Revista OPAL (Chile) y Observatorio de la Crisis, 4 de julio de 2026

La historia se repite. La inteligencia artificial y el big data son el «Camelot del siglo XXI»: dispositivos de predicción y control social bajo el ropaje de la «ciencia de datos»
El Proyecto Camelot: Orígenes y Objetivos
En 1964, en plena Guerra Fría y tras el triunfo de la Revolución Cubana (1959), el Pentágono impulsó el Proyecto Camelot a través de la Oficina de Investigación de Operaciones Especiales (SORO) de la American University, con financiamiento del Departamento de Defensa de EE.UU. [1][2]. Su objetivo declarado era «diseñar procedimientos para evaluar la potencialidad de que se desarrollara una guerra interna al interior de las sociedades nacionales» e «identificar… aquellas acciones que un gobierno pudiese desarrollar para mitigar las condiciones favorables a ella» [2].
En la práctica, Camelot buscaba crear un «mapa de riesgos» para predecir y prevenir revoluciones en el Tercer Mundo, especialmente en América Latina [1][3]. Un general del ejército estadounidense lo expresó con crudeza: «nos ayudaría a predecir el uso potencial del Ejército estadounidense en cualquier número de casos en los que la situación pudiera estallar» [2].
Implementación en Chile y el Escándalo
En Chile, Camelot se presentó como una investigación académica neutral, ocultando su relación con el Pentágono [1][2]. Los investigadores realizaron encuestas a personas de todos los sectores sociales para determinar sus creencias políticas, su compromiso con la democracia y otra información personal [2][3].
El proyecto fue descubierto gracias al académico noruego Johan Galtung, pionero de la investigación para la paz, quien al ser contactado para participar rechazó el rol del Ejército estadounidense y alertó a sus colegas chilenos, calificando el proyecto como «colonialismo científico» [2].
Galtung filtró la información al diario chileno El Siglo, que publicó la primicia en 1965, desatando una ola de indignación política y social [1][2][3].
El diputado comunista Jorge Montes exigió al gobierno chileno la cancelación de los visados de los científicos sociales estadounidenses [1][2].
La Cámara de Diputados de Chile creó una Comisión Especial Investigadora que realizó audiencias críticas y protestó formalmente ante el gobierno de EE.UU. y organismos internacionales [2][3]. Debido a la presión internacional y al repudio generalizado, el proyecto fue cancelado oficialmente en julio de 1965 [1][2].
Dimensión Global del Proyecto
Aunque Camelot solo se implementó oficialmente en Chile, su alcance original era mundial. Según investigaciones recientes, el proyecto incluía países como Egipto, Irán, Turquía, Corea, Indonesia, Malasia, Tailandia, Francia, Grecia, India, Nigeria y Franco-Canadá [2]. En América Latina, se planificaron o ejecutaron proyectos similares en:
- Brasil: descubierto en menos de dos semanas [2].
- Colombia: Proyecto Simpático [2].
- Perú: Operación Task [2].
- Paraguay: implementado con éxito durante la dictadura de Stroessner en 1970, según denuncia del doctor Martín Almada en su tesis de 1974 [2][4].
- Guatemala, Bolivia, México y Cuba: incluidos en el diseño original [2][5].
El «Camelot Oculto» y el Comité Church
A pesar de la cancelación oficial, las metodologías de Camelot continuaron en secreto, configurando lo que se ha denominado el «Camelot oculto» [1][6]. La CIA y el Pentágono habían creado un sistema de financiación encubierta que canalizaba fondos a través de fundaciones pantalla y organizaciones aparentemente académicas [1][7].
No fue hasta 1975 que el Senado de Estados Unidos creó el Comité Church, presidido por el senador Frank Church, para investigar los abusos de poder de la CIA [1][7]. El Comité descubrió que:
- La CIA había estado financiando de manera encubierta una parte importante de las becas, cursos e investigaciones científicas en el ámbito internacional [1][7].
- Durante los años sesenta, la mitad de las subvenciones para investigación internacional (excluidas las becas de las Fundaciones Carnegie, Ford y Rockefeller, que tenían sus propios lazos con la CIA) fueron financiadas en secreto o influenciadas por la CIA [1][7].
- La CIA utilizaba fundaciones como la Fundación Asia para canalizar dinero sin dejar rastro, financiando incluso a la Asociación Americana de Antropología [1][7].
El Comité Church concluyó que la CIA había actuado como «un elefante rebelde» [7], pero el sistema ya estaba consolidado. La investigación llegó tarde para Camelot, pero a tiempo para destapar la red que lo hizo posible [1].
El Uso Concreto de los Datos: Guerra Psicológica y Expedientes Personales
La información recopilada por Camelot no quedó en estudios académicos. La CIA computarizó y analizó los datos para producir propaganda anticomunista durante la campaña electoral chilena de 1964 (Frei vs. Allende) [1][2]. En los anuncios, por ejemplo, se difundió que, si Allende ganaba, los hijos serían enviados a Cuba y los maridos a campos de concentración [2].
Un testimonio revelador es el de una encuestadora chilena que participó en el proyecto. Según relató a la investigadora J. Patrice McSherry, cada persona entrevistada fue categorizada según su «potencial subversivo» [2]. Años después, cuando esta persona intentó obtener una visa para EE.UU., las autoridades estadounidenses tenían un expediente completo con toda la información «confidencial» que ella había proporcionado en las encuestas [2]. Este ejemplo ilustra cómo la «investigación académica» se convertía en un instrumento de control y coerción individual a largo plazo.
La Complicidad Académica y la Reacción de la Antropología
Como bien señala el texto de mpr21.info, muchos académicos se limitaban a cobrar y a «hacer su trabajo», sin preguntar el origen de los fondos [1]. Cuando el escándalo estalló, los académicos se encogieron de hombros: «Yo no sabía nada» [1]. «El dinero no tiene color, y nadie persigue las subvenciones con más empeño que un investigador» [1].
A principios de los años 70, la Asociación Americana de Antropología (AAA) cambió sus normas deontológicas, prohibiendo la colaboración con el espionaje [1]. Sin embargo, en 2001, tras los atentados del 11-S, la «guerra contra el terrorismo» reabrió la puerta. El Sistema de Terreno Humano (Human Terrain System, HTS), lanzado en 2007, incrustó antropólogos y otros científicos sociales en brigadas militares en Irak y Afganistán [1][8]. La AAA condenó el programa, pero el Pentágono siguió adelante, y muchos académicos participaron [8]. Como ironiza el texto de mpr21: «Si hay físicos que fabrican bombas nucleares, también puede haber antropólogos que ayuden a luchar contra la revolución» [1].
El Presente: Palantir y el Modelo Reconfigurado
Lo que estamos viendo hoy es la evolución de este modelo, donde las ciencias sociales y la tecnología de datos se fusionan en lo que podríamos llamar «Camelot 2.0». Empresas como Palantir Technologies son el ejemplo más paradigmático.
Palantir fue fundada en 2003 por Peter Thiel y otros exejecutivos de PayPal, con la idea de aplicar la tecnología de detección de fraudes para luchar contra el terrorismo tras el 11-S [9]. La empresa recibió financiación inicial de In-Q-Tel, el brazo de capital riesgo de la CIA [9][10]. Esto les dio acceso directo a los analistas de la agencia, con quienes desarrollaron su plataforma Gotham [9].
Hoy, Palantir:
- Ha firmado contratos multimillonarios con el Departamento de Defensa, el Ejército, el Departamento de Seguridad Nacional, el ICE y la IRS [9][10].
- Su tecnología permite recopilar datos de múltiples fuentes, mapear relaciones entre personas, lugares, eventos y cosas, y descubrir patrones ocultos gracias a la inteligencia artificial [9][10].
- Se ha convertido en el «sistema nervioso» de la inteligencia y defensa estadounidense, con un contrato de 10.000 millones de dólares con el Ejército [9].
Pero Palantir es solo la punta del iceberg. Empresas como Anduril, Shield AI, Scale AI y Saronic, financiadas por la red de Peter Thiel y la CIA, están construyendo lo que se ha llamado la «infraestructura de coerción» del siglo XXI: drones, aviones de combate autónomos, barcos robóticos y sistemas de inteligencia analítica [9][10].
La historia se repite…
La historia se repite, pero con herramientas más letales. La inteligencia artificial y el big data son el «Camelot del siglo XXI»: dispositivos de predicción y control social bajo el ropaje de la «ciencia de datos» . La única diferencia es que hoy, los antropólogos y científicos sociales ya no pueden decir que «no sabían nada». Saben perfectamente quién financia sus proyectos, qué empresas minan sus datos y qué ejércitos utilizan sus algoritmos.
Pero la financiación sigue siendo el alma de la investigación, y las subvenciones, el silenciador de las conciencias críticas. La doctrina de la seguridad nacional se ha perfeccionado, y la vigilancia masiva, ahora potenciada por IA, ha convertido a cada ciudadano en un dato clasificado según su «potencial subversivo». Como advirtió el Comité Church hace medio siglo, el problema no es solo lo que la inteligencia hace en las sombras, sino lo que los académicos están dispuestos a tolerar por una beca, un artículo o un contrato. El ciclo no se ha roto; solo ha cambiado de formato.
Notas :
[1] mpr21.info. (2026, 29 de junio). El papel de los antropólogos en la creación de la doctrina de la seguridad nacional. https://mpr21.info/el-papel-de-los-antropologos-en-la-creacion-de-la-doctrina-de-la-seguridad-nacional/
[2] McSherry, J. P. (2024, 12 de mayo). El Proyecto Camelot en Chile, 1964: Planificación para la contrainsurgencia. Página 19. https://pagina19.cl/destacado/el-proyecto-camelot-en-chile-1964-planificacion-para-la-contrainsurgencia/
[3] Navarro, J. J. (s.f.). Cold War in Latin America: the Camelot Project (1964-1965) and the political and academic reactions of the Chilean Left wing. CONICET. https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/70554/CONICET_Digital_B.pdf?sequence=5&isAllowed=y
[4] Almada, M. (1974). Paraguay Educación y Dependencia [Tesis de grado]. Universidad Nacional de La Plata. (Citado en McSherry, 2024).
[5] Semboloni, L., & Toledo, M. A. (2024). Unveiling Cold War Dynamics in Latin America: The Camelot Project. European Journal of Interdisciplinary Studies, *16*(1), 137. (Citado en McSherry, 2024).
[6] McSherry, J. P. (2011, 30 de octubre). Nuevos medios para vigilar a América Latina. Página/12. https://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-180091-2011-10-30.html
[7] Comité Church (Senado de Estados Unidos). (1975). Investigaciones sobre abusos de la CIA y el FBI. Washington D.C.: Government Printing Office. (Referencia histórica general).
[8] Asociación Americana de Antropología. (2007). Declaración sobre el Sistema de Terreno Humano. https://www.americananthro.org/ (Referencia general).
[9] Towey, H., & Levy, A. (2023). Palantir: The Secretive Company That Built a Billion-Dollar Data Empire. The Intercept / Forbes. (Referencia general sobre Palantir y su relación con la CIA).
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