Gaceta Crítica

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¿Podría la izquierda mantenerse en el poder en Colombia?

Pablo Meriguet (PEOPLE’S DISPATCH), 31 de Mayo de 2026

En este artículo, repasamos brevemente lo que dicen las encuestas y los perfiles de los principales candidatos que compiten por la presidencia.

Mitin de campaña de Iván Cepeda Colombia

Mitin de campaña de Iván Cepeda Colombia. Foto: Iván Cepeda / X

Colombia se encamina hacia unas elecciones presidenciales cruciales. Este domingo 31 de mayo, 41 millones de colombianos acudirán a las urnas para elegir al próximo presidente del país, que sucederá al candidato de centroizquierda Gustavo Petro.

El partido del presidente en funciones, Pacto Histórico, será sometido al escrutinio público más riguroso. Colombia decidirá si ratifica su programa, que combina medidas económicamente progresistas con legislación alineada con la socialdemocracia. La otra opción es una derecha que, según sugieren encuestas recientes, podría estar más cerca de la derecha radical que del centroderecha.

En total, once candidatos presidenciales compiten por la presidencia para el periodo 2026-2030. El clima político está muy polarizado, y los candidatos han aprovechado esta polarización para movilizar a millones de votantes. Claramente, el tema central de la mayoría de los discursos de campaña es cómo se posicionan frente al gobierno de Petro, el primer gobierno de izquierda en la historia reciente de Colombia.

Sin embargo, según las últimas encuestas, hay tres candidatos con posibilidades reales de ganar. Según el Centro Nacional de Consultoría , Iván Cepeda, del Pacto Histórico de izquierda, cuenta con el 33,3% de los votos. Le sigue de cerca el candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella, con aproximadamente el 30%. En tercer lugar se encuentra Paloma Valencia, con el 12,6%, miembro del Centro Democrático, afín a Uribe, otro partido de extrema derecha que aspira a regresar a la presidencia tras haber gobernado Colombia en varias ocasiones bajo los mandatos de Álvaro Uribe e Iván Duque.

Otras encuestadoras dan a Cepeda una ventaja mayor, como Invamer , que le atribuye el 44,6% de los votos, seguido de nuevo por De la Espriella con el 31,16%, y muy por detrás, Valencia, con tan solo el 14%.

Todo apunta a una segunda vuelta electoral —que podría celebrarse el 21 de junio— entre Cepeda y De la Espriella. Sin embargo, los analistas políticos harían bien en no dar por sentado ningún resultado. En varias ocasiones, las encuestas en Colombia han realizado predicciones muy inexactas sobre los posibles resultados. Así, los partidarios de Cepeda esperan asegurar la victoria en la primera vuelta, mientras que los de Valencia confían en que, en estos últimos días, su candidato pueda revertir el descenso constante en el apoyo electoral, que parece indicar un cambio de voto a favor de De la Espriella.

Los candidatos

Lo cierto es que todas las encuestas muestran a Cepeda a la cabeza. Filósofo de profesión y exprofesor universitario, Cepeda es conocido en Colombia por ser uno de los artífices de los acuerdos de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, firmados en 2016. También es conocido por ser uno de los principales críticos del entonces gobierno de Álvaro Uribe, a quien denunció públicamente por sus vínculos con el paramilitarismo.

Cepeda, de 63 años, es hijo de activistas del Partido Comunista y de la Unión Patriótica, partido que fue aniquilado mediante el asesinato en masa de sus miembros, incluido su padre, asesinado por paramilitares mientras ejercía como senador. Sin embargo, Cepeda ha criticado a los gobiernos comunistas, considerándolos autoritarios. Esta postura lo acercó a movimientos políticos de centroizquierda, como los liderados por Petro, quien, según Cepeda, destaca por su “revolución ética”.

Cepeda propone dar continuidad, en general, a las políticas de Petro, como la promoción de la “paz con justicia social”. Ha utilizado el término “revoluciones democráticas” para referirse a una segunda fase de la administración del Pacto Histórico: “Las profundas transformaciones que necesita el país solo pueden entenderse y llevarse a cabo como auténticas revoluciones democráticas. No como levantamientos violentos, sino como procesos históricos de transformación impulsados ​​por el pueblo y orientados a dignificar la vida colectiva”.

Mientras que Cepeda ha logrado ganar adeptos gracias a su retórica equilibrada y centrada en la continuidad, Abelardo de la Espriella, conocido como “El Tigre”, ha visto dispararse su popularidad gracias a su retórica directa y agresiva. Es un abogado que alcanzó notoriedad política por su defensa de clientes de alto perfil, entre ellos Álex Saab, recientemente deportado a Estados Unidos desde Venezuela.

Su partido, Defensores de la Patria, ha intentado posicionar a De la Espriella como un ferviente antisocialista y como la antítesis de Petro y Cepeda. Para ello, ha recurrido constantemente a atacar a sus oponentes con epítetos y retórica pro-religiosa que ha difundido con eficacia, sobre todo a través de las redes sociales.

“El Tigre”, admirador de Milei de Argentina y Bukele de El Salvador, se presenta constantemente como el político que Colombia necesita para salvar al país “de la destrucción a manos de Petro y las FARC”. Por ello, propone un gobierno centrado en la seguridad mediante una mano dura y la creación de 10 megacárceles, muy en línea con el presidente salvadoreño Nayib Bukele. En oposición a la “paz total”, propone una dura confrontación contra todos aquellos que se oponen al Estado.

“La política de Paz Total termina conmigo. Comenzará la Seguridad Total. Vamos a reactivar las órdenes de arresto contra toda esa criminalidad y las perseguiremos con las fuerzas públicas, las cuales deben fortalecerse mediante un acuerdo con Estados Unidos. Queremos ser parte del Escudo de las Américas (una alianza militar propuesta por Donald Trump) y queremos construir una política importante con Estados Unidos para acabar con el narcotráfico”, declaró De la Espriella en respuesta a Cepeda .

Muchos han descartado a Valencia como posible candidata para la segunda vuelta, sobre todo teniendo en cuenta su descenso de popularidad en las últimas semanas. Sin embargo, Valencia, abogada de profesión, afirma que su objetivo no es «ganar encuestas», sino «ganar elecciones».

Valencia es nieta de Guillermo León Valencia, expresidente de Colombia. De hecho, en Colombia es común que padres, hijos y nietos de las mismas familias se turnen en la presidencia. La candidata de derecha se distinguió por ser una firme defensora del expresidente Uribe, tanto fuera como dentro del Parlamento, donde ejerce como senadora.

De este modo, ha reforzado el discurso de seguridad y la promoción de medidas neoliberales para “rescatar” a Colombia del gobierno de Petro, al que considera sumamente perjudicial. Además, ha adoptado posturas conservadoras sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y el aborto, un principio fundamental dentro del uribismo. Asimismo, se ha mostrado muy cercana a María Corina Machado, líder de la oposición venezolana, repitiendo la conocida retórica del “peligro de convertirse en Venezuela”.

“Me reuní con María Corina Machado, la mujer que le ha mostrado al mundo cómo enfrentar una dictadura sin rendirse jamás… la líder indiscutible de la libertad en nuestro continente y una voz que hoy habla directamente al corazón de Colombia. Gracias, María Corina Machado, por tus palabras, por tu fortaleza y por recordarnos que la libertad no se negocia ni se entrega. Tu ejemplo es la brújula que necesitamos para que Colombia no repita la historia de Venezuela”, escribió en X.

Unas elecciones con grandes expectativas

Las elecciones del 29 de mayo podrían pasar a la historia como unas de las más esperadas. Hacía mucho tiempo que dos candidatos ajenos al sistema político tradicional colombiano no llegaban a la segunda vuelta. Además, ambos defienden posturas muy diferentes, lo que augura un debate ideológico muy marcado.

Las fuerzas progresistas del Pacto Histórico son conscientes de que una segunda vuelta podría ser impredecible, sobre todo teniendo en cuenta que los votos para Valencia podrían desviarse hacia De la Espriella si este último sabe explotar eficazmente el sentimiento antipetrista entre una parte importante de la oposición. Por eso, Cepeda y otros aspiran a ganar en una sola vuelta.

Por su parte, la ultraderecha, dividida entre dos candidatos, sabe que si se produce una segunda vuelta, necesitará aliados para ganar. Se verán obligados a mantener abiertos los canales de comunicación y negociación. Una maniobra como esta podría derivar en una especie de coalición de ultraderecha, algo que no se ha visto en Colombia en los últimos años.

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