Víctor López (PÚBLICO), 9 de Abril de 2026
- La sociedad Black Cube Strategy Europe se constituyó en 2016 y fue liquidada en 2023. Jamás depositó sus cuentas en el Registro Mercantil, lo que provocó el cierre de su hoja registral.
- Black Cube no ha respondido a las preguntas de ‘Público’ sobre esta actuación contraria a la Ley de Sociedades de Capital, que además impide conocer a qué se dedicó realmente la empresa en España.

La filial española de la empresa israelí acusada de «injerencia» electoral por el Gobierno de Eslovenia no ha presentado sus cuentas en el Registro Mercantil entre 2016 y 2023. Black Cube Strategy Europe SL ha incumplido la Ley de Sociedades durante los ocho años en los que estuvo registrada en Madrid, centro de sus operaciones para la Península Ibérica y América Latina, según ha podido confirmar Público a través de documentos oficiales. El incumplimiento sistemático de su obligación de depositar las cuentas llevó al Registro Mercantil a acordar el cierre de su hoja registral, una medida que impide a la sociedad afectada la inscripción de casi todos los actos societarios.
Black Cube Strategy Europe SL aterrizó en Madrid en octubre de 2016. La matriz se presenta como líder en la «búsqueda de la verdad», tiene más de quince años de experiencia y un equipo integrado por «veteranos de las unidades de inteligencia de la élite de Israel«, es decir, exmiembros del Mossad, las Fuerzas de Defensa (FDI) o la Policía de Tel Aviv. El equipo inicial lo impulsaron los exoficiales de inteligencia Dan Zorella y Avi Yanus. El segundo es, de hecho, quien figura como administrador único y socio único de la entidad creada en España.
Avi Yanus puso en marcha la filial española con un capital social de 3.000 euros, el mínimo legal. El «objeto social» de la empresa era, según sus propios estatutos, «la prestación de servicios de consultoría empresarial» en los países vecinos e incluso en otros de habla hispana. Yanus acordó la disolución y la liquidación de la compañía el 9 de febrero de 2023, mediante un documento notarial emitido ante un notario en Israel. El cese definitivo se materializó en marzo de ese mismo año, sin «ningún crédito o pasivo» que no haya quedado «satisfecho a sus acreedores o consignado», es decir, sin ninguna deuda.
Black Cube abrió una segunda filial en Londres y llegó a desplegar en España una «oficina de representación»
La Ley de Sociedades de Capital indica en su artículo 279 que las empresas con sede en España tienen la obligación de presentar en el mes posterior a la aprobación de sus cuentas la «certificación de los acuerdos de la junta de socios de aprobación de dichas cuentas, debidamente firmadas, y de aplicación del resultado», además de las respectivas facturas consolidadas. El mismo apartado indica que «los administradores presentarán también el informe de gestión«. La norma establece además, en su artículo 282, que el incumplimiento de la obligación de depositar las cuentas anuales» dará lugar al cierre de la hoja registral, que es lo que ocurrió precisamente con Black Cube Strategy Europe. Dicho incumplimiento también lleva aparejada una sanción económica, de entre 1.200 y 60.000 euros, según se aclara en el artículo 283 de la ley.
Público se ha puesto en contacto con la empresa israelí para conocer su versión sobre estos hechos y los motivos por los que se saltó la normativa durante ocho años. Pese a que se comprometió a dar una respuesta oficial, esta no había llegado en el momento de la publicación de la noticia.
Al ocultar tanto las cuentas como los informes de gestión, resulta imposible saber a qué se dedicó realmente la sociedad creada en España.
Black Cube tiene dos sedes en Europa, la de Madrid y otra en Londres, donde constituyó una sociedad en 2012. Black Cube Strategy UK LTD registró una «oficina de representación» en Madrid en 2020, que sigue abierta actualmente. Además de las sedes europeas, y de la central en Tel Aviv, la compañía de espías dispone también de oficinas en Singapur.
El grupo británico cerró 2025 con 32 empleados y una provisión de medio millón de libras por un proceso judicial pendiente, según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil de Reino Unido. Black Cube Strategy UK LTD facturó además seis millones de libras solo en suelo británico. La empresa terminó el año con ocho millones facturados en Europa y doce millones en América del Norte, tal y como consta en los documentos consultados por Público. El negocio total declarado se elevó a 33 millones de libras, es decir, unos 38 millones de euros.
Black Cube y las «injerencias» electorales en la UE
Black Cube tiene un largo historial de polémicas y acusaciones tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos. El Gobierno de Eslovenia aseguró en un comunicado reciente que sus servicios de inteligencia tenían «pruebas materiales» de la visita de tres representantes de Black Cube -Giora Eiland, Liron Tzur y el propio CEO, Dan Zorella– a «la sede del partido líder de la oposición», la extrema derecha del SDS, antes de las elecciones de marzo de 2026. El candidato de la formación, Janez Jansa, reconoció haberse visto con miembros de la empresa israelí, pero aseguró que «nunca había oído hablar de la compañía».
La empresa recibió acusaciones de «amenaza híbrida» por entrometerse en la política interna de Eslovenia, Hungría o Rumanía
El primer ministro de Eslovenia, Robert Golob, envió una carta a Bruselas en la que recordaba que los «comportamientos engañosos» a los que había tenido que hacer frente durante la campaña no eran «un hecho aislado». Y recordaba una declaración que había emitido en su momento el Consejo Europeo. «Los dirigentes de la UE han destacado la importancia de reforzar la resiliencia democrática (…) luchando contra la desinformación y contra la manipulación de información y la injerencia por parte de agentes extranjeros«, publicó el organismo tras la sesión del 18 de diciembre de 2025. Hungría y Rumanía sufrieron antes los efectos de la «amenaza híbrida» que suponen las «operaciones» de Black Cube, tal y como reivindica el primer ministro esloveno en la misiva que recibieron hace semanas Ursula von der Leyen y António Costa.
La empresa participó en una campaña para desacreditar a más de un centenar de organizaciones y figuras vinculadas a George Soros, enemigo número uno del ultraderechista Viktor Orbán. Los hechos coincidieron con la precampaña de las elecciones húngaras de abril de 2018, tal y como recogió en una investigación Politico. Black Cube aseguró entonces haber actuado en «pleno cumplimiento de la ley». La firma volvió a intentar meter cabeza en las elecciones húngaras de 2022, utilizando técnicas de «espionaje» y una «campaña de vídeo encubierta» en LinkedIn para «atacar a periodistas y activistas» críticos con el presidente, unos movimientos que detectó la propia red social y denunció posteriormente Reuters. El último caso al que hace referencia el primer ministro esloveno -en su carta- tuvo lugar en Rumanía. Black Cube reconoció mediante un «acuerdo de culpabilidad» haber espiado e «intimidado» a la exfiscal jefe anticorrupción de Bucarest y actual jefa de la Fiscalía General de la UE, Laura Kovesi. La última víctima de estas maniobras sería, de momento y según palabras propias, Robert Golob. La empresa no se ha pronunciado todavía sobre estas acusaciones.
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