Amigos de la China Socialista, 5 de Junio de 2026

El 27 de mayo, Wang se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez Parrilla.
Tras transmitir los sinceros saludos del Presidente Xi Jinping al Camarada Raúl Modesto Castro Ruz y al Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Wang señaló que el tema de la reunión de la ONU ha recibido una amplia respuesta y apoyo. Para lograr su objetivo, es fundamental respetar la soberanía e independencia de todos los países y oponerse a toda forma de política de poder e intimidación. El pueblo cubano, unido como uno solo, salvaguarda firmemente sus legítimos derechos e intereses, demostrando una firme voluntad de oponerse al bloqueo y la injerencia externos, lo que le ha valido el respeto de la comunidad internacional. China seguirá defendiendo la justicia para Cuba, apoyando la justa causa del pueblo cubano y asistiendo a Cuba en su desarrollo económico y social.
Bruno Rodríguez Parrilla agradeció a China la invitación a Cuba a la reunión, señalando que el mundo actual enfrenta turbulencias y desorden. Solo China es capaz de convocar una reunión de este tipo, construir consensos en la comunidad internacional y salvaguardar los derechos e intereses legítimos del Sur Global. Cuba atraviesa su situación más crítica desde la revolución, cuya raíz radica en el bloqueo y las sanciones estadounidenses contra Cuba. Cuba valora el firme apoyo de China a su soberanía y seguridad, así como la asistencia y el respaldo expresado durante estos tiempos difíciles. Esto demuestra plenamente la especial amistad entre Cuba y China.
El día anterior, el ministro Rodríguez había intervenido en la reunión del Consejo de Seguridad.
En sus declaraciones, reconoció el liderazgo de China al convocar el debate y vinculó la defensa del orden internacional con la necesidad de abordar los conflictos y las amenazas que afectan la estabilidad global.
El Ministro de Relaciones Exteriores denunció la política estadounidense hacia Cuba, a la que calificó de violación del derecho internacional y amenaza a la paz regional. Rechazó la acusación contra el general del Ejército Raúl Castro Ruz, considerándola una decisión con motivaciones políticas, y advirtió sobre su posible uso como pretexto para justificar una agresión militar contra la isla. Asimismo, señaló que el bloqueo energético y el endurecimiento del embargo tienen graves consecuencias humanitarias para la población cubana.
Reiteró que Cuba no representa una amenaza para Estados Unidos y reafirmó la voluntad del país de entablar un diálogo bilateral sobre temas de interés común, siempre basado en el respeto a la soberanía y la no injerencia. Finalmente, hizo un llamado a la comunidad internacional, a América Latina y el Caribe, al Sur Global, al Consejo de Seguridad de la ONU y a la Asamblea General de la ONU para que actúen y prevengan una catástrofe humanitaria o una agresión militar contra Cuba.
Los siguientes artículos fueron publicados originalmente en el sitio web del Ministerio de Relaciones Exteriores de China y por el periódico cubano Granma.
Wang Yi Se Reúne con Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla
28 de mayo ( Ministerio de Asuntos Exteriores ) – El 27 de mayo de 2026, hora local, Wang Yi, miembro del Buró Político del Comité Central del PCCh y Ministro de Relaciones Exteriores, se reunió con el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, en Nueva York.
Wang Yi transmitió los sinceros saludos del Presidente Xi Jinping al Camarada Raúl Modesto Castro Ruz y al Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Dio la bienvenida a Bruno Rodríguez Parrilla a la Reunión de Alto Nivel del Consejo de Seguridad de la ONU, señalando que el tema de la reunión, “Defender los Propósitos y Principios de la Carta de la ONU y Fortalecer el Sistema Internacional centrado en la ONU”, refleja las aspiraciones comunes de todas las partes y ha recibido una amplia respuesta y apoyo. Para lograr este objetivo, es esencial respetar la soberanía e independencia de todos los países y oponerse a toda forma de política de poder e intimidación. El pueblo cubano, unido como uno solo, salvaguarda firmemente sus derechos e intereses legítimos, demostrando una firme voluntad de oponerse al bloqueo y la injerencia externos, lo que le ha valido el respeto de la comunidad internacional. China seguirá defendiendo la justicia para Cuba, apoyando la justa causa del pueblo cubano y asistiendo a Cuba en su desarrollo económico y social.
Bruno Rodríguez Parrilla transmitió los cordiales saludos del General Raúl Modesto Castro Ruz y del Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez al Presidente Xi Jinping. Agradeció a China la invitación a Cuba a la Reunión de Alto Nivel del Consejo de Seguridad, señalando que el mundo actual enfrenta turbulencias y desorden. Solo China es capaz de convocar una reunión de este tipo, construir consensos en la comunidad internacional y salvaguardar los derechos e intereses legítimos del Sur Global. Cuba atraviesa su situación más crítica desde la revolución, cuya raíz radica en el bloqueo y las sanciones estadounidenses contra Cuba. Cuba agradece el firme apoyo de China a su soberanía y seguridad, así como la asistencia y el respaldo expresado durante estos tiempos difíciles. Esto demuestra plenamente la especial amistad entre Cuba y China. Cuba continuará apoyando la justa posición de China en los asuntos relacionados con Taiwán, Xinjiang y Hong Kong, y está dispuesta a mantener una estrecha comunicación y coordinación estratégica con China, impulsar sus respectivas causas socialistas y defender la equidad y la justicia internacionales.
Dejen que Cuba viva en paz.
27 de mayo ( Granma ) – El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, intervino durante el debate abierto del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la defensa de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, donde hizo un llamamiento a fortalecer el multilateralismo, el derecho internacional y el papel central de la Organización en la preservación de la paz y la seguridad internacionales.
En sus declaraciones, reconoció el liderazgo de China al convocar el debate y vinculó la defensa del orden internacional con la necesidad de abordar los conflictos y las amenazas que afectan la estabilidad global.
En su discurso, el Ministro de Relaciones Exteriores denunció la política estadounidense hacia Cuba, a la que calificó de violación del derecho internacional y amenaza a la paz regional. Rodríguez Parrilla rechazó la acusación contra el general del Ejército Raúl Castro Ruz, considerándola una decisión con motivaciones políticas, y advirtió sobre su posible uso como pretexto para justificar una agresión militar contra la isla. Asimismo, señaló que el bloqueo energético y el endurecimiento del embargo tienen graves consecuencias humanitarias para la población cubana.
El jefe de la diplomacia cubana reiteró que Cuba no representa una amenaza para Estados Unidos y reafirmó la voluntad del país de entablar un diálogo bilateral sobre temas de interés común, siempre basado en el respeto a la soberanía y la no injerencia. Finalmente, hizo un llamado a la comunidad internacional, a América Latina y el Caribe, al Sur Global, al Consejo de Seguridad de la ONU y a la Asamblea General de la ONU para que actúen y prevengan una catástrofe humanitaria o una agresión militar contra Cuba.
Declaraciones del Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, durante el debate abierto del Consejo de Seguridad sobre “La defensa de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y el fortalecimiento del sistema internacional centrado en la ONU”, Nueva York, 26 de mayo de 2026.
Señor Presidente, distinguidos Representantes Permanentes:
Valoramos enormemente el liderazgo de la República Popular China en la defensa de la paz y la seguridad internacionales, el respeto del derecho internacional; la preservación, el fortalecimiento y la reforma apropiada de las Naciones Unidas, en particular la democratización, la transparencia y la eficacia del Consejo de Seguridad y el fortalecimiento de la Asamblea General; así como en la construcción de un orden internacional multilateral basado en la igualdad soberana, la justicia y la democracia.
Prueba de ello son las iniciativas globales impulsadas por el presidente Xi Jinping —que apoyamos— para abordar los desafíos actuales mediante una auténtica cooperación multilateral. La convocatoria de este debate abierto también lo demuestra.
El 26 de septiembre de 1960, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz declaró: «¡Que desaparezca la filosofía del saqueo, y desaparecerá la filosofía de la guerra!». Recordamos vívidamente estas palabras en el año de su centenario.
Señor Presidente:
¿Cómo podemos hablar de defender el papel central de las Naciones Unidas, promover la paz y el desarrollo, y salvaguardar el orden internacional basado en el derecho internacional y las normas básicas de las relaciones internacionales —para prevenir nuevos conflictos en los que los fuertes se imponen a los débiles— sin mencionar el genocidio contra Palestina, la agresión imperialista contra la República Islámica de Irán y la guerra en Oriente Medio?
En la práctica, el gobierno de Estados Unidos se encuentra en una posición que socava la paz y la seguridad internacionales y viola el derecho internacional y el derecho internacional humanitario con respecto a la República de Cuba.
La presentación de cargos penales contra el líder de la Revolución Cubana, el general de ejército Raúl Castro Ruz, es un acto moralmente despreciable y jurídicamente arbitrario debido al abuso de la jurisdicción de los tribunales estadounidenses, la manipulación de la ubicación del derribo de la aeronave que ocurrió en el espacio aéreo y territorio marítimo de Cuba; por las misiones terroristas e ilegales que estas aeronaves realizaban frecuentemente, en violación de las leyes estadounidenses, debido a la impunidad y complicidad de las autoridades estadounidenses, y por el desprecio al derecho de los Estados a la legítima defensa.
Se trata de una decisión fraudulenta y con motivaciones políticas, cuyo objetivo es engañar a los ciudadanos estadounidenses y extranjeros, 30 años después de que ocurrieran los hechos, con la despreciable intención de conseguir que apoyen una aventura militar contra Cuba para lograr un «cambio de régimen» o la «construcción de la nación», como eufemísticamente lo llaman ahora.
El bloqueo petrolero o energético que Estados Unidos impone a Cuba es, en sus efectos, equivalente a un bloqueo naval, que es un acto de guerra y genocidio que somete a la población cubana a condiciones que amenazan su integridad y existencia y constituye un «castigo colectivo» cruel e indiscriminado que hoy causa muertes, como se refleja en la duplicación de la tasa de mortalidad infantil, de 4,0 a 9,2 por cada mil nacidos vivos, o la reducción de la esperanza de vida de los niños con cáncer del 85% al 65%.
Un ataque militar provocaría una masacre. Miles de cubanos morirían defendiendo su patria, sus valores sagrados y sus causas, y jóvenes estadounidenses también perecerían, sin causa ni ideal que defender, arrastrados a la violencia por una política imperialista y neofascista de dominación, saqueo y conquista.
Me dirijo, en particular, a los ciudadanos de los Estados Unidos, especialmente a sus jóvenes, y apelo a sus valores humanos, a sus sentimientos pacifistas y nobles, y les pido que busquen la verdad y no se dejen engañar ni manipular por una camarilla corrupta, poderosa y elitista en Miami que no representa al pueblo estadounidense ni a los cubanos que residen en este país, la gran mayoría de los cuales se oponen a la barbarie de la guerra y al bloqueo energético.
El presidente que emitiera esa orden de ataque militar, y los secretarios de Estado y de Defensa que lo instaran a hacerlo, pasarían a la historia como criminales de guerra, autores directos de crímenes de lesa humanidad. No se puede ofrecer justificación alguna para un acto de agresión ni para actos inhumanos y coercitivos como este, dado su impacto humanitario. ¡Que Cuba viva en paz!
Durante más de seis décadas, el gobierno estadounidense ha fabricado pretextos para intentar justificar su conducta delictiva.
Ha recurrido al absurdo argumento de presentar la pequeña pero simbólica isla como una supuesta amenaza a la seguridad nacional de la superpotencia nuclear, una idea que desafía la lógica y el sentido común, además de basarse en afirmaciones e insinuaciones completamente falsas.
Como ha reiterado el presidente Miguel Díaz-Canel, Cuba no es ni puede ser una amenaza. No es enemiga de Estados Unidos ni desea serlo, a pesar de las importantes diferencias con su gobierno. Cuba mantiene profundos lazos fraternales con el pueblo y la cultura estadounidenses. Seguiremos recibiendo a los viajeros estadounidenses con calidez y hospitalidad, incluso si su gobierno restringe sus libertades; y daremos la bienvenida a sus empresarios y empresas con proyectos competitivos para que participen, sin discriminación alguna, en nuestro desarrollo económico, aunque el bloqueo lo impida.
Sin embargo, ahora una plutocracia corrupta e inmoral esgrime el mito de la incompetencia y la supuesta corrupción de nuestro gobierno, así como el supuesto peligro de una «crisis humanitaria», como justificación para la intervención extranjera. Esto lo afirma cínicamente el mismo verdugo que, con frialdad, malicia y premeditación, provoca efectos devastadores con sus acciones; efectos que se producirían en cualquier país del mundo, independientemente de su potencial económico, su nivel de desarrollo o la naturaleza de su sistema político.
A pesar de la falta de progreso y buena voluntad, y de la falta de seriedad y coherencia por parte de Estados Unidos, seguimos dispuestos a continuar las conversaciones; a abordar los asuntos bilaterales, sin injerencia en nuestros asuntos internos, nuestro sistema político o nuestras elecciones; y a buscar formas de comportamiento civilizado y cooperación multifacética, en particular en lo que respecta al terrorismo, el narcotráfico, la delincuencia organizada transnacional, la migración regular y segura, la trata de personas, la compensación económica mutua y otros asuntos.
Se trata de una agresión unilateral sin precedentes y sin justificación alguna. Mediante la intimidación y las sanciones “secundarias” aplicables a terceros, el gobierno estadounidense pretende obligar a todos los Estados a participar, contra su voluntad, en sus atroces políticas contra Cuba, lo cual es imposible.
Hago un llamamiento a la comunidad internacional para que se movilice y prevenga una catástrofe humanitaria que podría imponerse, ya sea mediante la fuerza militar o mediante un bloqueo energético y el endurecimiento extremo del embargo, que también provocan muertes y sufrimiento.
Hago un llamamiento a América Latina y al Caribe para que tomen medidas que preserven su estatus de Zona de Paz y eviten consecuencias adversas que desestabilicen la región.
Ha llegado el momento de que una amplia coalición internacional, que trascienda las diferencias políticas, los enfoques ideológicos y las disputas históricas, ponga fin a los abusos que amenazan y perjudican los intereses nacionales, a los pueblos y a los derechos soberanos de todos los Estados, y los prevenga.
El Sur Global debe luchar por esto y protegerse colectivamente de cualquier represalia, mediante la acción y la voz colectivas y la cooperación mutua. Humildemente pido: ha llegado el momento de la solidaridad con Cuba, que siempre ha estado al lado de todos, sin dudar jamás ante los riesgos —a veces mortales— ni ante los intereses o la escasez de recursos.
No puedo evitar referirme a la defensa del papel central de las Naciones Unidas y la promoción de la paz y el desarrollo, así como a la responsabilidad primordial del Consejo de Seguridad en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales y su contribución al diálogo y la promoción de soluciones políticas; sin pedirle a este Consejo de Seguridad que, siendo realistas, al menos intente cumplir su mandato primordial y supremo con respecto a la amenaza militar y el bloqueo energético contra Cuba; ni puedo abstenerme de alentar a la Asamblea General de las Naciones Unidas a que, en cualquier caso, ejerza resueltamente sus amplias y decisivas facultades, su autoridad moral, jurídica y democrática que le confieren los pueblos, en la situación de Cuba.
Que nadie dude de que, si llegara ese momento que esperamos que nunca se produzca, el pueblo de Cuba luchará hasta el final.
¡Patria o muerte, prevaleceremos!
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