Gaceta Crítica

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La derecha y los obispos españoles impulsan una campaña para criminalizar la acampada por la Vivienda y hacerla pasar por violenta

Adhik Arrilucea (PÚBLICO), 2 de Octubre de 2026

  • Almeida presenta un cuchillo para cortar pan como prueba de que la acampada ha de ser diluida mientras Ayuso llama a la oposición «saltimbanquis con Macintosh» por apoyar la protesta.
  • Eel secretario general de la Conferencia Episcopal asegura que quien hace uso de la violencia «pierde la razón» en referencia a la sentada en la Puerta del Sol.
Dos campistas por la vivienda barren la Puerta del Sol.
Dos campistas por la vivienda barren la Puerta del Sol.Gustavo Valiente / Europa Press

La acampada en la Puerta del Sol ha crecido de manera exponencial en la jornada de este miércoles al jueves. Esta gran plaza de losas y adoquines, desprovista de fuentes para beber, lugares de descanso y apenas sombras –a excepción de unos toldos– ha pasado por una transformación radical. La realidad es que «jamás ha sido tan habitable», valora uno de los campistas. Bajo las lonas se respira un clima de respeto y convivencia entre quienes ponen el cuerpo para denunciar la acuciante crisis de la vivienda. El ambiente es muy distinto de la caricatura que intentó hacer el alcalde madrileño, José Luis Martínez Almeida, para criminalizar la protesta. El político del PP aseguró este miércoles que había «adoquines» y «cuchillos de gran dimensión». 

El dirigente del Partido Popular en el consistorio de Madrid busca mediatizar una imagen violenta de la acampada. A él se han sumado los obispos. El secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), César García Magán, ha lamentado «algún episodio de violencia» durante la acampada. Si bien ha valorado positivamente el derecho de la ciudadanía a manifestarse, ha declarado en una rueda de prensa que «toda violencia, venga donde venga, hay que excluirla porque cuando uno utiliza la violencia para defender sus posturas, ha perdido la razón de esas posturas».

Pese a los intentos de caricaturizar a los manifestantes como violentos y de criminalizar la acampada, los cuchillos que menciona Almeida son utilizados por los voluntarios para cortar la fruta, las tortillas de patata o los sandwiches que sirven en desayunos, comidas y cenas. Existe todo un aparato interno dedicado al cuidado y bienestar de todas las campistas. También hay un botiquín con tiritas, gasas y analgésicos. Además, una carpa pone a disposición esterillas, mantas y otros materiales para garantizar el mayor confort posible en las tiendas de campaña. A todo ello se suman voluntarias y voluntarios que tratan de recoger los residuos de los asistentes para facilitar las tareas de los profesionales de limpieza.

«Es como un organismo vivo», declara a Público una de las campistas. «Si no estás aquí, es imposible saber lo que se siente». El Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid convocó este sábado la sentada tras la manifestación por el mediático desahucio de Maricarmen. Se han unido diferentes organizaciones, como la Coordinadora Juvenil Socialista, Anticapitalistas Madrid, Contracorriente o Izquierda Revolucionaria, entre otras. Y también están presentes una gran cantidad de arrendatarias y arrendatarios independientes de signo político. Entre todas las personas implicadas, la autogestión y la organización civil solidaria son las vértebras que construyen esta movilización.

La campaña de criminalización contra la acampada de Sol

«El Ayuntamiento ha podido acreditar que parte de esa acampada y de los integrantes de la acampada han hecho acopio de adoquines de obras cercanas«, aseveró el alcalde este miércoles. «Y no creo que yo que los adoquines tengan un carácter eminentemente pacífico, sino que pueden ser utilizados como armas arrojadizas», añadió. Almeida puso de relieve un supuesto potencial violento de la protesta. «Hemos podido documentar que hay cuchillos de gran dimensión dentro de la acampada de la Puerta del Sol. Parece ser que también hay hornillos para calentar comida, con el riesgo que esto supone», continuó. 

El Ayuntamiento ha remitido este jueves imágenes a la Delegación del Gobierno para ilustrar las advertencias previas de Almeida. En este documento, según ha trascendido en los medios, incluye la fotografía de un cuchillo utilizado para cortar pan. Y es que en la imagen se encuentra entre dos rebanadas y una tarrina de hummus. También se incluyen imágenes de adoquines junto a garrafas de agua, que se utilizan de contrapeso para asegurar la estabilidad de las tiendas de campaña. Este diario ha preguntado al consistorio por la intervención del alcalde, pero al cierre de la información no ha obtenido respuesta.

El alma pacífica de la protesta

Las palabras del popular contrastan con el espíritu que se vive en el seno de las tiendas. En las jornadas de la tarde, cuando más gente puede acercarse al emplazamiento para atender a las asambleas y movilizaciones, un grupo de personas se congregan frente a la Real Casa de Correos, actual sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Aunque en toda la plaza se escuchan cánticos contra «el gobierno progresista» y la ultraderecha, en este punto se concentran aquellos contra Ayuso y Almeida. La puerta del edificio está custodiado por varios agentes de Policía con múltiples furgones. Aunque el enfrentamiento contra el cuerpo es frontal, por el momento no ha habido altercados. Muy al contrario, entre las tiendas de campaña se llegaron a escuchar estos días propuestas para crear cordones de seguridad y evitar así escaladas violentas.

Una persona muestra un manojo de llaves durante una protesta por la vivienda en Madrid.

También se ha puesto en tela de juicio el modus vivendi de las campistas. «Varios compañeros están trabajando o están estudiando mientras están aquí«, explica Rafael (nombre ficticio) a este medio. Destaca que él mismo duerme en la tienda de campaña y continúa sus tareas domésticas y con su máster durante el resto del día. «Quieren dar esta imagen de que los que estamos aquí somos unos vagos y de que la gente no hace nada», lamenta otro de los acampados. Pero desmiente esta narrativa y asegura que las personas involucradas son «gente que trabaja, que viene aquí a luchar, y que es muy solidaria».

Los bomberos descartan que la acampada sea un peligro

La Dirección General de Bomberos solicitó este miércoles la elaboración de un informe para averiguar si la sentada supone algún tipo de peligro. En concreto, el Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid examinó si obstaculizaba de algún modo el acceso a los servicios de emergencia. El documento concluye que no ha habido ninguna «afección significativa». De hecho, confirma que los itinerarios de acceso a la plaza se mantienen accesibles.

Decenas de personas durante una asamblea informativa en la Puerta del Sol de Madrid.

Las conclusiones del informe van en la línea de la sensibilidad de las campistas. Estas se preocupan por que los nuevos aasentamientos no impidan la entrada de vehículos como el SAMUR o los bomberos. Asmismo, todas las noches pasan los camiones para la recogida de basuras. A su paso, grupos de campistas les aplauden y jalean todas las noches y se cercioran de que pueden realizar su trabajo sin dificultades añadidas.

El PP de Madrid busca el desalojo del campamento

A pesar de todo, el Partido Popular busca acabar cuanto antes con la protesta por la vivienda. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, declaró esta semana que la acampada «altera la vida comercial y el turismo en Sol». La líder regional añadió que «hace polvo a los comerciantes y el atractivo de un lugar para el turismo«. Este jueves su gobierno ha ido un paso más allá y ha presentado un recurso ante el Tribunal Contencioso Administrativo pidiendo medidas cautelarísimas para que se disuelva la acampada «ilegal».

«Y si no les importa a sus señorías saltimbanquis con Macintosh, por favor, que desalojen por lo menos lo suficiente para que puedan pasar las ambulancias», ha descalificado la presidenta regional. Palabras posteriormente desdichas por el informe de los bomberos.

Por el momento, los campistas no tienen intención de abandonar la Puerta del Sol. El Sindicato de Inquilinas ha organizado para este viernes a las 20.00 horas un acto público para llevar «la chispa» de la acampada a todos los rincones de Madrid. Mientras tanto, todos los presentes en la plaza tienen la mirada puesta en el Congreso de los Diputados. Los dos reales decretos-ley que incluyen algunas de las medidas reclamadas por el movimiento de la vivienda se votan también este viernes. Todo apunta a que el primero de ellos –el menos ambicioso– podría salir adelante, pero que el segundo –con más medidas– sea tumbado. También se esperan grandes convocatorias este fin de semana en todos los puntos del Estado para reivindicar el acceso a un hogar en condiciones dignas.

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