Jorge Otero (PÚBLICO), 20 de Abril de 2026
- Goldman Sachs estima que 300 millones de empleos en todo el mundo quedarían «expuestos» a la automatización y podrían perderse.
- Muchos analistas relacionan los ajustes de las plantillas de las tecnológicas con la falta de liquidez ante el descomunal gasto en IA y su necesidad de reducir costes.

El pasado 1 de abril saltó la noticia de que Oracle va a a despedir a miles de sus empleados. Las estimaciones de algunos medios especializados apuntan que los despedidos podrían ser 30.000 en los próximos meses. La empresa se suma así a la ola de despidos que desde hace años, al menos desde la pandemia, está diezmando el empleo en el sector de las grandes tecnológicas de Estados Unidos. A los ajustes de plantilla en Oracle hay que sumar los de conocidas empresas como Meta, Microsoft y Amazon. Un reciente informe de una firma especializada estima que en solo en el primer trimestre de 2026 las grandes tecnológicas despidieron a 55.000 personas en Estados Unidos.
Ante estas cifras, cualquier profano podría pensar que el sector tecnológico está en crisis. No lo está. Más bien protagoniza una paradoja: la ola de despidos en las grandes tecnológicas se produce al mismo tiempo que estas empresas hacen inversiones multimillonarias en el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA).
¿Es la IA la culpable de estos despidos? Muchos analistas relacionan estos ajustes con la falta de liquidez por el descomunal gasto en IA y la necesidad de estas grandes tecnológicas de reducir costes. «Las empresas de IA están despidiendo a informáticos y desarrolladores porque las herramientas que ellos crearon ya se están programando a sí mismas para hacerse más inteligentes», afirmaba el pasado mes de febrero Matt Shumer, conocido experto en IA aplicada, inversor y cofundador y CEO de OthersideAI, empresa que destaca en el autocompletado de IA, una función que utiliza esta herramienta para predecir y completar texto automáticamente mientras se escribe.
Aunque sea de forma tangencial, la IA ya está mostrando una cara poco agradable: su impacto negativo en el mercado laboral, al que aboca a una transformación profunda en los próximos años, según apuntan todos los pronósticos.
Aún hay pocas certezas numéricas recogidas en las estadísticas oficiales, pero abundan los informes y análisis sobre este asunto. Todos —con más o menos matices— pronostican una importante destrucción de puestos de trabajo en todo el mundo a causa de la automatización y del desarrollo de la IA. Los pronósticos también aventuran que otros trabajos no desaparecerán pero asimismo se verán irremediablemente condicionados por la llegada masiva de la IA.
Las previsiones más recientes —casi todas de 2025— de varias instituciones oficiales certifican que ese escenario es cada más cercano y real: el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la IA afectará de una forma u otra al 40% de los empleos globales; la Organización Internacional del Trabajo (OIT) también advertía el año pasado de que cerca del 25% de los puestos de trabajo a nivel mundial están en riesgo por la IA generativa, la que es capaz de crear contenido original en respuesta a instrucciones del usuario. Hasta Dario Amodei, el fundador de Anthropic, una de las empresas de IA punteras, se atrevió a pronosticar hace un año que la mitad de los empleos actuales podría desaparecer en un plazo de 10 a 20 años por la irrupción de la IA.
España no será inmune a este proceso. Otro reciente informe titulado La próxima frontera de la automatización: un mapa de escenarios sobre la exposición laboral a la IA, elaborado por Coface y el Observatorio de Empleos Amenazados y Emergentes (OEM), con el objetivo de analizar a nivel internacional qué tareas y profesiones están más expuestas a la automatización por IA y anticipar su impacto en el mercado laboral, predice que el 15,2% del contenido de las tareas en la población activa española se encuentra en riesgo. Este porcentaje sitúa a España por debajo de la media europea y con una exposición moderada, junto a Portugal e Italia, entre los países del sur europeo.
Volviendo a Estados Unidos, la meca de la IA, el banco de inversión Goldman Sachs publicó hace unos días un análisis sobre el impacto de la IA en el mercado laboral que ha tenido cierta repercusión en la prensa de Estados Unidos. El documento analiza la evolución del empleo al calor de los avances tecnológicos a lo largo de los últimos 40 años en Estados Unidos y concluye que aquellos trabajadores que pierdan su empleo por la irrupción de la IA van a tener serias dificultades para encontrar otro. Los que más sufrirán serán aquellos con menor cualificación digital y salarios intermedios. Además, cuando encuentren otro empleo, tendrá sueldos un 10% más bajos y mucha más inestabilidad laboral. Es lo que los autores de este informe denominan «efecto cicatriz»: los efectos de la IA en el mercado laboral no serán temporales, sino estructurales.
Goldman Sachs estima que 300 millones de empleos en todo el mundo quedarían «expuestos» a la automatización y podrían perderse
En otro informe anterior publicado el pasado 18 de marzo, How Will AI Affect the US Labor Market? (¿Cómo afectará la IA al mercado laboral de Estados Unidos?), Goldman Sachs también aseguraba que la automatización y la robotización que implica la IA podría afectar al 25% del empleo en Estados Unidos en los próximos años. Es más, ya en 2023, el banco de inversión calculaba que con la pujanza de la IA 300 millones de empleos en todo el mundo quedarían «expuestos» a la automatización y podrían perderse en los próximos años.
Goldman Sachs cree que los sectores más sensibles al empuje de la IA son, sobre todo, los trabajos administrativos y de oficina, los que tienen que ver con el derecho, ciencias sociales, química, biología, arquitectura e ingeniería, negocios y finanzas, comercio, informática y programación. La industria, especialmente en las fábricas que requieren la ejecución de tareas repetitivas, también son carne de cañón.
Lo apuntado por Goldman Sachs es algo que ya explicó hace unas semanas a Público Adrián Todolí, catedrático del Derecho del Trabajo en la Universitat de València. Este experto aventuró una «polarización» del mercado laboral. «¿Qué empleos quedarían tras la robotización? Los muy mal pagados y los muy bien pagados, los puestos directivos. Los trabajos medios desaparecían. Esta polarización podría provocar el fin de la clase media, que sería la más perjudicada en ese escenario», señalaba Todolí.
Esa polarización también se nota en el desarrollo de la carrera profesional y en la edad de los trabajadores. Otro reciente informe publicado recientemente por SAP, líder mundial en aplicaciones de negocio e IA en las empresas, concluye que la mayor presencia de la IA en el mercado laboral también termina afectando a la carrera profesional, tanto de los jóvenes que acceden por primera vez a un trabajo, como de aquellos empleados con un perfil más sénior. Estos últimos temen quedarse obsoletos y perder su trabajo, apunta el informe.
En cuanto a los jóvenes, el análisis de SAP señala: «El grado de automatización que ofrece la IA está reduciendo drásticamente el volumen de tareas más básicas o iniciales, aquellas que tradicionalmente se asignaban a los perfiles más jóvenes, lo que pone en riesgo sus oportunidades en el mercado laboral».
La sustitución real de puestos de trabajo empieza a ser una realidad tangible en las empresas tecnológicas, pero como se ha dicho antes, afectará a otros muchos sectores, vaticinan los expertos e instituciones. Un ejemplo claro lo encontramos en el sector de los seguros. Hace escasos días una empresa española publicitó la primera solución del mercado para peritar siniestros del hogar por videollamada sin intervención humana. «Es una Inteligencia Artificial peritando un siniestro de hogar en tiempo real. Sin perito humano. Sin esperas de días», anunciaba la empresa. «Un proceso que hoy tarda entre cinco y diez días hábiles pasa a resolverse en menos de 15 minutos con una reducción de coste por siniestro de hasta el 80%», explican fuentes de esta empresa sobre esta nueva tecnología.
Esta empresa asegura que la aplicación de esta nueva IA no tendría por qué implicar necesariamente la destrucción de puestos de trabajo: argumenta que la automatización de las peritaciones rutinarias por videollamada permitiría que los peritos «se concentren en los casos complejos donde su experiencia es insustituible».
Una regularización necesaria
Sin embargo, hay un hecho incuestionable: habría menos dispuestos disponibles para las personas físicas. Tanto es así, que los sindicatos ya están alertando del peligro de apostar por la robotización y la IA. En Francia, los sindicatos plantearon el año pasado una idea que va ganando terreno en los últimos meses: la posibilidad de que los robots que sustituyan el trabajo humano coticen a la Seguridad Social y paguen impuestos como si fueran un trabajador más para compensar la pérdida de las cotizaciones tradicionales.
Los sindicatos españoles también asumen este planteamiento. El pasado 30 de marzo, la Unión General de Trabajadores (UGT) reclamó una regulación «ética y acordada con los sindicatos» para salvaguardar tanto el nivel de empleo como las condiciones laborales de los trabajadores en la industria automovilística, una de las más expuestas a la robotización y al uso de la IA.
«No es lo mismo utilizar robotización e IA para mejorar las condiciones de los trabajadores y trabajadoras y la productividad de las empresas que utilizarlas meramente para aumentar la competitividad sin tener en cuenta el empleo ni las consecuencias sociales y fiscales para el conjunto de la ciudadanía», destacaba UGT. El uso desbocado de la IA, prevenía UGT, puede tener serias consecuencias a no muy largo plazo en el mercado de trabajo, en el modelo de financiación del Estado y en la propia supervivencia del Estado del bienestar.
Por eso, UGT reclama una utilización «regulada y justa» de la IA y la robótica. Los representantes de los trabajadores advierten sobre la «falta de rigor y el descontrol»que se está produciendo en la actual carrera por introducir cuanto antes la IA en el sistema productivo.
«La Inteligencia Artificial es ya una realidad que está cambiando el mercado laboral y el día a día de los profesionales en todos los ámbitos: desde los pequeños comercios a las grandes corporaciones», concluye a través del correo electrónico Arnau Ramió, cofundador de Learning Heroes, una plataforma educativa que ofrece programas de formación en IA.
El pasado mes de enero, durante el Foro de Davos, Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, definió esa desaforada carrera con unas palabras que sonaban a augurio: «Es un tsunami que impactará el mercado laboral para el que incluso los países mejor preparados pueden no estar suficientemente preparados».
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