Thinking Palestine y The Palestine Chronicle, 7 de Mayo de 2026

Durante miles de años, Irán se ha situado en la encrucijada de imperios, comercio, cultura y conflictos. Desde el auge de la antigua Persia hasta las luchas modernas por la soberanía, las sanciones, la guerra y la intervención extranjera, la historia iraní se ha forjado a través de la resiliencia, la transformación política y la resistencia a la dominación externa.
c. 3200 a. C. – 550 a. C. — Civilizaciones antiguas y orígenes persas
La meseta iraní fue cuna de algunas de las civilizaciones más antiguas del mundo, entre ellas Elam. A lo largo de los siglos, los pueblos indoiraníes se asentaron en la región, sentando las bases de la identidad, la lengua y la cultura persas.
550–330 a. C. — Imperio aqueménida
Fundado por Ciro el Grande, el Imperio aqueménida se convirtió en uno de los imperios más grandes de la historia, extendiéndose desde Egipto hasta Asia Central. El gobierno persa se basaba en el comercio, la infraestructura, la organización administrativa y la relativa autonomía de los pueblos conquistados.
247 a. C.–651 d. C. — Irán parto y sasánida
Tras la conquista de Alejandro Magno, los partos y, posteriormente, los sasánidas restauraron el poder político iraní. El Imperio sasánida se consolidó como un importante rival de Roma y Bizancio, fortaleciendo las tradiciones estatales persas, la vida urbana y el poder militar.
651–1501 — Islamización e influencia cultural persa
Tras la conquista árabe-musulmana, Irán se islamizó gradualmente, conservando la lengua y la identidad persas. Eruditos, poetas, científicos y filósofos persas desempeñaron un papel fundamental en la civilización islámica, influyendo en la literatura, la ciencia, la medicina y el pensamiento político de toda la región.
1501–1722 — Irán safávida
La dinastía safávida estableció el chiismo como religión de Estado y consolidó a Irán como una entidad política independiente. Irán se convirtió en una importante potencia regional, mientras que el arte, el comercio, la arquitectura y la erudición persas florecieron.
1796–1925 — El gobierno Qajar y la dominación extranjera
Bajo la dinastía Qajar, Irán se enfrentó a una creciente injerencia británica y rusa. Las concesiones extranjeras entregaron el control del comercio, la banca, las aduanas y los recursos a potencias externas, lo que profundizó la pobreza y debilitó la soberanía iraní.
1891-1892 — Protesta contra el tabaco
Los iraníes organizaron uno de los primeros movimientos de masas anticoloniales exitosos después de que una compañía británica obtuviera el control monopólico de la industria tabacalera de Irán. Comerciantes, clérigos, trabajadores y ciudadanos comunes obligaron al sha a cancelar la concesión.
1905–1911 — Revolución Constitucional
La Revolución Constitucional buscaba limitar el poder real, establecer un parlamento y resistir la dominación extranjera. Si bien se creó una constitución y un parlamento, la intervención británica y rusa socavó repetidamente el desarrollo democrático de Irán.
1925–1941 — Reza Shah y la centralización del Estado
Reza Shah modernizó Irán mediante proyectos de infraestructura, ferrocarriles, reformas educativas y expansión militar, al tiempo que intentaba reducir la influencia extranjera. Sin embargo, la oposición política fue severamente reprimida bajo el régimen autoritario.
1941–1953 — Nacionalización del petróleo y Mossadegh
El sentimiento anticolonial se intensificó tras la Segunda Guerra Mundial. El primer ministro Mohammad Mossadegh nacionalizó la industria petrolera iraní en 1951, desafiando directamente el control británico a través de la Anglo-Iranian Oil Company.
Para muchos iraníes, la nacionalización del petróleo representaba independencia, dignidad y soberanía económica.
1953 — Golpe de Estado de la CIA y el MI6 contra Mossadegh
En 1953, Estados Unidos y Gran Bretaña orquestaron un golpe de Estado que derrocó a Mossadegh después de que este nacionalizara el petróleo. El golpe restauró el gobierno del Shah Mohammad Reza Pahlavi y se convirtió en uno de los traumas más importantes de la historia moderna de Irán.
Para muchos iraníes, el golpe de Estado demostró que las potencias occidentales no tolerarían una independencia genuina si esta amenazaba sus intereses estratégicos o económicos.
1953–1979 — El gobierno del Shah, la dependencia occidental y la represión
El sha gobernó con un fuerte respaldo estadounidense. La riqueza petrolera modernizó algunas zonas del país, pero la desigualdad económica se agudizó drásticamente. La SAVAK, el servicio de inteligencia del sha, reprimió la disidencia mediante torturas, encarcelamientos, censura y vigilancia.
Al mismo tiempo, Irán se vinculó profundamente a las estructuras militares y económicas de Estados Unidos, mientras que muchos iraníes de a pie se sentían excluidos de la riqueza del país.
1978-1979 — Revolución iraní
Las protestas masivas, las manifestaciones y las huelgas unieron a trabajadores, estudiantes, intelectuales, comerciantes, clérigos y pobres urbanos contra la monarquía. Los trabajadores petroleros desempeñaron un papel decisivo al paralizar la producción.
La revolución no fue simplemente religiosa; fue profundamente antiimperialista, antidictatorial y se basó en demandas de soberanía e independencia de la dominación extranjera.
El sha huyó de Irán en enero de 1979 y se estableció la República Islámica.
1980-1988 — Guerra Irán-Irak
En septiembre de 1980, el Irak de Saddam Hussein invadió Irán con un amplio apoyo de las potencias occidentales y las monarquías del Golfo. La guerra devastó ambos países y dejó cientos de miles de muertos y heridos.
Estados Unidos, los gobiernos europeos y los aliados regionales apoyaron a Irak política, financiera y militarmente.
Irán emergió exhausto pero políticamente consolidado. La guerra marcó profundamente la conciencia nacional iraní en torno al sacrificio, la resistencia y la autosuficiencia.
1989-1997 — Reconstrucción y presión de las sanciones
Tras la guerra y la muerte del ayatolá Ruhollah Khomeini, Ali Khamenei se convirtió en Líder Supremo. Irán entró en una fase de reconstrucción mientras se enfrentaba a crecientes sanciones estadounidenses y al aislamiento internacional.
Las sanciones se centraron cada vez más en la banca, el comercio, la energía y la inversión extranjera, lo que contribuyó a la inflación, el desempleo, la escasez y la disminución del poder adquisitivo.
1997-2005 — Era de reformas bajo presión
El presidente Mohammad Khatami promovió el diálogo y reformas limitadas, pero Irán siguió lastrado por las sanciones y la presión geopolítica. Las esperanzas de normalización con Occidente chocaron repetidamente con la hostilidad estadounidense y las tensiones regionales.
2002-2015: Crisis nuclear y escalada de sanciones
El programa nuclear iraní se convirtió en el centro de la creciente confrontación con Estados Unidos y sus aliados. Teherán insistió en que su programa nuclear estaba destinado al desarrollo científico y energético con fines civiles.
Las sanciones se intensificaron drásticamente. Las restricciones bancarias, los embargos petroleros y el aislamiento financiero dañaron gravemente la economía iraní.
La gente común experimentó:
- inflación,
- colapso monetario,
- escasez de medicamentos,
- aumento de los precios de los alimentos,
- desempleo,
- y el deterioro del nivel de vida.
2015 — Acuerdo nuclear (JCPOA)
Irán firmó el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) con las potencias mundiales, aceptando restricciones a su programa nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones.
Muchos iraníes esperaban que el acuerdo pusiera fin al aislamiento económico y mejorara las condiciones de vida tras años de dificultades.
2018 — Trump se retira del acuerdo nuclear
La administración Trump se retiró unilateralmente del JCPOA a pesar de que los observadores internacionales confirmaron el cumplimiento iraní. Se reimplantaron severas sanciones en el marco de la campaña de «máxima presión».
La economía de Irán sufrió graves consecuencias:
- Las exportaciones de petróleo se desplomaron,
- La inflación se disparó,
- La moneda perdió un valor masivo,
- y las condiciones de vida se deterioraron drásticamente.
Para muchos iraníes, las sanciones no se vivieron como «medidas selectivas», sino como una guerra económica colectiva.
Década de 2020: Economía de resistencia y escalada regional
Irán estrechó cada vez más sus lazos con China, Rusia y las alianzas multipolares emergentes, al tiempo que intentaba eludir las sanciones occidentales. La producción nacional se expandió en tecnología militar, manufactura e infraestructura energética.
Al mismo tiempo, persistían las dificultades económicas para los trabajadores, los jubilados y las comunidades de bajos ingresos.
Las tensiones regionales también se intensificaron en Líbano, Siria, Irak, el Golfo Pérsico y Palestina.
Junio de 2025 — La Guerra de los Doce Días
En junio de 2025, estalló una guerra directa entre Irán e Israel tras años de asesinatos, operaciones de sabotaje, sanciones, guerra cibernética y escalada regional.
Israel lanzó importantes ataques contra instalaciones militares, nucleares y de infraestructura iraníes, mientras que Irán respondió con ataques masivos de misiles y drones contra objetivos israelíes. Posteriormente, Estados Unidos intervino directamente en el conflicto, prestando apoyo a las operaciones militares israelíes y atacando instalaciones iraníes.
Para muchos iraníes, la guerra representó la culminación de décadas de confrontación entre la República Islámica y la alianza estadounidense-israelí.
El conflicto provocó graves trastornos económicos, intensificó la presión de las sanciones, dañó la infraestructura y aceleró el giro estratégico de Irán hacia China, Rusia, los BRICS y las alianzas no occidentales.
El discurso estatal iraní presentó la guerra como prueba de las advertencias que venían de larga data sobre los intentos extranjeros de debilitar o derrocar a Irán.
Febrero de 2026 — Guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y asesinato de Ali Khamenei
El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque coordinado masivo contra Irán, dirigido contra complejos de liderazgo militar, infraestructura estratégica e instalaciones relacionadas con la energía nuclear.
Durante los ataques, el líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, fue asesinado en Teherán junto con altos mandos militares y funcionarios estatales.
El asesinato marcó uno de los momentos más trascendentales de la historia moderna de Irán y el primer asesinato de un líder supremo iraní desde el establecimiento de la República Islámica en 1979.
Tras la muerte de Khamenei, Irán entró en un período de reestructuración política de emergencia. Su hijo, Mojtaba Khamenei, acabó convirtiéndose en el nuevo líder supremo.
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