secretos, y los Estados Unidos, han alentado la organización de este acto hostil. A este acto hostil contra España ha colaborado la presidenta de la Comisión Europea (Von der Layen), la italiana Meloni, la primera ministra «socialdemócrata» de Dinamarca (tras haber recibido la solidaridad de España en su contencioso por Groenlandia) y Finlandia, entre otros.

Para muchas personas activistas contra la guerra y por el progreso en España queda claro, una vez más, que España es una especie de «pagafantas» de la OTAN y de la Unión Europea en sus aventura belicistas, mientras España es abandonada a su suerte en sus conflictos con Marruecos.

El gobierno de Sánchez ha cometido un error estratégico ofreciendo la cabeza del Sáhara Occidental a Marruecos y a Trump, cuando debíamos haber seguido apoyando al Frente Polisario y a la República Saharaui Democrática. Y, por supuesto, España debe recuperar la amistad y colaboración estratégica con Argelia.

Desde mi punto de vista, España debiera alejarse claramente de la estrategia de la OTAN y de la Unión Europea en el este de Europa y en Ucrania, y tomar la iniciativa para que las conversaciones de Paz sustituyan a la guerra de Ucrania actual y a una conflagración nuclear en pocos años, si se sigue la estela belicista de Alemania y de los países europeos del este.

Hay que abandonar la ingenuidad por parte del gobierno español y consolidar alianzas que realmente garanticen nuestra economía y, también, nuestra seguridad. Y, tal como decíamos hace cuarenta años, nuestro bienestar (y con él la mayoría social trabajadora española) y nuestra seguridad están muy lejos de la OTAN y de la Unión Europea.

Fdo. Gerardo Del Val Cid. Editor de GACETA CRÍTICA.

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