Virginia Vadillo (EL PAÍS), 20 de Mayo de 2026
La investigación señala que un 51,5% de los españoles preferiría la república

De los siete grandes países europeos con monarquías parlamentarias (España, Reino Unido, Dinamarca, Suecia, Noruega, Bélgica y Países Bajos), España es el único en el que más de la mitad de su población se siente poco o nada satisfecha con la institución y preferiría cambiar la forma de gobierno a una república. Esas son las conclusiones principales de un estudio de la Universidad de Murcia (UMU), financiado por el Ministerio de Ciencia, que parte del interés de un grupo de investigadores por tener datos científicos y contrastados sobre las impresiones que suscitan los reyes entre sus súbditos en pleno siglo XXI y que, hasta ahora, eran escasos, imposibles de relacionar entre unos estados y otros y prácticamente inexistentes.
Con esa falta de datos se topó hace ya cinco años la catedrática de Ciencia Política y de la Administración Antonia Martínez, cuando trató de investigar junto a su equipo de la universidad murciana el fenómeno de las monarquías parlamentarias europeas. “Existen muy pocos estudios en este ámbito y, los que hay, están vinculados al Derecho, con comparaciones entre países en términos constitucionales y jurídicos, pero no hay estudios de opinión pública que analicen de forma sistemática e igualitaria qué piensan de sus monarquías los ciudadanos de los diferentes estados”, explica la experta a EL PAÍS.
Junto a su equipo, comenzó a indagar en la opinión de los españoles sobre su propia monarquía, pero también había un “erial absoluto de datos”: las últimas encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que incluían preguntas sobre la percepción ciudadana de la monarquía son de hace 10 años, y apenas se han planteado encuestas al respecto en otro tipo de foros como los medios de comunicación. En Europa, el panorama no era mucho más alentador. Aunque en el resto de países monárquicos (el estudio de la UMU ha dejado fuera Luxemburgo, Liechtenstein y Mónaco por su reducido tamaño y se ha centrado en las siete grandes potencias monárquicas europeas) es habitual que los medios de comunicación publiquen encuestas anuales sobre la percepción social de sus monarquías, los datos no eran comparables entre unas naciones y otras, porque las preguntas no coincidían, y tampoco las muestras o las franjas temporales en que se hicieron las encuestas.
Así que Martínez y su equipo decidieron buscar esos datos por su cuenta para poder investigarlos y de ahí nació el proyecto “Las Monarquías europeas en perspectiva comparada. European Crowns”, cuyo primer fruto lo ha dado el estudio que ahora se publica. Para llevarlo a cabo, el equipo realizó unas 5.000 encuestas en los siete países (entre 800 y 500 por cada uno), lo que ofrece una muestra lo suficientemente representativa y con un margen de error aceptable para un estudio científico, según la investigadora. El cuestionario se llevó a cabo en el otoño de 2025 con idénticas preguntas para los siete territorios, sobre todo orientadas a conocer el grado de satisfacción de la ciudadanía con la monarquía de su país como institución, y también con sus familias reales. Y los resultados, apunta Martínez, “nos sorprendieron una barbaridad”, sobre todo, por la diferencia entre lo que señalaron los españoles y el resto de europeos.
Así, según esta encuesta, el único país donde la monarquía no es bien percibida por la mayoría de sus ciudadanos es España: un 53,8 por ciento manifestó que estaba poco o nada satisfecho con la institución, nueve puntos por encima de los siguientes más insatisfechos, los neerlandeses, que dicen no estar conformes con su monarquía en un 44,8 por ciento. Les siguen británicos (44,6%), belgas (41,4%), noruegos (35,6%), suecos (31,7) y daneses, satisfechos en un 80 por ciento de los casos con su institución.
Los investigadores preguntaron también a los encuestados si preferían la monarquía parlamentaria o la república como forma de gobierno y, de nuevo, los españoles fueron los únicos que se decantaron mayoritariamente por esta última, en concreto, en un 51,5 por ciento de los casos. En ninguno de los otros países los partidarios de la república llegaban a rozar siquiera un tercio de la población.
Para la investigadora, las razones por las que la monarquía en España sale peor parada puede estar relacionada con que es la más joven de todas ellas. “La mayoría de monarquías europeas nacieron en el siglo XIX y no han tenido ninguna interrupción en todo el siglo XX y lo que llevamos del XIX. Nacieron como monarquías muy autoritarias que han ido suavizándose en el tiempo, transformándose en un proceso largo y paulatino, algo que no ha sucedido en España”, ha señalado. Tanto los años de la primera y segunda república como las cuatro décadas de dictadura franquista habrían hecho mella en la percepción de esta institución entre los ciudadanos, y también el hecho de que fuera precisamente la dictadura la que devolviera el régimen monárquico al poder.
Otra variable, señala Martínez, podrían ser los escándalos protagonizados por el rey emérito, Juan Carlos I, que siguen teniendo un importante peso en la percepción ciudadana. De hecho, la frase “Algunos miembros de la familia del rey cometen actos reprobables” recibió una valoración de 7 puntos sobre 10 en una escala en la que 0 significa “nada de acuerdo” y 10, “totalmente de acuerdo”.
La valoración en general sobre la monarquía entre los españoles, según este estudio, se queda rozando el aprobado sin llegar a alcanzarlo en ninguna de las variables por las que se preguntó: representación de los valores del país (4,99 puntos sobre 10), neutralidad (4,97), transparencia (4,38) y representación de los intereses de los jóvenes (4,22). Algo mejor parado sale el rey Felipe VI, del que los españoles valoraron su empatía con 5,81 puntos sobre 10, su honestidad en sus palabras y acciones (5,58), su relación igualitaria con todos los partidos políticos (5,55), y su fiabilidad (5,34). La valoración, no obstante, es inferior a la que reciben los monarcas del resto de países.
El proyecto de investigación, que obtuvo más de 31.000 euros de financiación en la convocatoria de Generación de Conocimientos de la Agencia Estatal de Investigación, dependiente del Ministerio de Ciencia, se prolongará hasta finales de mayo de 2027 y los expertos de la UMU trabajan ahora en estudios académicos en base a los resultados obtenidos de estas encuestas europeas. Para Martínez, lo importante sería poder repetir las encuestas a lo largo del tiempo para poder ver la evolución de la percepción ciudadana sobre las monarquías y su legitimidad social, del mismo modo que se analiza de manera habitual la opinión pública sobre los partidos políticos, el poder judicial o las instituciones religiosas. “Se trata de poder hacer una valoración desde los datos, como se hace con el resto de instituciones. Proteger tanto la monarquía hasta el punto de no dar ninguna información puede llegar a perjudicarla”, opina la experta.
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