Gaceta Crítica

Un espacio para la información y el debate crítico con el capitalismo en España y el Mundo. Contra la guerra y la opresión social y neocolonial. Por la Democracia y el Socialismo.

La dictadura imperial de Trump quiere tomar el control de Cuba.

Por Hedelberto López Blanch (Resumen Lationoamericano), 6 de mayo de 2026

Desde 1959, las sucesivas administraciones estadounidenses han lanzado numerosas acciones terroristas que han provocado la muerte de más de 3.400 cubanos, al tiempo que han impuesto una extorsión económica, comercial y financiera arbitraria en un intento por derrocar a su gobierno legítimo.

Sin embargo, el presidente convicto y dictador imperial Donald Trump y su sumiso ministro de Relaciones Exteriores, Marco Rubio, continúan estrechando el cerco sobre Cuba prohibiendo los envíos de petróleo a la isla, imponiendo una nueva Orden Ejecutiva que endurece aún más el bloqueo y amenazando constantemente con una agresión militar.

Desde el comienzo de la Revolución, Cuba ha sufrido innumerables actos terroristas, entre ellos la explosión del vapor La Coubre; la Operación Mangosta, que duró de 1961 a 1965, implicó actos de sabotaje, como incendios provocados, explosiones y el uso de armas biológicas para dañar cultivos y ganado; la invasión de Bahía de Cochinos en 1961 provocó la muerte de 176 cubanos y dejó más de 300 heridos.

También se incluyeron el atentado con bomba contra un avión de Cubana de Aviación en 1976, que causó la muerte de 73 personas; los más de 600 intentos de asesinato contra el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz; la introducción de la epidemia de fiebre hemorrágica del dengue en 1981, que causó la muerte de 158 personas, entre ellas 101 niños; y los ataques contra hoteles y otros lugares de La Habana.

La lista es interminable, y quienes cometieron estos actos terroristas no fueron, ni son, condenados, como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, que murieron de causas naturales en Estados Unidos.

El gobierno cubano ha identificado a 20 organizaciones y 62 personas responsables de numerosos actos terroristas y ha entregado la lista a Washington, pero las exigencias de La Habana para que sean llevadas ante la justicia han sido ignoradas, lo que constituye una violación del derecho internacional.

Ahora, la obsesión del presidente pedófilo Donald Trump por reimponer la Doctrina Monroe en América Latina lo ha llevado al extremo de declarar que si un gobierno legítimamente elegido se opone a sus intereses, será declarado un estado terrorista o de narcotráfico.

En su enfermizo fanatismo por destruir Cuba, afirmó el 1 de mayo: «Tomaré el control de la isla casi inmediatamente después de terminar en Irán, y podría colocar el portaaviones Abraham Lincoln a unos 100 metros de la costa».

Posteriormente, firmó un Decreto Ejecutivo que intensifica el cerco sobre la isla caribeña, con medidas de extorsión dirigidas específicamente a los bancos extranjeros que cooperan con el gobierno cubano e imponiendo mayores restricciones migratorias. También bloquea a quienes operan o han operado en los sectores energético, minero, de defensa y de seguridad de Cuba, así como a quienes han brindado apoyo material, financiero o tecnológico a La Habana y a otras personas ya sancionadas.

En una reciente reunión de solidaridad con cientos de delegados extranjeros y cubanos que participaron en las celebraciones del Primero de Mayo, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en respuesta inmediata a semejante agresión atroz e inhumana, declaró: “No es posible la rendición ni la capitulación, ni ningún tipo de acuerdo basado en la coerción o la intimidación”.

Señaló que “cuando el capitalismo y el imperio están en crisis, es cuando resurgen las ideas más ultraconservadoras, las ideas de extrema derecha. Por eso el fascismo está resurgiendo en este momento; y el actual gobierno de Estados Unidos es un gobierno fascista”.

Luego preguntó: “¿Hasta cuándo tolerará el mundo este abuso? ¿Hasta cuándo permitirá que se siga asesinando a niños y personas inocentes, como en Gaza, Líbano o Irán? ¿Hasta cuándo tolerará el mundo esta política de máxima presión de Estados Unidos contra el heroico pueblo cubano? Porque el mundo debe ser consciente de que lo que se hace contra Cuba, lo que se hace contra Palestina, lo que se hace contra Irán, se le hará a cualquiera”.

En otro momento de su discurso, enfatizó: “¡No queremos la guerra! Siempre hemos sostenido que las diferencias bilaterales con Estados Unidos pueden resolverse mediante el diálogo; pero debe haber voluntad y seriedad para encontrar áreas de cooperación que nos permitan comprendernos y alejarnos de la confrontación. Reitero lo que hemos dicho en otras ocasiones: no le tememos a la guerra. ¡Y aquí no habrá ni sorpresa ni derrota!”.

El pueblo cubano, afirmó, brindó un amplio respaldo, con más del 80% de las firmas de la población mayor de 17 años, a favor de la Revolución; en contra del bloqueo intensificado, del bloqueo energético y de la amenaza de agresión militar contra Cuba. Fue una firma a favor de la Patria, de la Revolución y del socialismo, agregó el presidente Díaz-Canel.

A esto le siguió un desfile del Primero de Mayo en el que participaron más de cinco millones de cubanos, dispuestos a defender su soberanía e independencia, logradas a través de una larga lucha contra colonizadores, neocolonizadores e imperialistas.

Como ha quedado registrado en la historia de la Revolución: Quien intente apoderarse de Cuba cosechará el polvo de su tierra empapado de sangre si no perece en la lucha.

Hedelberto López Blanch es un reconocido periodista cubano. Escribe para el periódico Juventud Rebelde y el semanario Opciones. Es autor de obras como «Emigración cubana a Estados Unidos», «Historias secretas de médicos cubanos en África» y «Miami, dinero sucio», entre otras.

Deja un comentario

Acerca de

Writing on the Wall is a newsletter for freelance writers seeking inspiration, advice, and support on their creative journey.