Gaceta Crítica

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Llamamiento del Partido Comunista de España contra la Guerra y el Imperialismo.

Partido Comunista de España, 6 de Marzo de 2026

La nueva fase de la agresión de Israel y Estados Unidos contra Irán representa un salto cualitativo extremadamente peligroso en el conflicto global que se viene desarrollando en los últimos años. Ya no estamos ante una sucesión de conflictos regionales aislados: Palestina, Líbano, Yemen, Siria, Ucrania, Venezuela o Cuba, sino ante una dinámica de confrontación que involucra progresivamente a actores centrales del sistema internacional. La ofensiva contra Irán abre un escenario de escalada cuya dimensión puede arrastrar a múltiples potencias y regiones del planeta, profundizando una guerra global que ya cuenta con diversos frentes abiertos.

En este contexto, Israel ha arrastrado a Estados Unidos hacia un escenario de muy difícil retorno. La lógica de confrontación permanente puesta en marcha por el régimen israelí y Washington ha entrado en una espiral de escalada cuyo alcance es imprevisible. El conflicto entra así en una fase que podría describirse como una forma de declaración no formal de una tercera guerra mundial: una guerra sin proclamación oficial, pero con frentes múltiples, alianzas en tensión y potencias nucleares implicadas directa o indirectamente.

Desde el punto de vista estratégico, el objetivo de Israel resulta evidente: destruir o neutralizar al principal Estado que obstaculiza su proyecto de dominio regional. Irán constituye el único actor estatal con capacidad para limitar militar y políticamente la expansión del poder israelí en Oriente Medio y Oriente Próximo. La ofensiva busca alterar de forma decisiva el equilibrio regional para permitir a Israel consolidar una posición de dominio sobre el conjunto del área.

Los objetivos de Estados Unidos incorporan además una dimensión geoestratégica global. Entre ellos destaca la intención de profundizar el bloqueo del acceso de China a los grandes circuitos de suministro de energía fósil. Oriente Medio y Próximo continúa siendo una de las principales arterias energéticas del planeta, y el control político y militar de esta región forma parte central de la estrategia estadounidense de contención frente a China.

La escalada ya ha superado el marco de Irán. El conflicto se ha extendido al Líbano, donde el régimen israelí está perpetrando bombardeos masivos, órdenes de evacuación de amplias zonas de Beirut que afectan a casi un millón de personas y una incursión terrestre en el sur del país, lo que abre un nuevo frente de gran magnitud. Este ensanchamiento del teatro de operaciones confirma que la guerra está adquiriendo una dimensión regional abierta, con el riesgo constante de que nuevos actores se vean arrastrados al conflicto.

En este contexto internacional extremadamente tenso, el Gobierno de España ha mantenido una posición que, sin cubrir la totalidad de nuestras aspiraciones, es claramente la más decente y acertada del bloque occidental. Frente a la lógica de alineamiento automático que domina en gran parte de Occidente, la posición española ha sido la defensa del Derecho Internacional y el rechazo a la escalada bélica.

En un momento de enorme presión internacional y, en gran medida, gracias a nuestra presencia en el gobierno, España ha prohibido por primera vez en la historia el uso de las bases militares estadounidenses de Rota y Morón para que sean utilizadas en la agresión contra Irán. Esta decisión ha situado a nuestro país como una referencia de dignidad política frente al imperialismo neofascista que representa Donald Trump, convirtiéndonos al mismo tiempo en uno de sus principales objetivos.

El hecho de que el jefe del imperio neofascista nos sitúe en su diana es algo que desde el PCE interpretamos como una confirmación de que estamos haciendo lo correcto. Sin embargo, también somos plenamente conscientes de que este señalamiento por parte de Trump no constituye un simple arrebato ni una anécdota, sino un hecho que debe ser tomado muy en serio. Nos obliga, por tanto, a fortalecer y ampliar nuestras alianzas internacionales para hacer frente a las posibles represalias de este matón.

En numerosos países del mundo, esta actitud es percibida como una posición de firmeza y dignidad frente a una dinámica internacional dominada por la sumisión al tándem agresor y a la escalada militar.

Sin embargo, debemos mantener una mirada política realista. La posición del sector mayoritario del Gobierno español puede estar atravesada por importantes elementos de táctica política. Precisamente por ello resulta imprescindible impulsar una gran ola de movilización social contra la guerra imperialista. La presión popular puede desempeñar un papel decisivo para consolidar y hacer irreversible la posición actual del Gobierno español, al mismo tiempo que puede empujarla hacia posiciones más avanzadas.

En ese marco, resulta fundamental situar con claridad dos reivindicaciones estratégicas del Partido Comunista de España y de Izquierda Unida: la salida de España de la OTAN y el cierre de las bases militares estadounidenses en nuestro territorio.

La gravedad del momento histórico no puede subestimarse. Nos encontramos ante el escenario internacional más peligroso de los últimos ochenta años, desde el final de la Segunda Guerra Mundial. A esta situación se suma una profunda debilidad de la izquierda internacional y un avance significativo de fuerzas reaccionarias y fascistas en numerosos países, lo que reduce la capacidad de respuesta política frente a la escalada bélica.

En el plano interno español, el comportamiento de la derecha refleja con claridad esta deriva. El Partido Popular aparece desorientado y atrapado en una dinámica de radicalización que lo ha convertido en una versión debilitada del discurso de Vox. Este último continúa creciendo electoralmente mientras normaliza posiciones cada vez más cipayas y escoradas hacia la extrema derecha.

Las recientes amenazas de Donald Trump contra España han puesto de manifiesto esta situación. Tanto el Partido Popular como Vox han optado por alinearse políticamente con Trump, situándose objetivamente en el campo del colaboracionismo vendepatrias, actuando como peones del matón que agrede a quien no se arrodilla ante él. Con ello demuestran una actitud de traición y cobardía política, incapaces de confrontar con los poderosos para defender los intereses de nuestro país.

En el ámbito europeo, el escenario presenta también importantes contradicciones. Las instituciones de la Unión Europea mantienen profundas diferencias políticas con la posición defendida por el Gobierno español y no han condenado la escalada protagonizada por Israel y Estados Unidos. Por el contrario, han condenado con dureza la respuesta iraní, calificándola de ataque y agresión. Sin embargo, a pesar de estas divergencias, la Unión Europea se va alineando en términos generales con España frente a las amenazas directas lanzadas por Trump.

El escenario que se abre exige claridad política, movilización social y una lectura estratégica de largo alcance. La guerra que se está configurando expresa una crisis profunda del orden internacional y una disputa abierta por el nuevo equilibrio de poder mundial. En este contexto, la acción de los pueblos y de los movimientos sociales puede y debe desempeñar un papel decisivo para frenar una escalada que amenaza con arrastrar al mundo hacia una catástrofe de dimensiones históricas.

Por todo ello, hacemos un llamamiento a toda la estructura del Partido: a nuestras organizaciones territoriales, a nuestros cuadros y a nuestra militancia, para que apoyen y secunden activamente todas las movilizaciones que se convoquen en sus territorios contra la guerra imperialista.

Debemos garantizar que las movilizaciones contra la guerra, contra la OTAN y contra las bases militares estadounidenses en nuestro territorio sean masivas y crecientes.

Al mismo tiempo, allí donde no existan convocatorias unitarias, debemos tomar la iniciativa política y organizativa para impulsarlas. Nuestro partido tiene la responsabilidad histórica de contribuir a que el rechazo a la guerra se exprese de forma masiva en las calles de todo el país.

En este marco es importante tener una perspectiva que globalice la defensa de la Paz, señalando que no estamos ante una ofensiva focalizada en Oriente Medio, como pudo ocurrir en otros tiempos, sino una ofensiva mundial y por eso es necesario integrar la denuncia de la ofensiva contra Irán en el marco del genocidio del pueblo Palestino, de la agresión a Venezuela con el secuestro de su presidente, y por supuesto con el cerco a Cuba.

La situación que afronta la humanidad no tiene precedentes en las últimas décadas. No podemos permanecer inmóviles. Debemos contribuir a que el clamor popular contra la guerra se escuche con fuerza en todas las ciudades, en todos los barrios y en todos los centros de trabajo.

La humanidad tiene que defender el Derecho Internacional surgido tras la derrota del fascismo y el nazismo en la Segunda Guerra Mundial. No porque sea mejor o peor, sino porque constituye la única norma de convivencia cuyo respeto puede evitar un conflicto mundial generalizado.

Ese marco se sostiene sobre tres principios fundamentales:

  • En primer lugar, la defensa de la soberanía nacional.
  • En segundo lugar, el respeto al principio de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados.
  • Y en tercer lugar, la renuncia y la prohibición del uso de la fuerza en las relaciones internacionales.

Es el momento de llenar las calles con un grito claro y contundente:

NO A LA GUERRA

OTAN NO

BASES FUERA

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