Gaceta Crítica

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ELNET: historia de un ‘lobby’ proisraelí en Europa

Yossi Bartal (LE MONDE DIPLOMATIQUE JUNIO 2026), 12 de Junio de 2026

Durante la campaña de las elecciones municipales francesas, estructuras vinculadas a Tel Aviv pusieron en el punto de mira al partido de izquierda La Francia Insumisa. Al parecer, de forma simultánea otras llevaron a cabo operaciones de desestabilización con ocasión de las elecciones legislativas eslovenas. Desde hace años, y de manera abierta, la European Leadership Network (ELNET) ha ido penetrando en la vida política europea al servicio de Israel.

por Yossi Bartal, junio de 2026JPEG - 119.9 KBANTONIO MUÑIZ. — Spheres of Influence, 2024

El 8 de mayo de 2014, siete hombres se reunieron en Berlín, en un despacho no lejos del Bundestag. Tres eran estadounidenses, otros tres, alemanes, y el séptimo, israelí. Este último era Raanan Eliaz, cofundador y, por entonces, director de European Leadership Network (ELNET), una organización dedicada a promover los vínculos entre Israel y Europa. Este hombre de rostro lozano, poeta a ratos y nacido en uno de los primeros asentamientos judíos de Cisjordania ya había trabajado para el American Israel Public Affairs Committee (AIPAC), el principal lobby proisraelí en Washington, así como con el primer ministro israelí. Aquel día, tras recordar las ventajas de “una red internacional de asociaciones unidas por un mismo objetivo”, señaló que seguía faltando en los círculos de la amistad germano-israelí una entidad “específicamente orientada a los responsables políticos”. El objetivo de la reunión era, precisamente, remediar ese orden de cosas inaugurando oficialmente la rama alemana de ELNET.

El propósito que presidió la creación de ELNET en 2007 era importar a Europa los métodos del hermano mayor estadounidense. El AIPAC había logrado convertir el apoyo a Israel en una postura políticamente fructífera, y cara de contrarrestar, al financiar generosamente campañas electorales e imponer su punto de vista en los medios de comunicación. Pero Europa, donde la comunidad judía es mucho más reducida y los candidatos a ocupar cargos políticos dependen menos de donaciones directas, no estaba lista para este género de maniobras. De ahí que ELNET se dedicara a cortejar a los europeos acaudalados para animarlos a participar en recaudaciones de fondos calcadas a las del AIPAC, a la vez que desarrollaba otras formas de influencia, como la organización de viajes a Israel para cargos electos con todos los gastos pagados (1).

En la actualidad, la organización cuenta con varias decenas de empleados repartidos entre las seis oficinas europeas (París, Berlín, Bruselas, Londres, Roma y Varsovia), su sede en Tel Aviv y su sucursal neoyorquina (registrada con el nombre de Friends of ELNET). Su presupuesto anual, que llega a los 20 millones de dólares, procede básicamente de las aportaciones de bienhechores estadounidenses que así disfrutan de beneficios fiscales limitados a las donaciones realizadas en el extranjero. Aunque cada rama nacional es oficialmente independiente, existe un pequeño grupo de ciudadanos estadounidenses e israelíes que forma parte de todos los comités de dirección.

Influir incluso en Die Linke

Dentro de la Unión Europea, Alemania es hoy el aliado más sólido de Israel, país al que reserva un lugar aparte en su política exterior. Pero no era ese el caso cuando ELNET dio comienzo a sus actividades a principios de la década de 2010. Dado el declarado compromiso de Berlín con el derecho internacional, a menudo se ha visto en una situación delicada a causa de las políticas de ocupación de Tel Aviv. En 2012, tras volver de una visita a Hebrón, Sigmar Gabriel, el por entonces líder del Partido Socialdemócrata (SPD), calificó a Israel de “régimen de apartheid”, y se negó a retirar sus palabras pese a la indignación suscitada (2). Dos años después, el ecologista Volker Beck, que por entonces presidía el grupo parlamentario germano-israelí, pretendió condicionar la ayuda militar concedida a Israel a la suspensión de la colonización.

En tan solo unos cuantos años, se ha vuelto imposible formular esta clase de opiniones. Seis años después de haber usado la palabra apartheid, Gabriel, que ya había dejado su cargo público y se disponía a ponerse al frente del grupo de presión transatlántico Atlantik-Brücke, se sintió en la necesidad de presentar sus disculpas. Aquello fue justo antes de ser coronado como padrino de un programa cofinanciado por ELNET que ofrece estadías en Israel a jóvenes periodistas alemanes. En cuanto a Beck, en la actualidad se cuenta entre los más fervientes valedores de Tel Aviv y, según varias fuentes, en 2019 su nombre sonó entre los posibles candidatos a dirigir la filial alemana de ELNET.

Aunque no es posible atribuir esta evolución a una sola causa, el hecho es que coincidió con el auge en Berlín de varias organizaciones de lobbying, empezando por ELNET Alemania. En su perfil en la página web de Europe-Israel Network (3), Eliaz no se molesta en ocultar el papel desempeñado por la organización que presidió entre 2014 y 2016 en la promoción “al más alto nivel del Estado alemán” de una política “ofensiva” frente a la campaña internacional Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), afirmando que “incluso el partido de extrema izquierda Die Linke […] ha acabado por posicionarse públicamente en su contra”.

La presentación, en 2017, del primer proyecto de resolución anti-BDS ante una asamblea legislativa alemana fue obra de Carsten Ovens, un joven y ambicioso diputado de la CDU (Unión Demócrata Cristiana) en el parlamento de Hamburgo. Varias propuestas similares fueron presentadas algo después en otras asambleas de los länder hasta que, en 2019, el Bundestag, Parlamento Federal alemán, aprobó un texto que calificaba el movimiento de antisemita. También fue en 2019 cuando Ovens fue elegido para dirigir las oficinas alemanas de ELNET: un cargo que durante todo un año pudo compatibilizar con su escaño parlamentario gracias al laxismo de la normativa alemana en materia de cabildeo.

ELNET Alemania se jacta de carecer de afiliación política y de dirigirse a todas las formaciones, salvo el partido de extrema derecha Alternativa por Alemania (AfD). Al igual que en otros países, en el meollo de su estrategia se encuentran los viajes de delegaciones parlamentarias. Entre 2014 y 2018, al menos 36 miembros del Bundestag viajaron a Israel por cuenta de la casa. El ritmo de estas comisiones ha experimentado un considerable acelerón durante la presidencia de Ovens, con temas perfectamente calibrados para corresponderse con las comisiones del Bundestag —sanidad, cambio climático, ciudades inteligentes, etc.— y un programa dedicado a los jóvenes diputados. Hasta hoy, se cree que en torno a 160 parlamentarios alemanes (principalmente del Bundestag, pero también de asambleas de los länder o del Parlamento Europeo) han participado en alguna delegación de ELNET.

A ello se le añade un ciclo de conferencias a puerta cerrada titulado “Diálogo estratégico israelo-germano” (a menudo organizado en colaboración con un instituto vinculado con el Ministerio de Defensa alemán) y campañas dirigidas al gran público cuyo propósito oficial es luchar contra el antisemitismo y favorecer el diálogo interreligioso. Para una de ellas, “El Muro de las Preguntas” —subvencionada por varias administraciones regionales y locales— se han creado centenares de carteles con estética de dibujos animados y preguntas tan inocentes como “¿Comen los judíos hamburguesas con queso?” o bien “¿Es judío Harry Potter?” (4). La página web propone otras preguntas más tendenciosas, como “¿Existe un Estado de apartheid en Israel?” o bien “¿Está Israel cometiendo un genocidio contra los palestinos?”. La respuesta que se da a estas preguntas es, por supuesto, negativa.

Poco a poco, y como buen comercial, Ovens ha conseguido que un lobby con ambiciones internacionales, sometido a influencia extranjera y bien regado de dinero estadounidense sea percibido como un laboratorio de ideas independiente e implantado a nivel local. Siempre ha tenido buen cuidado de insistir en su estrecha colaboración con los organismos estatales alemanes y en los fondos públicos recibidos de diversos ministerios. En sus conversaciones privadas con varios diputados se ha presentado como favorable a la solución de los dos Estados y, llegado el caso, crítico con Benjamín Netanyahu. Hasta 2021, las delegaciones parlamentarias que visitaban Israel hacían una breve parada en Ramala para reunirse con representantes de la Autoridad Palestina.

Pero, mientras la sección alemana cultivaba esta imagen aperturista, la organización matriz emprendía una deriva manifiestamente derechista. Aunque ELNET ha estado desde el principio anclado en el campo conservador, sus responsables en Israel y Estados Unidos insistieron durante mucho tiempo en conservar los lazos con el centro y el centroizquierda del tablero político israelí. Tras la salida de Eliaz de la organización —apeado de la presidencia en 2016 por lo que unos documentos internos describían como “un grave abuso de confianza”—, este espíritu de diálogo ha empezado a difuminarse, coincidiendo con la derechización generalizada del apoyo a Israel que sucedió a la elección de Donald Trump.

A las riendas de la cada vez más influyente sede israelí de ELNET se sucedieron David Siegel (2016-2020), simpatizante del partido ultranacionalista Israel Beitenu, y Shai Bazak (2020-2022), exportavoz del Consejo de Yesha (la organización que representa a las colonias de Cisjordania, afín a la extrema derecha) y asesor en materia de comunicación del primer ministro Netanyahu a finales de la década de 1990. Luego le tocó el turno a Emmanuel Navon (2023-2025), un miembro de larga data del Kohelet Policy Forum, un sulfuroso laboratorio de ideas cuyo papel de arquitecto de la reforma judicial de 2023 —que limita el control del Tribunal Supremo sobre las actividades del Gobierno— ha sido ampliamente reconocido (5). Navon defiende públicamente la anexión de Cisjordania y la expulsión de los refugiados africanos de Israel, además de los llamamientos que hizo en calidad de director de ELNET a luchar contra el “opio” del wokismo con el fin de “restaurar el orgullo de las jóvenes generaciones por la civilización occidental” (6). Tras concluir su mandato, se puso manos a la obra y creó un nuevo think tank asociado a ELNET Francia cuyo propósito es “definir una política exterior post-7 de octubre” y “defender los valores de la civilización occidental” (7). En marzo de 2026, fue nombrado embajador de Israel en Japón.

La nueva orientación de ELNET no ha tardado en hacerse sentir en sus actividades europeas. En la actualidad, las excursiones de los parlamentarios ya no pasan por Ramala y apenas se prevén entrevistas con diputados israelíes laboristas o socialistas; por el contrario, cada vez con mayor frecuencia se invita a unirse a pensadores y activistas de extrema derecha. En 2025, por primera vez, una delegación fue a visitar las colonias israelíes en Cisjordania y pudo reunirse con sus representantes políticos.

La organización también ha reforzado su colaboración con la industria armamentística israelí, presentando a Israel como un aliado ineludible de la Unión Europea en tiempos de crisis. Dispuesta a capitalizar el drástico aumento del gasto europeo en defensa tras la invasión rusa de Ucrania en 2022 —por más que Tel Aviv se haya opuesto a las sanciones internacionales contra Moscú y negado a armar directamente a Kiev—, alardea de haber tenido un papel decisivo en la adquisición por parte de Alemania de un sistema de defensa antimisiles por valor de 3.500 millones de euros: el mayor contrato de la historia de Israel (8).

Inmediatamente después del 7 de octubre de 2023, cuando los israelíes seguían tratando de asumir la magnitud de las pérdidas humanas, la red pacientemente tejida por ELNET durante una década le permitió reaccionar con más rapidez que la mayoría de los gobiernos. Para el mediodía del 9 de octubre, este lobby ya había enviado al ensayista francés Bernard-Henri Lévy a Sderot, escenario de una de las peores masacres de Hamás. A continuación, se sucedieron las “misiones de solidaridad de urgencia”, en las que se llevaba a grupos de personas con trajes de protección y escoltados por empleados armados de ELNET a varios kibutz destruidos o al emplazamiento del festival Tribe of Nova. Varios participantes afirman haber ido también a las morgues y al campamento Shura, donde el Ejército israelí había instalado su centro de identificación de víctimas. Durante las semanas y los meses siguientes, el Gobierno de Netanyahu habló, a veces abiertamente, de la necesidad de preparar la opinión pública mundial para la amplitud de su respuesta. ELNET dio un paso al frente. Mientras las ruinas se apilaban en Gaza, su impacto sobre los responsables políticos se volvía más crucial que nunca.

En un momento en que políticos demócratas estadounidenses de primer orden han empezado a denunciar las injerencias políticas del AIPAC, ELNET sigue gozando de una imagen de respetabilidad. Aunque las operaciones militares de Israel —tanto en Gaza como en otras partes— suscitan una oposición popular cada vez más fuerte en sus respectivos países, políticos y políticas europeos de izquierda siguen disfrutando de eventos y viajes graciosamente ofrecidos por una organización cercana al movimiento trumpista y, a menudo, administrada por colonos.

Investigación realizada con una ayuda de IJ4EU y con la colaboración de Guli Dolev-Hashiloni. El digital alemán de crítica política y cultural The Diasporist (https://thediasporist.de) publicó una versión de este artículo el 27 de marzo de 2026.

(1) Yossi Bartal, Guli Dolev-Hashilon y Leon Holly, “Meinungsbildungsreisen nach Israel”, TAZ, Berlín, 29 de noviembre de 2025.

(2) “Gabriel erntet Kritik nach Apartheid- Vergleich”, Der Spiegel, Hamburgo, 15 de marzo de 2012.

(3) https://europe-israel.net/en/raanan-eliaz-2/

(4) “Willkommen an der Fragemauer”, https://fragemauer.de

(5) Isabel Kershner y David Segal, “Who’s behind the judicial overhaul now dividing Israel? Two New Yorkers”, The New York Times, 20 de marzo de 2023.

(6) Emmanuel Navon, “Europe should rethink its approach to annexation” y “Rome and Jerusalem”, respectivamente: 1 de julio de 2020 y 10 de mayo de 2024, https://blogs.timesofisrael.com

(7) “Emmanuel Navon steps down as CEO of ELNET-Israel to lead new think tank”, 2 de abril de 2025, https://navon.com

(8) Lisa Wölfl, “Wie Elnet Politik und Unternehmen zusammenbringt”, 20 de noviembre de 2025, www.abgeordnetenwatch.de

Yossi Bartal Periodista. Investigación realizada con una ayuda de IJ4EU y con la colaboración de Guli Dolev-Hashiloni. El digital alemán de crítica política y cultural 

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