Atilio Boron (Sociólogo marxista argentino) Blog del autor, 16 de Junio de 2026

En los años 90, tras la caída de la URSS, un funcionario del Departamento de Estado llamado Francis Fukuyama escribió un libro famoso: El fin de la historia y el último hombre. Su tesis era sencilla: el capitalismo y la democracia liberal eran el punto de llegada definitivo de la evolución humana.
Hoy, con crisis económicas recurrentes, una pandemia que mostró la brutal desigualdad, y niveles de insatisfacción con la democracia que superan el 60% incluso en Estados Unidos, la frase “fin de la historia” suena como una broma de mal gusto.
Como bien recordaba Hegel (y Marx recuperó), todo lo existente es provisorio. El capitalismo también es provisorio. La propiedad privada también es provisoria.
Pero ojo: Que sea provisorio no significa que vaya a caerse solo. Requiere de un sujeto organizado, con una conciencia revolucionaria y antiimperialista. Y esa conciencia no surge espontáneamente de la miseria; surge de la educación, del debate, del estudio sistemático.
El materialismo histórico no es un recuerdo de museo. Es la herramienta más poderosa que tenemos para entender por qué los medios mienten, por qué el trabajador de Uber no se siente trabajador, y por qué, pese a todo, la lucha de clases sigue siendo—hoy más que nunca—el verdadero motor de la historia.
Deja un comentario