Laura Prieto Gallego (PÚBLICO), 24 de Mayo de 2026
Los organizadores esperan desbordar la capital este domingo con una gran manifestación por el derecho a la vivienda que será la antesala de más de una decena de convocatorias en todo el país en el mes de junio.

Porque los precios de los alquileres son inasumibles. Porque los fondos buitre siguen acaparando edificios. Porque se han reactivado miles de desahucios. Porque los jóvenes no se pueden emancipar. Porque «la vivienda nos cuesta la vida». Con este lema el Sindicato de Inquilinas espera desbordar las calles de Madrid este domingo 24 de mayo. Los motivos para manifestarse, como bien explican, son estos y muchos más.
«En un contexto en el que el Gobierno está favoreciendo a los especuladores, sin proponer ninguna medida tajante que pueda resolver el problema, nos queda protestar y desobedecer juntas«, reivindica Alicia del Río, portavoz del Inquilinato en Madrid. «No hay un solo motivo para quedarse en casa este domingo. Se le está negando el acceso a la vivienda a una parte de la población. El resto, lo conseguimos ocupando, compartiendo piso o destinando todo nuestro salario al alquiler«, añaden desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Vallecas.
El recorrido de esta primera marcha, antesala de una oleada de protestas por todo el país, parte de la Puerta de Atocha a las 12:00 horas en dirección a la calle Sevilla. Una vez terminada, se ha convocado un encuentro informal con actuaciones, en el que estarán presentes todas las entidades convocantes.
En esta misma jornada también hay previstas concentraciones en Zaragoza, Teruel y Badajoz. Ya este sábado era el turno de Guadalajara, que ha dado el pistoletazo de salida a «una primavera caliente» de indignación.
Del Río denuncia que los efectos de esta crisis habitacional se notan en todos los centros de trabajo, de salud y hasta en los colegios: «Tenemos que irnos a barrios o municipios muy alejados, no nos podemos independizar, separarnos, elegir dónde vivir…». Recuerda la portavoz que en la capital ya se está destinando más de un 70% del salario a pagar exclusivamente el alquiler, muy por encima del 30% recomendado.
El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha vuelto a situar la vivienda como el principal problema de los españoles en su último sondeo de abril. Alba Agraz, politóloga y miembro de Ideas en Guerra, cree que está habiendo un cambio de fase en la forma de entender esta crisis: «Cada vez somos más quienes entendemos que esto no es un fracaso personal, sino un modelo que expulsa a la mayoría para garantizar el beneficio de unos pocos».
«Cada vez somos más quienes entendemos que esto no es un fracaso personal, sino un modelo que expulsa a la mayoría para garantizar el beneficio de unos pocos»
En 14 años, los hogares inquilinos han pasado de representar el 11,9% del total al 19,2%. A su vez, el número de caseros se ha triplicado, evidenciando un proceso de concentración de inmuebles en pocas manos. Este mismo viernes 22 de mayo se ha hecho público el informe anual del Consejo de la Juventud, con un dato impactante: menos del 15% de los jóvenes consiguen irse de casa. Tal cual están actualmente los salarios, de media, las nuevas generaciones tendrían que destinar un 98% de su sueldo al arrendamiento.
En estas circunstancias, ahorrar es imposible y convertirse en propietario también. Si un joven quisiera hacerlo, tendría que destinar su salario íntegro durante cinco años a este fin. El resultado es que la edad media de emancipación ya supera los 30 años.
«No nos van a dividir»
Educadoras, pensionistas, estudiantes, grupos antirracistas… La convocatoria de la capital está respaldada por más de una decena de colectivos, como la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) o la Coordinadora Estatal en Defensa de las Pensiones Públicas (COESPE). Su portavoz, Damián Rodríguez, recordaba hace unos días que hay más de 70.000 ancianos pagando el alquiler como buenamente pueden con sus pensiones. «No es una lucha de generaciones sino de clases», decía.
En esta misma línea se pronuncia Alicia del Río, que advierte de que «no sólo se está intentando culpabilizar a los pensionistas», sino que se está poniendo en el foco «de forma muy perversa» a «nuestras vecinas migrantes». «Nos intentan enfrentar entre trabajadores o cambiar el punto de atención hacia la ocupación, que es un fenómeno ínfimo. Pero sabemos quiénes son los verdaderos culpables de esta crisis: la minoría rentista y los gobiernos que la defienden. No nos van a dividir», resalta en conversaciones con Público.
Desde la PAH también insisten en que estamos ante un problema transversal, que se está expandiendo a cada vez más sectores, en especial, en ciudades como Madrid: «Vemos cómo les derrumban las casas en la Cañada, personas a las que desahucian tras 50 años en su casa, migrantes que no consiguen acceder a una vivienda».
Bloqueo legislativo
Pocos días antes de anunciarse esta «primavera caliente», decaía en el Congreso la prórroga de los alquileres. PP, Vox y Junts se aliaron para tumbar esta medida que permitía congelar los contratos durante dos años y limitaba las subidas al 2%. En febrero hicieron lo mismo con el decreto antidesahucios, que daba cierta protección a las familias vulnerables. A ello se suma la más reciente sentencia judicial que ha anulado el registro único estatal de pisos turísticos por invasión de competencias.
Aunque las organizaciones sociales aseguran que «con o sin decreto habrían salido a las calles», lamentan la inacción política en esta materia a todos los niveles administrativos. En especial, siguen exigiendo que se ponga coto a los fondos buitre y se les deje de beneficiar fiscalmente. Los activistas vallecanos creen que las medidas puestas en marcha han sido «completamente insuficientes» y «nos han mantenido, prórroga tras prórroga, con la soga al cuello». «Mientras, se han realizado grandes operaciones de compra-venta, se ha reforzado el discurso contra la ocupación y a favor del acoso inmobiliario», continúan.
«Hemos visto estos meses la demostración más clara de a quién representan las tres derechas. Hemos visto quiénes se oponen cuando se intenta blindar mínimamente el derecho a la vivienda, y son siempre los mismos», dice a este respecto Alba Agraz. Aun así, ve margen para actuar y propone intervenir los precios, limitar la especulación o regular los pisos turísticos. «La pregunta no es qué se puede hacer, sino a quién se está protegiendo», concluye.
Tercer año consecutivo de protestas
Este 2026 es el tercer año consecutivo de movilizaciones para denunciar la crisis habitacional. La primera y más multitudinaria de todas las marchas fue en 2024. Ese año se reunió sólo en la capital a entre 22.000 personas (datos de la Delegación de Gobierno) y 100.000 (según el Sindicato de Inquilinas). A la del 5 de abril de 2025 le acompañaron casi 40 concentraciones simultáneas por todo el país. Esta vez los organizadores han optado por esparcir el malestar a lo largo de todo el mes de junio.
El año pasado se inició en Madrid un proceso de trabajo unitario entre todas las organizaciones del movimiento de vivienda, que saldrán juntas este domingo. «Seguimos avanzando para mejorar nuestra coordinación, nuestra forma de funcionar y nuestra respuesta colectiva. La indignación crece porque la situación es cada vez más insostenible, pero también crece la conciencia de que solo organizándonos podremos defendernos y pasar a la ofensiva», declaran portavoces de la PAH.
El próximo sábado 30 de mayo el Sindicato de Inquilinas de Madrid presentará en Orcasur una «confluencia de luchas» junto con CGT MCLMEX, CNT-Comarcal Sur, Ecologistas en Acción de Madrid y el Sindicato de Manteros. «Es el resultado de más de dos años de trabajo conjunto. La concebimos como un espacio de encuentro, coordinación y acción compartida, pero también como un proceso político orientado a construir estructuras militantes y organizativas sólidas», explican.
Siguiendo con esta dinámica de actuación, la manifestación de este domingo se plantea como una antesala para una futura huelga general, en la que quieren unificar el sindicalismo laboral con la indignación inquilina. «¿Por qué salimos en este momento de primavera? Tiene que ver con que los alquileres no dejan de subir, pero también con que todo lo indispensable para la vida no deja de subir», añade Alicia del Río.
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