Llegamos a un punto tragicómico, con un trumpismo defendiendo a Delcy Rodríguez como una de ellos y a la derecha venezolana con tintes casi antiimperialista por el boicot a Corina Machado
Mauricio Prado Jaimes (Substack Nuestra América – Altopías), 4 de Julio de 2026

Hay una fuerte disputa en el mundo de las derechas por Venezuela. Parece que se acabó la sumisión de María Corina Machado ante el equipo de Donald Trump y en estos momentos hay una guerra abierta en redes sociales entre el aparato de propaganda trumpista y el equipo de comunicación de la líder de la oposición venezolana.
El punto de quiebre en este conflicto que viene cocinándose desde hace meses fue el intento de María Corina Machado de volver a Venezuela, ahora tras los fuertes sismos del pasado 24 de junio que han dejado un saldo de más de 2,500 personas fallecidas. Corina Machado lleva meses queriendo volver a Venezuela, prácticamente desde que el gobierno de Trump bombardeó Caracas para secuestrar a Nicolás Maduro el 3 de enero de este año.
El sueño de María Corina Machado era que el gobierno estadounidense sacara al gobierno de Maduro y la instalara a ella en el poder para conducir el país inmediatamente. Pero esta nunca fue la intención de Donald Trump (o de Marco Rubio para ser más precisos), quien ha sido transparente en su plan de cuasi ocupación de Venezuela: primero una etapa de estabilización, otra de recuperación y otra de transición política.
¿Cuánto durará cada etapa? No ha quedado claro. Pero parece que es un plan a largo plazo y Corina Machado apenas es contemplada como una posibilidad para la etapa de transición política. En realidad, el trumpismo decidió desde un principio que la mayor posibilidad de estabilidad en Venezuela era mantener al chavismo, encabezado por Delcy Rodríguez, en el aparato estatal y hacer que ellos conduzcan la entrega de recursos a Estados Unidos, la neoliberalización del país y asuman la sumisión a Trump.
Yo he planteado que se trata de una estrategia para terminar con el chavismo atacando sus bases ideológicas y todo su proyecto político de más de dos décadas, que se ha construido sobre los pilares del antiimperialismo, la soberanía nacional (sobre todo de los recursos naturales) y un Estado benefactor.
Vimos y nos reímos con una María Corina Machado desesperada por ganarse la simpatía de Donald Trump, al punto de regalarle su medalla del Premio Nobel de la Paz en enero de este año. Pero el gesto no funcionó para ganarse la simpatía de Donald Trump y su círculo cercano.
Nuestra América – Altopías es una publicación apoyada por lectores. Para recibir nuevos posts y apoyar mi trabajo, considera convertirte en suscriptor de contenido gratis o suscriptor de pago.
¿En todos estos meses qué ha pasado? No mucho realmente. María Corina Machado y sus equipos han seguido cabildeando con el gobierno trumpista para que, al menos, le permitan regresar a Venezuela y empezar a hacer política. Pero desde la Casa Blanca se han negado, al considerar a Corina Machado como un factor político desestabilizante.
Tras los sismos del pasado 24 de junio, María Corina Machado decidió dar un paso definitivo al frente y en una entrevista con Fox News afirmó que el regreso a su país era “inevitable” para “acompañar a su pueblo en este momento”, sin importar lo que dijeran en Washington. De acuerdo con un reporte de Axios, esto enfureció a los equipos de Trump, quienes acusan de oportunismo político a María Corina Machado por querer ir a tomarse la foto en medio del desastre y empezar a boicotear el plan estadounidense para Venezuela.
Según este informe de Axios, Corina Machado intentó viajar de Virginia a Curazao el pasado viernes 26 de junio para de ahí tomar un navío a Venezuela, pero el avión dio media vuelta después de que se aclarara un “malentendido” diplomático entre Estados Unidos y Países Bajos (máxima autoridad en Curazao), lo cual deja entrever que el gobierno de Trump no permitió el viaje de Corina Machado. Después, el domingo 28 del mes pasado, ya desde Panamá, la líder venezolana intentó abordar un vuelo comercial de Copa Airlines rumbo a Caracas, pero la aerolínea le negó el viaje. María Corina Machado acusa al gobierno de Delcy Rodríguez de intentar impedir su regreso, pero es evidente que el propio Estados Unidos es quien se lo está impidiendo.
A partir de ahí y hasta hoy, hay una franca guerra entre los equipos de comunicación de ambas facciones. Del lado del trumpismo, ha sido principalmente Javier Negre –líder en medios como La Derecha Diario, UHN Plus y The Right News Media– quien ha atacado a Corina Machado por su decisión de boicotear el plan de Donald Trump, mientras que del lado de la venezolana hay comunicadores como Solo Fonseca o John Acquaviva quienes están denunciando injerencismo de Estados Unidos sobre la oposición venezolana.

Llegamos así a un punto francamente cómico, con el trumpismo defendiendo al chavismo de Delcy Rodríguez e incluso sosteniendo que ya se volvió de derecha para presentarla como la mejor aliada posible de Trump, y una derecha venezolana que acusa casi de imperialismo al presidente estadounidense por impedir que su líder haga política en su país.
Javier Negre –quien recordemos que también es un aliado de Salinas Pliego– incluso entrevistó a Delcy Rodríguez para presentarla como la mayor aliada del trumpismo, frente a la desesperación del equipo de María Corina Machado por ser ninguneados nada menos que ante el propio chavismo. Incluso están acusando al trumpismo de estar legitimando una dictadura y haciendo el juego a Delcy Rodríguez, quien es evidente que hará todo lo posible para sobrevivir al frente del aparato estatal esperando tiempos más oportunos para sus intereses.
Más allá de las disputas entre las milicias digitales, hay varias conclusiones y reflexiones por sacar. Por un lado, quedó claro que María Corina Machado decidió quemar las naves y abandonar todo intento de convencer al trumpismo de que la instalen en el poder. Ahora pasó a una fase activa en la que intentará regresar a Venezuela y encabezar a la oposición interna para capitalizar el descontento popular, ahora agravado por el pobre manejo de la crisis tras los terremotos por parte de Delcy Rodríguez.
Es una apuesta arriesgada para Corina Machado, porque lo que menos quiere Estados Unidos es inestabilidad en Venezuela, para seguir con su plan de obtención de recursos. La líder venezolana corre el riesgo de ingresar al país y ser arrestada por el gobierno de Delcy Rodríguez con el aval de Estados Unidos, pero esto podría desatar protestas al interior de Venezuela y crear ese clima de ingobernabilidad que quiere evitar la administración de Trump.
Deja un comentario