Juan Oliver (PÚBLICO), 4 de Mayo de 2026
Con 87 años y uno de los mayores sueldos públicos del Estado, la actividad institucional de la exreina consorte se reduce a apenas un evento de carácter protocolario a la semana.

Las dos últimas semanas han sido unas de las más ocupadas en la agenda de Sofía de Grecia. El lunes 20 de abril tuvo cuatro audiencias en Zarzuela y el viernes 24 asistió a una jura de bandera en El Pardo. Con 87 años, la reina, que conserva ese tratamiento a título vitalicio por un decreto del Gobierno de Mariano Rajoy yque en 2014 también le fue asignado a Juan Carlos de Borbón, mantiene una actividad de representación de la Corona que parecería meramente testimonial si no se tuviera en cuenta su edad.
En los más de cuatro meses transcurridos desde que comenzó el año, Sofía sólo ha tenido tres actos en España fuera de Madrid: en Las Palmas, Palma de Mallorca y Burgos. Aunque también ha salido del país en varios viajes institucionales: a Miami (EEUU), a Lyon (Francia), a Suecia, a Londres y a Atenas (Grecia), este último para asistir al funeral por su hermana Irene de Grecia, fallecida el 15 de enero. Sumando los de la capital de España –incluido otro homenaje a Irene que no aparece en su agenda oficial–, son alrededor de una veintena de apariciones públicas en cuatro meses, es decir poco más de una a la semana, por eventos y recepciones de carácter familiar, protocolario, benéfico u honorífico.
Desde que Juan Carlos de Borbón abdicó en Felipe VI, Sofía de Grecia cobra un salario con cargo al presupuesto de la Casa Real que maneja y distribuye personalmente su hijo. Este año ascenderá a 131.000 euros, lo que la sitúa, según estimaciones basadas en datos de la Agencia Tributaria y el Instituto Nacional de Estadística, en el top de las personas con sueldos públicos mejor pagadas del Estado.
Sólo un 1,37% de los trabajadores cobra más que Sofía
Los que ingresan por encima de 130.000 euros anuales, un núcleo muy reducido de miembros de la cúpula judicial y de la alta dirección de empresas públicas, representan entre un 0,2% y un 0,4% de los cerca de 3,5 millones de trabajadores a sueldo del Estado que cobran por encima de esa cantidad. Si se añaden los asalariados y autónomos del sector privado, sólo el 1,37% ganan más que Sofía.
La actividad institucional de la exreina consorte, que como el resto de la familia real –el propio Felipe VI, su padre, su mujer y sus hijas– disfruta además de su sueldo del presupuesto dedicado a sufragar los medios técnicos y humanos que el aparato del Estado pone a su servicio, no está regulada en ninguna normativa específica. Deriva del marco general establecido para la Corona en la Constitución y en un real decreto de 1988 sobre el funcionamiento y estructura de la Casa del Rey.

Esas normas no contemplan la figura de la madre del rey ni dedican una sola palabra a su papel en representación del Estado y de su jefatura. Ni durante su etapa de consorte entre 1977 y 2014 ni después ha habido tampoco ninguna iniciativa legislativa o debate público relevante sobre cómo regular ambas figuras. Sólo la Carta Magna se refiere a la pareja del monarca, en su artículo 58, para prohibir expresamente que la reina asuma funciones constitucionales.
Público se ha dirigido a la Casa del Rey para interesarse sobre cómo se diseña y decide la agenda de Sofía de Grecia y quién lo hace, pero a la hora en la que se terminó de redactar este artículo no había recibido respuesta. La web de la Casa Real tampoco ofrece información sobre esas cuestiones, pero sí asegura que Sofía de Grecia ha participado en «cerca de 2.000 actividades oficiales durante su reinado, 21 viajes de cooperación Internacional y 180 viajes de Estado» junto a Juan Carlos, tras cuya abdicación «ha llevado a cabo más de 300 actividades oficiales».
Fundación
La misma institución destaca la actividad de la Fundación Reina Sofía, que constituyó en 1977 con «un pequeño capital» y que gestiona y promueve «numerosos proyectos educativos y sanitarios, así como de ayuda social y humanitaria de los que se han beneficiado niños, mayores, inmigrantes, discapacitados y afectados por catástrofes naturales».
La agenda institucional de Sofía empezó este año un mes después de la muerte de su hermana Irene con una visita a Las Palmas de Gran Canaria el 19 de febrero, para recibir el premio Gorila 2024 de Loro Parque –un zoológico propiedad del multimillonario alemán Wolfgang Kiessling–, en reconocimiento «a su compromiso con la conservación de la biodiversidad».

Según su currículo oficial, su formación académica son un bachillerato internacional obtenido en Alemania y una especialización en puericultura, música y arqueología en Atenas. Desde que es reina le han concedido, por este orden, diez doctorados honoris causa por las universidades de Rosario (Colombia), Valladolid, Cambridge y Oxford (Reino Unido), Georgetown (EEUU), Évora (Portugal), Nueva York (Portugal) y Seisen (Japón), San Pablo-CEU de Madrid y Las Palmas, cuyo rector se lo entregó al día siguiente de visitar el Loro Parque.
Su siguiente acto oficial fue diez días después, el 2 de marzo, cuando inauguró la exposición Picasso. Raíces Bíblicas organizada en la catedral de Burgos por la Iglesia católica. Ella era ortodoxa, pero se convirtió a esa religión en 1962 justo antes de casarse con el entonces príncipe Juan Carlos. Siete años después, el dictador nombró a su esposo heredero de su régimen. Volviendo a su agenda, el 4 de marzo abrió otra exposición sobre los orígenes de la bandera española en el Museo Naval de Madrid, y dos días después, acudió al besapié –un acto devoto de la fe católica– de la imagen de Jesús Nazareno Cristo de Medinacelli en la basílica del mismo nombre en Madrid.
Viaje a Miami
A la semana siguiente, Sofía presidió en la capital de España la reunión del patronato de la escuela de música que también lleva su nombre, y una semana después emprendió viaje a Miami, donde presidió varios actos y entregas de premios en instituciones que también la honran en sus denominaciones o galardones. Fue muy poco después de que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, visitara por sexta vez esa ciudad en viaje oficial.
El último día de ese mes, la Casa Real informó de su asistencia en Palma de Mallorca a un concierto a beneficio de Projecte Home Balears en la catedral de Mallorca, donde durante sus veraneos en Marivent acostumbra a oír misa en compañía de su hijo, su nuera y sus nietas.

No volvió a aparecer en público hasta el 7 de abril, cuando visitó la Casa de la Radio de Radio Nacional de España, y luego el 14 de ese mes, para participar en Lyon (Francia) en una conferencia sobre el alzhéimer. Pasó una semana hasta que el lunes 20 de abril recibió en audiencia en el palacio de la Zarzuela a representantes de las asociaciones Visión y Vida, de Familiares de Personas con Alzhéimer y Otras Demencias de Extremadura; de Proyecto Hombre Granada y de la Fundación del Lesionado Medular. El viernes, en el palacio del Pardo, presidió el acto de juramento o promesa ante la bandera de España de personal civil en el Acuartelamiento El Rey de la Guardia Real.
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