Freddy Brewster (THE LEVER), 13 de Abril de 2026

El movimiento sionista cristiano viene impulsando desde hace tiempo un cambio de régimen en Irán. Con aliados en el círculo íntimo de Donald Trump y con sus ideas filtrándose en el ejército estadounidense, desempeñó un papel clave en la construcción de apoyo para la guerra actual.
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La mañana después de que Estados Unidos e Israel comenzaran a bombardear Irán, el pastor John Hagee, de Cornerstone Church en San Antonio, Texas, comenzó su sermón dominical transmitido a nivel mundial con una nota especial sobre la «brillante ejecución de la Operación Epic Fury». «Es reconfortante saber que Dios tiene el control total y que tiene planes que no serán removidos», dijo a sus feligreses.
Hagee también tiene el control, y la guerra en Irán es parte de sus planes (y de los de sus lobistas). Como fundador del grupo de diez millones de miembros Christians United for Israel, Hagee es una voz destacada en el movimiento sionista cristiano, un subgrupo del evangelismo que reclama el retorno del pueblo judío a la «Tierra Santa» de Israel para propiciar la segunda venida de Jesús. Para Hagee y sus colegas, esa profecía del fin de los tiempos pasa por Irán.
Y si bien gran parte de la atención se centró en los esfuerzos del lobby israelí para arrastrar a Estados Unidos a una guerra con Irán, Christians United for Israel y el movimiento sionista cristiano en general también vienen impulsando un cambio de régimen en Irán.
Desde 2016, el grupo, que afirma ser «una de las mayores organizaciones pro-Israel del mundo», gastó millones para presionar al Congreso en una amplia gama de causas relacionadas con penalizar al gobierno iraní y reforzar el armamento de Israel. También presume en su sitio web de que ayudó a aprobar leyes que le proporcionaron a Israel armamento militar y de que persuadió a los estados para adoptar leyes que se oponen al movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), destinado a ponerle fin a la ocupación israelí de los territorios palestinos.
Además, varias personas del círculo íntimo de Donald Trump adoptaron elementos del movimiento, entre ellas el secretario de Defensa Pete Hegseth, el embajador de Israel Mike Huckabee y el presidente de la Cámara de Representantes Mike Johnson (R-LA). La Casa Blanca, el Departamento de Defensa y la embajada de Estados Unidos en Israel no respondieron a las solicitudes de comentarios.
Para los seguidores del sionismo cristiano, la guerra con Irán no se limita al «derecho de Israel a defenderse», dijo Mimi Kirk, directora del Institute for the Study of Christian Zionism, un grupo de vigilancia que sigue y busca contrarrestar el movimiento. Según Kirk, combatir a Irán forma parte de su misión ideológica.
«Irán es el símbolo de lo que está contra Israel y de lo que debe ser destruido», dijo Kirk a The Lever. «Entonces la idea para los sionistas cristianos es que hay que despejar el camino para que Israel sea fuerte. Se presenta dentro de esta especie de categoría geopolítica para Estados Unidos e Israel, pero también se coloca en estos términos religiosos para, de alguna manera, movilizar a las tropas».
Lobistas del Apocalipsis
Gran parte de la iteración moderna del sionismo cristiano proviene de la Scofield Reference Bible, una versión anotada de principios del siglo XX del texto realizada por un predicador protestante llamado Cyrus Scofield.
El libro llama a los cristianos a apoyar al pueblo judío, afirmando: «Invariablemente les ha ido mal a los pueblos que han perseguido al judío, y bien a aquellos que lo han protegido. El futuro demostrará este principio de manera aún más notable».
Según Kirk, la ideología del sionismo cristiano se vinculó con la política a fines de la década de 1970, cuando el pastor Jerry Falwell comenzó a trabajar con el fundador de la Heritage Foundation, Paul Weyrich, para orientar a los votantes evangélicos a apoyar al Partido Republicano.
Falwell, cuya campaña Moral Majority ayudó a elegir al presidente Ronald Reagan en 1980, convirtió a Israel en un principio central de sus sermones, afirmando que «estar en contra de Israel es estar en contra de Dios» y apoyó la expansión de asentamientos israelíes en tierras palestinas en la década de 1980. Según se informa, el gobierno israelí le regaló a Falwell un avión privado por sus esfuerzos.
«La plataforma de la Moral Majority de Jerry Falwell fue una especie de trampolín para el sionismo cristiano», dijo Kirk. Y añadió: «El movimiento político evangélico fue una respuesta a los movimientos por los derechos civiles, los derechos de las mujeres y los derechos de los homosexuales de la década de 1960».
En 2006, Hagee fundó Christians United for Israel, presentándolo como una misión de «defensa bíblica» para «ir a Washington y encontrarse cara a cara con los senadores, representando a Israel». Desde 2016, el grupo gastó casi 2,5 millones de dólares en presionar al Congreso en cuestiones que incluyen sanciones a Irán, el grupo paramilitar libanés Hezbollah, el movimiento BDS y el gasto militar, según muestran las declaraciones.
Solo en el último año, Christians United for Israel gastó más de 679.000 dólares en presionar al Congreso sobre sanciones a Irán y Siria, un proyecto de ley que penalizaría a ciudadanos estadounidenses que boicoteen a Israel, legislación comercial pro-Israel y otros asuntos. El grupo también, según se informa, invirtió entre 50 millones y 65 millones de dólares en asentamientos israelíes ilegales que se están construyendo en Cisjordania, un territorio palestino. Christians United for Israel tampoco respondió a una solicitud de comentarios.
Uno de los principios más controvertidos del movimiento sionista cristiano llama a la construcción de un templo judío en el Monte del Templo en Jerusalén, un sitio sagrado para muchas religiones que también alberga la mezquita de Al-Aqsa, el tercer sitio más sagrado del islam.
Una vez que este llamado «tercer templo» sea construido, los sionistas cristianos creen que los judíos regresarán a la Tierra Santa y que novillas rojas serán sacrificadas, dando inicio al apocalipsis. Durante estos tiempos finales, supuestamente los judíos se convertirán al cristianismo o «serán condenados al infierno».
Ganaderos estadounidenses han estado criando novillas rojas para tal sacrificio. En agosto, Huckabee, que se describe a sí mismo como sionista cristiano, y Johnson se reunieron con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en un sitio israelí que alberga a las vacas en Cisjordania. «Tuvimos aquí a varios miembros del Congreso para rezar», dijo Johnson en un video desde el lugar. «Rezamos por nuestra nación y por la paz en Jerusalén, por la paz para Israel».
Cuando se le preguntó sobre su visita al sitio y si se considera a sí mismo un sionista cristiano, un portavoz de Johnson remitió a su «historial público sobre su perspectiva y sus creencias». «El presidente de la Cámara fue muy abierto sobre su fe cristiana en innumerables ámbitos a lo largo de los años», dijo por correo electrónico Taylor Haulsee, portavoz de Johnson.
«Posibles violaciones de las regulaciones del Departamento de Defensa»
En 2017, Hagee, por invitación del vicepresidente Mike Pence, se reunió con Trump en la Oficina Oval. En ese momento, Hagee presionaba a la Casa Blanca para trasladar la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén, una medida controvertida porque implicaría reconocer a Jerusalén como territorio israelí. Trump trasladó oficialmente la embajada a Jerusalén un año después.
Si bien Hagee no se reunió con el presidente durante su segundo mandato, muchos en el entorno cercano de Trump son partidarios de elementos del movimiento sionista cristiano.
Durante su servicio como embajador de Trump en Israel, Huckabee impulsó conceptos respaldados por el sionismo cristiano. En una entrevista reciente con el podcaster conservador Tucker Carlson, Huckabee, parafraseando la Biblia, dijo que no tendría problema si Israel tomara el control de un territorio que se extiende desde el río Éufrates en Irak y Siria hasta el río Nilo en Egipto (una región que abarca gran parte de Medio Oriente).
Esta tierra, según el Génesis 15, fue prometida a los descendientes de Abraham, que son considerados el pueblo judío. Un principio central del sionismo cristiano es que el pueblo judío debe regresar a esta tierra. Más tarde afirmó que se trataba de un comentario «en tono de broma», pero más de una docena de países árabes condenaron sus declaraciones. «Creo que fue muy revelador que Huckabee dijera eso, y lo dijo en términos religiosos», dijo Kirk.
Y mucho antes de supervisar la guerra de Trump en Irán, Hegseth expresó algunas creencias del sionismo cristiano. En 2018, cuando era presentador de Fox News, Hegseth llamó a la construcción del tercer templo en Jerusalén —una medida que casi con certeza provocaría violencia en la región—. Hamas, el grupo miliciano palestino que gobierna la Franja de Gaza desde 2007, dijo que su ataque terrorista del 7 de octubre de 2023 estuvo parcialmente motivado por el movimiento del tercer templo.
No son solo los políticos quienes impulsaron la doctrina sionista cristiana; estos conceptos también se están filtrando en el ejército estadounidense. Según se informa, un comandante militar dijo a oficiales de menor rango que transmitieran a las tropas que el ataque a Irán era «todo parte del plan divino de Dios», citando pasajes del Libro del Apocalipsis referidos al Armagedón y al «inminente regreso de Jesucristo», según una declaración del 3 de marzo de la Military Religious Freedom Foundation, una organización de defensa sin fines de lucro.
Otros altos comandantes, según se informa, emitieron mensajes similares, lo que llevó a treinta miembros del Congreso a instar al inspector general del Departamento de Defensa el 6 de marzo a investigar las afirmaciones.
«Si son exactas, estas declaraciones escandalosas . . . plantean no solo evidentes preocupaciones constitucionales, sino también posibles violaciones de las regulaciones del Departamento de Defensa en materia de neutralidad religiosa y transgresiones de las obligaciones profesionales y los estándares esperados del liderazgo militar», escribieron los miembros. «Los miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos juran apoyar y defender nuestra Constitución secular, no doctrinas religiosas específicas».
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