Gaceta Crítica

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La UE vasalla de EEUU

Juan López Páez (Mundo Obrero), 3 de Marzo de 2025

La UE vasalla de EEUU

La Unión Europea (UE) busca fortalecer su poder geopolítico y capacidades de defensa frente a una creciente dependencia de Estados Unidos. A través de iniciativas como el Fondo Europeo de Defensa y un aumento del gasto militar, la UE intenta reducir su vulnerabilidad tecnológica y energética, mientras reafirma su rol en un orden mundial incierto.

Si vis pacem, para bellum

Vegecio

Una Unión Europea como la alianza de los monopolios europeos, un bloque geoestratégico que en su política exterior proyecta su poder en el mundo para garantizar mercados, rutas comerciales con el apoyo de los TLCs (Tratados de Libre Comercio) para la realización de plusvalías, extraídas en el proceso de trabajo de la clase obrera europea y de todos los países donde se inician las cadenas de valor que finalmente llegan al continente europeo.

En octubre de 2019, cuando se disponía a asumir el cargo de Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad de la UE, Josep Borrell dijo que la Unión debía “aprender a hablar el lenguaje del poder”. Poco después, en su discurso de investidura el 26 noviembre de 2019, Úrsula von der Leyen señaló: “Los países de Este a Oeste, de Sur a Norte, necesitan que Europa sea un verdadero socio. Podemos ser los creadores de un mejor orden mundial”, tenía en mente una “Comisión geopolítica” y así lo llevó adelante en los años siguientes.

Desde marzo de 2022, la UE juega a hacer geopolítica, el bloque económico abandona la ambición kantiana, aquella en que la convicción de que una paz perpetua es posible siempre y cuando el hombre se deje guiar por su razón práctica para abandonar el mecanismo de la guerra y plantearse la paz como un fin y un deber. La UE genera otra alternativa, otra lógica con una retórica que habla de economía de guerra, ya no se presenta un medio para poner fin a la guerra, sino para poder librarla, si es necesario, en la mejor posición posible, sigue el adagio de que la mejor manera de conseguir la paz sigue siendo prepararse para la guerra. Con un relato de ecos churchilianos, Von der Leyen declara “No se deben exagerar los riesgos de guerra, pero sí debemos prepararnos para ella”

Una estrategia disuasoria que impulsa una carrera armamentística, de la mano de Von der Leyen se refuerzan las capacidades europeas en materia de defensa.El 11 de marzo de 2022 los dirigentes de la UE adoptaron la Declaración de Versalles, en la que se expone el modo en que la UE puede reforzar sus capacidades de defensa. El Consejo Europeo de los días 21 y 22 de marzo de 2024 se debate la aprobación del aumento global de la preparación y las capacidades de la UE en materia de defensa para que estén a la altura de sus necesidades y aspiraciones, con una base tecnológica e industrial reforzada.

Entre las medidas adoptadas: aumentar el gasto en defensa;

intensificar la cooperación mediante proyectos conjuntos; cumplir los objetivos de capacidad; mediante sinergias civico- militares estimular la innovación; mejorar el acceso de la industria europea de la defensa a la financiación pública y privada,

Según la Agencia Europea de Defensa, en los últimos años los Estados miembros de la UE han aumentado considerablemente su gasto en defensa. El gasto total ascendió a 326.000 millones de euros en 2024 (+ 30 % en comparación con 2021), lo que representa un 1,9 % del PIB de la UE.

La UE ha generado varias regulaciones:

A) reducir su dependencia extranjera en materia tecnológica o digital con los IPCEI (Important Projects of Common European Interest), de 2018 a 2024:

Sobre Microelectrónica y sobre semiconductores (2018 y 2023); Baterías (2019 y 2021); Hy2Tech y Hy2Use sobre hidrógeno (2022 y 2024); Servicios de infraestructura en la nube (2023) y Med4Cure (2024)

B) Mejorar los resultados operativos en materia de defensa, una política industrial militar común que subsane la multiplicación de elementos y falta de interoperabilidad, y conciliar las distintas percepciones sobre las amenazas.

C) Iniciar una base industrial militar propia con la propuesta del Fondo Europeo de Defensa (FED) que entró en vigor el 29 de abril de 2021, cuenta con un presupuesto total de 8.000 millones de euros para el periodo 2021-2027, de los cuales 2.700 millones de euros se asignan a la financiación de la investigación colaborativa en materia de defensa y 5.300 millones de euros a la financiación de proyectos colaborativos de desarrollo de capacidades.

Sobre la base del Fondo Europeo de Defensa, en 2023 el Consejo adoptó el Reglamento (UE) 2023/2418 por el que se establece un instrumento para el refuerzo de la industria europea de defensa mediante las adquisiciones en común (EDIRPA) y el Reglamento (UE) 2023/1525 que tiene por objeto apoyar y acelerar las capacidades de fabricación en materia de municiones tierra-tierra y de artillería, así como de misiles.

El catedrático noruego Asle Toje [1] definió la condición histórica de la UE como una “small power” o pequeña potencia y que resultaba imprescindible que ésta asumiera dicha identidad ante sus inconsistencias como actor en el escenario multipolar, si bien en el ámbito económico, la Unión tiene un peso indiscutible, de ahí que solo se centre en las herramientas propias del soft power, (poder blando) como la ayuda para el desarrollo o los vínculos de carácter comercial en donde mantiene un liderazgo significativo frente a otras potencias.

Toje explica que en el plano operativo, la experiencia demuestra que la eficacia de la UE se ve obstaculizada por una «brecha entre consenso y expectativas«, debido principalmente a la falta de un mecanismo eficaz de toma de decisiones.

[El poder blando busca persuadir, más que obligar, a otros Estados. Así, el poder blando es mucho menos tangible que el duro: se basa en la imagen de un país y su sociedad, el alcance de su diplomacia, sus manifestaciones culturales —como el cine, la gastronomía o la música— o los valores políticos que defiende. Todo ello puede servir para modificar la percepción y el comportamiento de terceros Estados. Tres son las formas identificadas por Nye: la cultura, los valores y la política exterior. Estos elementos son recursos efectivos de poder blando sólo cuando pueden pretender, respectivamente, ser atractivos para una nación extranjera (en el caso de la cultura), ser seguidos tanto en casa como en el extranjero (en el caso de los valores) y ser considerados legítimos y moralmente autorizados (en el caso de las políticas exteriores).]

El conflicto militar de Ucrania ha puesto al día las relaciones transatlánticas en el “Occidente colectivo”.

La comparación histórica de los del PIB es como la prueba del algodón, no engaña, Estados Unidos ha superado drásticamente a la UE y al Reino Unido juntos en los últimos 15 años. En 2008, la economía de la UE era algo mayor que la de Estados Unidos: 16,2 billones de dólares frente a 14,7 billones. En 2022, la economía de Estados Unidos había crecido hasta los 25 billones de dólares, mientras que la UE y el Reino Unido juntos sólo habían alcanzado los 19,8 billones. La economía de Estados Unidos es ahora casi un tercio más grande: es más del 50% mayor que la de la UE sin el Reino Unido, queda claro que EEUU es el monarca y la UE el fiel vasallo

Un trabajo de los investigadores del European Council on Foreign Relations (ECFR), Jeremy Shapiro y Jana Puglierin, nos introduce en la idea de la dependencia del continente europeo por áreas y nos da idea del “vasallaje” y sus factores.

A) La profunda dependencia de la seguridad europea de EEUU a pesar de los esfuerzos de inversión en gasto militar por lograr una “autonomía estratégica”.

B)La dependencia tecnológica, el menor crecimiento económico sería la consecuencia del fracaso de Europa al intentar liderar alguno de los sectores punteros. En la última década, la UE se ha vuelto relativamente menos poderosa que EEUU tecnológicamente, el ejemplo recurrente es el de las tecnologías: las grandes multinacionales americanas y chinas se reparten todo el pastel que va desde los componentes electrónicos (chips, móviles u ordenadores), hasta empresas de desarrollo de apps, sitios web o comercio electrónico. Ninguna de las grandes empresas tecnológicas no tiene sede en Europa, lo que hacen básicamente es situar en Irlanda sus bienes de propiedad.

La dependencia digital, el dominio tecnológico estadounidense sobre Europa también ha aumentado. Las grandes empresas tecnológicas estadounidenses –las “cinco grandes”: Alphabet (Google), Amazon, Apple, Meta (Facebook) y Microsoft– están ahora cerca de dominar el panorama tecnológico en Europa, como lo hacen en Estados Unidos. Los europeos están tratando de utilizar la política de competencia para contrarrestar este dominio, por ejemplo, multando a Google con casi 2.500 millones de euros por abusar de su dominio en los motores de búsqueda. Pero, a diferencia de los chinos, no han podido desarrollar alternativas locales, por lo que estos esfuerzos parecen condenados al fracaso. Como resultado, nuevos desarrollos como la inteligencia artificial parecen destinados a reforzar el dominio tecnológico estadounidense sobre Europa. Y el llamado “efecto Bruselas”, que enfatiza el poder regulatorio de la UE, también pierde su impacto cuando los europeos se quedan atrás en tecnología.

C) Con la voladura de los oleoductos Nord Stream 1 y 2 del Báltico, la dependencia energética de los países europeos del GNL norteamericano y mayor gasto económico en las tarifas para población e industria.

Otros indicadores del poder de vasallaje de EEUU: el dólar.

D) En el papel internacional del dólar estadounidense, en los sistemas de pago globales y las transacciones financieras internacionales se produce un aumento del uso global del dólar en el ratio con el euro. La última Encuesta Trienal de Bancos Centrales que realiza en todo el mundo el Banco de Pagos Internacionales (BIS) que se realizó en abril de 2022 (próxima en 2025) el dólar estadounidense se  compró o vendió en alrededor del 88% de las transacciones cambiarias mundiales en abril de 2022. Esta proporción se ha mantenido estable en los últimos 20 años. En cambio, el euro se compró o vendió en el 31% de las transacciones, una disminución respecto de su máximo del 39% en 2010.

E) En el rol del dólar estadounidense como moneda de refugio seguro: a medida que aumentan los riesgos geopolíticos, trabajar sobre la liquidez y el estatus de refugio seguro de los valores denominados en dólares estadounidenses, el dólar también ha mantenido su posición como principal moneda de reserva mundial –representa  aproximadamente el 60% de las reservas oficiales de divisas ; el euro representa solo el 21%. Estados Unidos se ha beneficiado del continuo dominio de su moneda para obtener una capacidad cada vez mayor de imponer sanciones financieras a sus enemigos y aliados por igual.


[1] Toje, Asle (2010) “The European Union as a Small Power: After the Post-Cold War” Palgrave MacMillan, Londres

GACETA CRÍTICA, 3 de Marzo de 2025

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