Gaceta Crítica

Un espacio para la información y el debate crítico con el capitalismo en España y el Mundo. Contra la guerra y la opresión social y neocolonial. Por la Democracia y el Socialismo.

El ajuste fiscal y financiero en Argentina con el Gobierno de Milei

Lucia Converti (GLOBETROTTER), 27 de Mayo de 2026

Lucia Converti es Licenciada en Economía, y cursó una Maestría en Estudios Sociales Latinoamericanos de la Universidad de Buenos Aires. Diplomada en Ciencia de datos e inteligencia artificial UNSAM. Ha trabajado como investigadora en diversos institutos de investigación social y geopolítica. Actualmente es investigadora en el Instituto Tricontinental de Investigación Social.

El Gobierno de Javier Milei desembarcó en diciembre de 2023 con un fuerte discurso sobre la necesidad de ampliar la libertad. Sin embargo, su política económica, más que ampliarla, la reduce. La política neoliberal apuesta por un modelo de libertad de empresa, libertad de comercio y libertad de movilidad de capitales que favorece la extracción del excedente nacional hacia los países centrales, limitando las posibilidades de desarrollo local y reforzando las condiciones de empobrecimiento de la sociedad.

El substack de economía política de Tricontinental, La correa financiera , analiza el mecanismo por el cual el sistema capitalista profundiza la dependencia de los países periféricos a través del sistema financiero global, describe los canales en los que se aplica el excedente producido en un país (inversión productiva) y por los cuales se fuga al exterior. El último informe del balance cambiario del BCRA de marzo de 2026) muestra cómo esa dinámica se profundizó en Argentina con el gobierno actual.

Récord de salida por utilidades y dividendos

Uno de los canales de extracción de excedente es la renta financiera al exterior: los intereses sobre la deuda externa más las utilidades y dividendos repatriados por la inversión extranjera directa. En Argentina, este canal estuvo parcialmente cerrado durante años por los controles cambiarios.

La Comunicación A 8226 del BCRA, publicada en abril de 2025 como parte de la Fase 3 del programa económico, lo abrió de par en par: autorizó el acceso al mercado libre de cambios para el pago de dividendos a accionistas no residentes.

Los datos del balance cambiario muestran el efecto con claridad. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024, los egresos por utilidades y dividendos promediaron apenas USD 24 millones mensuales: reflejo de que el acceso al mercado de cambios estaba vedado. En el primer trimestre de 2026, ese promedio alcanzó los USD 333 millones. Y en marzo de 2026, fue de USD 882 millones, el nivel más alto registrado desde 2010, equivalente al egreso de utilidades y dividendos de alrededor de 30 meses con el esquema anterior.

Durante marzo, el sector de Energía (fundamentalmente el petrolero) fue el principal beneficiario del mes, con USD 460 millones en egresos por utilidades, seguido por Metales Comunes y Elaboración (USD 132 millones) y Alimentos, Bebidas y Tabaco (USD 106 millones). No se trata de empresas marginales: son los sectores más dinámicos de la economía real argentina y a los que apuesta exclusivamente el modelo económico actual. La liberalización les abrió la posibilidad de sacar del país las ganancias generadas durante años de controles, y lo hicieron masivamente.

Los egresos por intereses de la deuda, aunque menos espectaculares en la variación relativa, siguen siendo estructuralmente enormes. En el primer trimestre de 2026 totalizaron USD 4.070 millones.

La exteriorización del ahorro

El tercer canal es la formación de activos externos del sector privado no financiero: lo que el BCRA actualmente denomina compras de billetes y divisas sin fines específicos. Los números cuentan una historia de vaivén en la política de controles. Entre noviembre de 2019 y noviembre de 2023, luego del restablecimiento de los controles que el gobierno de Mauricio Macri había liberalizado, el sector privado no financiero compró en total USD 5.500 millones. Durante 2024, en cambio, con el cepo vigente y el ajuste en marcha, el sector fue vendedor neto de dólares producto del desahorro.

Tras el levantamiento de las restricciones cambiarias para personas humanas y empresas sin límites de monto ni destino, el flujo se revirtió masivamente: entre abril y diciembre de 2025 la compra de divisas alcanzó los USD 32.800 millones con un fuerte aumento en septiembre y octubre debido a la cercanía de las elecciones. En el primer trimestre de 2026 este monto alcanza los USD 6.643 millones, superando el total acumulado en todo el gobierno anterior.

El informe del BCRA estima que en marzo una parte de esa demanda fue a consumo corriente con tarjeta y turismo, y unos USD 600 millones quedaron depositados en bancos locales en moneda extranjera. Pero la escala del fenómeno, y su salto abrupto post-liberalización, es difícil de atribuir exclusivamente al consumo. Lo que los datos muestran es una acelerada dolarización del ahorro. Con el peso argentino en el piso de la jerarquía monetaria internacional, dolarizar no es una anomalía: es la estrategia más racional de preservación de valor en un sistema que estructura la inestabilidad como condición permanente.

La fuga de capitales: exportar mucho, acumular poco y endeudarse más

La tensión central del modelo queda expuesta en una sola comparación: desde diciembre de 2023, Argentina generó un superávit comercial de USD 47.000 millones, inversiones netas por USD 650 millones y recibió ingresos por financiamiento externo (FMI, organismos internacionales y préstamos privados) por otros USD 46.000 millones. Sin embargo, el aumento de reservas, es decir, los ingresos por colocación de deuda y sus pagos de capital correspondientes al Gobierno Nacional, fue de solo USD 14.700 millones. La diferencia, unos USD 78.000 millones, fue absorbida por los pagos de intereses neto (USD 25.300 millones), la salida neta por utilidades y dividendos (USD 1.600 millones), la compra neta de divisas por el sector privado (USD 36.300 millones) y otras operaciones del sector público y financiero (USD 14.200 millones).

Es destacable que la inversión extranjera total recibida en el período no compensa la remisión de utilidades y dividendos.

Como se menciona en el artículo de Tricontinental, la mecánica es autorreforzante el país debe mantener tasas de interés altas y reservas en dólares para sostener la confianza de los mercados financieros, pero esa misma posición genera costos de oportunidad y salidas estructurales que impiden la acumulación real de reservas y la inversión productiva y en infraestructura. El resultado visible es un riesgo país en torno a los 500 puntos, el nivel más bajo desde junio de 2018, comprado a un precio alto: mayor deuda, menor margen de independencia económica.

Deja un comentario

Acerca de

Writing on the Wall is a newsletter for freelance writers seeking inspiration, advice, and support on their creative journey.