Laura Prieto Gallego (PÚBLICO), 22 de Mayo de 2026
La tasa de emancipación juvenil se sitúa en apenas el 14,5%, el mínimo histórico desde que se tiene registro. La edad estimada para poder independizarse alcanza ya los 30,2 años

Empezar de cero en tu propia casa. Formar una familia. Las etapas vitales se van retrasando año a año y hay un culpable directo: la crisis de la vivienda. Este viernes el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España ha publicado su informe anual que confirma que la tasa de emancipación juvenil se encuentra en el 14,55%, su mínimo histórico.
«Hemos perdido la cuenta de las ediciones en las que anunciamos el peor dato desde que existen registros», reconocen desde el Consejo de la Juventud. Los españoles no consiguen independizarse hasta los 30,2 años, superando incluso el umbral estadístico de la juventud. Con el precio medio del alquiler en 1.176 euros mensuales –su cifra más alta–, una persona joven tendría que destinar el 98,7% de su salario a este fin.
«Incluso quienes trabajan o logran emanciparse continúan expuestos a situaciones de pobreza y sobreendeudamiento. Ya ni siquiera estamos hablando de que la vivienda dificulte la emancipación, sino que el problema se ha agravado hasta afectar a toda una generación», señala Andrea González Henry, presidenta del Consejo.

Los datos del Observatorio apuntan al alquiler como un factor directo de empobrecimiento. Los inquilinos duplican su riesgo de pobreza (43%) frente a quienes no tienen que afrontar este gasto (25,9%). Además un 48,9% de estos hogares se encuentran sobreendeudados, es decir, destinan más de un 30% de sus ingresos a garantizarse un techo.
En el otro extremo se encuentra la minoría que consigue ser propietaria, donde el riesgo a empobrecerse es residual. Con el precio medio de la vivienda libre en 223.000 euros, son pocos los que pueden reunir los 66.900 euros que calcula el estudio que son necesarios para dar una entrada. Para llegar a esa cifra, un joven tendría que ahorrar casi cinco años íntegros de su salario.
¿En qué se traduce esta crisis? La juventud ya no puede permitirse alquilar un domicilio entero y está aumentando la modalidad del «coliving«. El Observatorio ha constatado esta transformación del mercado residencial con un aumento de la oferta del 20% respecto a 2024 y de un 85,4% desde 2022. Según los datos de este estudio, sólo el 19,7% de los emancipados vive solo.
Esta alternativa tampoco facilita el ahorro a este colectivo, ya que de media se está pagando por una habitación en España 400 euros mensuales. «Incluso rebajando nuestras expectativas hasta compartir piso indefinidamente, seguimos ante el peor dato de emancipación desde que existen registros», resalta el estudio.
Estudiar o trabajar ya no garantiza la independencia
El informe también refleja cómo el nivel educativo o el tipo de empleo cada vez son menos determinantes. Aunque el 31,4% de los jóvenes cuenta con estudios superiores, la tasa de emancipación entre universitarios apenas alcanza el 20,4%. Frente a este cambio de tendencia, vuelve a cobrar relevancia la herencia y el apoyo familiar.
«Poder permanecer más tiempo en casa de tus padres, recibir ayudas económicas o contar con apoyo para poder pagar una hipoteca se está convirtiendo en una ventaja decisiva», explica González Henry. Esto significa que «el origen socioeconómico y la suerte familiar» juegan un papel fundamental en la emancipación. «La vivienda se está consolidando como uno de los principales mecanismos de reproducción de la desigualdad en España», advierte la presidenta.
Los investigadores recuerdan que, aunque los datos de desempleo han mejorado, los salarios han aumentado y la temporalidad se ha reducido, el acceso a la vivienda sigue empeorando año a año. El sueldo medio de las personas menores de 35 años ha crecido un 1,7% interanual, situándose en 14.293,22 euros y el paro está en su mínimo desde la gran recesión: el 17,2%. Sin embargo, sólo el 25,2% de los ocupados viven fuera del hogar familiar.

Desde el Consejo de la Juventud creen que detrás de estos datos se encuentra «la ausencia de políticas públicas». Dejan claro que la vivienda «no se ha encarecido sola» y que los salarios no se han quedado atrás «por accidente»: «La emancipación ha caído porque no existe una política pública de vivienda que ponga los derechos de las nuevas generaciones por encima de la rentabilidad del mercado inmobiliario«.
Esta asociación reclama ampliar el parque público de vivienda, regular el mercado del alquiler y garantizar una intervención pública «sostenida y estructural». «No estamos hablando ya tanto de dificultades para emanciparse como de un modelo residencial que está deteriorando directamente las condiciones materiales de toda una generación», concluye Andrea González Henry.
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