Gaceta Crítica

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El capitalismo se construyó sobre las ruinas de los comunes

El principal producto de la Revolución Industrial no fueron las mercancías, sino una nueva clase social que no poseía nada más que su propia fuerza de trabajo para sobrevivir. El historiador Peter Linebaugh analiza el origen de la clase trabajadora a través del violento cercamiento de las tierras comunales de las que antes dependía.

Entrevista por Daniel Denvir a Peter Linebaugh (JACOBIN LAT.), 10 de Mayo de 2026

En la Inglaterra precapitalista, una persona podía recoger leña del bosque, pastar el ganado en los pastizales comunales o espigar en los campos después de la cosecha para recoger lo que dejaban atrás los segadores. Estos usos de la tierra son difíciles de imaginar desde la perspectiva actual, en la que nuestros movimientos están limitados por la propiedad privada. Pero hasta principios del siglo XIX, eran derechos consuetudinarios para muchos, integrados en el tejido de la vida cotidiana.

Su destrucción y criminalización mediante el proceso de cercamientos fue condición para el surgimiento del capitalismo. De hecho, el propósito de la Revolución Industrial fue crear una nueva clase de trabajadores, despojados de todo medio de subsistencia, lo cual solo fue posible mediante el cercamiento de las tierras comunes.

Peter Linebaugh ha dedicado más de cinco décadas a rastrear esta historia, siguiendo la historia de estas tierras comunales y su destrucción a lo largo del mundo atlántico: desde los bosques de Renania que llevaron al joven Karl Marx a la economía política, hasta los astilleros de Londres donde las tomas consuetudinarias fueron rebautizadas como robo, pasando por las fábricas de Yorkshire, en las que los luditas destrozaron los telares industriales que eventualmente se convertirían en computadoras.

Discípulo de E. P. Thompson, Linebaugh es uno de los historiadores más destacados de la actualidad. Es autor de numerosos libros, como El manifiesto de la carta magna. comunes y libertades para el pueblo y Roja esfera ardiente. Junto con Marcus Rediker, es coautor del reconocido La hidra de la revolución: Marineros, esclavos y campesinos en la historia oculta del Atlántico, y actualmente está terminando un libro titulado Thanatocracy: Capital Punishment and the Punishment of Capital.

En conversación con Daniel Denvir, de Jacobin, Linebaugh recorre siglos y continentes para argumentar que las tierras comunes no son una curiosidad arcaica, sino el fundamento oculto de la vida moderna, y que su recuperación es inseparable de cualquier desafío serio al capitalismo.

DD

El interés principal de tu trabajo académico es la historia de los bienes comunes. ¿Qué son los bienes comunes?

PL

Me pides una definición como si fuera una sola cosa, pero es todo lo contrario: son muchas cosas a la vez. Lo que puedo decir, en primer lugar, es que involucran el principio de la mutualidad, o el compartir, y que su objetivo es la producción de lo necesario para la subsistencia, como comida, agua, refugio y ropa.

Pero quiero separar de inmediato la noción de los bienes comunes de los recursos naturales, como si solo se refiriera a las partes inanimadas de la creación. Por el contrario, la gestión de los bienes comunes es una actividad profundamente humana, que involucra una constante relación con los demás y con el mundo que nos rodea. Y esa relación comienza con el trabajo. La forma en que trabajamos juntos es la base de los bienes comunes. Y dado que el trabajo cambia dependiendo de con quién y con qué trabajamos, la definición de lo comunitario será diferente para el cazador, el agricultor, el zapatero y el ingeniero de software.

DD

En Inglaterra, el cercamiento de las tierras comunales fue un requisito previo para la propiedad privada capitalista y la Revolución Industrial. ¿Cómo se utilizaban y gestionaban esas tierras antes de ser expropiadas?

PL

Eran administradas por quienes hacían uso de ellas. Sin embargo, dentro de esa administración, permítanme introducir un elemento amargo. Las tierras comunales también eran conflictivas. Imaginen que van en un avión y quieren apoyar el codo en el reposabrazos, pero la persona a su lado también quiere hacerlo. ¿Cómo negocian eso? Por lo general, se negocia sin la intervención de un tercero, a menudo sin palabras.

Creo que esto nos ayuda a entender cómo funcionaba lo comunal. También es inherente un principio de reciprocidad. Tu franja del campo comunal no será la misma el año que viene que la del año pasado: siempre se rotará. En Cisjordania, Palestina, por ejemplo, la forma en que fluye el agua y las características del suelo variarán, por lo que la incorporación de algún sistema de rotación de parcelas es imprescindible.

No es un sueño, ni idealismo romántico. Estas tierras comunes de campesinos y artesanos de la Inglaterra medieval no existían en una utopía comunista; existían bajo el feudalismo y siguen existiendo en el mundo actual, bajo el capitalismo. Pero las nociones de compartir están profundamente arraigadas. Creo que forman parte de la esencia misma del ser humano. Y la familia es el centro en el que se aprenden y se enseñan por primera vez estas formas de compartir. Pocas familias se rigen por principios neoliberales. Las necesidades del niño son lo primero, no el intercambio.

El término «commons» se compone de dos raíces latinas: co, que significa «con», y munis, que significa «obligación» o «deber». Así que la noción de los bienes comunes tiene que ver con lo que nos debemos unos a otros, como un aspecto de la mutualidad, más que con lo que poseemos.

DD

Los cercamientos en Inglaterra se dieron en dos grandes oleadas: la primera en el siglo XVI y la segunda en los siglos XVIII y XIX. ¿Quién se apoderó de las tierras comunales en el siglo XVI y por qué?

PL

La expropiación masiva tuvo lugar en una época de gran expansión de Europa a través del Atlántico. Pongamos eso de inmediato sobre la mesa: estas dos cosas van de la mano, el cercamiento de tierras en casa y la conquista de tierras en el extranjero.

Esto ocurre al mismo tiempo que la Revuelta de los campesinos alemanes, al mismo tiempo que Enrique VIII comienza a matar a sus esposas, lo que acompaña a la disolución de los monasterios. En la década de 1530, el cercamiento de tierras por la fuerza produce una enorme población vagabunda. Ese es el origen del proletariado: personas errantes que han perdido todos sus medios de subsistencia.

Los cercamientos fueron recibidos con tremendos disturbios. En 1536 tuvo lugar la Peregrinación de la Gracia en el suroeste de Inglaterra. En 1549 se produjo la Rebelión de Kett, la mayor revuelta del siglo XVI en Inglaterra. El desorden de la dinastía Tudor tuvo como fundamentos el cercamiento y el consiguiente crecimiento del proletariado. Se aprobaron nuevas leyes sobre hurto y robo, y la forma de castigarlos era la horca. Solo bajo el reinado de Enrique VIII fueron ahorcadas setenta y cinco mil personas.

Entonces tenemos dos cuestiones clave: primero, el proceso de cercamientos fue de la mano de la conquista; segundo, fue profundamente violento. Si se combinan estas características, obtenemos el colonialismo de asentamiento.

Luego de la Rebelión de Kett, la Iglesia de Inglaterra publicó sus «Treinta y nueve artículos». Uno de ellos declaraba que «las riquezas y los bienes de los cristianos no son comunes». Otro, que los cristianos pueden dar muerte a los infractores. Así se establecieron la pena capital y la abolición de los bienes comunes; todos los ingleses tenían que jurar lealtad a estos principios para participar en la vida cívica. Sin embargo, lo que se encuentra en las cartas de Pablo es que los primeros cristianos tenían todas las cosas en común. Esa contradicción llega a su punto álgido con los levellers y los diggers [niveladores y cavadores] de la Revolución Inglesa de la década de 1640.

DD

¿Qué papel desempeñaron los Diggers y los Levellers en la Guerra Civil Inglesa?

PL

La Revolución Inglesa ocurrió al mismo tiempo que la fundación de las colonias de colonos de Massachusetts. Oliver Cromwell no habría podido derrotar al rey y a la Iglesia sin su Nuevo Ejército Modelo de plebeyos que tenían sus propias ideas (y que se amotinaban si no se les pagaba o si se les obligaba a servir en Irlanda). La exigencia de elegir a sus propios oficiales se convirtió en una parte clave de ese ejército y de sus victorias sobre el rey, la aristocracia y las fuerzas del feudalismo.

Los levellers eran muy activos dentro de las filas del ejército cromwelliano. Sus debates quedaron registrados, fueron descubiertos en la década de 1890 y se convirtieron en la base del socialismo alemán bajo Eduard Bernstein, así como en la base del movimiento del Partido Laborista inglés. Los levellers pedían la igualdad de las personas; un soldado dijo: «Porque, en verdad, señor, creo que un hombre que tiene una vida que dar es un inglés». Las mujeres también solicitaron ser incluidas en ese nuevo orden.

Pero tan pronto como le cortaron la cabeza al rey, Cromwell se volvió contra los levellers, los expulsó, los hizo correr desnudos por las calles y los envió a prisión. De esta persecución surgieron los cuáqueros (los antepasados de Thomas Paine). Gran parte de la historia radical se remonta a esta contrarrevolución contra los levellers.

Los diggers eran algo diferentes. Estaban en contra de la propiedad privada. Pensaban que era la maldición de su época. El líder de los diggers era Gerrard Winstanley, quien, en mi opinión, se encuentra a la altura de Thomas Paine como uno de los grandes demócratas y comunistas de la historia mundial. Se opuso a la ejecución de Carlos I porque se oponía a la pena capital. Pensaba que la vida era sagrada para todos. Estaba a favor de quitarles a los reyes sus coronas y sus tronos, pero no de matarlos.

Cromwell acabó con los levellers y los diggers al mismo tiempo que conquistó Jamaica y al mismo tiempo que comenzó a conquistar Irlanda. Los nuevos ricos se forraron de oro. Sus teóricos fueron Isaac Newton y John Locke, teóricos gemelos de la contrarrevolución, por mucho que nos cueste decirlo. A menudo solo nos enseñan cosas buenas sobre ellos, pero no solo trajeron dinero, sino también demografía, estadísticas y terror por todo el mundo.

DD

¿Y la segunda ola de cercamientos, en los siglos XVIII y XIX? ¿Cómo remodeló el paisaje inglés?

PL

Cuando hoy vuelas a Inglaterra y miras por la ventanilla del avión, ves setos. Esos setos son en gran parte una creación de las leyes de cercamiento. Parecen antiguos —la industria del patrimonio se ha construido en torno a ellos—, pero en realidad fueron límites de propiedad impuestos. Si los cruzas, estás invadiendo propiedad ajena.

El cercamiento se llevó a cabo parroquia por parroquia, a lo largo de 150 años, desde aproximadamente 1690 hasta 1840, con cientos de leyes de cercamiento para cientos de parroquias. Y las formas de resistencia fueron a veces peculiares. La principal forma de acción directa en Lincolnshire fue el fútbol; antes de que el campo tuviera sus límites, se podía correr por los campos abiertos y arrancar los setos de raíz para un partido de fútbol. Ahora todo el mundo juega al fútbol. Es uno de los regalos permanentes de la clase trabajadora inglesa al mundo, junto con la pausa para el té.

La gran victoria que obtuvieron los plebeyos a pesar de las leyes de cercamiento fue la creación de costumbres. Por ejemplo, recogían estovers —la leña necesaria para utilizar como combustible, reparar herramientas, construir viviendas, etc.— en los bosques, y si lograban establecer esto como una costumbre en una zona concreta, quedaban a salvo de ser procesados. La magnífica obra de E. P. Thompson, Costumbres en común, describe cómo estas costumbres formaban parte de un acuerdo de clase: las tierras fueron cercadas, pero algunas costumbres se mantuvieron.

Déjenme contarles sobre Mary Houghton. Después de que el general Charles Cornwallis fuera derrotado en Yorktown, regresó a sus fincas en Suffolk, interesado en cercarlas para ganar más dinero. Mary Houghton era la reina de los espigadores: llevaba a los niños y las mujeres del pueblo a los campos recién cosechados para recoger los restos (espigas, frutos) que quedan en el campo tras la recolección principal. Cornwallis la acusó de allanamiento, y los tribunales superiores fallaron a su favor al dictaminar que el derecho consuetudinario inglés no reconoce el derecho a espigar (a pesar de que la espiga forma parte del Libro de Rut, una de las formas más antiguas de subsistencia en la historia de la humanidad). La derrota de Cornwallis en Yorktown es una nimiedad al lado de esta otra victoria, mucho menos conocida, sobre Mary Houghton.

Así es que debemos ver las primeras fábricas como parte de este proceso de cercamientos, en un continuo. El sistema fabril y el cercamiento de los campos fueron impulsados a menudo por las mismas personas con el mismo propósito: el dinero, la especulación y la creación de un proletariado sin tierra, sin comida y sin zapatos. John Clare, el poeta, era un jornalero agrícola y no tenía zapatos. Karl Marx no fue el primero en ver o nombrar esto. Ya había sido visto y nombrado por quienes lo sufrieron.

DD

La rebelión irlandesa fue aplastada en 1798, y la Ley de Unión, impuesta en 1801. En Escocia se despejaron las Tierras Altas. ¿Por qué fue tan fundamental el cercamiento masivo de los campesinos irlandeses y escoceses para la creación del Reino Unido?

PL

Debemos sentir vergüenza cuando olvidamos de dónde venimos. Nuestros antepasados escoceses, nuestros antepasados ingleses, nuestros antepasados irlandeses, nuestros antepasados de África Occidental fueron expropiados de diferentes formas de bienes comunes, y esa expropiación tiene una historia.

La Inglaterra del siglo XVIII era solo una de varias potencias europeas interesadas en la esclavitud, la conquista y el imperio. España, Francia, los Países Bajos, Dinamarca, Suecia: todos necesitaban dominar los mares y formaron alianzas con Escocia o Irlanda. En 1745, las tropas francesas se unieron a los jacobitas escoceses para invadir Inglaterra.

Gran Bretaña se formó en 1707, y el Reino Unido no se formó hasta 1801, a costa de los montañeses escoceses y los irlandeses. A los derrotados les dicen «Están acabados. Ya no es posible la subsistencia. Lo que podemos ofrecerles es que se muden a la ciudad y trabajen todo el día bajo nuevas condiciones en las que no posean nada, o que se unan a la marina o al ejército», es decir, una muerte casi segura por tierra o por mar. Eso es lo que se les ofrece a los proletarios escoceses e irlandeses a cambio de la pérdida de su subsistencia común.

DD

¿Cómo influyó el cercamiento en la colonización del continente americano?

PL

Para mantener el colonialismo de asentamiento hay que impedir que los proletarios europeos que han perdido su subsistencia se unan a los pueblos indígenas americanos. Por eso la frontera es una línea de fuego: una zona de máxima violencia, de máxima tortura.

En 1626 hubo un episodio sorprendente: Thomas Morton, de Inglaterra, y sus compañeros celebraron el Primero de Mayo con los indígenas americanos en lo que hoy es Quincy, Massachusetts. Esta coalición arcoíris fue reprimida por invasiones desde Boston lideradas por los comandantes puritanos, quienes llegaron y derribaron el mayo. Ese es el mayo de Merry Mount. La supremacía blanca debe enseñarse y reforzarse continuamente. Se presenta bajo el nombre de «civilización» frente a «salvajismo», pero esto va en contra de la experiencia de quienes están realmente en el terreno.

Por cuestiones bastante prácticas, de subsistencia, a menudo se formaron alianzas entre los pueblos indígenas y los proletarios de Europa. El capitalismo siempre organizará sus instituciones para decir que su dominio es inevitable y eterno. Así que para decir que otro mundo es posible, se necesita cierto conocimiento de otros mundos.

Hacia el final de su vida, Marx estudió las prácticas comunitarias de los iroqueses basándose en el antropólogo Lewis Henry Morgan. Los Haudenosaunee —el Pueblo de la Casa Larga— vivían en común, cultivaban en común, cazaban en común. Pero los marineros tenían esta visión mucho antes que los antropólogos. De ahí es de donde Tomás Moro obtuvo en 1516 su conocimiento para Utopía: de marineros en Amberes que habían estado en Brasil y describían las prácticas indígenas de tener todas las cosas en común. 1516 es el momento mismo del nacimiento del capitalismo: apenas unos años después de Cristóbal Colón, un año antes de la Reforma protestante.

DD

Identificas a cuatro «emprendedores del cercamiento»: el demógrafo Thomas Malthus, el utilitarista Jeremy Bentham, el agrónomo Arthur Young y el policía Patrick Colquhoun. ¿Cómo sentó cada uno de ellos las bases para el cercamiento?

PL

Estos hombres formaban parte de la clase dominante, eran expertos en política que manejaban las palancas del poder y las redefinían. Malthus redefinió la demografía. Él conduce directamente a Garrett Hardin y la «tragedia de los comunes». En 1803, escribe que no todos están invitados a la mesa de la naturaleza: esa fue su frase para comprender, permitir y excusar el hambre.

Arthur Young recorrió Inglaterra condado por condado, describiendo los cercamientos en cada parroquia en nombre de las leyes de cercamiento. Creía que mejoraría la productividad, pero eso significó que miles de personas perdieran su arraigo en la tierra. Patrick Colquhoun era escocés y el fundador de la primera fuerza policial de Inglaterra (policía en tanto eran oficiales del Estado armados y uniformados). Dirigió el ataque contra los estibadores y marineros de Londres, cuya supuesta criminalidad se basaba en su costumbre de tomar beneficios de su trabajo. Entre 1798 y 1803, Colquhoun cercó los muelles con altos muros, de modo que las tomas consuetudinarias fueran criminalizadas.

Ese proceso de criminalización se extiende a todos los oficios. Un sastre se lleva la tela sobrante. Un marinero se lleva virutas. Un estibador se lleva restos. Un trabajador del tabaco se lleva sobras. Puedes repasar todos los oficios y ver cómo hay una transición durante este proceso de expropiación en la que el trabajador persiste en quedarse con algunos de los frutos de su trabajo, aunque según la nueva ley escrita eso sea un robo. Hay que buscar diccionarios antiguos, incluso especializados, para explicar estos términos. Mejor aún, hablar con los comerciantes de hoy para conocer la realidad.

Bentham es el utilitarista, que cree en el mayor bien para el mayor número. El panóptico surgió del cercado de los astilleros que organizó su hermano Samuel. La idea de un espacio de trabajo totalmente cerrado y vigilado surgió como una cuestión de lucha de clases.

Los cuatro estuvieron activos en torno a la Conspiración de Despard de 1802–1803 y se opusieron profundamente a las ideas de la Revolución Francesa de liberté, égalité, fraternité. Estos cuatro son los padres fundadores de la Revolución Industrial. Son los arquitectos de las estructuras del capital y el imperio.

DD

La rebelión ludita de destrucción de máquinas estalló alrededor de 1811–1812 en las Midlands y Yorkshire. ¿Quiénes eran los luditas y qué hacían?

PL

Los luditas eran destructores de máquinas, llamados así en honor al capitán Ned Ludd, una figura mítica. Intentaban preservar las formas de subsistencia y el control de los trabajadores sobre la calidad de los bienes producidos. Las máquinas llegaban con el propósito de disminuir sus ingresos, no de mejorar la vida o reducir las horas de trabajo.

La gente atacaba la fábrica por la noche, o a plena luz del día si la multitud era lo suficientemente grande, y destrozaba las máquinas con enormes mazos. Estos mazos eran fabricados por una empresa llamada Enoch. «Enoch los fabricará, Enoch los romperá» era uno de sus lemas.

Hoy en día, los luditas tienen una pésima reputación. Esa etiqueta es sinónimo de ignorancia, pero nada podría estar más lejos de la verdad. Estos artesanos elegían a uno de entre ellos para que leyera en voz alta a los demás, al igual que hicieron los trabajadores del tabaco en Tampa, Florida, cien años después. Algunos luditas estudiaban griego antiguo, realmente admirable. Y los luditas no son una realidad tan antigua. La computadora ya estaba imaginada en el telar del tejedor. El telar Jacquard se convierte en la base de la máquina de cálculo, la antecesora de la computadora. Así que hay una línea directa desde los luditas hasta hoy.

Lo que llamamos la Revolución Industrial fue en realidad la creación de la clase trabajadora. Se llevó a cabo para producir una nueva forma de trabajo, aburrido, repetitivo, que destruye el alma y arruina el cuerpo: el trabajo en la fábrica. A pesar del nombre, esta revolución estuvo lejos de sacar a relucir las cualidades laboriosas que el artesano admiraría, donde la industria significa ingenio y aplicación decidida. En cambio, sustituyó la laboriosidad por la repetición mecánica.

DD

E. P. Thompson escribió en La formación de la clase obrera en Inglaterra que quería defender a los luditas de la «condescendencia de la posteridad». Hoy en día, el término sigue siendo generalmente peyorativo. ¿Qué opinas de que la gente esté empezando a reivindicar el ludismo como una forma de resistencia a los capitalistas tecnológicos?

PL

Lo que yo piense tiene poca importancia. Lo que importa, lo que aprendimos de Thompson a priorizar, es qué piensan los trabajadores. ¿Qué piensan aquellos que están perdiendo sus empleos a causa de la IA? ¿Qué pensaban aquellos que perdieron sus empleos a causa de la máquina de vapor? Sus reflexiones eran extremadamente creativas. Las personas que desarrollaron y elogiaron ideas como el socialismo, el comunismo, el romanticismo, provenían de la clase trabajadora de la época.

Así que no se trata tanto de lo que tú o yo pensemos; se trata de lo que piensan los trabajadores de Amazon o de cualquiera de las corporaciones gigantes donde la mecanización está llegando para acelerar el trabajo, alargar las horas de trabajo y eliminar cualquier tipo de seguridad. Son los llamados trabajadores «gig», como los de Uber, donde los capitalistas despliegan la tecnología para ajustar el dominio del lugar de trabajo con un grado obsceno de exactitud.

DD

A la hora de analizar el escenario americano, escribes «Sus cercamientos fueron la conquista de las tierras indígenas, y sus luditas fueron esclavos insurrectos». La destrucción de aperos agrícolas en las plantaciones americanas, argumentas, «pertenece a la historia del ludismo». Tu obra siempre conecta a pueblos y fuerzas aparentemente dispares. ¿Qué aclara ese método?

PL

Cuando leí que los luditas estaban activos en 1811, al mismo tiempo que tiene lugar la mayor revuelta de esclavos en las Américas —en Luisiana, el puerto del algodón—, me pregunté qué conexiones podría haber habido entre un proceso y otro. No solo conexiones en el nivel de los capitalistas, sino sobre todo en el de los estibadores y marineros. Entre Luisiana y el West Riding de Yorkshire hay una enorme distancia geográfica y cultural. Pero esa distancia se puede superar, y se superó. Eso se convierte en la hipótesis para ver a los trabajadores como trabajadores dondequiera que estén.

DD

Has estudiado durante mucho tiempo la pena capital en relación con la formación del capitalismo. ¿Cómo llegas a ver la relación entre crimen, castigo y cercamiento?

PL

Mi comprensión del cercamiento de las tierras comunes fue precedida por mi estudio de aquellos que fueron ahorcados. Dejé los Estados Unidos y la Universidad de Columbia en 1965–66 y me fui a Inglaterra porque las ciudades de Estados Unidos estaban en revuelta. Los afroamericanos se rebelaban en una ciudad tras otra, y esto dio lugar a lo que yo consideraba un discurso falso sobre la violencia, un discurso falso sobre la ley y el orden. Así que busqué otras tradiciones que consideraran que el crimen siempre tiene un contexto social.

Luego, cuando leí sobre la clase trabajadora y comencé a comprender que las revoluciones de la clase trabajadora en Europa fueron capaces de crear nuevas formas sociales, pensé que las posibilidades para el futuro residían en esta clase trabajadora. Eso es lo que Thompson me enseñó. Inglaterra, la cuna del capitalismo, fue también el lugar en el que el fin del capitalismo fue imaginado y por el que lucharon los mismos trabajadores cuya explotación enriqueció a la clase imperial.

En aquella época existía una idea de la delincuencia social: el bandido social, la idea de situar diferentes formas de delincuencia como predecesoras de los sindicatos, de la conciencia colectiva de la clase trabajadora, de los partidos políticos de la clase trabajadora. Según Friedrich Engels y otros, la delincuencia social fue lo que precedió a la formación de la clase trabajadora. Así que tuvimos que estudiar los registros penales. Empecé a hacerlo con un colectivo de académicos: Cal Winslow, J. M. Neeson, Douglas Hay, un grupo de nosotros que aprendimos de E. P. Thompson.

Fue en ese trabajo donde empecé a ver que el cercamiento, no solo de la tierra sino también de los oficios, en realidad estaba cercando otras formas de subsistencia. Solo después de eso empecé a ver los bienes comunes. Así que, si no históricamente, al menos personalmente, el delito precedió a los bienes comunes. Históricamente, por supuesto, es al revés: se destruyen los bienes comunes y entonces la gente tiene que robar para vivir.

DD

¿Cómo se utiliza la pena capital en la consolidación del dominio de la clase capitalista?

PL

La pena capital es más antigua que el capitalismo. Podemos remontarnos a Jesucristo, crucificado en lo alto, o a Sócrates y la cicuta. Pero bajo el capitalismo, se intensifica mucho más. No se podía entrar en una ciudad de Europa sin pasar por una puerta. Colgadas de esa puerta estaban las calaveras de quienes habían sido ahorcados. Era una presencia constante en el crecimiento del Estado, y el crecimiento del Estado era necesario para el crecimiento del capitalismo.

Lo significativo son las nuevas leyes relativas a la propiedad privada: robo, hurto, allanamiento de morada. Estas leyes se crearon al mismo tiempo que los ahorcamientos masivos. Y fue precisamente este problema el que atrajo por primera vez a Marx hacia la economía política. La madera de los bosques de Renania se convirtió en la base del parque de viviendas de Liverpool. Pero sacar esa madera de Renania significaba quitársela de las chimeneas a quienes habían sobrevivido de ese bosque.

Marx creció junto a los ríos que atravesaban esos bosques. Comenzó a ver cómo arrestaban a personas por robar madera y se preguntó por qué. Esto lo llevó a escribir sus grandes artículos teóricos, y en la base de todos ellos estaba el robo de madera o, como dirían los ingleses, los estovers. Marx dijo que fue esta lucha en torno a la ley del robo de madera lo que lo llevó a comenzar a pensar en la economía política.

John Locke afirmó que el poder político consiste en promulgar leyes que castigan con la muerte. El patrón está tratando de reducir los salarios a cero; la esclavitud es la tendencia del capitalismo. Pero el capital no puede hacer esto por su propia voluntad. Tiene que superar la resistencia, y la principal resistencia a la horca eran los familiares de los condenados. Acudían a la ejecución pública e intentaban impedirla.

Algunas personas, como Henry Fielding, el novelista, o Adam Smith, reflexionaron profundamente sobre cómo hacer que la muerte resultara más aterradora. No basta con matar a alguien en una ejecución pública; podría ser exaltado. Hay que hacerlo de tal manera que aterrorice a la gente. Estudiaron esto como una cuestión técnica. Y en ese estudio comenzaron a desarrollar nuevas formas de encierro: la prisión. El sistema carcelario se desarrolla a la par que disminuyen los ahorcamientos públicos.

Trato de ver la pena de muerte en relación con muchas otras formas de violencia patrocinada por el Estado, incluyendo los desastres ecológicos, los llamados accidentes laborales y la guerra. Marx describe en el capítulo diez de El capital, «La jornada de trabajo», cómo en 1863 una joven llamada Mary Anne Walkley, de solo veinte años, trabajó más de veintiséis horas seguidas cosiendo en un taller clandestino y murió a consecuencia de ello. Esto nos ayuda a ver la naturaleza letal del Estado en relación no tanto con la ley como con el capital, con la maquinaria, con toda la estructura de reproducción.

Y, más allá de la pena capital, pensemos en todas las instituciones de confinamiento humano que surgieron en este período: el hospital, la fábrica, la prisión, el barco, el manicomio, el asilo de ancianos, la escuela, los cuarteles. Estos se convirtieron en cápsulas selladas donde prevalecía el principio de mando, como lo denominó Bentham. El gran anhelo de todos ellos es producir una clase trabajadora sumisa.

El hábito de la obediencia, el hábito del «sí, señor, no, señor», comienza desde muy temprano. Michel Foucault desarrolló el tema del confinamiento: el hospital, la escuela, el manicomio. Lo que me interesa hacer a mi es mostrar que el mismo proceso se aplica a la artesanía o al trabajo calificado.

DD

En otro momento de tu obra preguntas «¿Pertenece el comunismo al ámbito de la política, mientras que los bienes comunes pertenecen al ámbito de la economía?» ¿Cuál dirías que es la relación entre bienes comunes y comunismo?

PL

Olvidemos que el comunismo en la Unión Soviética es en realidad una forma de capitalismo de Estado… en mi opinión, en la de C. L. R. James y en la de muchos otros. El comunismo ha sido una de las ideologías que se oponen al capitalismo porque aboga por tener todas las cosas en común. Esta palabra, «commons», es ineludible a lo largo de la historia anglófona.

Algunos de los primeros comunistas —aquellos dispuestos a contemplar la insurrección para derrocar a un Estado opresor, carcelario y tributario— también eran plebeyos, lo que significa que eran gente común, no aristócratas, pero también que tenían derechos sobre los bienes comunes, derechos consuetudinarios de subsistencia. Ya sea que hablemos de Gerrard Winstanley en la Revolución Inglesa, de Gracchus Babeuf en la Revolución Francesa o de Karl Marx en 1848, todos estos comunistas habían crecido en entornos de bienes comunes.

A la luz del quinto centenario de la Revuelta de los Campesinos Alemanes, he estado reflexionando sobre sus doce artículos. El primer artículo establecía que cada comunidad debía elegir y nombrar a su propio pastor, es decir, elegir su propio gobierno. Es similar a «nosotros, el pueblo». Pero esa soberanía ya existe en los bienes comunes, donde la soberanía no es una actividad política, sino práctica, relacionada con cómo se cultivan y distribuyen los alimentos.

Estas son preguntas abiertas, y es más importante que nunca estudiarlas como parte de la organización que llevamos a cabo de cara al futuro. No quiero ver a un activista sin un libro en la mano.

DD

En El manifiesto de la carta magna exploras dos cartas del siglo XIII: la Carta Magna y la Carta del Bosque, en gran parte olvidada. ¿Qué las distinguía?

PL

El capítulo treinta y nueve de la Carta Magna dice que debe haber hábeas corpus, no a la tortura, juicio con jurado y debido proceso legal. Estos principios aún perduran en la Constitución de los Estados Unidos. Pero la Carta del Bosque abolió la pena de muerte por el robo de ciervos. Reconoció el derecho de la gente al pastoreo, a llevar ganado a las tierras forestales, a llevar cerdos al bosque para que comieran bellotas, a recolectar miel de las abejas. Es muy práctica en cuanto a la subsistencia, en cuanto a la vida.

Ambos documentos se convirtieron en la base de la Revuelta Campesina de 1381 y, finalmente, de la Revolución Inglesa de la década de 1640. Así es como surge la expresión «nosotros, el pueblo», directamente de los levellers. Thomas Paine le dijo a Thomas Jefferson: «Necesitamos una Carta Magna en Estados Unidos», y eso condujo a la Declaración de Independencia.

DD

¿Por qué la Carta Magna se volvió fundamental para las democracias liberales de todo el mundo, mientras que la Carta del Bosque cayó en el olvido? ¿Y qué nos dice eso sobre el presente?

PL

El análisis de clases es útil aquí. La clase capitalista considera que los recursos son inútiles a menos que pueda emplear mano de obra. Y no puede formar una clase trabajadora si esa clase trabajadora tiene medios alternativos de subsistencia. Quítales esos recursos y entonces harán lo que tú les pidas. Esa es una parte esencial de la explotación: expropiar a la gente de los medios de subsistencia. Por eso la Carta del Bosque no cruzó el océano con los colonos, pero la Carta Magna sí.

La historia de las libertades civiles —la protección de la persona frente al Estado— es independiente de la subsistencia de la persona frente a los empleadores, frente a los multimillonarios. Y como vemos claramente hoy, bajo el mandato de Donald Trump, la tradición libertaria civil sin una base económica es vulnerable al autoritarismo. El mensaje de las dos cartas es claro: los derechos políticos y legales solo pueden existir sobre una base económica.

Peter Linebaugh Historiador marxista estadounidense especializado en los procesos de cercamiento y la formación de la clase obrera atlántica. Discípulo de E. P. Thompson, es autor de numerosos libros, entre los que se cuentan La hidra de la revolución (junto a Marcus Rediker) y El manifiesto de la carta magna.

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