Gaceta Crítica

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Alejandra Jacinto: «El desahucio de Maricarmen es un fracaso del propio sistema democrático»

Jorge Otero (PÚBLICO), 24 de Septiembre de 2026

La abogada experta en vivienda cree que la expulsión de su casa de la anciana de 87 años va a suponer un punto de inflexión: «Como sociedad no nos podemos permitir que mañana todo siga igual».

Alejandra Jacinto, en una imagen de archivo, durante una reciente visita a 'Público'.
Alejandra Jacinto, en una imagen de archivo, durante una reciente visita a ‘Público’.Jaime Morato.

La abogada Alejandra Jacinto, toda una autoridad en materia de vivienda, ha asistido a centenares de desahucios en los últimos años. Vinculada desde hace tiempo al movimiento que lucha por que la gente tenga una casa a precios asequibles, conoce como nadie los entresijos del mercado inmobiliario y del rentismo. Por eso, sorprende cuando se declara «en shock» tras asistir al desalojo de Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada este miércoles de la casa de Madrid en la que llevaba viviendo 70 años. «Este desahucio tiene mucha carga simbólica porque representa a la perfección la situación de emergencia habitacional en la que estamos y cómo el sistema es capaz de cebarse con una persona que es igual que tú o que yo», explica Jacinto a Público.

¿Cómo se encuentra Maricarmen después del desahucio?

Está ingresada en el hospital Gregorio Marañón. Le están haciendo pruebas y analíticas. Es probable que permanezca unos días más ingresada, pero todavía no se sabe nada con certeza. Todo está aún un poco en el aire. Aunque es terrible, quedarse en el hospital es casi lo mejor que le puede pasar para intentar afrontar un poco el trance y ver entre todos qué podemos hacer para ayudarla. 

¿No tiene todavía una alternativa habitacional? ¿Cómo y dónde va a vivir Maricarmen a partir de ahora?

Es tal el atropello y el fallo del sistema que después de ser desahuciada Maricarmen todavía no sabe qué va a hacer cuando le den el alta. No tiene ninguna alternativa habitacional. No tiene ni idea de qué va a hacer. No sabe si se va a ir con un familiar; no sabe si se la van a llevar a una residencia temporal; no sabe si la van a dejar ingresada… Esta situación es muy lamentable.

Maricarmen, tras ser desahuciada de la vivienda en la que vivida durante más de 70 años.

¿Es quizás este uno de los desahucios más duros a los que ha asistido usted en los últimos años? 

Yo creo que el desahucio de Maricarmen es el más simbólico por todo lo que representa. Muchas personas nos sentimos identificadas porque Maricarmen podría ser la madre o la abuela de cualquiera de nosotros. Es una persona que tiene un contrato de renta antigua y de la noche a la mañana un fondo buitre decide que su casa es muy jugosa en esta jungla en la que se ha convertido el mercado inmobiliario. El sistema permite pasar por encima de los derechos y de la vida de una persona mayor, vulnerable y frágil. Y todo por la mera rentabilidad de un fondo buitre de medio pelo. Este desahucio tiene mucha carga simbólica porque representa a la perfección la situación de emergencia habitacional en la que estamos y cómo el sistema es capaz de cebarse con una persona que es igual que tú o que yo.

¿Cómo fue el desalojo? ¿Hubo mucha tensión con la Policía?

Fue muy violento. La violencia policial fue desproporcionada. Los activistas se estaban comportando de forma pacífica en todo momento. Eran una resistencia totalmente pasiva, simplemente con cánticos de solidaridad en apoyo a Maricarmen y aparecieron decenas de antidisturbios y empezaron a sacar a quienes estaban allí retorciéndoles por el suelo. Muchos de ellos tienen heridas, magulladuras, golpetazos y arañazos. Aparte utilizaron gas pimienta contra los activistas que estaban dentro del portal. La violencia no estaba justificada en ningún caso y desde los colectivos de vivienda no descartamos interponer algún tipo de denuncia.

¿Cómo es posible que aún ocurran desahucios como el de Maricarmen en un país como España? ¿Qué está fallando?

Muchas personas estamos en shock y preguntándonos todavía cómo es posible que pase esto. Lo que hemos vivido con el desahucio de Maricarmen es un fracaso del sistema, un fracaso como sociedad, un fracaso político y un fracaso del propio sistema democrático. Todo se quiebra. A pesar de que la Constitución contempla claramente el derecho a la vivienda y dice además que hay impedir la especulación, que el derecho de la propiedad no es absoluto y que la vivienda tiene una función social, asistimos a una especie de connivencia obscena entre un fondo buitre que quiere obtener rentabilidad a toda costa y las leyes que favorecen que esto ocurra. 

¿Quiénes son los culpables de esta situación? ¿A quién hay que señalar del principio hasta el final?

En este caso, a todos. Para empezar, el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid están fomentando que esto pase. Sus políticas en materia de vivienda son un traje a medida para los especuladores. Lo vemos estos días, con Isabel Díaz Ayuso diciendo en The District [la feria inmobiliaria que reúne en Madrid a inversores de todo el mundo] ‘Oye, venid más, invertid más y especulad más’. Es un llamamiento expreso.

Pero el Gobierno central también ha fallado absolutamente y no ha sabido estar a la altura. Tiene en su mano instrumentos y herramientas, sobre todo desde una perspectiva de respeto a los derechos humanos, y a pesar de tener una la resolución de Naciones Unidas que conmina a paralizar desahucios hasta que haya una alternativa habitacional, pues con todo y con eso el Gobierno se ha mostrado incapaz en el caso de Maricarmen. Yo no sé si es por desconocimiento, por omisión o por incompetencia, pero tenemos un Ministerio de Vivienda que está resultando inútil. A mí no me gusta decirlo así, pero es que es verdad. 

Y tampoco podemos olvidar que tenemos un sistema judicial que lo único que ve son números de expediente y no es capaz de ver rostros. Y además tenemos una violencia policial más propia de una operación antiterrorista que de un desahucio. Ya sea por acción de unos y omisión de otros, lo cierto es que no se ha podido frenar el desahucio.

¿No quedaba ni siquiera un mínimo resquicio legal al que agarrarse para haber impedido o retrasado el desahucio?

Es absolutamente escandaloso que en la legislación española no haya apenas resquicios ni herramientas para suspender un desahucio como el de Maricarmen. En los últimos años se han introducido algunas pequeñas tiritas que han permitido suspensiones temporales. Incluso hay un artículo en la propia Ley de enjuiciamiento civil que permite una suspensión de un mes a la que ya se acogió Maricarmen, por supuesto, en el mes de junio. Cuando se aprobó la Ley de Vivienda se introdujo también la posibilidad de que el juez parase durante un tiempo el proceso hasta ver si efectivamente había una alternativa habitacional. Pero todo eso ya se ha agotado en el caso de Maricarmen. Hemos hecho absolutamente todo lo que se podía hacer. El pasado mes de julio el Gobierno no tuvo tiempo de aprobar un real decreto que incluía la paralización de desahucios sine die hasta que se encuentre una alternativa habitacional. Una vez más, la política llega tarde. 

¿Por qué falta coraje y valentía en este país para cambiar la ley cuando se trata de la vivienda?

Parece que tienen que pasar sucesos tan terribles como este para que haya una reacción, es verdad. Yo espero que esto se sirva de revulsivo. El daño que le han hecho a Maricarmen a nivel físico y emocional es irreparable, pero espero que este desahucio sirva para que no haya más Maricármenes. Ahora la pelota está en el tejado del Gobierno. Hay que interpelar no solo a los ministros del PSOE, sino también a los ministros de otras fuerzas, y preguntarles para qué se está en el Gobierno si no es precisamente para impedir situaciones como la de Maricarmen.

¿El desahucio de Maricarmen puede suponer un punto de inflexión? ¿No estamos llegando ya al límite como país?

Sí, esto tiene que ser un punto de inflexión. Como sociedad no nos podemos permitir que mañana todo siga igual. El Gobierno tampoco se puede permitir que esto siga pasando y que la semana que viene haya muchas más Maricármenes en la misma situación. Si esto pasa en un caso tan mediático, que no estará pasando con las personas que viven en los márgenes.  

«No se puede comprar vivienda para especular y se acabó la discusión»

¿Cómo calificaría la actitud de Urbagestión Desarrollo e Inversión S.L., el fondo buitre que ha desahuciado a Maricarmen?

Ha demostrado no tener ni un mínimo sentido de solidaridad o de empatía. Me cuesta creer que haya fondos así. Bueno, decimos fondos y parece que todo se diluye. Detrás de estos fondos de medio pelo hay personas físicas que son rentistas aspiracionales. No entiendo cómo estas personas son capaces de anteponer su voracidad y su ansia especulativa por encima de cosas tan de mínimos como las que pedíamos en el desahucio: darle unos días Maricarmen para que pudiera sacar sus cosas de la casa y pudiera salir por su propio pie con un poco de dignidad. Ni eso han querido. Es una actitud despiadada que solamente refleja cómo funcionan el rentismo y la especulación inmobiliaria.

¿Cómo podemos combatir al rentismo y a los grandes tenedores?

El desahucio de Maricarmen ha revelado su verdadera cara. De ellos no podemos esperar absolutamente nada. Lo que hay que hacer es ponerles freno e impedir que este tipo de negocios sean lícitos en nuestro país. Decirles que no se pueden comprar viviendas con gente dentro y que no se pueden comprar viviendas que no sean para vivir en ellas o para dedicarlas a alquileres asequibles, teniendo en cuenta la que está cayendo. No se puede comprar vivienda para especular y se acabó la discusión. 

También tendríamos que abrir el melón de las expropiaciones por razones sociales y dar cumplimiento así a lo que dice la Constitución: que la propiedad privada está supeditada a la función social. Nada más y nada menos.

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