Gaceta Crítica

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Atentados del 11 de Marzo de 2004 en Madrid. Otra vez hay que gritar alto y claro: NO A LA GUERRA.

Gerardo Del Val (Editor de GACETA CRÍTICA), 11 de Marzo de 2026

Han pasado 22 años de aquella triste mañana del 11 de Marzo de 2004, cuando varios grupos de terroristas de supuesta inspiración islamista atentaron contra cientos de personas de clase trabajadora que viajaban en los trenes de cercanías para acudir a sus trabajos o sus ocupaciones cotidianas.

El aliento se nos cortó a la mayoría de las personas de bien, al contemplar el destrozo. Inmediatamente el gobierno de derecha extrema del Partido Popular, encabezado por José María Aznar, atribuyó el atentado a ETA. El día 14 de Marzo se celebraban elecciones parlamentarias en España y el Partido Popular tenía casi asegurada su victoria.

Desde 2001, con el atentado de las torres gemelas de Nueva York, habíamos presenciado como el imperialismo planteaba una ofensiva contra Irak y contra los talibanes de Afganistán, a los que culpaban de todos los males del mundo, una vez que su anterior adversario (La Unión Soviética) había sido sometida a una implosión interna, al servicio de los intereses del sacrosanto altar el mercado capitalista.

La ofensiva de los Estados Unidos de George Bush y de la subsidiaria Gran Bretaña del impresentable «laborista» (Tercera Vía) Tony Blair, para demostrar que Irak disponía de «armas de destrucción masiva» no había parado ni un solo instante desde esa fecha. Los siguientes acontecimientos fueron la intervención militar (la enésima) de Estados Unidos en Afganistán y la detención arbitraria de miles de personas que fueron confinadas sin garantía alguna en las mazmorras de Guantánamo (Cuba).

El siguiente paso fue la intervención militar en Irak, a la que se sumó el patético presidente del gobierno español, José María Aznar, comprando el argumento de Bush y la CIA de las «armas de detrucción masiva» de Irak, para destruir ese país y lograr su objetivo fundamental, que no era otro que robar el petroleo iraquí y reducir a la miseria a la población de Irak.

En España todos estos acontecimientos no pasaron inadvertidos para la mayoría de la población española que no se había trabado esta sucia campaña de guerra con fines poco confesables. Por ello el gobierno del Partido Popular de Aznar decidió conscientemente acusar al terrorismo de ETA de los atentados del 11 de Marzo de 2004, que se llevaron la vida de más de 200 personas en Madrid. Todos sabíamos que la implicación estúpida de España en la guerra de Irak y en los planes de Washington iba a tener consecuencias, y que esas consecuencias sólo dependían del tiempo para expresarse en una tragedia humana.

El movimiento por la paz, los partidos de izquierda (Izquierda Unida, PSOE, ERC, etc), los sindicatos, el movimiento vecinal y la inmensa mayoría del pueblo español nos echamos a la calle bajo el grito unánime de NO A LA GUERRA. Exigimos en las calles el fín del apoyo de España a la guerra de Irak y de Afganistán. Exigimos en la calle el fín de la mentira. Exigimos en la calle que el afán de petróleo y de dominio de Estados Unidos debía terminar.

Hubo gobiernos como el alemán, el francés y el ruso que intentaron oponerse, pero Estados Unidos siguió con su propósito despreciando el derecho internacional, las Naciones Unidas y la conciencia de paz de los pueblos del mundo. Igual que hoy, aunque los actores son diferentes ligéramente.

Las elecciones del 14 de Marzo fueron una enmienda a la totalidad en España de las políticas belicistas. Conseguimos derrotar a los belicistas del Partido Popular de Aznar y su camarilla corrupta (la inmensa mayoría de su gobierno acabó tras la rejas posteriormente, a pesar del encubrimiento de parte del poder judicial derechizado español). Fue, eso sí, a costa de reducir la influencia de Izquierda Unida y el Partido Comunista de España, junto a las fuerzas más consecuentemente pacifistas. Para mí fue una victoria amarga, pues sabíamos que muchos dirigentes del Partido Socialista (González, Guerra, Bono y muchos otros que escondieron la cabeza), no ocultaban su disgusto por haberse sumado a una campaña que nos confrontaba de hecho con el imperialismo.

Hoy, 11 de Marzo de 2026, hemos visto como aquel ignominioso presidente español de la guerra y de la mentira (Aznar), volvía sobre sus sucios pasos belicistas y de mentira, reclamando más guerra y más miseria para el mundo, alegando las mismas mentiras y los mismos mantras falsos de entonces.

Hoy, como entonces, el pueblo español y los pueblos del mundo nos tendremos que levantar de nuevo para que las voces de los pueblos derroten a las voces de la guerra. Seguimos diciendo alto y claro: NO A LA GUERRA. Pero añadimos la raiz del problema: NO AL IMPERERIALISMO.

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