Gaceta Crítica

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Visitar Moscú. ¿Retirada o apuesta militar norteamericana?

Anaximandro Pérez (CEMEES), 7 de Septiembre de 2026

Estados Unidos está acelerando los diálogos sobre el fin de la guerra en Ucrania. En esta dirección apuntan, cuando menos, un par de eventos recientes en Rusia: primero, la visita de John Ratcliffe, director de la CIA, a finales de agosto y, segundo, la visita de Jared Kushner y Steve Witkoff, delegados de Washington, a inicios de septiembre. A pesar de algunas diferencias relacionadas con la información disponible sobre esas visitas, lo cierto es que ambas dejaron ver voluntades positivas en cuanto a la detención del conflicto. Sin embargo, podrían leerse como una muestra de debilidad de la Casa Blanca, encerrada en sus frentes del Golfo Pérsico y el Mar Negro, pero también como un posible reacomodo de los objetivos militares estadounidenses.

El New York Times reportó que la intención de la visita de Ratcliffe, quien se entrevistó con Aleksandr Bortnikov, jefe del Servicio Federal de Seguridad ruso, era presionar a Rusia para que se retire de la guerra. Para ello habría argumentado que este país no ha dejado de tener bajas frente a los drones desplegados por Ucrania y que su futuro económico no parece muy promisorio. Sin embargo, si el mensaje del jefe de la CIA era presionar a Moscú con esos elementos, las acciones del Kremlin dejan ver que los rusos tienen “otros datos”. En las últimas semanas, y a pesar de la notable campaña mediática de los canales occidentales consistente en acentuar la supuesta superioridad de los drones ucranianos –una campaña que cualquier persona con acceso a internet puede comprobar en FacebookXYouTube o Google–, las fuerzas armadas de la Federación también tienen su guerra de drones y siguen alcanzando objetivos dentro del teatro de operaciones ucraniano, entre los cuales se encuentran, precisamente, fábricas de componentes para los dispositivos ucranianos, como la que fue destruida en la provincia de Dnipropetrovsk el pasado 5 de septiembre. Asimismo, los rusos han logrado atacar con precisión puntos en Kiev, la capital: como la sede central del Servicio de Seguridad ucraniano, impactada el viernes 4 de septiembre.[1]

Por ello, resulta interesante y contradictorio que, apenas devuelto Ratcliffe, aterrizara la dupla Kushner-Witkoff. De acuerdo con las declaraciones del asesor del ejecutivo ruso, Yuri Ushakov, esta delegación también trató el asunto de la paz en Ucrania, pero su intervención no habría estado caracterizada por la lectura de un porvenir oscuro para los rusos, sino más bien por el diálogo constructivo y prometedor. Los delegados, rescata Ushakov, escucharon con atención la exposición de las posturas del presidente Vladimir Putin con respecto a su “Operación Especial” –que no han variado sustancialmente–, así como su condena de las prácticas fascistas del gobierno ucraniano, y abordaron la posibilidad de una futura relación provechosa entre Rusia y EE. UU., mediada por proyectos económicos comunes.[2]

La cuestión es, si Rusia es quien tiene un futuro tenebroso y está siendo abrumada por los drones de Kiev, como presume NYT, ¿por qué es Washington quien envía un par de delegaciones a Moscú en un lapso inferior a dos semanas? ¿Por qué la delegación Kushner-Witkoff no intervino en términos amenazantes? En otras palabras ¿Qué ganaría la Casa Blanca intentando detener la caída de la Federación Rusa, su principal contrincante en términos militares y aliado fundamental de China, su peor enemigo económico a nivel mundial?

Es muy probable que el NYT –al igual que otros medios que opinan en el mismo sentido– no está diciendo la verdad. En todo caso, considero que las visitas de ambas delegaciones a Moscú están más relacionadas con la incapacidad de EE. UU. para sostener dos frentes convencionales de manera simultánea. Además de Ucrania, guerra iniciada en 2022, el ejecutivo estadounidense no ha logrado cerrar su guerra contra Irán quien, por cierto, acaba de bombardear –en el tránsito de agosto a septiembre– las bases militares norteamericanas de Jordania y sigue controlando el estrecho de Ormuz.[3] Más allá de las claras dificultades para sostener el ritmo de bombardeo que ha impuesto el programa de misiles iraní, las impotencias en este frente pueden constatarse con sucesos más mundanos, como el hecho de que los marinos del portaaviones USS Abraham Lincoln no pudieran resistir ni un año en servicio sin mostrar disgustos relacionados con las condiciones de vida a bordo del buque.[4] Para descansarlos, sus comandantes les permitieron destramparse varios días en los antros y burdeles de Tailandia.

En conclusión, las visitas norteamericanas al Estado ruso podrían ser indicio de una rendición próxima. Ninguna de las dos guerras le ha salido barata. Ninguno de estos conflictos le ha facilitado mantener su viejo rol de hegemón global. De esa manera, detener alguna o ambas fugas de recursos económicos y militares podría ser una salida temporal a la crítica situación estadounidense. No obstante, la Casa Blanca no ha cedido hasta ahora en ninguno de los dos teatros de sus operaciones directas e indirectas. Y es que sabe que no puede abandonar sin perder su preeminencia global, pues detrás de ambos conflictos se encuentran los intereses estratégicos de su principal rival, China, y la derrota o retirada estadounidense significaría el triunfo del gigante asiático. Mi hipótesis es que Washington pretende seguir una apuesta parcial, que no acabe con ninguna de las guerras. Podría tratarse de un escape que deje el asunto ruso exclusivamente en manos de los europeos y Ucrania, para concentrar a los marines y arsenales imperiales sobre Teherán.


Anaximandro Pérez es doctor en Historia por la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales (EHESS) de París.

NOTAS

[1] https://www.nytimes.com/es/2026/08/28/espanol/estados-unidos/director-cia-reunion-secreta-rusia.htmlhttps://actualidad.rt.com/actualidad/626096-fuerzas-rusas-reducen-cenizas-fabrica y https://www.politico.eu/article/russian-drone-strike-hits-security-service-headquarters-kyiv-ukraine/ (sitios consultados el 6 de septiembre de 2026).

[2] https://actualidad.rt.com/actualidad/625912-kremlin-da-detalles-visita-witkoff (consultado el 6 de septiembre de 2026).

[3] https://www.dw.com/es/ir%C3%A1n-ataca-bases-eeuu-en-jordania-en-represalia-al-bombardeo/a-78567599 (consultado el 6 de septiembre de 2026).

[4] https://elpais.com/internacional/2026-09-02/el-portaaviones-abraham-lincoln-llega-a-tailandia-tras-una-mision-de-286-dias-marcada-por-el-deterioro-de-la-salud-mental-de-su-tripulacion.html (consultado el 6 de septiembre de 2026).

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