Gaceta Crítica

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Trump se enfrenta al reto de desplegar soldados en Oriente Medio en un claro desafío a su base electoral

Antonia Crespí Ferrer (PÚBLICO), 28 de Marzo de 2026

El movimiento de tropas se produce a la par que el presidente estadounidense asegura que está negociando con Irán.

Un monitor de televisión muestra noticias sobre los ataques en Oriente Medio en la sala de prensa de la Casa Blanca.
Un monitor de televisión muestra noticias sobre los ataques en Oriente Medio en la sala de prensa de la Casa Blanca.

En las primeras horas posteriores al ataque aéreo conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, Donald Trump rompió un tabú para muchos presidentes: no descartaba poner botas estadounidenses en el terreno si fuera necesario. Un mes después de hacer esa afirmación, la posibilidad ya no es retórica, sino real: el Pentágono ha movilizado a la región dos unidades de marines MEU, con unos 2.200 efectivos cada una, y los paracaidistas de la 82ª División Aerotransportada. No es lo mismo enviar a Oriente Medio portaaviones y buques destructores, que enviar tropas especializadas en ataques terrestres.

Mike Prysner, veterano de la guerra de Irak y activista por la objeción de conciencia, es más directo: «Sinceramente, esto me recuerda mucho a la invasión de Irak». Según explica a Público, los últimos movimientos de tropas buscan preparar un despliegue. «No significa que una invasión terrestre sea inevitable, sino que es una contingencia real. El presidente ha dicho que quiere tener la opción de invadir, y el Pentágono lo ha preparado todo. Si él toma la decisión, pueden ejecutar una invasión de inmediato, con planificación y fuerzas ya posicionadas. No quiere decir que vaya a pasar; solo que han hecho enormes preparativos para que sea una opción disponible en cualquier momento», señala.

El movimiento de tropas se produce a la par que el presidente estadounidense asegura que está negociando con Irán. Este jueves por la tarde, Trump volvía a ampliar el plazo de su ultimátum energético: los ataques a las infraestructuras eléctricas del régimen quedaban postergados hasta el próximo 6 de abril a las ocho de la tarde. La situación actual amenaza con convertirse en un déjà vu cínico. Hace un mes, el yerno del presidente, Jared Kushner, y el enviado especial Steve Witkoff, estaban en Suiza negociando con los iraníes sobre el programa nuclear, mientras los portaaviones Abraham Lincoln y Gerald Ford terminaban de tomar posiciones en el mar Arábigo.

Los ataques a las infraestructuras eléctricas del régimen quedaban postergados hasta el próximo 6 de abril

El presidente estuvo un mes y medio lanzando mensajes contradictorios contra el régimen, mientras aprovechaba para ir construyendo el despliegue militar que después usaría para atacar a Irán el 28 de febrero. Los ayatolás tienen pocos incentivos para creer en Washington como interlocutor fiable. Teherán ha estado negando cualquier tipo de negociación, aunque rechazó el plan de paz presentado a través de Pakistán.

El enrocamiento de Irán en su posición vuelve a reflejar la asimetría del tablero: para los ayatolás, no perder es ya una victoria. En cambio, para Trump, todo lo que no sea una victoria explícita podrá ser ya leído como una derrota. Paradójicamente, Teherán ha visto cómo la guerra le ha reportado algunos beneficios estratégicos que de otro modo serían impensables. El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, y los ataques a las refinerías del Golfo han generado tal estrés económico que Estados Unidos ha levantado temporalmente algunas sanciones al petróleo iraní.

El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel atacaron a Irán. Tres semanas después, el petróleo ha subido un 14% en España, su mayor repunte en cuatro años. ¿A qué se debe este aumento? La respuesta tiene nombre propio: Estrecho de Ormuz, uno de los canales marítimos más importantes del mundo.

A lo largo de los 167 kilómetros de este cuello de botella, transitan a diario cerca del 20% de los barriles de petróleo que se consumen a nivel mundial. Por eso, su cierre -o amenazar con ello- es una medida de presión que destintos países han usado en favor de sus intereses geopolíticos. ¿Cuánto nos costará esta guerra? Lo analizamos en este vídeo.

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Por qué el estrecho de Ormuz es tan importante.

Con este patrón, lo que están viendo los ayatolás es que escalar la guerra puede conducir a Trump a adoptar medidas extremas que les beneficien. El régimen mantiene cerrado el estrecho de Ormuz y no solo daña a su enemigo, sino que además capitaliza la situación. El bloqueo de este paso marítimo ha disparado el barril de Brent hasta máximos de 115 dólares, cifras que no se veían desde 2022, cuando empezó la guerra de Ucrania. Y estos números ya han sido suavizados por la liberación de reservas de petróleo, por lo que podrían ser mucho peores.

La reserva estratégica de barriles de EEUU alcanzará su nivel más bajo desde 1982

Estados Unidos ha liberado 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos. La liberación de petróleo, que ya se inició la semana pasada y se alargará durante 120 días, dejará las reservas del país en unos 243 millones de barriles, un 41% menos que los 415 millones actuales. Esto hará que la reserva estratégica alcance su nivel más bajo desde 1982, según los datos del departamento de Energía. Si la Casa Blanca contemplaba este hecho antes del inicio del conflicto, no se sabe. Aunque el aviso del Pentágono sobre cómo una guerra con Irán consumirá aún más el mermado arsenal de munición del ejército de EEUU, no achantó a Trump.

La campaña ya ha obligado a movilizar a la región el sistema de defensa antiaéreo THAAD que había en Corea del Sur, y la factura militar no hace más que subir. Tan solo en los dos primeros días de guerra, el Ejército ha gastado 5.600 millones de dólares en munición.

A pesar de esto, y de que atacar Teherán ha supuesto romper con su promesa electoral de no involucrar el país en conflictos exteriores, las bases MAGA siguen apoyando al presidente. Un nuevo sondeo realizado por Ipsos entre el 12 y el 14 de marzo destaca que un 76% de los votantes de Trump en 2024 apoya la guerra. Además, un 71% dice que su apoyo sigue siendo el mismo que en el primer día a pesar de la dilatación del conflicto. La única cuestión que parece ser un punto de inflexión es la cuestión de enviar tropas. Un 58% está en contra. Ahora, el presidente acaricia esta posibilidad mientras los soldados van llegando a Oriente Medio. Este viernes se esperaba que llegaran los 2.200 marines del USS Tripoli, y los que van a bordo del USS Boxer aún tardarán unas semanas. La división de paracaidistas de élite está lista para actuar en un lapso de 18 horas desde que se les activa.

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