Adhik Arrilucea (PÚBLICO), 20 de Marzo de 2026
El precio del megavatio hora no ha sufrido la misma inestabilidad en la península ibérica gracias a una menor dependencia del gas. Países como Alemania o Italia no han corrido la misma suerte.

La apuesta del Estado español por las energías renovables mantiene el precio de la luz más estable que en el resto de Europa, especialmente aquellos más dependientes de combustibles fósiles como el gas natural. Desde los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán, el megavatio por hora (MWh) ha mantenido precios muy similares a los de Portugal. Con respecto a Alemania, el precio ibérico ha llegado a ser más de 100 euros más barato. Una «lección», según ha descrito el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para la UE.
«La lección que puede dar España al resto de Europa es la apuesta por las energías renovables«, ha expresado Sánchez a su llegada a Bruselas este jueves, donde se ha reunido con los otros líderes de los Veintisiete en el Consejo Europeo. «El pasado sábado, España tuvo un precio de la electricidad que fue de 14 euros el MWh. En Italia, en Alemania y en Francia fue de más de 100 euros el megavatio hora. 14 euros frente a más de 100 euros el megavatio hora», ha afirmado. Según los datos disponibles en la aplicación RedOS, de Red Eléctrica, tanto en España como en Portugal el precio fue de 14,39 euros el MWh. En Francia y Alemania fue 109,49 y 119 euros, respectivamente.
El portal no incluye datos sobre Italia. Sin embargo, la consultora especializada en previsión de precios AleaSoft Energy Forecasting cuenta con el registro de la última semana. El pasado 16 de marzo, el MWh osciló entre los 115,66 y los 179,51 euros. Su precio más bajo ha tenido lugar este jueves a las 12.00 del mediodía, con un valor de 71,2 euros el MWh. Sin embargo este viernes prevé que el precio alcance los 206,62 euros el MWh a las 19.00 de la tarde, su valor más alto de la semana.
Los bombardeos de Israel y EEUU sobre Irán desde el pasado 28 de febrero han desatado una nueva crisis energética con el cierre del estrecho de Ormuz. Este enclave es un territorio crítico por el que transita el 20% del gas y el crudo consumido en todo el mundo. Aquel día el precio era de 14,5 euros/MWh en España; de 17,03 en Francia y de 58 en Alemania. Desde entonces, el día más caro en el Estado español fue el 10 de marzo, con 136,86 euros/MWh. También lo fue para el país galo (125,03 euros/MWh). En el caso alemán fue el 4 de marzo, con 147,4 euros/MWh.
Desde el 28 de febrero al 19 de marzo, España ha tenido un precio medio de 52,89 euros el MWh. En Francia el precio ha sido de 62,55 euros, mientras que en Alemania ha sido de 100,43 euros.
¿Cómo funciona el mercado eléctrico?
Este es un «mercado europeo, plenamente integrado y con reglas comunes, donde su oferta se ordena en un momento dado del día para el día siguiente», explica a Público Diego Rodríguez, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en el Departamento de Economía Aplicada e investigador en la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA). «se ordenan todas las ofertas de todos los generadores y toda la demanda de todos los consumidores«. En este caso, los consumidores no son los ciudadanos, sino los mayoristas, es decir, las comercializadoras que después venden la electricidad a los consumidores.
«Como media diaria, ahora estamos teniendo precios más bajos que el resto de de Europa», indica Rodríguez. Según Pedro Sánchez, «eso no es por casualidad. Es porque ha habido una apuesta consistente por parte del Gobierno de España a lo largo de estos últimos ocho años que nos ha hecho estar hoy a la vanguardia del despliegue de las renovables«. No lo dice solo el presidente del Ejecutivo. Un informe del think tank internacional Emberpublicado el 13 de marzo destacaba que «de entre los países con un parque importante de centrales eléctricas de gas, Italia es uno de los mercados más expuestos a los precios del gas, y España el menos expuesto». La influencia en los mercados de cada país en lo que va de año es del 89% y del 15%, respectivamente.
El papel de las renovables en el precio del mercado
«Desde el punto de vista de los costes variables, las energías más baratas obviamente son las renovables porque el input es gratis«, explica Rodríguez. Esto quiere decir que, más allá de las infraestructuras que requieren las instalaciones fotovoltaicas o eólicas, el Sol y el viento no tienen un coste monetario. Por el contrario «la quema de gas es mucho más cara porque quema un producto que es caro por su definición«. Se trata de una diferencia cuyas ventajas son intuitivas: los estados pagan por el gas, pero no por el viento, la lluvia y el Sol. La penetración de renovables, por tanto, abarata el mercado eléctrico.
«Una renovable es más resiliente por definición en toda la escalada bélica porque no está sometida a un shock de precio como lo está un hidrocarburo, sea el gas o sea el petróleo», apunta el catedrático de la Complutense. Ante la persistencia de la escalada bélica, el informe de Ember pone de relieve que «los países menos dependientes de la electricidad generada a partir del gas deberían verse protegidos del aumento de los precios de la electricidad». Sobre esta cuestión, resalta también que «desde la escalada del conflicto, los precios medios de la electricidad en España se mantienen por debajo del precio de la electricidad generada con gas, y son más bajos que en otros países de la UE con grandes parques de centrales de gas».
Más renovables y más soberanía
«Las renovables y la electrificación de la economía son la mejor estrategia de defensa», declara a Público Ismael Morales, responsable de Políticas Climáticas de Fundación Renovables. «Los precios del mercado eléctrico mayorista son en España mucho más bajos que en otras partes de Europa, como Italia, donde la dependencia del gas es muy alta», recalca. El investigador recuerda que las energías limpias desempeñaron un papel similar durante la guerra de Rusia en Ucrania. Por este motivo, «las renovables ya no son solo una herramienta de lucha climática, sino que son la mejor forma de ganar independencia y soberanía«.
Pero todavía quedan tareas pendientes. En este sentido, Diego Rodríguez señala la necesidad de desarrollar tecnologías de almacenamiento para la energía creada a partir de renovables. Y es que parte de esta energía es expulsada del pool energético simplemente porque no hay demanda para tanta producción. «Se produce mucho exceso de generación renovable«, apunta, pero «de momento el almacenamiento, las baterías, no entran en el sistema».
Y la soberanía energética no se encuentra solo en el mercado de la luz. «Es prioritario electrificar la movilidad«, recalca Morales. A este sector añade «el transporte de mercancías», así como «todas y cada una de las industrias del país». «Hay que recordar que, quienes están en contra de la transición energética, no quieren que España sea independiente y soberana», concluye.
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