Francesco Cosimato (OBSERVATORIO DE LA CRISIS), 3 de Julio de 2026

En esencia, los países europeos de la OTAN carecen de fuerzas suficientes para defenderse o, peor aún, para atacar y lograr la «derrota estratégica» de Rusia.
Francesco Cosimato*, general de estado mayor italiano
El discurso de seguridad occidental se basa en una profunda contradicción. Por un lado, los líderes europeos de la OTAN avivan los temores de una inminente invasión rusa del corazón del continente. Por otro, la misma clase política parece estar firmemente convencida de que puede infligir una «derrota estratégica» a Moscú mediante fuerzas militares interpuestas.
Si Rusia realmente posee las capacidades que Occidente le atribuye, entonces es difícil argumentar que pueda ser derrotada mediante el apoyo indirecto a Ucrania. Sin embargo, si carece de tales capacidades ofensivas contra Europa, no hay justificación para la alarma permanente. Este dilema lógico pone de manifiesto la paradoja de la defensa europea: uno se declara fatalmente vulnerable ante un enemigo que, al mismo tiempo, presume poder someter.
Los países europeos miembros de la OTAN se consideran vulnerables a un posible ataque ruso. Sin embargo, no existen pruebas concretas de una intención real de Rusia de atacar una zona caracterizada por una fuerte dependencia energética, una progresiva desindustrialización y profundas tensiones sociales.
El general Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado en Europa (SACEUR), ha declarado que no existen indicios de inteligencia que señalen la intención rusa de atacar Europa. Si esta es la valoración del máximo comandante militar de la OTAN en Europa, resulta difícil comprender por qué el debate político sigue planteando la amenaza inminente de una agresión rusa contra el continente.
La OTAN insiste en declarar, a través de sus líderes, que es una alianza defensiva. En particular, cada ministro de Asuntos Exteriores reitera en cada oportunidad que su país no está en guerra con Rusia. Sin embargo, es evidente que todos estos países contribuyen significativamente al esfuerzo bélico ucraniano.
Se sabe que Ucrania importa una parte importante de componentes para drones de países europeos (como Polonia, la República Checa y Alemania), que luego se ensamblan o integran localmente.
Según los principios del derecho internacional humanitario, las instalaciones industriales destinadas directamente a la producción de material bélico pueden, en determinadas circunstancias, considerarse objetivos militares, siempre que cumplan con los requisitos del derecho internacional humanitario.
Un análisis de los datos numéricos de código abierto sobre las fuerzas y los sistemas de armas de la OTAN (Fuente: Índice Global de Poder de Fuego – Tabla 1) y la posible comparación entre el bloque ruso-bielorruso y los países denominados «dispuestos» (Tabla 2) ofrece una explicación inmediata. Estas cifras también incluyen a Estados Unidos, cuya contribución representa el componente decisivo de las capacidades militares generales de la OTAN.
Tabla 1: Datos de la OTAN

Para la Estrategia de Seguridad Nacional de Donald Trump, la América es la zona prioritaria de intervención de Estados Unidos. Si restamos las cifras estadounidenses de los datos de la OTAN (Tabla 1), sobre todo los activos estratégicos —satélites de comunicaciones y reconocimiento, así como transporte estratégico—, queda muy poco.
En esencia, los países europeos de la OTAN carecen de fuerzas suficientes para defenderse o, peor aún, para atacar y lograr la «derrota estratégica» de Rusia.
Por eso, los gobiernos europeos, al menos de palabra, están declarando su intención de aumentar el gasto en defensa. No solo por las reiteradas peticiones de la administración Trump, sino también porque sus fuerzas son objetivamente totalmente insuficientes para sostener un hipotético conflicto contra Rusia.
La tabla 2 destaca las deficiencias en aviones de combate, tanques y artillería de la coalición de los dispuestos
Tabla 2: Comparación de los bloques ruso y bielorruso con la coalición de los “dispuestos” (Italia, Alemania, Francia, Reino Unido, Polonia, Hungría, España)
Rusia + Bielorrusia Coalición de los Dispuestos
Personal
3.833.000 2.881.46
Poder aéreo
4.477 4.038
Tanques
6.257 2.042
Vehículos de combate de infantería
138.443 348.792
Armas de saturación
5.525 1.151
Artillería
8.720 616
Lanzacohetes
3.211 288
Poder naval
419 826
Mano de obra industrial
77.364.000 181.793.000
Desde una perspectiva estrictamente geopolítica, Rusia parece no tener ningún interés estratégico en atacar a una Europa que, al carecer de autonomía energética y recursos naturales, no ofrece a Moscú ninguna ventaja competitiva.
No obstante, tecnócratas y figuras políticas clave europeas insisten en la inevitabilidad de la agresión rusa, señalando, basándose en proyecciones no verificadas, a 2029 como un punto de inflexión. El general británico Sir Richard Shirreff ya había predicho una invasión de este tipo para noviembre pasado. Esta predicción no se ha visto confirmada por los acontecimientos posteriores sobre el terreno.
Todos los instrumentos militares desmantelados tras el fin de la Guerra Fría están siendo reevaluados, lo que ha llevado a varios países a reconsiderar incluso el modelo del servicio militar obligatorio, que podría restablecerse en países como Alemania, Francia, Dinamarca y el Reino Unido.
Sin embargo, en Italia, los argumentos a favor de restablecer el servicio militar, en pleno cumplimiento del artículo 52 de la Constitución, siguen relegados a los márgenes del debate institucional (una postura que el autor apoya plenamente).
El panorama se está volviendo claramente complejo: la OTAN parece ser una organización muy poderosa, pero al borde de la disolución debido a las críticas estadounidenses.
Un dato interesante: Estados Unidos, miembro de la OTAN, atacó a Irán, un país que no pertenece a la OTAN, y, cuando se vio en apuros, solicitó ayuda a países europeos. Intervenir con un contingente militar tan lejos del territorio nacional es una operación difícil, incluso para el simple transporte de las fuerzas, y mucho más sin ellas.
Además, Italia se ha dotado de unas fuerzas armadas que, según admitió explícitamente el Ministro de Defensa, están destinadas exclusivamente a operaciones de mantenimiento de la paz. ¿Quizás los estadounidenses desconocían esta característica, que compartimos con otros países europeos que afirman estar dispuestos a ello?
Un elemento crucial para comprender la complejidad de la situación actual es evaluar el desarrollo del conflicto en Ucrania sobre el terreno.
La narrativa estratégica occidental insiste en que el apoyo militar continuo a Kiev podría conducir a la «derrota estratégica» de Moscú. Sin embargo, los informes desde el frente presentan una imagen diferente y mucho más compleja para Occidente. Rusia mantiene la iniciativa y prosigue su ofensiva, avanzando lenta pero constantemente.
Es cierto que los drones ucranianos están atacando en territorio ruso, pero esto no significa que el rumbo del conflicto esté cambiando. La capacidad de atacar en lo profundo del territorio enemigo no equivale necesariamente a la capacidad de cambiar el curso estratégico de un conflicto.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis lograron atacar Londres con misiles V1 y V2 al final del conflicto. Sin embargo, esto no impidió que los Aliados avanzaran desde Francia hacia Alemania. El curso de esa guerra dejó a los misiles nazis inservibles. En última instancia, y en directa contradicción con la evidencia sobre el terreno, los líderes europeos —a menudo sin un sólido apoyo popular— persisten en respaldar una guerra que ahora parece perdida. No por Ucrania, sino por todos nosotros.
Autor
Francesco Cosimato Nacido en Roma el 12 de noviembre de 1959, cursó el 162.º Curso de Cadetes en la Academia Militar de Módena. Es paracaidista militar, director de lanzamiento e inspector de actividades de control de armamento. Ha ocupado numerosos puestos de mando y estado mayor, incluyendo misiones en Somalia (1993), Bosnia (1998 y 2006) y Kosovo (2000). Comandó unidades como el 1.er Grupo del 33.er Regimiento de Artillería Terrestre Acqui y el 21.er Regimiento de Artillería de Trieste. También ha prestado servicio en el Estado Mayor del Ejército y en la OTAN.
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