Gaceta Crítica

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La República Española en perspectiva. 14 de Abril.

Gerardo Del Val Cid (GACETA CRÍTICA), 14 de Abril de 2026

Se cumplen hoy 95 años de la proclamación de la Segunda República en España, el 14 de Abril de 1931. También se cumplen 50 años de la Ley para la «Reforma Política» en 1976. Vayamos por partes.

LA REPÚBLICA ESPAÑOLA

La segunda República Española se proclamó con motivo de las elecciones municipales de Abril de 1931. El sistema monárquico español que representaba el monarca borbón Alfonso XIII había entrado en bancarrota tras haber apoyado la Dictadura de Miguel Primo de Rivera en 1923. La gran depresión internacional del capitalismo de 1929 actuó como detonante para que la reacción en España se viera arrinconada con dos hitos: la caída de la Dictadura de Primo de Rivera en 1929 y la crisis de la oligarquía capitalista y terrateniente en 1930 y 1931. Se abrieron las puertas para un cambio por el que venía luchando el movimiento obrero y republicano español desde finales de los años 60 del siglo XIX. Las últimas bocanadas del imperio decadente en España se habían expresado de la forma más brutal en un ejército que veía en la apropiación de Marruecos como una venganza absurda de su derrota en Cuba y Filipinas en 1898, frente al imperialismo pujante de Estados Unidos. Su impotencia ante el Nuevo Imperio se proyectó sobre Marruecos y sobre la sangre de la juventud trabajadora española de principios de siglo que fue obligada a luchar por los oscuros intereses de la oligarquía decadente y los reaccionarios militares africanistas españoles en las décadas de 1910 y 1920.

Esa primavera de 1931 de la que ahora se cumplen 95 años, supuso la rebelión popular por la modernización de nuestro país y por el progreso social. La Constitución Republicana española inspirada en la Constitución de México de 1916 y en la Revolución de Octubre de Rusia de 1917 supuso abrir las puertas de par en par hacia la Enseñanza Pública, la Sanidad Universal y la Reforma Agraria, en un país capitalista muy atrasado. También supuso la consolidación de la Democracia Formal y el derecho al voto universal, que incluía el derecho al voto de las mujeres. En suma, en 1931 se producía en España una Revolución Democrática burguesa, pero con participación fundamental del movimiento obrero y de las fuerzas populares.

La coincidencia con la crisis capitalista de 1929 supuso un impulso para los cambios, pero también en todo el mundo las fuerzas económicas auspiciaban una reforma reaccionaria del sistema capitalista para evitar cambios revolucionarios como la Revolución Socialista de Octubre en Rusia en 1917. Y la apuesta era el Fascismo: La dictadura terrorista del capital para frenar cualquier reforma progresista como la que representaba la República Española. Italia ya había comenzado el proceso en 1922 y Alemania estaba en pleno proceso de avance del nazismo en 1931, que culminaría en 1933 con las elecciones de ese año y la imposición de la dictadura nazi-fascista en Alemania.

Todo el poder reaccionario en España expresado en la alianza del capitalismo financiero e industrial con el poder terrateniente y eclesiástico proyectaron desde el minuto uno de la jóven República Española la amenaza del golpe militar fascista (como el intento de Sanjurjo en 1932). La victoria de las derechas en 1933 supuso una ilusoria pausa en la ambición de control total por parte de la reacción española, a la que la democracia burguesa le sobraba.

La victoria del Frente Popular (Repúblicanos de centro, Socialistas, Comunistas y Nacionalistas catalanes y vascos), en Febrero de 1936 fue la reacción vital del pueblo español al avance del fascismo. El septimo congreso de la Internacional Comunista en 1935 supuso un fuerte impulso a la Unidad Democrática frente al Fascismo, y a la proyección del Partido Comunista de España, que fue mucho más allá de su papel como partido de izquierda, para convertirse en el centro de defensa de la Democracia y de la República frenta al fascismo, junto a la mayoría del PSOE, de Izquierda Republicana y del nacionalismo vasco y catalán. El PCE captó perfectamente la contradicción principal del momento que no era Reforma o Revolución, sino Democracia o Fascismo.

Este elemento fue captado también por el Fascismo internacional y español, lo que impulsó que a escasos meses de la victoria del Frente Popular en 1936 se produjese el llamado «alzamiento nacional» fascista en Julio contra la legalidad democrática y constitucional de la República.

El avance del fascismo y el nazismo en Europa y el mundo ayudó mucho a que la República Española tuviese pocas oportunidades frente al golpe fascista del general Franco. No obstante, el apoyo masivo del pueblo propició una resistencia única de casi tres años frente al monstruo criminal fascista. Las «democracias occidentales» como Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos proclamaron la «no intervención» en España, mientras que la Alemania nazi de Hitler y la Italia fascista de Mussolini brindaban un apoyo político y militar masivo a favor de los fascistas golpistas españoles. Las petroleras estadounidenses apoyaban a los golpistas y la inacción británica y francesa acompañaba las posibilidades de éxito del golpe militar y de la guerra civil iniciada en julio de 1936.

Solo la Unión Soviética perseveró en el intento de aislar al nazismo frente a la rendición francesa y británica en Munich en 1938, que entregó pueblos enteros como Checoslovaquia y Austria a Hitler. La Unión Soviética, como luego haría en la Segunda Guerra Mundial, fue el mayor baluarte frente al fascismo en Europa. Y en España brindó todo su apoyo político y militar a la República Española. El apoyo militar soviético y , sobre todo, el impulso de resistencia democrática y antifascista de nuestro pueblo español, consiguió evitar la victoria fascista durante casi tres años.

Después, el régimen terrorista de Franco y la connivencia posterior de los Estados Unidos, abrieron el paso a una época oscura de persuciones y represión del pueblo español, que, aún así, no pudo evitar que los trabajadores y trabajadoras españoles se organizasen y consiguiesen avances sociales aún en dictadura en los años 60 y principios de los 70.

El impulso republicano y democrático continuaba en nuestro país a pesar de la represión. La oposición al régimen fascista en España estaba encabezado por el Sindicato de las Comisiones Obreras y por la organización clandestina del Partido Comunista de España. La cúpula del partido socialista y del sindicato socialista UGT permanecían fuera del país.

LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA

En los estertores del régimen franquista en los primeros años 70, la mayoría de los representantes de los intereses del gran capital, del propio partido fascista, y de la Iglesia Católica, se inclinaron por evitar una ruptura democrática, mediante una apuesta por la Monarquía Constitucional, encabezada por Juan Carlos de Borbón, que había sido aupado por el dictador Franco en 1969. Ello debía de ir acompañado de una entente implícita con el Partido Socialista y con el nacionalismo de derechas catalán y vasco. El objetivo era evitar que se produjesen cambios profundos en el sistema económico, lo cual era una perspectiva factible tras la crisis del petróleo de 1974.

La sombra de la República Española y sus avances abortados en 1936-1939 sobrevolaba sobre la España de mediados de los años 70. También una crisis económica de similares magnitudes a la de 1929.

Las maniobras de las fuerzas reformistas del régimen franquista y la vigilancia del imperialismo estadounidense y la OTAN auspiciaron la salida controlada del franquismo con la reforma política de 1976 y las elecciones de 1977 y la Constitución de 1978 que evitaron que el pueblo español, de manera soberana se pronunciase sobre la ELECCIÓN CLAVE:

O bien una MONARQUÍA «democrática» bien tutelada por Estados Unidos y los poderes oligárquicos en España.

O bien una REPÚBLICA, heredera de la República Democrática Española de 1931, que auspiciaba Reformas Sociales Fundamentales, pero también un gen claramente ANTIFASCISTA.

No hubo elección. Se impuso la primera opción en la que permanecemos asumiendo todas sus contradicciones, pero con el impulso republicano y antifascista vivo en cada 14 de Abril. SALUD Y REPÚBLICA.

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