¿Por qué los progresistas rechazaron las conversaciones de adhesión?
Ana Vračar (SAVAGE MINDS), 4 de Septiembre de 2026

El 29 de agosto, la mayoría de los islandeses votó en contra de reanudar las negociaciones de adhesión con la Unión Europea. En un referéndum con alta participación , cerca del 53% de los 225.031 participantes rechazaron la propuesta, mientras que el 47% la apoyó.
Los principales medios de comunicación destacaron que la campaña contra las negociaciones se centró en cuestiones de agricultura y pesca. A primera vista, esto alineaba la campaña del «No» con los argumentos de la ultraderecha en la región, reflejados en las notas de felicitación difundidas por líderes de la derecha europea. Según los mismos informes, la campaña del «Sí» se centró en la política y la alineación internacionales, sugiriendo aparentemente que la UE sería una vía para brindar mayor estabilidad frente a una administración estadounidense agresiva con la mirada puesta en las reservas minerales del Ártico.
Sin embargo, los partidos y grupos progresistas también manifestaron su oposición a la adhesión a la UE, criticando la agenda política y económica del bloque. Si bien algunas figuras políticas de izquierda, como Rósa Björk Brynjólfsdóttir del Movimiento Izquierda-Verde, anunciaron su apoyo a nuevas negociaciones —en consonancia con las encuestas que indicaban que una parte significativa de sus votantes planeaba hacer lo mismo—, amplios sectores de la militancia de los partidos hicieron lo contrario. La juventud del Movimiento Izquierda-Verde, por ejemplo, se opuso a la propuesta del referéndum.
Junto con jóvenes de otros partidos progresistas, los activistas juveniles del Movimiento Izquierda-Verde criticaron las duras políticas económicas y migratorias de la UE, así como su inacción ante el genocidio israelí en Gaza. «Hay suficiente información disponible para que las personas de izquierda se familiaricen con lo que representa la UE, y debería quedar muy claro que no es lo que queremos», declaró Silja Sóley Birgisdóttir, del Partido Socialista de Islandia, a los medios locales .
El Partido Socialista ofreció más información sobre su oposición a la adhesión a la UE antes del referéndum. «La UE es un bloque económico y una unión de estados fundamentalmente construida sobre políticas económicas capitalistas, una política exterior que sirve al imperialismo, al militarismo y al sionismo, al distanciamiento de los ciudadanos de la toma de decisiones y al debilitamiento de la lucha independiente de la clase trabajadora», escribió el partido.
«Dentro del marco jurídico y normativo de la UE, se priorizan las leyes de mercado a expensas del interés público», añadieron, expresando su preocupación por las políticas relacionadas con la educación pública, la vivienda y la sanidad en caso de adhesión a la UE. «Al mismo tiempo, el marco jurídico y normativo de la UE abre aún más la puerta a la privatización, la competencia y la externalización de los servicios públicos».
Las preocupaciones de los progresistas respecto a la adhesión a la UE también se basaban en las experiencias de otros países nórdicos, donde activistas y sindicalistas advirtieron sobre el deterioro de las políticas sociales y laborales como consecuencia de las políticas de la UE. «Cualquier intento de mantener estándares específicos en materia de medio ambiente, salud, calidad alimentaria, condiciones laborales y similares es, en opinión de la UE, un ejemplo de injerencia en las fuerzas del mercado», declaró la activista y política danesa Karen Sunds durante un debate sobre este tema organizado por el Partido Socialista.
Los críticos también cuestionaron el argumento de que unirse a la UE aportaría mayor seguridad a Islandia, haciendo hincapié en que la agenda de militarización del bloque persigue objetivos muy distintos a los de contrarrestar las amenazas concretas de la administración Trump. En cambio, esta línea argumental insistía en que los líderes e instituciones de la UE siguen alineados mayoritariamente con Estados Unidos, con la vista puesta en la confrontación con Rusia y China. En este contexto, Sunds sugirió que el interés de la UE en Islandia podría no residir en la construcción de un bloque regional más cohesionado, sino en asegurar los recursos energéticos ubicados en las regiones árticas.
Según Sunds, también se pueden encontrar vestigios de esta interpretación en declaraciones de funcionarios de la UE. Hace ya un año, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó lo siguiente sobre la importancia estratégica del Ártico durante una reunión del Consejo Nórdico: «Sí, el calentamiento global trae consigo nuevos y peligrosos riesgos para el Ártico. Pero también trae consigo nuevas responsabilidades y nuevas oportunidades. Tomemos como ejemplo las materias primas críticas. Groenlandia, por sí sola, alberga 25 de los 34 materiales críticos que Europa necesita: un tesoro oculto bajo el hielo y la roca».
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