Rosa María Artal (eldiario.es), 30 de Septiembre de 2026
- Se levanta en hartazgo supremo la España que siempre es relegada, mientras la otra no deja de oprimir. Un retrato rotundo de lo que vale y de lo que no. De lo imprescindible a solucionar, de lo fútil a desechar y lo que tendría mejor lugar en la basura

A veces España se retrata a sí misma con una claridad rotunda. Y eso está ocurriendo en este final de septiembre. Una y otra vez son las dos versiones de esta sociedad que apenas cambian en lo fundamental a través del tiempo. Ojalá no fuera así por ese pasado de violencia y dolor difícil de olvidar, pero es. Se levanta ahora en hartazgo supremo la que siempre es relegada, mientras la otra no deja de oprimir. Estamos en un momento decisivo para decidir qué España quieren quienes expresan su voluntad a través de las urnas y ven luego que las opciones elegidas no les responden como deben. Lo que está ocurriendo ahora es una enmienda seria a esa política. No lo olviden diputados y senadores.
Amanece la última semana de septiembre con la Puerta del Sol de Madrid en la que apenas caben más tiendas de campaña. Crecen, después, acampadas por otras ciudades españolas. El desahucio de Maricarmen ha sido la gota que colma el vaso. La imagen de una anciana de 87 años sacada en camilla por la policía del que fue su hogar durante más de 70 años, ha dado la vuelta al mundo. Nunca dejó de pagar el alquiler convenido, hasta que los nuevos propietarios lo subieron a una cantidad inasumible. Miles de jóvenes que viven ya en precario ven su futuro en ella. Todos sabemos de los abusos que se han cometido, desde el festín de los fondos buitre a una legislación sesgada. Todos, con conciencia. Claro que no hay derecho a lo que ocurre con la vivienda. Claro que hace mucho tiempo que tuvo que hacerse mucho más.
Todos… con conciencia. Porque comparece montada en su infinita soberbia y la acreditada impunidad de la que goza, la presidenta de Madrid. Parece que ninguno de los pisos de lujo en lo que ha venido habitando dispone de aseos adecuados para algo tan simple como lavarse el pelo siquiera en la ducha, pero la lengua sí se le suelta ligera para ser la voz de “los otros”.
¿A qué edad se deja de pagar el alquiler, dice con su historial? Todavía solivianta más al personal. Ayuso lleva a su espalda -con gran soltura, hay que reconocerlo- el piso de sus papás con Avalmadrid que terminamos por pagar todos los ciudadanos, los áticos milagrosos de un amigo en pandemia, los dos pisos del novio imputado por fraude fiscal o el fallido ático de 6.300.000 a costa del erario público. ¿Me olvido de algo?
Su maestra, Esperanza Aguirre, que con una mochila bien llena de atropellos sigue teniendo voz en los medios, se despacha en una entrevista afirmando que el tema Maricarmen es “una cortina de humo del Gobierno de Pedro Sánchez” y que “el tío no quiere la alternancia electoral”. El periodista Jesús Soria la ha oído decir también, ¡agárrense!, que “quizás se necesita un Tamayazo”. A qué nivel de tolerancia a la más corrupta desfachatez puede llegar un país para que esta señora -tras llegar a la Presidencia de Madrid por este método- presuma de ello y anime a repetirlo. Otra consecuencia de la impunidad judicial de la que goza el PP. Madrid es la comunidad donde se construyeron viviendas públicas con los impuestos de todos y muchas de ellas acabaron vendidas a fondos buitre. Así lo decidió la alcaldesa Ana Botella, señora de Aznar, en un caso también de flagrante impunidad.
Avanzado el lunes, compareció Feijóo. Dice que le dejen a él y arregla el problema de la vivienda. Junto a su pareja posee 11 propiedades inmobiliarias. Votará no a los decretos, dice. Igual que Vox.
Bullía la Puerta del Sol de Madrid cuando apareció a liarla el agitador ultra Bertrand Ndongo. Le echaron de la plaza al grito de “No queremos fascistas en nuestros barrios”. Unas horas más tarde, fue Vito Quiles, el protegido del PP, quien correría la misma suerte, a pesar de que acudió a la Puerta del Sol con fornidos guardaespaldas.
Ellos y nosotros. Nosotros y los otros. Las negociaciones de varias horas, bajo la mediación del Ayuntamiento, con la representación legal de Maricarmen y Ricardo Alonso de Urbagestión son una rectificación en toda regla: Maricarmen puede volver a su casa pagando un alquiler justo. Alonso viene proclamando su inocencia y el que dice es un complot contra su empresa -a pesar de las pruebas que obran en su contra- y termina acudiendo para contar su versión a Iker Jiménez, Susana Griso y Jiménez Losantos. Ellos con ellos.
Con tensiones previas hasta última hora entre PSOE y Sumar, se llega a acuerdos. El Gobierno aprueba, en dos decretos separados, la prohibición de desahucios hasta 2030 y la prohibición de compra especulativa de viviendas de los fondos buitre hasta 2028. Regula el alquiler de temporada y de habitaciones. Establece bonificaciones fiscales a inquilinos con ingresos inferiores a 33.000 euros anuales y a los caseros que pongan el alquiler por debajo de la media de mercado. Aquí más detalles. Y fija los alquileres indefinidos con prórroga automática de contratos, en el segundo decreto que es el que no suele salir. Es, precisamente, la causa por la que Junts no quiere dar su voto afirmativo: dice que afecta a pequeños propietarios. Pequeños… como sus propios diputados, según informaba el periodista Antonio Maestre. Tampoco gusta en el PNV. Veremos qué votan en el pleno extraordinario del viernes.
Fuertes críticas de la izquierda, Podemos sobre todo, y de algunos medios que hablan de parche temporal. El Sindicato de Inquilinas pide un único decreto con todas las medidas y espera a leer la letra pequeña para decidir sus próximos pasos, ha dicho en principio. Luego, llamado “a sostener y expandir la indignación de hoy por la vivienda hasta dar con soluciones estructurales y definitivas”. En su primera gran Asamblea de Sol han acordado iniciar una huelga general por la vivienda.
El PP, completamente desplazado por la realidad, lanza una campaña en X y medios -qué barato sale machacar con mentiras- contando sus historias sobre la política de vivienda del PSOE. No tienen autoridad moral para hacerlo con su historial y sus proyectos adelantados en las comunidades que gobiernan. La mayoría del Estado español. Almeida y Ayuso conminan al gobierno a desalojar la Puerta del Sol “antes de 48 horas”. Consideran, al parecer, que la plaza es suya. Y, no, es de los ciudadanos. Tampoco se privan de plantarnos sus saraos donde les parece. Casualmente, la Comunidad inaugura una exposición de loa al trumpismo en la Casa de Correos el día 1, al que seguirán grandes festejos, “tomando las calles”, publicitan. Recordarán que se cumple un aniversario del “faro del mundo libre” como llamó Ayuso a Estados Unidos y ella quiere ser partícipe. De momento, tal como denuncian los acampados, están haciendo sonar las campanas por la noche cada 15 minutos. Parece una puerilidad y, simplemente, es repugnante.
Había acabado el lunes con el programa de RTVE, ‘La Revuelta’, que llevó a los dos médicos inventores de una nueva técnica para los trasplantes que elimina el rechazo y cuya eficacia está probada durante seis años ya. Son Antonio Pérez, oncólogo, y Paco Hernández, cirujano pediátrico, ambos de Granada, que desarrollan su trabajo en el Hospital la Paz de Madrid. Lo primero que piden en la entrevista con David Broncano es financiación para investigar más y que la nueva técnica se haga extensiva a toda la sanidad pública de España. Es un hallazgo merecedor de un Nobel. El cuerpo tiende a rechazar órganos ajenos y los trasplantados han de tomar medicación inmunosupresora de por vida, que, por supuesto, la condiciona. Tienen más riesgos de infección por ello. Nada que no compense, sin embargo, a vivir y hacerlo con calidad muy aceptable. Evitar la inmunosupresión y el rechazo es un hallazgo de primera magnitud.
A las llamadas preguntas clásicas de Broncano, Antonio Pérez dijo que hay 3.000 euros en su cuenta del banco. Paco Hernández, apenas unos pocos euros, pero explicó que tiene cuatro hijos. Están casados ambos con enfermeras que también trabajan. Aclararon que para ellos el dinero no es lo más importante, lo primero es lo que se logra con su profesión. A la mayoría de nosotros nos ocurre igual, a los otros justo al contrario.
Toda esa sucesión de hechos compone un retrato rotundo de esta España: de lo que vale y de lo que no. De las necesidades reales. De cuanto merece la pena. De lo imprescindible a solucionar, de lo fútil a desechar y lo que tendría mejor lugar en la basura. No pierdan el norte los políticos y periodistas honestos y hagan lo que hay que hacer. Lo que piden los ciudadanos. Sin miedo. Por encima de todo.
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