Gaceta Crítica

Un espacio para la información y el debate crítico con el capitalismo en España y el Mundo. Contra la guerra y la opresión social y neocolonial. Por la Democracia y el Socialismo.

Jeffrey Sachs: ¿Europa como primera línea en un mundo multipolar?

Glenn Diesen (GREATER EURASIA), 17 de Octubre de 2026

Jeffrey Sachs sostiene que el futuro de Europa depende de abandonar su excesiva dependencia de Estados Unidos y de construir una orientación estratégica centrada en Eurasia, China, India, Rusia y África. En un mundo multipolar emergente, Europa carece de una doctrina de seguridad independiente, una estrategia geopolítica coherente y la visión política necesaria para adaptarse a los profundos cambios en la economía global y la distribución del poder.

Europa ha cimentado su futuro en la alianza transatlántica, a pesar del menguante compromiso de Washington con los intereses europeos y el cambiante panorama económico, tecnológico y de seguridad mundial. Los mayores desafíos del continente se encuentran en Eurasia continental, no exclusivamente al otro lado del Atlántico. Al erigir barreras contra Rusia y China, Europa se aísla de relaciones económicas esenciales mientras persigue una política defensiva marcada por el miedo, el proteccionismo y una comprensión obsoleta de las relaciones internacionales.

La OTAN se ha convertido en el pilar de la seguridad europea, pero la alianza se está debilitando. Los líderes europeos siguen intentando preservar un orden geopolítico obsoleto en lugar de desarrollar la capacidad diplomática y la doctrina de defensa independiente necesarias para el mundo emergente. Los 27 Estados miembros de la Unión Europea tampoco han logrado establecer una unidad efectiva en política exterior, relaciones económicas y defensa.

La importancia de mirar hacia adelante

Una estrategia eficaz requiere anticipar hacia dónde se dirige el mundo en lugar de reaccionar exclusivamente ante crisis inmediatas. Las tendencias demográficas y el desarrollo económico ofrecen oportunidades sustanciales para comprender el sistema internacional dentro de un cuarto de siglo.

La transformación económica de Asia ilustra la importancia de la planificación a largo plazo. En un estudio elaborado en la década de 1990, Sachs proyectó que la participación de Asia en la economía mundial aumentaría sustancialmente para 2025. A pesar de la crisis financiera asiática que siguió a su publicación, la proyección resultó ser sorprendentemente precisa. La lección es que las crisis temporales no deben ocultar los cambios estructurales subyacentes.

El ascenso de China era previsible, y los responsables políticos deberían haber considerado cómo integrar pacíficamente un mundo más multipolar. Europa debe ahora realizar el mismo análisis de cara a 2050 y más allá. A medida que disminuye su proporción de la población mundial, la alineación con Estados Unidos no puede constituir una estrategia a largo plazo suficiente. Occidente, que representaba aproximadamente la mitad de la producción mundial en 1950, podría representar el 15 % o menos a finales del siglo XXI.

Rusia ha reconocido esta realidad cambiante profundizando sus relaciones económicas, geopolíticas y de seguridad militar con China. Esta alianza no es una mera respuesta temporal a las políticas occidentales; refleja la lógica estratégica de ambos países al reconocer su lugar en Eurasia. Ante las sanciones, el cierre de mercados y la ruptura de los lazos económicos con Europa, Rusia puede proyectarse hacia un mundo mucho más amplio que no dependa de la Unión Europea.

Reconstruyendo la visión económica y diplomática de Europa.

En el pasado, Europa adoptó un enfoque más prometedor. Hacia 2010, el creciente acercamiento entre Alemania y Rusia conectó la industria alemana, la energía rusa y la inversión europea. La cooperación impulsó el desarrollo industrial, mientras que las ambiciones europeas de liderar en tecnologías verdes ofrecieron una base potencial para la innovación futura. Unos lazos económicos más estrechos con China también podrían haber acelerado el progreso tecnológico a lo largo de las décadas.

En cambio, Europa ha abandonado gran parte de esta agenda progresista. Su liderazgo político ha seguido la estrategia de Washington, incluso cuando esta entra en conflicto con los intereses europeos. El compromiso de 2008 con la ampliación de la OTAN hacia Ucrania ejemplificó este fracaso. Angela Merkel reconoció el peligro de que Rusia interpretara dicho compromiso como una declaración de guerra, pero, en última instancia, Europa siguió la postura estadounidense.

La política europea también adolece de un clima en el que los líderes temen ser excluidos si cuestionan las ideas preconcebidas. Los llamamientos de Viktor Orbán para evitar la guerra con Rusia y mantener buenas relaciones con China ilustran las posturas alternativas que han tenido dificultades para ser aceptadas.

Una Europa más fuerte e independiente

Los fracasos de Europa no implican que deba abandonarse la integración europea. Fragmentar el continente en 27 estados separados dejaría a cada uno vulnerable a la presión de Estados Unidos y otras grandes potencias.

Europa necesita, en cambio, una cooperación más sólida y eficaz, guiada por una visión radicalmente diferente: una centrada en la paz, la independencia estratégica, el desarrollo económico y la diplomacia. Las políticas actuales de Bruselas requieren un cambio profundo, no simplemente una mayor centralización bajo la misma mentalidad institucional.

África también debe convertirse en un elemento central de la estrategia europea. Se prevé que su población alcance aproximadamente los 2.500 millones de habitantes en 2050, lo que hace que la educación y el desarrollo económico sean cada vez más importantes para la prosperidad y la seguridad mundiales. Ampliar el acceso a una educación de calidad para la juventud africana podría impulsar la prosperidad en el continente, mientras que la continua privación educativa tendría graves consecuencias sociales y geopolíticas.

La tarea de Europa consiste, por tanto, en desarrollar instituciones capaces de trascender las crisis inmediatas y reconocer las realidades de un mundo multipolar. Su futuro depende de sustituir la dependencia estratégica y la confrontación por una planificación a largo plazo, relaciones internacionales constructivas y una visión coherente de su lugar en Eurasia y en el resto del mundo.

Deja una respuesta

Acerca de

Writing on the Wall is a newsletter for freelance writers seeking inspiration, advice, and support on their creative journey.